martes, 15 de julio de 2008

Discutamos

En la revista Letras Libres número 96 de 2006, leo lo siguiente:"Es una decisión que coincide con la experiencia que Paz había tenido en España, y sobre todo, con una evolución interior que lo conduce hasta la convicción de que la literatura se debe a la individualidad, a la preeminencia de lo humano sobre la religiosidad secular de las ideologías; más a Baudelaire y a San Juan de la Cruz que a Gorki o a Sartre."1 Más adelante continúa Guillermo Sheridan: "Paz y sus amigos se acercan a la convicción de que un escritor no aspira a ser un maestro de las masas, sino un "blasfemo aislado", que no grita en la plaza pública, sino escribe en el silencio de su habitación, que no se empeña en educar al pueblo, ni a concientizarlo, sino a ser fiel a sí mismo, a tener el derecho a dudar y hasta a equivocarse, pero "desde su soledad, desde su cuarto", hecho preferible a repetir "la verdad del partido o de la iglesia."2 Veintiuno venezolana, Letras Libres México y España. Dos revistas definitivamente hermanas, hijas también de Vuelta, la que fuera editada por Octavio Paz. Lastimosamente Veintiuno no sale más, a pesar de la gran publicidad que se le hizo en su momento. Como sea, en el número 17 de la venezolana, Colette Capriles, en Física de los poderes, nos comenta: "En realidad Carl Schmitt es como el precursor de la rebelión ante lo políticamente correcto, y ante esa tiranía del bienpensante que recompone el universo semántico de la vida política para extirparle el conflicto, neutralizando la carga histórica de las diferencias. Que no se pueda hablar de raza, clase, sexo, autoridad, normalidad, violencia, orden, religión, pero que sin embargo se reivindique la diversidad y las minorías, es la clase de hipocresía puritana que rodea la isla del liberalismo, diría Schmitt si tuviera que pronunciarse sobre estas paradojas contemporáneas. Pero es que, en efecto, el desarrollo de ese lenguaje de lo políticamente correcto, que sirve para convertir lo nombrable en innombrable, negando a la vejez para transformar a sus portadores en "adultos mayores", o convirtiendo a niños malcriados en víctimas de "déficit de atención", o metamorfoseando la pobreza en "lo popular", y al buhonero en "empresario informal", disuelve la reciedumbre del liberalismo, que radicaba en la fuerza de su resistencia al poder y a la dominación, para entronizar la antipolítica, la indistinción, el relativismo, el todo vale; y no queda más que estar de acuerdo con Shmitt cuando sugiere que detrás de la antipolítica roncan otras apetencias, infames casi siempre."

Ahora comienza la discusión.



R1: Todos tenemos un amigo "El negro" y cuando lo llamamos decimos: "negro, ven pa'ca". La Biblia se refiere a los hijos de Dios como sus criaturas, y más de una vez he escuchado a la mamá colombiana de una amiga llamarle criaturita a algún bebé. Claro que es muy distinto si hablo de criaturas nocturnas, que me recuerda más a películas de zombies o de vampiros, esas películas que dan miedo, como Caracas de noche. RAE: Desdentado:

1 adj. Que ha perdido los dientes.

2 adj. Zool. Se dice de los animales mamíferos que carecen de dientes incisivos, y a veces también de caninos y molares; p. ej., el perico ligero, el armadillo y el oso hormiguero. U. t. c. s. (usado, usada o usadas también como sustantivo)

3. m. pl. Zool. Orden de estos animales.

La primera acepción es totalmente correcta y es posible ser usada refiriéndose a una persona que no tenga dientes. Un odontólogo se referirá a una persona sin dientes como desdentado, no como "potencial dentado".

Luis es y no es un personaje. El otro Luis es y no es un personaje. La discusión que continúa luego de Caracas por un periodista español se alargó calurosamente. Los tres comentarios -de caraqueños, todo hay que decirlo- que tuve en esa reseña, fueron negativas y muy negativas. Mi intención no es jalarle bolas a Guillermo de Olmo, es simplemente reivindicar la frase con que comienza mi bastante corta reseña: "Es una buena crónica".

