martes, 8 de mayo de 2018

La hipocresía de la izquierda latinoamericana

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Actualización: añadí una pregunta hacia el final. Es todo.

En esta publicación, un poco indignado por el uso de armas químicas de bashar al asad, me preguntaba que por qué siendo una sociedad cada vez más conectada (¿más cercana, también, quizás?) las cosas funcionan como funcionan. Si nos enteramos y nos solidarizamos con causas globales, si nos horrorizamos con guerras, si nuestros gobiernos toman decisiones globales o regionales, si otros líderes tienen poder de decisión sobre otros territorios, ¿por qué la ciudadanía debe elegir a sus líderes de forma local?

Es un tema que me llama la atención desde muchos puntos de vista. Uno de ellos es el tema latinoamericano. ¿Por qué si chiabe (su mención es tan negativa que no logro escribir su nombre) pudo influenciar a una región entera a través de una chequera infinita (al menos así parecía en ese momento), Latinoamérica debía elegir localmente a sus líderes?

Y aunque el caudillo venezolano haya muerto, su terrorífica idea, aunque disminuida, sigue caminando por América Latina. 

Por ejemplo, los mexicanos y los colombianos tienen elecciones presidenciales próximamente. Sus escenarios políticos, como todo en la región, están polarizados por la izquierda chavista y una derecha con una fama muy difícil de reparar.

¿Pero es justa esa polarización? ¿Son Petro y AMLO chavistas? Si la fama de la derecha es difícil de reparara ¿la izquierda chavista es fácil de ignorar?

Los partidos que fundaron tanto Petro como AMLO y en el cual militan son asistentes del Foro de Sao Paulo. Y acerca del Foro de Sao Paulo sólo puedo decir que los únicos partidos venezolanos asistentes fueron partidos chavistas.

Pero el ejemplo de Ollanta Humala contradice eso de que por chavistas, de ganar, convertirían a Colombia y a México en una nueva versión de Venezuela. 

El militar nacionalista fundó el Partido Nacionalista Peruano, que también fue asistente a al Foro de Sao Paulo. No tuvo vergüenza en fotografiarse con chiabe y por eso mismo perdió su primera carrera presidencialista contra un viejo corrupto conocido como Alan García. Luego se distanció de chiabe y ganó. Yo tenía la certeza de que la presidencia de Humala sería terrible para el Perú (por chavista) y no fue así. Actualmente enfrenta cargos judiciales y de ser culpable debe pagar, pero su mandato no fue, ni mucho menos, nefasto.

Pero nada de eso me hace confiar una pizca en la izquierda latinoamericana. 

¿Que Petro y AMLO pueden resultar ser presidentes convenientes para sus países y para la región? Quizás. Pero jamás podría recomendar votar por la izquierda. No sólo por el resultado lógico de medidas económicas equivocadísimas, sino porque mientras gobernó chiabe, con el petróleo a $100+ por barril y la izquierda latinoamericana estaba rampante, ni Lula, ni Correa, ni Evo, ni los Kirschner, ni Mujica, ni Tabaré Vázquez denunciaron lo que todos los analistas venezolanos previeron que ocurriría.

Cualquier progreso que haya impulsado esa izquierda latinoamericana ha venido a costa, no digamos que del dinero de Venezuela, que en parte también, sino de algo más inmoral: de callar lo que todos ellos sabían que pasaría en Venezuela. Nunca ningún líder de esa izquierda alzó la voz para denunciar el progresivo debilitamiento de la democracia ni las erradas políticas económicas del caudillo, y al contrario se tomaron fotos con él y apoyaron su desastrosa gestión a cambio de los petrodólares y del apoyo de un genio de los discursos populistas. Inclusive hoy, con un país completamente quebrado, ninguno de esos líderes ha condenado firmemente la gestión de los gobernantes venezolanos. Esa izquierda latinoamericana es inmoral.

¿Esa es la izquierda hipócrita por la que hay que votar en Colombia o en México? ¿No y que somos hermanos? ¿Por qué habrían de votar por los que nunca dijeron nada acerca de lo que pasaba en Venezuela? ¿Por qué votar por una izquierda que sólo se aprovechaba de Venezuela cuando había plata? ¿No somos la misma gente, pues? Y no lo digo porque sus países se vayan a convertir en otra Venezuela (esa razón siempre está latente, nosotros jamás pensamos en convertirnos en lo que somos hoy), sino porque esos líderes son una cuerda de hipócritas, en cambio nosotros los ciudadanos vemos todos los días los sufrimientos del pueblo venezolano (y de todos los demás) a través de las redes sociales.

Si existe alguna forma en que personas no venezolanas puedan solidarizarse con Venezuela es no votando por esa izquierda que representan AMLO y Gustavo Petro.

