lunes, 8 de enero de 2018

Un Real Madrid Imperial... NOT!

Bueno, voy a comenzar el año con fútbol porque, bueno, porque siempre hay fútbol. Es como el aire y la literatura, sólo que un partido toma un par de horas y un libro (por ejemplo, el que estoy leyendo ahora mismo, Volver al oscuro valle, de Santiago Gamboa, lo comencé hace ya 3 semanas y no estoy seguro de poder hacer un comentario de tal libracaco. Recomendadísimo). Por otra parte, del aire yo no escribo.

En fin, es una respuesta a los últimos artículos de Don Roncero, reportero deportivo del As de España, en el que se la pasa hablando del "Madrid Imperial" del año pasado. ¡Ja!

El FC Barcelona marcó seis goles en el Bernabéu en el duelo de la temporada 2008/2009: 2-6. La euforia final estaba justificada

Don Roncero: no existe tal cosa como "el Real Madrid imperial" desde que Rijkaard llegó al Barça (aunque asentado en el cruyffismo, claro está). A partir de la temporada 2004-2005 el RM ha remado siempre detrás de los blaugrana. Basta con sacar la cuenta de partidos entre ellos en ambas casas (19 para el Barça, 14 para el RM y 8 empates en competiciones oficiales), basta ver cuántas ligas (8-4), cuántas copas del Rey (5-2) y cuántas Champions (4-3) hay de cada lado desde la temporada 2004-2005. No hablemos ya de cuántos jugadores del Barça había en la selección española que ganó el Mundial.

El problema con el RM es que no tiene cómo mantener sus proyectos más allá del dinero. Con los mismos pesos pesados en la plantilla han dirigido el barco capitanes tan disímiles como Pellegrini, Mourinho, Ancelotti, Benítez y Zidane. En cambio con un proyecto basado en una idea y no en el dinero (sin dejar de hacer grandes inversiones), el Barça, independientemente de su entrenador, ha gozado de un 2-6, un 5-0, un 0-4, un 0-3 más todo lo que se menciona en el primer párrafo. ¿Cuál fue la última goleada del RM al Barça? Yo desde luego no la he visto.

Y eso, ¿Cuándo fue la última vez que el Barça se apeó de Champions en octavos? ¿Cuándo fue la última vez que quedó de tercero en liga? ¿Cuándo fue la última vez que terminó Copa antes de cuartos? Si se hace la misma pregunta acerca del RM todas las respuestas tienen precedentes después de la temporada 2004-2005. No así el Barcelona (a excepción de las Champions 2004-2005 y 2006-2007 de resto siempre pasó a cuartos y también más veces a semis que el RM).

Entonces, Don Roncero, no existe imperio del RM. Existe imperio del Barça: siempre favorito en Champions, siempre favoritísimo en Copa, siempre llegando a los últimos partidos de liga si no ya campeón, sí con posibilidades. El RM (que vive de las glorias en B/N) no, no siempre.

Sostenibilidad; se tendría que aplicar esa palabra en la casa blanca para intentar regresar a sus antiquísimas glorias.

Sí, que si es de elegir un período de tiempo, ¿por qué no elegir los últimos 5 años, donde el el RM ha ganado 3 Champions (de las 4 que tiene después de 2004)? El problema es que no se mantiene. Igual le mete 4 a la Juve en la final de Champions como pide la hora ante el Fuenlabrada de 2ª B, o apela a la machada de un central para ganar o empatar un partido cuesta arriba. Consistencia: 0.

Pero este año ese proyecto, que no se sostiene sino de la "flor de Zidane” y la billetera del caudillo, se está cayendo estrepitosamente a pedazos: completamente descolgado en liga, sufriendo para ganar a equipos de 2ª y 2ª B en Copa, clasificados segundo en liguilla de Champions y ahora a batirse contra uno de los equipos más temibles como lo es el PSG de los petrodólares. Vamos, que si me obligaran a apostar, apostaría que el RM no gana ni un título esta temporada. ¡De hacer un doblete histórico a no ganar nada! ¡De un back to back en la Champions a necesitar de dos penaltis para ganarle al Numancia! Lo dicho, sostenibilidad: 0.

