lunes, 28 de julio de 2008

La magia del curro nuevo

Como les adelanté, pues, estoy, como dicen aquí, currando. Creo que no dije cómo: tengo que caminar de bar en bar, de tintorería en tintorería y/o de panadería en panadería, ofreciéndoles que se cambien de la compañía eléctrica que les suministra elctricidad a otra "cuyo nombre no voy a mencionar... ahora." Es una real ladilla por razones obvias, pero es un trabajo. Y dije que era el trabajo perfecto porque pagan por contrato: contrato firmado, contrato pagado. Aquí es donde entramos en el asunto de la entrada.


Todas las tardes, a eso de las cuatro y media, nos reunimos todos con el gerente de la oficina. Un chamo de veintiséis años que gana lo que gana mi papá que tiene toda su vida haciéndose un currículo. Pero no es el punto. La cosa es que nos reunimos con él para comenzar a lanzar gritos de guerra. El primero es las buenas tardes. Parecemos carajitos de campamento. Él grita a todo pulmón: "¡¡Bueeeenas tardes!!" y nosotros tenemos que responder con el mismo tono: "¡¡Bueeeenas tardes!!" Si él dice sólo "¡¡Bueenas tardes!!" entonces nosotros debemos responder sólo: "Bueenas tardes!!" Y la diferencias de es es significativa, todavía no sé por qué, pero lo es. Del palo que generalmente el último buenas tardes es con una e rapidita pero acentuadísima. Luego nos pregunta cómo nos sentimos hoy y nosotros, cual chamitos de campamento de Lagovén, tenemos que pegar un brinquito, aplaudir y luego gritar a todo pulmón de nuevo: "¡¡Deee puta madre pa'rriba!! !!Deee puta madre pa'rriba!! ¡¡Deee puta madre pa'rriba" y terminamos con esta perla: "Eeeeeh ¡¡Jules!!" Ese Jules es la clave de todo el griterío que armamos todas las santas, calurosas y sofocantes tardes madridenses de lunes a viernes. Ahí nos calmamos un poco y el jefe de la manada comienza a hablar: "Bueno, chicos, tengo varios anuncios que hacerles. Primero es que... ¡¡Tenemos a una persona!!" y ahí vamos todos a responder de nuevo: "¡¡Tenemos a una persona!!" y va el jefe: "¿!Qué tenemos!?" y ahí vamos nosotros: "¡¡Una persona!!" El jefe: "¡¡Un Jules muy fuerte a menganita que hizo una campana!!" Y los autómatas de nosotros: "¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! Eeeeeh, ¡¡Jules!!" Entonces menganita o zutanito pasa al frente a responder las pícaras preguntas del jefe. Después el jefe pasa a darnos un ejemplo de alguna regla: "Tú, fulanito, ¿quién tiene las medias blancas?" Y va fulanito levantando pantalón por pantalón a verificar quién tiene las medias blancas, que pa más colmo, era yo el único, cosa que me hizo sentir super raro. El ejemplo explicaba la ley de probabilidades, en un salón de quince personas al menos una tendría las medias blancas. Eso es para que caminemos más, pero ya voy para allá. Por cierto, una campana significa firmar tres contratos el mismo día. Luego viene lo obvio. Al final todas las manos al frente y terminamos con un Jules muy fuerte.

Y dije que el Jules era una palabra clave. Los entendidos en la materia sabrán que Jules (o Julios) en el Sistema Internacional de Unidades (SI) es la unidad de energía expresada en newton por metro. Ya sus suspicaces mentes harán la relación. Qué ingeniosos estos tipos del marketing ¿no? Pero eso no es todo. Tienen una pizarra con un viaje de formas de ser (así mismo, formas de ser, la forma de ser se aprende, en el mundo del marketing, en una pizarra), del palo: "sé amable", "tienes que tener ánimos", "crécete ante las adversidades", vamos, un resumen de un libro de autoayuda. En otra pizarra unas reglas -que ahora sí son más lógicas para poner en una pizarra- para vender mejor.