La última vez que estuve en Venezuela fue en 2010. Estuve trabajando con unos colegas argentinos. Se vivía en el país del sur la hegemonía kirchnerista, presidía Cristina. Chiabe vivía, la miseria se profundizaba. Un colega, con cuidado y respeto a partes iguales, me preguntaba por mi opinión política. Decía que a él no le gustaba opinar acerca de la política de otros países porque él no vivía allí, no podría hablar con propiedad y le parecía un irrespeto.

¿Es cierto eso? ¿Como ciudadanos no podemos opinar con conocimiento de un lugar externo pero sí podemos permitir que los líderes se reúnan y tomen decisiones que afecten a toda la región? ¿Sí podemos dejar que los líderes financien otras campañas, influencien a un electorado de otro lugar, insulten a viva voz a los líderes de la otra acera y de otros países?

Los políticos les llevan una morena a la ciudadanía y al sistema en el tema global. Ellos, con la impunidad de la que disfrutan los poderosos, usan perfectamente el don de la ubicuidad: desde fotos hasta maletines, desde foros regionales hasta contubernios. Tanto la izquierda como la derecha latinoamericana funcionan como la Unimente de los Hombrecitos Verdes de Toy Story, haciendo que todos digan lo mismo al mismo tiempo, casi sin diferencias. ¿Por qué la ciudadanía no puede entonces tener la capacidad de responder como un conjunto?

Valga lo anterior entonces para volver a elevar mi plegaria a ese olimpo turbio de la política y decir de nuevo que el sistema tal como lo conocemos caducó.

Es decir, si toda la izquierda o toda la derecha, en una región completamente polarizada (los candidatos de centro, generalmente las mejores opciones, son vistos como votos perdidos) se comunican para establecer políticas regionales, ¿por qué habríamos de votar localmente? ¿por qué, si existen organismos donde se dirimen problemas regionales como la OEA, los venezolanos, por poner el ejemplo más crítico actualmente, tenemos que calarnos que el embajador boliviano (cuya economía está boyante) apoye cada exabrupto, legal o no, de la dictadura de mi país?

¿Por qué no podríamos decirles a los panas mexicanos o a los panas colombianos que ni se les ocurra votar por esa izquierda hipócrita e inmoral que representan tanto Petro como AMLO?

La democracia, las instituciones actuales, el sistema en general, como vienen funcionando, ya no funcionan.

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-Todavía son muchos nostálgicos.
-Cuando nos toque a nosotros todo puede estar tan vuelto mierda que no nos dé tiempo de arreglarlo completamente.
-Mientras...
-¡Salú!

¡Ailo!

lunes, 23 de abril de 2018

Breve reseña de Rendición, de Ray Loriga



Rendición, la novela ganadora del Premio Alfaguara de novela 2017, y que leímos en la anterior edición de El Book Club, me recordó al comentario de Ricardo Piglia que reza:

“La versión moderna del cuento (…) trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca. La historia secreta se cuenta de un modo cada vez más elusivo (…) lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión.”

Esa tensión en la novela (si nos permitimos extender lo anterior a la novela o al contrario) está enmarcada en una narración de un hombre común que cuenta los cambios que va sufriendo una familia a consecuencia de una guerra.

La novela se narra como en POV. Similar a lo que ocurre con los personajes de Being John Malkovich, miramos a través del protagonista: en Rendición somos también el narrador. Al vivirlos con él, al atraernos a sus cavilaciones, los del protagonista son también nuestro tiempo y nuestro mundo.

Despojada de grandes aforismos, la narración de Loriga logra hacer que cada pasaje, cada frase marchen hacia la construcción de la historia.

O de las historias.

Continúa...

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Esta nota fue publicada en la página de mi librería favorita de Dallas, The Wild Detectives (estoy muy de acuerdo con ellos). Si quieren terminar de leer esta breve reseña y además ver el video de la entrevista que le hizo Buenafuente a Loriga, pues, sigan este enlace.

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-Así me parecía que me decían a mí cuando estaba allá.
-¿Cómo?
-Al talego, coleguita.
-¿Y eso no significa que te vayas a la cárcel, panita?
-Sí.
-¿Y eso era lo que te decían?
-Eso era lo que me parecía que me decían.
-¿Y qué te decían?
-Hasta luego, coleguita.
-Oh... Pues, salú.

¡Al talego, coleguita!

viernes, 13 de abril de 2018

Dudando de la democracia

A continuación, algunas preguntas que yo me hago sin ser un gran conocedor de la política pero que desde mi punto de vista de interesado por asuntos mundiales me preocupan. Quizás algunas preguntas tengan respuestas evidentes. Pido perdón de antemano, pero creo que el fondo de mi preocupación puede resonar en algún lector.


Creo que es muy evidente que internet ha difuminado las fronteras de los países. Diría que lo que pasa en el mundo es de incumbencia global.

