miércoles, 17 de septiembre de 2008

A veces hablar resulta esencial...

Bueno, primero lo primero. No he escrito mucho aquí por una razón muy sencilla: es difícil escribir cuando uno no quiere escribir.

Ahora al tema.


La canción Sorpresas del poeta, filósofo, político y cantante-salsero, Rubén Blades, nos advierte sobre la boconería. Y esta advertencia es -y tiene que ser- universal. No es sólo para los países tropicales o latinoamericanos, que según vamos viendo, son (somos) los más bocones, sino para el mundo entero.

En el nuevo curro he ido agarrando un poco de "poder". Yo siempre he aprendido rápido y esta vez no ha sido la excepción. Así que, como dije antes, creo que le puedo vender ordenadores a bill gates. Como les había dicho, el curro es piramidal, yo ya pasé a la segunda etapa: estoy entrenando a personas nuevas y el primer día que salgo con esa persona YO decido si se queda o si no se queda. Ya sus siempre suspicaces mentes sabrán por dónde voy. Imprimámosle dramatismo.

Luis, haciendo uso de sus sonrisas más hipócritas (sin que nadie pudiera darse cuenta, la práctica podía esconder la hipocresía) hablaba con el rookie, un señor de unos 47 años, de traje, bien afeitado, con un pequeño aire de superioridad, pero conciente de su posición de subalterno, con un aliento a cervezas mañaneras (muy común en España, no hay por qué alarmarse) y parlanchín. El tema recurrente con los rookies es su trabajo anterior. Pues el señor fue vendedor a puerta fría con otra empresa. Por ahí Luis comenzaba bien, pues su meta es tener la mayor cantidad de "entrenos" (como le dicen a los rookies en la empresa piramidal) y conseguir el "positivo" (como le dicen a los que tienen buena actitud y se quedarán, enfermos de dinero, el resto de sus vidas en la empresa piramidal) y pensar en abrir una oficina propia (penúltima meta de todo el que trabaje en la empresa piramidal, la última es abrir muchas oficinas y convertirse en vicepresidente de la empresa o ganar tanto dinero que mueras ahogado en él).
Pero regresemos al parlanchín, al entreno de Luis. En el metro, mientras iban a "la zona" (lugar donde se atormentan a todos los camareros, encargados o propietarios de los locales comerciales) Luis y el parlanchín hablaban, y por las cuestiones que cualquiera se pueda imaginar (casi todas serán ciertas) cayeron en el tema de la inmigración en España.

En este punto cabe acotar que la inmigración en España representa un problema para el país en todos sus niveles, desde el cultural hasta el económico. Hay expertos que dicen que España no está preparada para esta transculturización que vive actualmente (aparece en alguna Letras Libres, búsquenlo), ponía, el de Letras Libres, que de cada 5 alumnos en un colegio español, dos eran hijos de inmigrantes nacidos en España, dos eran inmigrantes y solo uno español español. Mucha gente piensa: "bueno ¿estos inmigrantes vinieron aquí a quitarnos nuestro país?" Independientemente de la discusión, el hecho es que el sentimiento existe.

En una noche de soledad y aburrimiento, Luis -me contó luego- chateaba con cualquier anonimA. Llevaban una conversación cordial hasta que comenzó la disertación acerca de la inmigración (Kely ya sabía que Lombardi era venezolano). A Luis no le molesta tanto que hablen mal de algunos inmigrantes, lo que le molesta es que hablen mal de LOS inmigrantes, porque, entre muchos, él está metido en ese paquete. También le molesta que hablen de los inmigrantes como personas ajenas: ellos por allá y nosotros por acá; como Luis es un poco hippie, él piensa que humanos somos todos y como tal no debería de haber separaciones tan fastidiosas y poco prácticas. Kely, para ser más polite, le pidió a Luis dejar de hablar del tema, cosa que Luis, de inmediato aceptó, porque la chica ya se ponía bruta. Esto se lo cuento como un precedente del entreno parlanchín.