Les he contado a modo de medio cachondeo lo que hacemos todas las tardes. Pero no les he contado lo que hace en mí todos los gritos campamentescos. Es que con razón uno jodía tanto en esos campamentos. Te llenan de Jules todas las mañanas y luego estás como drogado todo el día, súper activo, queriendo hacer mil vainas. Pues pasa igual, mis panas. Uno sale de esa oficina creyendo que le puede vender una computadora a bill gates, esos gritos te llegan a un lugar de tu subconciente y te animan. Yo que soy un tipo caliguebúo, más de estar sentado escribiendo mariqueras que de estar caminando Madrid a 38oC bajo sombra y a mil por hora (hasta que se irrita el descomedor), pues, lo hago. Luego entro a un bar con una sonrisota que no me la cree ni el cajero del banco: "Hola, buenas tardes ¿se encuentra el propietario del bar?" Cuando la respuesta es el huraño y desconfiado "Soy yo" comienza el mareo: "Hola qué tal, venimos de la empresa tal ¿la conoce?" Ese la conoce es mágico, aquí hay un montón de mariqueritas mágicas, porque ya el tipo dice sí y el siempre es mágico. "Pues sabrá que para el mes que viene subirán las tarifas de todas las empresas eléctricas (mentira, ya subieron. Sacamiento de catálogo, puesta en mano al cliente, mágico otra vez) cójalo que no muerde. Pues, si se cambia con nosotros, le ofrecemos una tarifa más económica que las de la competencia más un seis por ciento de descuento sobre esa tarifa, no cobramos algunas cosas que las demás compañías sí cobran y lo mejor, no le aplicamos la subida de los precios." Y aquí viene la magia final, impelable, porque si no lo dices te botan pa la chet: "Fenomenal, a que sí" traducido al venezolanés es "Está buenísimo ¿no?" No sé muy bien cómo, pero esas cosas van funcionando. Claro que de diez veces, funciona una (ley de probabilidades, quinta de la pizarrita lógica), pero funciona, entre otras cosas, porque lo haces bien. Dices las palabras mágicas en los momentos indicados, sonríes cuando es, tienes la actitud, etc., etc. Yo flipo.

Ahora, como esta vaina es pública y a mí no se me ocurrió mejor idea que publicar mi nombre sin el menor miramiento, pues, diré otras verdades.

Los primeros días yo no chocaba la mano con nadie (porque en la oficina el saludo es chocando la mano, con la mayor euforia posible sin entrar en lo ridículo), les daba la mano como una persona normal, no gritaba nada, aunque los gritos no son difíciles de aprender, no brincaba, me cruzaba de brazos y siempre me ponía detrás de alguien para que ni me vieran. Pero poco a poco voy integrándome a la manada, cada vez estoy más efusivo, más participativo, más activo y más dinámico, vamos, que en un año trabajando para estos tipos me contratarían en cualquier empresa (porque todas piden a una persona con esas palabras... y diez años de experiencia, así que quizá no me agarren). La vaina es que funciona. Yo que creía conocer la mente del ser humano y me ufanaba por mis deducciones psicológicas generalizadas de la gente, que decía grandísimas verdades acerca del ser humano y creía no equivocarme, pues, me he dado cuenta de que no tengo ni puta idea de por qué todo eso funciona. Todo, desde los gritos de guerra hasta la sonrisa falsa de presentación a un cliente. Y no funciona nada más para el curro, funciona también para la vida común, ahora espero que cuando me le acerque a una tipa en una discoteca borracho y le diga con mi sonrisa más falsa: "Hola, qué tal... yo soy Luis Borges y quiero conocerte" (para decir lo menos), y comience a hacerle un pitch de mí mismo, la tipa caiga cual bartender, y me firme el contrato.

PD: si algún jefe de algunas de las oficinas lee esto, el que dice arriba que escribió esto, pues, no fue, fue otro que se hace pasar por mí, en serio necesito el trabajo y estoy ¡SÚPER MOTIVADO!

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-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿De qué te ríes?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿Qué? ¡Es en serio! Marico ¡trabajar en marketing puede cambiar los preceptos fundamentales de una persona!
-Jajajajaja, puede ser, viejo... todo te va cambiando, todo te va haciendo.
-Ya, eso lo sé, pero ¿y si me convierto en un empresario?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-Marico, en serio me da un pelo de miedo... el primer mes que haga más de mil euros voy a querer tener mi oficina propia, y el jefe siempre nos dice que quiere que nosotros tengamos una oficina propia, eso me dan expectativas que nunca pensé que tendría.
-Jajajajaja, pues, ciertamente puedes hacerte un empresario, sin tiempo para escribir, con una carrera y un máster equivocados y malgastados, y una vida burda de culebrera.
-No digas eso, marico, que en serio me da miedo. Yo soy fuerte, no sucumbiré a las ansias de ganar dinero por ganarlo.
-¿Quién sabe? Quizá cuando seas un viejo retirado con millones en tu cuenta puedas comenzar a escribir -terminó Luis con una sonrisota expectante en su boca de gay-
-¡Cállate, coño!
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¡Pásame un shot de tequila, nojoda!
-¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre parriba! Eeeeh... ¡Jules! Jajajajajajajajajaja
-Cabrón.