Entonces, ¿cómo una democracia que se basa en problemas locales, puede dar alguna respuesta a los problemas globales? ¿cómo es que una democracia construida a través de un sistema histórico y cultural completamente local puede dar alguna respuesta a un mundo que construye un sistema histórico y cultural global?

En EEUU hay gerrymandering. En Latinoamérica hay populismo. Europa vive un choque cultural. En las democracias escandinavas nadie conoce el nombre del presidente o del primer ministro. Las democracias no son perfectas en el país donde se aplican, ¿cómo podríamos imaginar, entonces, que ofrezca respuestas globales?

Por otra parte, la Unión Europea no pudo frenar la salida de UK. La OEA no sabe qué hacer con Venezuela. Y la ONU no ofrece respuestas concretas a los problemas más importantes del mundo como por ejemplo el ataque con armas químicas de bashar al asad en Douma.

Mientras escribo esto, leo que el Consejo de Seguridad de la ONU no aprobó ninguna resolución con respecto al ataque con armas químicas en Siria. Leo que la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, dijo lamentar que el "obstruccionismo" ruso mantenga "rehén" al Consejo de Seguridad. En pocas palabras, la ONU es una especie de espejo gigante de lo que ocurre en la mayoría de los países occidentales: un foro polarizado incapaz de dar respuestas a los problemas globales.

EEUU, eregido de repente como el país justiciero del mundo, ha dicho que si la ONU no puede hacer nada entonces las decisiones se tomarán de forma unilateral. EEUU, cuyo presidente ni siquiera representa a la mayoría de los votantes. Pero no es menos cierto que EEUU ha desarrollado una tecnología armamentística avanzadísima, además de relaciones suficientemente fuertes con los demás "líderes" de occidente como para llevar a cabo una acción que dé resultado con respecto a Siria.

Por su parte, Rusia, cuyo presidente tiene poco o nulo respeto por la democracia, se erige como el país que quiere quitarle el trono de protector a EEUU. Es también un gigante armamentístico y tiene suficiente influencia como para intentar frenar los avances de EEUU y sus aliados. Además siempre ha protegido al gobierno de bashar al asad.

Y el resto de países debe aceptar las decisiones y las peleas de estos dos "hermanos grandes" sin haber participado en la elección de sus líderes.

Si tomamos por cierta la frase de Camus "La libertad debe ser para todos o para nadie", creo que deberíamos también aceptar entonces que la forma de representación no puede ser ya territorial: la democracia también debe ser para todos, o al menos algún sistema justo debe ser para todos. Mientras haya una Corea del Norte, mientras haya una Venezuela, mientras haya ataques químicos contra civiles en Siria, y que todo eso ocurra en nuestras narices (casi literalmente), entonces no podemos sentirnos ni libres ni demócratas ni justos.

Porque lo que decía Camus se ha validado aún más con el auge en la rapidez de las comunicaciones. Pocas horas, quizás minutos después de que al asad gaseara Douma en Siria aproximadamente la mitad del planeta, que es la población que tiene internet, se enteró. Muy probablemente buena parte de la otra mitad se habrá enterado con bastante rapidez. El desconcierto y la indignación es global. Y a esta hora, el 12 de abril a la 1:24pm ese mundo indignado con el uso por tercera vez de armas químicas en contra de los rebeldes sirios espera sin preguntarse más nada qué decidirá trump con respecto al desafuero de al asad y cómo responderá putin.

De un lado está el peor presidente en la historia de EEUU: el menos preparado, el más arrogante, el que menos valores transmite, el que menos cree en las leyes, el menos popular en mucho tiempo. Del otro, un cínico dictador, que asesina personas en cualquier lugar del mundo y que apoya regímenes en crisis para aumentar su influencia y, básicamente, esclavizarlos. A estos dos hombres son a los que mira el mundo esperando una respuesta a un problema que concierne no sólo a EEUU y a Rusia.

Algo en cómo funcionan las cosas ya no funciona.

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Esta vez Luis y Luis sólo beben sin hablar.

باي

lunes, 8 de enero de 2018

Un Real Madrid Imperial... NOT!

Bueno, voy a comenzar el año con fútbol porque, bueno, porque siempre hay fútbol. Es como el aire y la literatura, sólo que un partido toma un par de horas y un libro (por ejemplo, el que estoy leyendo ahora mismo, Volver al oscuro valle, de Santiago Gamboa, lo comencé hace ya 3 semanas y no estoy seguro de poder hacer un comentario de tal libracaco. Recomendadísimo). Por otra parte, del aire yo no escribo.

En fin, es una respuesta a los últimos artículos de Don Roncero, reportero deportivo del As de España, en el que se la pasa hablando del "Madrid Imperial" del año pasado. ¡Ja!