La vuelvo a leer y ahora no nada más me parece una buena crónica, sino que sigo consiguiéndole tela. Está claramente dividida en dos: la clase media y la clase baja. Una Shirley con carro y que "adquiere bienes suntuosos por encima de sus posibilidades" y una Shirley que viaja tranquila por Petare. La primera Shirley "...se empeña en ignorar." los barrios caraqueños. La segunda "...tiene 23 años, está en paro y vive con su hija de cuatro en una habitación alquilada en el barrio de Petare." Imaginamos que no le da demasiado tiempo para pensar en la primera Shirley y "su pandilla y el frenesí consumista de San Ignacio." ¿A quién va la crítica? ¿a quién los insultos? ¿a una Shirley que vive del consumismo, que no le para a los barrios caraqueños, que se mete en problemones económicos para aparentar lo que no es? ¿o a la Shirley que vive en Petare como madre soltera? Lo dije en los comentarios y lo repito, sí, hay una visión de zoológico, de discovery channel en un documental de África (y no precisamente acerca de elefantes o tigres), una visión casi aterrada con lo que se vive en Caracas, impresionada, pero, y definitivamente, no hay discriminación. Hay, y ahora entramos en tema, una renuncia a la hipocresía de lo "políticamente correcto", y ahora pueden recordar la segunda cita.

La primera es para plantarme: yo aquí no estoy escribiendo para concientizar a las masas, yo aquí estoy escribiendo desde la soledad de mi cuarto. No ando con ideologías ni caras ni baratas, aunque tenga mis opiniones, pero definitivamente Paz tenía mucha razón cuando decía que "El pragmatismo es más poderoso y eficaz que las ideologías. Más humano también." Lo "políticamente correcto" es una ideología que limita, a un escritor mucho más. Las cosas como son: negro es negro, desdentado desdentado y criatura somos desde los microbios hasta Dios. ¿Dónde, en esta frase hay racismo? "Ángel, un negro, dice que es «una potencia que inventó un idioma» y me pregunta si tendría problemas por su color de piel." Paternalismo quizá, ¿pero racismo? ¿porque dice que Ángel es un negro y de esa manera aclarar la siguiente parte de la frase? Pues, Andrés Eloy Blanco ha de ser el racista más conmovedor. No Luis, no hay racismo, y no te empeñes en verlo. ¿No te gusta el paternalismo? A mí tampoco, pero estoy seguro que cuando un español se entera de que los gallegos son los tontos de América Latina y que los gallegos son todos los españoles tampoco les gustará. Y así crecimos, así crecieron ellos, no bajar la guardia, siempre luchar contra ese tipo de estereotipos, pero llamar las cosas como son. Hacerlo no es ningún pecado, lo contrario sería hablar de las apetencias infames que menciona Colette Capriles en su ensayo. Vamos, que me paso por el forro lo políticamente correcto, queda claro.


Luego de esta respuesta considero justo aprovechar la entrada para responder también a Tata y a Hal algunas cosas que quizá se hayan quedado por fuera en las respuestas del comentario.





R2: Tateits. En realidad no veo por ninguna parte ninguna loa a chávez, más bien mucha crítica. Los españoles, en su mayoría, no quieren a chávez, así el Partido Socialista sea el que gobierne actualmente. Frases como "cinturón de miseria" o "cerros, donde anida la pobreza y donde la ley es una palabra huera." creo que confirman lo que digo. Dudo que el G. de Olmo anduviera por ahí con una camisa del ché o viendo "los grandes avances de la revolución", y más (o menos), avalándolos. Creo que la clave de la crónica es la desigualdad. Sí, creo que hay una mirada de izquierda, una izquierda pensante, actual y desligada del autoritarismo; que va de la Caracas que "se reconforta ocultando aquello que no les gusta ver" a la "la poco edificante realidad de los barrios de los cerros, donde anida la pobreza y donde la ley es una palabra huera." Creo que hay, en el artículo, un llamado a la solidaridad, un intento de que los caraqueños nos reconozcamos, siempre bajo la mirada extranjera, porque la interna está demasiado polarizada para ver nada en perspectiva. Si me preguntan si la opinión de un húngaro sobre Caracas (Venezuela en general) es más productiva que la de un caraqueño diría que sí, con un solo condicionante: habría que vivirla al menos por dos noches en dos lugares disímiles que conviven. Así lo hizo este de Olmo y por eso, sigo plantándome, me parece una buena crónica. Luego puede o no gustar la mirada discoverychanneliana, siempre por encima del hombro, puede gustar o no el paternalismo, pero no implica que no sea una mirada justa.