¡Slán!

4 comentarios:

Fender Stratokaster dijo...

Hace algunos años un amigo me escribió desde los E.U. contándome que su nostalgia había crecido a tal grado que estaba considerando seriamente regresar a México y no saber nunca más del estilo de vida americano. Le recomendé que se olvidara de esa idea, que siguiera con su trabajo y cambiara su perspectiva frente a ciertas cosas que sólo podría encontrar ahí. Por ejemplo, le expuse que en qué otro lugar del mundo uno puede parase en una esquina y tener el privilegio de ver pasar frente a sus ojos el más diverso desfile de culos y su gran variedad de etnias.

El precio que creas estar pagando por estar trabajando ahí, creo que es remunerado tan sólo por el privilegio de caminar y silbar por las calles de París. Que no te de miedo convertirte en alguien que olvidó hacer, lo que alguna vez consideraste importante hacer. Yo entiendo perfectamente ese miedo, Oboed. Y frente a ese miedo siempre recuerdo a Bukowski:

Aire y luz y tiempo y espacio

Ya sabes, la familia, el trabajo,
siempre ha habido algo
en mi camino
pero ahora
he vendido mi casa, he encontrado este
sitio, un estudio grande, tienes que ver que espacio y
qué luz.
por primera vez en mi vida voy a tener un sitio y tiempo para
crear.

no, hijo, si vas a crear
crearás aunque trabajes
16 horas diarias en una mina de carbón
o
crearás en un cuarto pequeño con 3 niños
mientras estás
desempleado.
crearás aún con parte de tu mente y de tu
cuerpo
destrozados.
crearás ciego
mutilado
demente,
crearás con un gato subiéndote por la espalda mientras
la ciudad entera se estremece ante un terremoto, un bombardeo,
una inundación, un incendio.

hijo, aire y luz y tiempo y espacio
no tienen nada que ver con la creación y no crean nada
más que, quizás, una vida mas larga para
encontrar nuevas
excusas para no hacerlo.


Salud, man!

oboed dijo...

Viejo ¡GRACIAS! Pues, a mí me pasa muchas veces eso que dice tu amigo, varias veces he pensado en regresarme a Venezuela y a tomar por culo todo lo demás. Pero, aunque en Caracas voy a estar con los amigos de toda la vida y posiblemente con mi ex, no podría lograr el nivel de independencia, el nivel de vida que puedo lograr aquí, así que no puedo irme.

Por otra parte lo que dices también es verdad, aquí hay un multiculturismo(?) enorme y eso está muy bien, y en Venezuela (en México sí y bastante, tengo entendido) no hay casi historia precolombina, así que la arquitectura y la historia de aquí, pues, son bastante desconocidas para mí, le da un toque extra a la experiencia.

Y pues sí, de hecho desde que tengo un trabajo que no tiene absolutamente nada que ver con lo que yo quisiera hacer, he comenzado a escribir más, no sé si tendrá relación, pero lo estoy haciendo.

Y para terminar, creo que das en el clavo: "Que no te de miedo convertirte en alguien que olvidó hacer, lo que alguna vez consideraste importante hacer." Tienes que meter esa frase en una peli o en lo que escribas, jeje.

¡Un abrazo, hermano, gracias de nuevo por el comentario!

PD: ¡Grande Bukowski!

Anónimo dijo...

Monsieur Franz Kafka à votre service!!

Nada, nada, que cuidaíto y llegas a la puerta del Castillo y termina como dicen esos versos de (ahora no recuerdo quién, qué vergûenza): soy el que siempre esperó que le abrieran la puerta, en un muro sin puerta.

-es Virgilio, de nuevo.

oboed dijo...

Pues sí... después de leer El Mito de Sísifo pensé que Camus tenía como unas ganas de justificarse, o de al menos darle algún sentido, más allá de la felicidad que nunca puede ser eterna, a la vida y a todo lo que acababa de escribir y por eso puso los ejemplos de Kafka...

No lo sé, Virgilius... es muy jodido todo, pero en fin, hay un motivo mayor, así que pa alante;)

¡Un abrazo enorme!