El FC Barcelona marcó seis goles en el Bernabéu en el duelo de la temporada 2008/2009: 2-6. La euforia final estaba justificada

Don Roncero: no existe tal cosa como "el Real Madrid imperial" desde que Rijkaard llegó al Barça (aunque asentado en el cruyffismo, claro está). A partir de la temporada 2004-2005 el RM ha remado siempre detrás de los blaugrana. Basta con sacar la cuenta de partidos entre ellos en ambas casas (19 para el Barça, 14 para el RM y 8 empates en competiciones oficiales), basta ver cuántas ligas (8-4), cuántas copas del Rey (5-2) y cuántas Champions (4-3) hay de cada lado desde la temporada 2004-2005. No hablemos ya de cuántos jugadores del Barça había en la selección española que ganó el Mundial.

El problema con el RM es que no tiene cómo mantener sus proyectos más allá del dinero. Con los mismos pesos pesados en la plantilla han dirigido el barco capitanes tan disímiles como Pellegrini, Mourinho, Ancelotti, Benítez y Zidane. En cambio con un proyecto basado en una idea y no en el dinero (sin dejar de hacer grandes inversiones), el Barça, independientemente de su entrenador, ha gozado de un 2-6, un 5-0, un 0-4, un 0-3 más todo lo que se menciona en el primer párrafo. ¿Cuál fue la última goleada del RM al Barça? Yo desde luego no la he visto.

Y eso, ¿Cuándo fue la última vez que el Barça se apeó de Champions en octavos? ¿Cuándo fue la última vez que quedó de tercero en liga? ¿Cuándo fue la última vez que terminó Copa antes de cuartos? Si se hace la misma pregunta acerca del RM todas las respuestas tienen precedentes después de la temporada 2004-2005. No así el Barcelona (a excepción de las Champions 2004-2005 y 2006-2007 de resto siempre pasó a cuartos y también más veces a semis que el RM).

Entonces, Don Roncero, no existe imperio del RM. Existe imperio del Barça: siempre favorito en Champions, siempre favoritísimo en Copa, siempre llegando a los últimos partidos de liga si no ya campeón, sí con posibilidades. El RM (que vive de las glorias en B/N) no, no siempre.

Sostenibilidad; se tendría que aplicar esa palabra en la casa blanca para intentar regresar a sus antiquísimas glorias.

Sí, que si es de elegir un período de tiempo, ¿por qué no elegir los últimos 5 años, donde el el RM ha ganado 3 Champions (de las 4 que tiene después de 2004)? El problema es que no se mantiene. Igual le mete 4 a la Juve en la final de Champions como pide la hora ante el Fuenlabrada de 2ª B, o apela a la machada de un central para ganar o empatar un partido cuesta arriba. Consistencia: 0.

Pero este año ese proyecto, que no se sostiene sino de la "flor de Zidane” y la billetera del caudillo, se está cayendo estrepitosamente a pedazos: completamente descolgado en liga, sufriendo para ganar a equipos de 2ª y 2ª B en Copa, clasificados segundo en liguilla de Champions y ahora a batirse contra uno de los equipos más temibles como lo es el PSG de los petrodólares. Vamos, que si me obligaran a apostar, apostaría que el RM no gana ni un título esta temporada. ¡De hacer un doblete histórico a no ganar nada! ¡De un back to back en la Champions a necesitar de dos penaltis para ganarle al Numancia! Lo dicho, sostenibilidad: 0.

Y de nuevo, es cierto que en los últimos 5 años el RM ha ganado más el trofeo de más caché, el más mercadeado y por el que dan el Balón D’or (ese premio, por cierto, se debería llamar Balón D’champions y tener un asterisco: excepto cuando haya mundial). Pero no es cierto que el Barça haya ganado menos. En esos cinco años, el Barça se ha llevado una Champions, 3 ligas y 4 copas para poner los torneos con los que compite con el RM. En cambio, en torneos donde han competido ambos, el RM se ha llevado 3 Champions, 1 liga, 0 copas y una Super Copa de España.

Si en el Barça no se vuelven locos y siguen con las ideas cruyffistas como base en todo el sistema, es más lógico pensar que la tendencia de estos 14 años se va a mantener. En contra, el RM no tiene una tendencia: no se sabe qué va a pasar el año que viene si Zidane, el del back to back en Champions, se queda sin títulos este año (que es lo más probable y cosa que por cierto, no le pasó ni a Luis Enrique ni a Guardiola, para mencionar a los dos entrenadores más exitosos de la entidad).

En fin, Don Roncero, que eso del RM imperial, como que no. Hoy por hoy el RM es un gallito, un equipo peleón, que siempre puede dar la sorpresa. Pero imperial, así imperial como el Barça, pues no.

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-Ya ni te acuerdas de mí.
-Sí me acuerdo, sólo un poco tarde.
-Yo creía que era la razón de este blog.
-Este blog fue creado hace ya 10 años, las cosas cambian.
-Hay cosas que no cambian, como que lo actualizas poco.
-Y como que nos une la caña.
-Como siempre.
-¡Salú!