Ya cara a cara, intentando no mirarlo mucho (me contó Luis que su aliento a cerveza mañanera era en realidad asqueroso), el entreno comenzaba el monólogo diciendo: "no te ofendas, pero...". Mal rollo. Luis aguantó la respiración, lo miró a los ojos y el hombre comenzó: "Es que hay demasiados inmigrantes en España, y no es por nada, pero es que no cabemos todos. Además son maleducados -Luis botó el aire, miró al suelo, lo aguantó de nuevo y volvió a mirarlo- gritan a cualquier hora del día y de la noche... ¡joder! ¡es que no respetan nuestras costumbres! ¿qué quieren? ¿cambiarnos?" Luis me decía que se le quedó en el pescuezo muchas groserías, un par de razones y el despido inmediato, pero Luis aguantó estoica y cobardemente. El entreno no paró: "Yo he viajado a muchos lugares y en todos me adapté al lugar ¿sabes lo que te digo? yo nunca iba de chulo o incordiando a los demás. Pero es que aquí los inmigrantes hacen lo que les da la gana, los marroquíes y los de por ahí, siempre andan liándola, y muchos dominicanos, ecuatorianos -Luis ya casi no podía ni mirarlo a los ojos, soltaba una sonrisa en la que cualquiera hubiera pillado la hipocresía y hasta la arrechera. El entreno hizo un culpable pequeño silencio y siguió- siempre son arrestados por contrabando de drogas -el hombre seguía. Un amigo trabajaba en la construcción y ganaba 2000 euros mensuales, pero como los rumanos hacen el mismo trabajo por 1000 entonces mi amigo no consigue curro ¿sabes lo que te digo?". Luis me decía que tuvo que volver a respirar y tranquilizarse. El hombre quería continuar, pero milagrosamente llegó la parada en la que hacían la transferencia y Luis cortó la perorata del encorbatado de 47 con cualquier alusión a la dirección que debían tomar. Al parecer no era tan tonto (me refiero al entreno) porque no continuó.

El resto de la mañana fue más tranquila. El señor no volvió a mencionar nada parecido y simplemente hablaron de otras cosas, más que todo del trabajo.

Cuando sales con un entreno, una ley de la empresa piramidal -me lo comentaba tiempo después Luis- tienes que regresar a la oficina, hablar con el gerente acerca del mismo y ahí se toma la decisión si se queda o no. No recuerdo las palabras exactas de Luis cuando me lo contó, pero igual las encomillaré.

"No sé si hice bien o hice mal. Quizá el tipo tenía varios hijos y esposas y necesitaba el trabajo urgentemente. Quizá el tipo estaba al borde del suicidio por no conseguir trabajo, la vaina en España no está bien, hay "crisis", pero ¿cómo iba yo a trabajar con un tipo que sabía me despreciaba? Espero que consiga un buen trabajo y que pueda mantener a su hipotética familia, espero que le vaya bien, pero lejos de mí. Además, me curé en salud, en salud mental; lo primero que le dije al gerente fue que el tipo es medio facha, pero que lo bueno era que había currado antes como comercial a puerta fría y eso era un puntazo. El gerente me preguntó por lo de facha y le dije lo que había dicho de los inmigrantes. Respondió que no lo aceptamos y ya, que no quería gente negativa en su oficina, a fin de cuentas tampoco fue mi decisión."

Hasta aquí la historia de Luis, que ahorita ya tiene a dos lindas chicas en su grupo (aunque otra ley de la empresa piramidal es no tirarse a nadie de la oficina) y que está siendo bien valorado por su excelente actitud -"qué coño", me dijo en algún momento.

Y hasta aquí el dramatismo, y me voy cantandito, como el borracho de la primera: "En esta vida lo mejor es callar / si abrir la boca te convierte en un parrampampam" ¡Grande Blades!

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-Marico, me tenías silenciado por mucho tiempo... casi ahogado.
-No quería escribir.
-Bueno, bien que lo tenías reprimido tú también. Ya te dije que los post largos me ladillan.
-Ya, pero bueno... qué quieres que te diga...
-...
-...
-Se lo merecía.
-Ya... qué sé yo... no estoy para tener peos políticos tampoco. Me bastan con los del país (sin contar todos los demás, no me jodas)
-Pues bien, viejo... hiciste bien.
-¿Qué hay pa hoy?
-¡Vino hasta la chiet!

¡Чао!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Me parece curioso, pues...

Es un simple comentario, pero es que me pareció súper curioso.