R3: Hal, sigo estando de acuerdo contigo cuando dices que los europeos (¡el mundo entero! agregaría yo) nos visitan para hacer turismo de miseria. Pero también creo que es un poco injusto comparar a un periodista español con las trasnacionales, aunque se podría hacer más con el periódico que publica la reseña. En todo caso en el punto en el que más estoy en desacuerdo con lo que dices (a parte de lo ya dicho en los comentarios) es que entre líneas nos encasqueta a la clase media la culpa de la situación de pobreza. No leo en el artículo algo que me lleve en esa dirección. A menos que, como dije antes, la no conciencia del otro que tenemos muchos de la clase media sea una de las causas de la pobreza, y para ello creo que el análisis le tocaría a un sociólogo, no tengo las herramientas suficientes. A simple vista, vivir sin ver la pobreza no parecería ser su causa, pero sí una falta de humanidad. más aún conviviendo en la misma zona. Creo que la crónica es una o dos fotos con adjetivos. María Fernanda Palacios dice que los adjetivos pueden dar vida o matar un texto, en este caso pienso que le dio una polémica vida. Retrata, presenta las dos Caracas, listo. Se moja lo necesario para su comodidad. Paternaliza mucho, cierto. En mi experiencia viviendo aquí he aprendido que la mayoría de los españoles nos quieren cuidar, quieren ser nuestra figura paterna, se creen con ese derecho, pero en general, y esto es mi percepción, no lo hacen con malas intensiones, aunque bien no cae.

Bueno, hasta aquí el megatocho. Lo pude haber seccionado, pero hubiera sido injusto. No me odien por eso y discúlpenme por el tono de enfado, el debate debe estar por encima de cualquier molestia, espero que así lo tomen.

Notas:
1 Por cierto, el diálogo que ofrece Eduardo Liendo en Los platos del diablo entre Sartre y Oscar Wilde, referente a este tema, no tiene desperdicio.
2 Sheridan hace aquí un llamado: conversaciones con Octavio Paz (I, p.129)


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Luis y Luis acaban de tener un cortocircuito, algo ocurrió, una extraña sensación, un presentimiento. No saben dónde están, se sienten amenazados por una realidad a la que no pertenecen. Es como tener una caja de Blue Label al frente, no tienen ni idea de qué hacer. Están mudos. Lo siento, en lo que se les pase les aviso.

4 comentarios:

tahilu dijo...