සමුගැනීම

lunes, 18 de diciembre de 2017

Mis top picks

Intro: Mi ego hizo que entendiera mal un correo y entonces en vez de escribir una muy pequeña lista, escribí una breve nota. Porque claro, pensé que a todo el mundo le importaría lo que más me gustó del año.

Como no quise que se perdiera en el tintero, y como no está mal actualizar este espacio aunque sea una vez al año (vamos, que esto lo puede ver algún empleador), pues, aquí les dejo mis top picks del año.



Mis top picks de 2017:

Y ahí vamos de nuevo, a redondear el año que es tiempo que es línea recta pero que con el recuerdo de las victorias y las derrotas ocurridas en esos 365 días se torna más o menos circular. Y entre esas victorias está lo leído, los libros nuevos que siempre son una victoria, y también lo escuchado y lo visto. Así que aquí van, mis top picks del año, lo que descubrí y que me gustó por encima de lo demás. Lo que hizo detenerme más de lo normal en ese trayecto sin retorno que fue el año que siempre al acabar se va convirtiendo más bien, como diría el viejo filósofo, en un eterno retorno.

Libro: Conjunto Vacío de Verónica Gerber.
“Somos otra generación, debemos contar las historias de forma diferente”. Así lo planteaba Gerber Bicecci hablando de su libro en The Wild Detectives el pasado 28 de septiembre. Y así, de forma distinta, labra este pequeño pero fabuloso libro que es novela y artes visuales, y donde el texto y los diagramas se complementan para narrar una historia depurada de ruido, una obra con unos silencios que invitan al lector a participar pensando e imaginando posibilidades que el libro sólo insinúa. Tengo para mí que es un libro que continúa, a través de la ficción, un camino que comienza la escritora a través de las artes plásticas, la crónica y la reseña mucho antes de comenzar a escribir sus páginas. Pero no sólo la forma distinta de narrar la historia, sino su forma heterodoxa de hacerlo (no es una historia que se narra linealmente), la poesía presente en sus páginas, y la historia en sí misma hacen de Conjunto Vacío una de esas lecturas a las que se ha de volver.

Álbum: Salvavidas de hielo de Jorge Drexler
En la primera canción de Salvavidas de hielo, y esto no siempre ocurre en Drexler, la música logra acompañar de forma justa a un verso casi divino: "Es más mío lo que sueño que lo que toco". Estos son los momentos en la música de Drexler que lo dimensionan y lo alejan de lo discursivo y lo meramente ingenioso. Pero es la soberbia simpleza de Asilo donde el uruguayo logra invitar al desgañite a cualquiera que vaya solo o sin vergüenza escuchando este trío de dos voces y una guitarra eléctrica, la que me hace elegir definitivamente este álbum en el recuento. También la ternura y sinceridad de Pongamos que hablo de Martínez donde, "más vale tarde que jamás" le agradece a su "maestro y amigo Joaquín Sabina" su apadrinamiento (como lo cuenta en este Ted Talk, muy recomendado). En general, pocos peros al álbum; sólo recordar que Wittgenstein nos aconsejaba que "En el arte es difícil decir algo que sea tan hermoso como no decir nada"; cantarle al silencio, declamar en un momento de la canción en donde la voz pudo haber callado quizás fueron regates de más.

Película: Coco (Lee Unkrich y Adrián Molina, 2017)
¡Porque sí! ¡Porque los clichés no están para ser evadidos irracionalmente! ¡Porque, como dijo Octavio Paz "Para oírnos a nosotros mismos debemos, antes, oír las voces de la tradición"! Puedo entender la queja de mis amigos mexicanos, porque siendo una película de tan alta factura y promoción, sean los clichés los que sobresalgan. Pero les pediría que le dieran una segunda oportunidad. ¿No tienen los clichés una raíz de verdad, y en el caso de Coco no tienen estos una raíz en la tradición? Coco narra la historia de Miguel, un niño al que se le tiene prohibida la música por una de esos dogmas familiares que van pasando de generación en generación. Pero Miguel quiere revelarse. Y es a través de un viaje hacia su pasado --hacia su tradición, hacia la compresión de esta-- que Miguel logra evadir el dogma. Una historia que se cuenta en un mundo que si bien no es tan vasto como el dibujado en Monsters Inc., tampoco le llega lejos. No conmoviera tanto y a tantos, digo yo, si no tocara las cuerdas que genera esa música que sobrevive persistentemente a las generaciones.

El silencio, la simpleza y lo constante: Leo estas palabras y pienso que las podría usar como mantra para el año que comienza. El silencio, la simpleza y lo constante, como una terna que bien podría ayudarme a encarar el punto que es cada día y que construye la línea que es el tiempo y que termina siendo círculo cuando recordamos y hacemos estos ejercicios circulares para tratar de unir inicio con fin una y otra vez, cada fin de año.