Hace unos días (de hecho cuando estaba en Salamanca, hace más de dos meses) hablábamos de la Eurocopa y alguien soltó el usual: "¿Y qué tal Venezuela en fútbol? ¿no sirven para nada, verdad?" Ante ese tipo de preguntas uno parece un gato patas arriba: "Sí, bueno, no, en realidad hemos avanzado bastante desde hace unos seis años hasta hoy, todavía queda trabajo por hacer..." etc. Y claro, uno también lanza la usual: "Bueno, ahorita tenemos a Arango que es una de las figuras del Mallorca -para el momento Güiza todavía estaba en el equipo-, que es un excelente jugador y terminó con once goles hace dos temporadas..." etc. Menos mal que uno de ellos (eran como tres) sabía bastante de fútbol y apreció con bastante fundamento las cualidades deportivas y técnicas del maracayero.
Pero en lo particular necesitaba adentrarme en un terreno más seguro, después de todo casi me estaban dando una cayapa: "Es que Venezuela es un país de béibol..." Silencio de unos diez segundos hasta que saltó uno: "¿Ese es el del palo y las pelotas, no?" En Venezuela un comentario así es duramente castigado, pero aquí están tan poco acostumbrado a la malicia que si respondes lo que responderías en Caracas o no lo entenderían bien o tuercen la boca y te remedan, así que la burla se me quedó en el güergüero. "Sí, ese -y continué- Venezuela es un país que exporta jugadores de béisbol a la liga más rentable del mundo actualmente que es la estadounidense..." Pero me interrumpieron, y aquí viene lo que me pareció súper curioso: "Pero... vamos a ver ¿Cómo se juega eso?" Yo entiendo lo que precisamente les dije a ellos, que Venezuela -de donde soy- sea un país beisbolero, lo que no esperaba era que un español no tuviera la más mínima idea de cómo se jugaba. "¿En serio no sabes?" dije con mi cara de asombro. "No" me respondió con toda naturalidad. "Vamos a ver -se me van pegando los modismo- dos equipos, nueve jugadores -no iba a entrar en tecnicismos intentando explicar al bateador designado- uno lanza una pelota pequeña y maciza con todas sus fuerzas y habilidades hacia otro que intentará darle con el "palo" y correr hacia una base" Y me responden: "¿Y si toca la base es un punto." ¡UN PUNTO! ¡EN BÉIBOL NO HAY PUNTOS! No lo podía creer. "No, son tres bases y el home, que es de donde se batea, van pasando varios bateadores hasta que alguno llega al home..." En fin, para no aburrirlos, se imaginarán mi problemón al intentar explicarle a tres españoles cómo demonios se juega a la pelota, pero desde la base: qué es un out, cuántos outs se necesitan para cambiar de defensor a atacante, cuál es la diferencia entre un strike y un out, luego cuántos strikes se necesitan para hacer un out. Y uno cree que es fácil, pero intenta explicarle a alguien que no sepa de béisbol qué es un strike sin tirarle. Ahora, ni de vaina pasé a los números ¿se imaginan que hubiera tenido que explicar qué es efectividad, average, qué es un juego salvado, ganado o perdido, cuándo es un juego salvado, ganado o perdido ¡no joda! Luego pensaba que si estos panas leen una reseña del Meridiano de cualquier juego de pelota sería como leer chino. Un ejemplo al estilo Beeing John Malkovich, es decir, como si estuviera en la mente de un español: "Cabrera se fue de 3-1 (¿se fue para dónde? ¿que es 3-1?) con anotada e impulsada (¿usan bolis? ¿qué anotó? ¿qué impulsó?), mientras que el Kid salvó el 54 a tres del récord en la Gran Carpa (¿salvó el juego? ¿cómo salvas un juego? ¿ha salvado 54 juegos? ¡joder, qué máquina el chaval! ¿la Gran Carpa es un circo?). El ganado se lo anotan a Santana (9-2)(¿Santana también usa boli? ¿quién le anota el ganado? ¿qué es 9-2? ¿será mejor o peor que el 3-1 de Cabrera?) y pierde Tony Hernández que deja sus números en 8-3 (¡ayva con el 8-3! ¿por qué habrá perdido?)" En fin... que no la tienen fácil para leer una reseña (y menos una inventada y mala como esta) de béisbol algún español.

Con decirles que la veintiúnica noticia que vi en marca.com de béisbol era la de un chamo de doce años que se cayó de las gradas intentando atrapar un batazo. Pa eso queda el béisbol aquí en España.

El fútbol es sencillo: once jugadores corriendo detrás de un balón intentando meterlo en la portería contraria. Bueno, no lo es tanto, porque luego hay medias puntas, puntas, central derechos o izquierdos, etc., etc., cosas que en realidad yo tampoco entiendo mucho, pero la base del juego es muchísimo más sencilla que la del béisbol.

La única conclusión que yo puedo sacar es que el béisbol es un deporte con el que hay que convivir para poder hacerse con él, y todavía yo no podría hablar demasiado, pero entiendo perfectamente una reseña.

¿No les parece curioso?

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-Yo tampoco entiendo una chet de esos números.
-Sí, por eso al principio puse que sabía que algunos de mis amigos tampoco sabían de eso.
-¿Te estás burlando de mí?
-Pues... quizá indirectamente.
-¿Hablamos de computadoras?
-¿Qué tiene que ver, Luis?
-Que te jodo... no me gusta hablar de temas en los que yo no pueda joder al interlocutor.
-Ya... por eso fue que cambié de fútbol a béisbol.
-E igual te jodieron.
-Exactamente...
-¿Caipirinha?
-¿Que qué?
-¡Bebe y disfruta!

¡Hosçakal!