Muy interesantes, tanto la crónica, como este articulo con el cual haces una buena conexión para defender tu punto de vista. Sin embargo estimo que ambos deben ser vistos como lo que realmente son: Una crónica periodística, además con un alto componente subjetivo plasmado en el párrafo donde indica mas o menos que, a la Shirley de la clase media no le ocupa ni preocupa la otra Caracas, dicho en otras palabras y lo cual sugiere nuevamente al cerrar su crónica, como crónica no intenta hacer un análisis profundo, solo hacer una comparación de una realidad que observo en dos noches en Caracas.
Por otra parte el Articulo de letras libres, nos habla del oficio del escritor, que reflexiona y expone sus pensamientos sin intención de cambiar nada, es lo que piensa en relación a distintos tópicos y ya. En ambos casos desde objetivos y perspectivas distintas se plasmaba el oficio de quien los escribe, no pretenden que sea un estudio sociológico, en el caso de la crónica, en relación al comportamiento y compromiso de la clase media con respecto a la clase pobre, en el caso del escritor su manera de ver los diferentes tópicos de la vida; raza, sexo, diferencias sociales, etc.
Podemos los venezolanos decir que somos hipócritas porque no rumiamos nuestras propias miserias diariamente? baste ver los noticieros diariamente, las protestas y los análisis políticos en los medios de prensa. El comportamiento de una sociedad es un estudio mucho mas profundo que una crónica o un articulo escrito en la soledad de una butaca, podemos hilar fino y encontrar ciertas citas rescatables entre uno y otro, el resto es entrar en estudios sociológicos que involucren problemas estructurales, distribución de riquezas, políticas gubernamentales, entre otros muchas variables que deben ser estudiadas para generar un acercamiento mas o menos real de la sociedad venezolana.
Debo decir que, me gusto la crónica de Olmos por su comparación de una ciudad con grandes contrastes, que existe, pero no comparto por subjetiva su apreciación del sentir de las personas. En cuanto al artículo de Paz, pues nada que decir, es impecable y muy respetable.

oboed dijo...

¡Ja! ¡Habló la que tenía que hablar, carajo! ¡Es decir, MI MAMÁ! Y su comentario viene condimentado con su título (socióloga) y digo condimentado, porque la "carne" real viene de su inteligencia y sabiduría que mientras más viejo me pongo más constato.

Pero su sabiduría tampoco puede doblegar tan fácilmente mi testarudez. Tahilú dice: "Podemos los venezolanos decir que somos hipócritas porque no rumiamos nuestras propias miserias diariamente?" Yo respondo que sí tajantemente. Somos hipócritas, tahilú, por el hecho de que queremos vivir la vida perfecta sin ver el otro lado de la ciudad. Somos hipócrita porque desde pequeños nos enseñan a no botar la comida porque hay gente muriéndose de hambre mientras compramos más de lo que necesitamos. Esa es la hipocresía de la clase media venezolana, y quizá de muchísimas partes del mundo.

Los análisis, y más aún, los medios, siempre estarán parcializados, hasta los más "equilibrados". El equilibrio es un ideal, y como tal es imposible llegar a él. Como dice Héctor Bujanda en Veintiuno ya citada: "Uno jamás termina de calzar en su horma. La rebasas con creces, o siempre estás en deuda. La palabra (equilibrio) termina por quedarte larga o demasiado corta." Así que nada de confiar en los intelectualísimos de los medios, ni en los medios, obvio.

Lo otro, es lo ya dicho. Lo de de Olmos es una o dos fotos, un retrato, presenta la ciudad como la vería alguien que no está acostumbrado a cosas por el estilo, a alguien, como bien ha dicho Hal, haciendo turismo de miseria, pero eso nos dice algo importante: nosotros estamos jodidos y atrasados con respecto a muchos países. Los venezolanos vemos como una atrocidad algo tan común (en Irán) como la dilapidación. Los españoles ven con mucha impresión la gran diferencia social en Caracas. Es demogógico de nuevo, pero la exageración sirve para aclarar el punto.

Como crónica siempre habrá una apreciación subjetiva. Y como comentario también. Pero cuando de Olmos habla de la apreciación de la primera Shirley lo hace diciendo que ella no lo acompañaría a un barrio: una realidad que ciertamente la vemos sólo para decir "yo por ahí no me meto" o "sube los vidrios". Luego San Ignacio.

¡Saludos!

tahilu dijo...