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Luis: ¿Quién eres?
Luis: Luis
Luis: ¡Mentira! ¡Impostor! ¡Luis no escribe aquí! Este es un lugar para imaginar lo que Luis pudo haber escrito pero que nunca escribió.
Luis: Ya deja la intensidad y ábrete una cerveza.
Luis: ...
Luis: ¡A mí no me vas a dar esa asquerosidad de cerveza! Una IPA, por favor.
Luis: ¡Viste! ¡No eres Luis!

jueves, 18 de junio de 2015

Que no sea flor de un día


El problema de La Vinotinto no es echarse al pico a un conjunto de estrellas: ya se echó a la Argentina de Messi, (la subcampeona del mundo) a Brasil, a la Colombia de James y Falcao (dos veces), golearon a la Uruguay de Forlán en Uruguay con oles incluidos... Ya la época de "creían que éramos la cenicienta" pasó. Ya todos saben que aquí no hay cenicientas. Pocos nos subestiman y se dan rolo e coñazo cuando lo hacen. Lean el TL de @2010MisterChip; La Vinotinto, en los últimos años, selección a selección, ha sido tan competitiva como cualquier otra de la región.

En mi opinión, el problema es la irregularidad, es no tener el mismo nivel siempre, es no mantener la concentración contra todos los rivales en todo momento y en cualquier lugar. En las eliminatorias para el mundial de Brasil, en casa, le ganamos a Argentina y perdimos contra Uruguay, rival directo para el repechaje. Además, los partidos a domicilio nos mataron, ganamos sólo uno contra el colista del momento, que era Paraguay. En la Copa América anterior nos echamos al pico a Chile, le dimos la batalla a la Paraguay del Tata Martino (que había clasificado de tercera a un punto del primer lugar para el mundial de Sudáfrica, aunque luego haría una muy discutible Copa América en Argentina) pero perdimos 4-1 contra Perú por el 3er lugar. Y no vale decir que no había ánimos, porque era primera vez en la historia que llegábamos a las semifinales de la competición, y era la primera vez que competíamos por un nada desdeñable tercer lugar.

Nuestros jugadores tampoco son el problema: tenemos a Salo, goleador del Zenit ruso (20 goles en liga), a Rosales, lateral derecho revelación de la liga BBVA (aka la liga de Messi y Ronaldo), a un genio llamado Arango al que todavía le queda fútbol (¿cómo sabía que a 20 metros detrás de él, en la otra banda, venía el Lobo Guerra solito y cómo casi sin ver le puso el balón en la cabeza?), tenemos una defensa que es mezcla de experiencia, altura física y nivel, y un centro del campo que en el partido ante Colombia se le notó que piernas hay para presionar y hacer desconectar el juego del rival, y además no combinaron nada mal, acaparando el balón por buenos ratos. Los jugadores tampoco son el problema.

En mi opinión (y todo está por verse) lo que necesita la selección es saber que puede ganar la Copa América y que puede clasificar de primera al Mundial. Y no exagero. En un sistema en donde 20 es la mejor calificación, mi mamá siempre me decía: si estudias para 15 sacas 10, si estudias para 10 sacas 8. Si estudias para 20 puedes sacar 20 o un pelo menos, pero no 10 ni 8. Que por creer no sea. Y esa confianza la da el entrenador. Si las ideas están claras se pueden transmitir claramente y se verá en el campo (como con Colombia). Si las ideas se notan en el campo y comenzamos a ganar o a jugar de tú a tú contra cualquier selección, La Vinotinto gana en confianza. Si ganamos en confianza creemos que podemos ganar La Copa América o clasificar de primeros al Mundial.

Nos toca contra Perú. Que tiene más o menos la misma mentalidad que La Vinotinto: no hay figuras, hay trabajo. Y que quizás también peque de lo mismo que Venezuela: quedó de tercera la pasada Copa América y no clasificó al Mundial. Contra Perú la obligación es confirmar las sensaciones, asegurarnos la clasificación para recibir a Brasil tranquilos y apuntar al primer lugar del grupo. Que no sea flor de un día.

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Luis: La pasión.
Luis: La pasión es lo que mata.
Luis: Sí. Y lo que mueve.
Luis: Y el desespero.
Luis: Sí, pero eso es pasión.
Luis: ¿Unas IPAS?
Luis: A mí me dejas con mis cervecitas de siempre.