Y de nuevo, es cierto que en los últimos 5 años el RM ha ganado más el trofeo de más caché, el más mercadeado y por el que dan el Balón D’or (ese premio, por cierto, se debería llamar Balón D’champions y tener un asterisco: excepto cuando haya mundial). Pero no es cierto que el Barça haya ganado menos. En esos cinco años, el Barça se ha llevado una Champions, 3 ligas y 4 copas para poner los torneos con los que compite con el RM. En cambio, en torneos donde han competido ambos, el RM se ha llevado 3 Champions, 1 liga, 0 copas y una Super Copa de España.

Si en el Barça no se vuelven locos y siguen con las ideas cruyffistas como base en todo el sistema, es más lógico pensar que la tendencia de estos 14 años se va a mantener. En contra, el RM no tiene una tendencia: no se sabe qué va a pasar el año que viene si Zidane, el del back to back en Champions, se queda sin títulos este año (que es lo más probable y cosa que por cierto, no le pasó ni a Luis Enrique ni a Guardiola, para mencionar a los dos entrenadores más exitosos de la entidad).

En fin, Don Roncero, que eso del RM imperial, como que no. Hoy por hoy el RM es un gallito, un equipo peleón, que siempre puede dar la sorpresa. Pero imperial, así imperial como el Barça, pues no.

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-Ya ni te acuerdas de mí.
-Sí me acuerdo, sólo un poco tarde.
-Yo creía que era la razón de este blog.
-Este blog fue creado hace ya 10 años, las cosas cambian.
-Hay cosas que no cambian, como que lo actualizas poco.
-Y como que nos une la caña.
-Como siempre.
-¡Salú!

සමුගැනීම

lunes, 18 de diciembre de 2017

Mis top picks

Intro: Mi ego hizo que entendiera mal un correo y entonces en vez de escribir una muy pequeña lista, escribí una breve nota. Porque claro, pensé que a todo el mundo le importaría lo que más me gustó del año.

Como no quise que se perdiera en el tintero, y como no está mal actualizar este espacio aunque sea una vez al año (vamos, que esto lo puede ver algún empleador), pues, aquí les dejo mis top picks del año.



Mis top picks de 2017:

Y ahí vamos de nuevo, a redondear el año que es tiempo que es línea recta pero que con el recuerdo de las victorias y las derrotas ocurridas en esos 365 días se torna más o menos circular. Y entre esas victorias está lo leído, los libros nuevos que siempre son una victoria, y también lo escuchado y lo visto. Así que aquí van, mis top picks del año, lo que descubrí y que me gustó por encima de lo demás. Lo que hizo detenerme más de lo normal en ese trayecto sin retorno que fue el año que siempre al acabar se va convirtiendo más bien, como diría el viejo filósofo, en un eterno retorno.

Libro: Conjunto Vacío de Verónica Gerber.
“Somos otra generación, debemos contar las historias de forma diferente”. Así lo planteaba Gerber Bicecci hablando de su libro en The Wild Detectives el pasado 28 de septiembre. Y así, de forma distinta, labra este pequeño pero fabuloso libro que es novela y artes visuales, y donde el texto y los diagramas se complementan para narrar una historia depurada de ruido, una obra con unos silencios que invitan al lector a participar pensando e imaginando posibilidades que el libro sólo insinúa. Tengo para mí que es un libro que continúa, a través de la ficción, un camino que comienza la escritora a través de las artes plásticas, la crónica y la reseña mucho antes de comenzar a escribir sus páginas. Pero no sólo la forma distinta de narrar la historia, sino su forma heterodoxa de hacerlo (no es una historia que se narra linealmente), la poesía presente en sus páginas, y la historia en sí misma hacen de Conjunto Vacío una de esas lecturas a las que se ha de volver.