Ok, concuerdo contigo en cuanto a que el equilibrio es realmente difícil de lograr porque la subjetividad subyace en cada persona, para eso existen metodologías que te permiten realizar estudios apartando al máximo las subjetividades y te aproximan en buena medida a resultados objetivos. Dicho lo anterior, paso a refutar tu idea de que somos hipócritas porque "queremos vivir la vida perfecta sin ver el otro lado de la ciudad", es algo que existe y sabemos que existe y a muchos nos preocupa, algunos se ocupan, pero no por ello tenemos que arriesgarnos a situaciones que puedan poner en peligro nuestras vidas, a mi modo de ver, la negativa de la Shirley de la clase media a acompañar a Olmos en su visita al cinturón de miseria puede obedecer más a una reacción de su instinto de supervivencia que a un "no querer ver el otro lado de la ciudad", exageración? sirve para aclarar el punto... ja,ja,ja, será que debemos pasar el día llorando y quejándonos de una situación que existe, porque ¡Existe!, tienes que conocer el problema y vivir con el, algunos trabajan para mejorarlos, otros no lo ignoran pero viven sus propias vidas. "Luego, San Ignacio."

HAL9000 dijo...

Me parece bien que te guste esta crónica, Oboed... A fin de cuentas los puntos de vistas son como los peos: cada quien lanza el suyo, y por lo general a todos les gusta el propio más que el del otro.

Yo de la misma forma mantengo que me parece una "crónica" bastante pobre desde el punto de vista periodístico, porque las ínfulas antropológicas del periodista están sustentadas en una rumbita en el San Ignacio y una paseito por Petare de día y con los vidrios arriba. Lo que construye encima de eso no son más que especulaciones y puntos de vista personales, que se pretenden amparar en un par de situaciones claramente escogidas para seguir echando leña al fuego del discursito de la lucha de clases.

Insisto, el que el tipo haga aseveraciones generales basadas en hechos tan puntuales y sin apoyarse en ninguna estadística, no sólo está mal desde el punto de vista periodístico, sino ético y del sentido común.

Por ponerte un ejemplo: yo estuve en Cuba y me pasaron cosas interesantes como que le compré ron ilegal a unos tipos que trabajaban en las fábricas de Havana Club y robaban botellas para venderlas en el mercado negro, y así sobrevivir. Una cosa es que yo narre lo que me pasó para exponer a esas personas que yo conocí; pero sería muy irresponsable de mi parte decir "los cubanos que trabajan en fábricas tienen que robar la mercancía que producen para sobrevivir". ¿Acaso yo conozco la realidad de TODOS los trabajadores de fábricas ed Cuba para hacer una afirmación de este tipo? ¿tengo estadísticas de trabajadores/mercancía robada para sustentar lo que digo? Claro que no... Precisamente por eso la crónica se limita a narrar. Una cosa es que tú narres cómo Shirley y sus amigos conversan sobre la posibilidad de emigrar a España, y otra cosa es que digas que "en Venezuela la que migra es la clase alta, porque la baja no lo hace".

El narrador omnisciente sólo funciona en la ficción porque es el único género literario donde el escritor se puede dar el lujo de construir la realidad como quiera. En la crónica debería imperar el narrador testigo, porque a fin de cuentas, la crónica narra lo que le pasa a alguien, y lo que esa persona ve. Y eso Olmos no lo hace. Este periodista se encarga de narrar precisamente lo que no percibe: lo que piensa una Shirley, lo que piensa la otra, los patrones de comportamientos de millones de Venezolanos... Y todo, apoyándose en una rumbita y un paseito.

Una buena crónica narra y punto. No le dice al lector qué pensar... Confía en que su público es lo suficientemente inteligente como para poder sacar conclusiones de los hechos relatados. Para mí no hay relato sino una descripción, no tanto de Caracas, sino de la Caracas que Olmos se imagina.

Con respecto a esta tajante afirmación:

"Tahilú dice: "Podemos los venezolanos decir que somos hipócritas porque no rumiamos nuestras propias miserias diariamente?" Yo respondo que sí tajantemente. Somos hipócritas, tahilú, por el hecho de que queremos vivir la vida perfecta sin ver el otro lado de la ciudad."

Sólo te puedo responder lo mismo que le digo a cualquier persona que dice que "los venezolanos somos flojos":

Habla por ti mismo, a los demás no nos endoses tus defectos.

Saludos.