الله مو مل شه

miércoles, 19 de marzo de 2014

Discutamos: #SOSVenezuela


  1. Yo soy de clase media. Cuando mi papá y mi mamá se casaron consiguieron una casa en Catia. De allí, antes de que yo caminara (“Si Luis Ernesto comienza a caminar en esta pocilga yo me regreso a casa de mi mamá”) nos mudamos a El Marqués. Mis padres tuvieron que dejarme primero con primas, hermanas, y al final, con muchachas contratadas para ellos poder ir a trabajar y estudiar. Nació mi hermana poco después de mi tercer cumpleaños y nos mudamos a Colinas de Bello Monte. Allí pasé los siguientes 24 años de mi vida hasta que no aguanté más y me fui para España a estudiar, pero con la idea de quedarme. En España, por un año, viví de mis padres que dos años antes también habían salido del país. El segundo año les gasté buena parte de sus ahorros intentando independizarme. No lo logré (no viví en la miseria, pero tampoco en la opulencia… vivía en Vallecas) y me mudé con ellos a Dallas. Allí conocí a mi esposa, la mamá de mis hijos y ahora ambos trabajamos, le damos la mejor vida posible a nuestra hija, nos damos la mejor vida posible nosotros, no todo es perfecto, pero en general estamos tranquilos. Somos clase media y tenemos cierta estabilidad. Ahora, eso no quiere decir que no me importen los pobres de EEUU o de Venezuela, me importan lo mismo que me importa el hambre en África, la guerra en Siria y el hecho de que China se esté convirtiendo en la primera potencia económica del mundo, entre otras injusticias y despropósitos. Mis esfuerzos los distribuyo como a mí me parece según mi momento vital, y de seguro también según mis aptitudes y habilidades. Ahora mismo, el 99% de mis esfuerzos (aunque no tenga nada que ver con mis aptitudes y habilidades) están puestos en mi hija y mi familia. Me duele mi país por una definición líquida de patria que sólo tengo en mi mente y que he atisbado en algún que otro poema. Lo que quiero decir es que mi posición social (que no me avergüenza) no tiene nada que ver con mis sentimientos acerca del país. Actualmente me duele y me interesan los hechos que ocurren en mi país por esa misma definición y porque todavía tengo familiares y amigos viviendo allá y me dolería mucho si algo les llegase a pasar como consecuencia del ladronaje descarado y el populismo bestial que azota al país (dejando a un lado todas las penurias que viven diariamente por la implementación de políticas económicas catastróficas, que no es poco). Entonces que nadie me venga a decir que yo no puedo opinar por ser burgués, o porque nací en la clase media no sé nada de lo que pasa en Venezuela que es (sí, sigue siéndolo) un país de gente pobre y que en definitiva, me discrimine por haber nacido de padres que echándole bolas pudieron criarme clase media. ¿O no es acaso esa misma discriminación en contra de la cual tanto luchan los rojos venezolanos?
  2.  Tengo una opinión acerca de lo que pasa en mi país. No por estar lejos no sé lo que pasa, aunque por estar lejos no lo padezca igual. Lo que saben los que están allá no lo sé yo, y viceversa, lo que yo sé, no lo saben ellos, y esto también funciona para cualquier par de personas o grupos que puedas imaginar: nadie sabe lo que tú sabes y viceversa: tú no sabes lo que los demás saben, por favor, no vuelvan a decirme que porque yo no estoy allá yo no sé lo que pasa. Puede que sea cierto hasta cierto punto, pero el tono de “no te metas”, de “esa opinión no me gusta”, de “no jodas y déjanos a nosotros luchar que ya tú te fuiste”, ese tono discriminatorio, muy parecido al tono que tanto adversamos, me parece fuera de lugar, además de, me permiten la redundancia, hipócrita. Mi opinión, tan válida como la de cualquier venezolano, es la siguiente:
    • Las guarimbas no sirven de nada (acaso les sirven al gobierno). Y no, las guarimbas no son nada pacíficas: trancar una calle impidiéndole al vecino ir al trabajo o quemar cauchos viciando el aire que la comunidad respira no es paz
    •  Capriles es, de lejos, el líder que más le conviene al país, por su inteligencia y su currículo. Se ha equivocado (las menos), ha acertado (las más), pero ha medido bien. Si se equivoca no es estrepitosamente, como les ocurrió a Leopoldo López y a María Corina Machado.
    •  Jamás entendí las protestas como un golpe de estado ni me pareció que de forma mágica o espontánea nicolás fuera dejar la presidencia porque en Altamira decidieron ir a tirar piedras; tampoco me pareció jamás que los militares fueran a apoyar a la ciudadanía tirando un golpe de estado, que además, en mi opinión, es indeseable: si la población está dividida ¿por qué los militares no habrían de estarlo?
    •  Entre María Corina Machado y Leopoldo López le allanaron el camino al gobierno para que salieran con la cantaleta de que se estaba gestando un “golpe suave”. Aunque me parecen líderes inteligentes, también me parece que se equivocaron, no supieron ver algo lógico: las condiciones económicas, sociales y políticas estaban hundiendo solitas al gobierno del ilegítimo (sí, me parece que es un ilegítimo, pero me pareceque la forma de luchar contra la ilegitimidad no es la guarimba ni mucho menos#lasalida), y que en poco tiempo la población le comenzaría a pasar factura.
    •  Me parece que la única (no es hippiesmo) lucha posible en Venezuela es la no violencia. Y la razón es simple: para una lucha violenta se necesitan armas y la oposición no tiene armas ni tiene cómo conseguirlas. También se necesitan milicias, entrenamiento (tiempo), y gente dispuesta a irse a caer a tiros con los paramilitares rojos que han sido entrenados por las farc, por el G2 cubano, por milicias rusas, iraníes, chinas, etc., etc.
    •  ¿No es el momento histórico perfecto para cambiar al fin la mentalidad militarista que tenemos los venezolanos? Ya que la cuarta república cayó y la quinta está moribunda ¿no deberíamos aprovechar para construir una nación sobre las bases del civismo y no sobre las de otro golpe de estado, que además tendría consecuencias impredecibles? ¿No deberíamos hacer la violencia a un lado y darnos -y dar- al mundo una lección de que las injusticias se combaten con inteligencia? ¡Coño, tenemos Internet! ¡Hay miles de formas de resistir! Si estamos intentando combatir la imposición de ideas ¿por qué habríamos de imponer las nuestras a punta de guarimbas, tiradera de piedra y quemadera de cauchos?
    •  Julio “Coco” Jiménez es una excelente amalgama entre el pueblo chavista y el pueblo opositor. Le pediría que se cuidara, porque si hay algo que debe tener nervioso al gobierno es que las dos mitades del país se entiendan. Y un juliococo puede despertar a otro juliococo (como Yeiker Guerra) y dos juliococos pueden despertar a 4 juliococos y así. Y no doy mucho crédito a los que dicen (ya me lo han dicho, al menos, dos personas) que Julio “Coco” puede ser un chávez cualquiera: no es militar, no intentó un golpe de estado y, en la época de chávez no había Internet, los líderes duraban más.
  3. Yo no tengo la razón. Y eso posiblemente aplica para todo lo que pienso, no sólo con respecto a Venezuela. Como no tengo la razón entonces intento leer lo más que pueda a aquellos que dedican su vida a buscarla. Con algunos estoy de acuerdo en un momento, con esos mismos estaré en desacuerdo otros momentos y con otros me pasará lo mismo. Hasta hay algunos con los que siempre estoy en desacuerdo, pero igual los leo y hay otros con los que siempre estoy de acuerdo. Trato, eso sí, de alejarme de embaucadores. Aunque soy de humanidades intento ser lo más científico posible: nada de adivinos ni rezos, intento aplicar mi discernimiento para diferenciar de un texto hilado, sustentado y serio a uno sin argumentos o profético. Si recomiendo una lectura no es para que a ti también te guste, pero sí para debatir en torno a las ideas que la lectura propone.
  4. ¡Porque el debate es bueno! Ya basta de ser ciudadanos que queramos siempre imponer nuestras ideas, basta de huirle a hablar, a discutir, hasta a alzar la voz (mientras que sea por pasión y no para callar al otro) para exponer un punto de vista; comencemos a escucharnos, a leernos, a comprendernos. Mis discusiones, mis debates de adolescencia tardía en una Venezuela que recorría el camino de la autocracia, de una Caracas que recorría el camino del caos reforzaban o desestimaban las ideas que traía de mi primera adolescencia feliz en el Colinas de Bello Monte. No me concibo sin mis apasionados, acalorados y emborrachados debates nocturnos en la Caracas donde todavía podíamos beber en los alrededores de la Universidad Central de Venezuela los viernes por la noche (o los lunes, o los miércoles, daba igual). En serio, los debates son una excelente forma de formar opiniones sólidas.
Creo que al final lo que quiero decir es que todos nos debemos escuchar, sin importar clase, lugar donde vivimos, ni siquiera posición política; la izquierda y la derecha dejémoslas para cuando haya papel tualé. Creo que es importante, como infinidad de líderes lo han dicho, que nos organicemos, que discutamos rutas, ideas, formas de calmarnos, porque una de las luchas debe ser para convencer a los que no piensan como nosotros pero que están descontentos. Enfoquemos nuestra energía en saber discutir, en saber escuchar y, en base de lo que se dijo antes, elaborar las ideas que ya tenemos en mente para que, con la seguridad y la calma que da haber rumiado lo suficiente nuestras ideas, luego podamos defenderlas con paciencia y firmeza.

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Luis: ¡Me quiero ir!
Luis: ¡Me quiero regresar!
Luis: Mentira, me quiero quedar
Luis: Y yo no me quiero regresar
Luis: Es complicado hablar así, de lejos, en las líneas de un blog, al final
Luis: Pero no es tan complicado beber
Luis: Lo justo, no estamos para parrandas.

До побачення!