Álbum: Salvavidas de hielo de Jorge Drexler
En la primera canción de Salvavidas de hielo, y esto no siempre ocurre en Drexler, la música logra acompañar de forma justa a un verso casi divino: "Es más mío lo que sueño que lo que toco". Estos son los momentos en la música de Drexler que lo dimensionan y lo alejan de lo discursivo y lo meramente ingenioso. Pero es la soberbia simpleza de Asilo donde el uruguayo logra invitar al desgañite a cualquiera que vaya solo o sin vergüenza escuchando este trío de dos voces y una guitarra eléctrica, la que me hace elegir definitivamente este álbum en el recuento. También la ternura y sinceridad de Pongamos que hablo de Martínez donde, "más vale tarde que jamás" le agradece a su "maestro y amigo Joaquín Sabina" su apadrinamiento (como lo cuenta en este Ted Talk, muy recomendado). En general, pocos peros al álbum; sólo recordar que Wittgenstein nos aconsejaba que "En el arte es difícil decir algo que sea tan hermoso como no decir nada"; cantarle al silencio, declamar en un momento de la canción en donde la voz pudo haber callado quizás fueron regates de más.

Película: Coco (Lee Unkrich y Adrián Molina, 2017)
¡Porque sí! ¡Porque los clichés no están para ser evadidos irracionalmente! ¡Porque, como dijo Octavio Paz "Para oírnos a nosotros mismos debemos, antes, oír las voces de la tradición"! Puedo entender la queja de mis amigos mexicanos, porque siendo una película de tan alta factura y promoción, sean los clichés los que sobresalgan. Pero les pediría que le dieran una segunda oportunidad. ¿No tienen los clichés una raíz de verdad, y en el caso de Coco no tienen estos una raíz en la tradición? Coco narra la historia de Miguel, un niño al que se le tiene prohibida la música por una de esos dogmas familiares que van pasando de generación en generación. Pero Miguel quiere revelarse. Y es a través de un viaje hacia su pasado --hacia su tradición, hacia la compresión de esta-- que Miguel logra evadir el dogma. Una historia que se cuenta en un mundo que si bien no es tan vasto como el dibujado en Monsters Inc., tampoco le llega lejos. No conmoviera tanto y a tantos, digo yo, si no tocara las cuerdas que genera esa música que sobrevive persistentemente a las generaciones.

El silencio, la simpleza y lo constante: Leo estas palabras y pienso que las podría usar como mantra para el año que comienza. El silencio, la simpleza y lo constante, como una terna que bien podría ayudarme a encarar el punto que es cada día y que construye la línea que es el tiempo y que termina siendo círculo cuando recordamos y hacemos estos ejercicios circulares para tratar de unir inicio con fin una y otra vez, cada fin de año.

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Luis: ¿Quién eres?
Luis: Luis
Luis: ¡Mentira! ¡Impostor! ¡Luis no escribe aquí! Este es un lugar para imaginar lo que Luis pudo haber escrito pero que nunca escribió.
Luis: Ya deja la intensidad y ábrete una cerveza.
Luis: ...
Luis: ¡A mí no me vas a dar esa asquerosidad de cerveza! Una IPA, por favor.
Luis: ¡Viste! ¡No eres Luis!

jueves, 18 de junio de 2015

Que no sea flor de un día


El problema de La Vinotinto no es echarse al pico a un conjunto de estrellas: ya se echó a la Argentina de Messi, (la subcampeona del mundo) a Brasil, a la Colombia de James y Falcao (dos veces), golearon a la Uruguay de Forlán en Uruguay con oles incluidos... Ya la época de "creían que éramos la cenicienta" pasó. Ya todos saben que aquí no hay cenicientas. Pocos nos subestiman y se dan rolo e coñazo cuando lo hacen. Lean el TL de @2010MisterChip; La Vinotinto, en los últimos años, selección a selección, ha sido tan competitiva como cualquier otra de la región.

En mi opinión, el problema es la irregularidad, es no tener el mismo nivel siempre, es no mantener la concentración contra todos los rivales en todo momento y en cualquier lugar. En las eliminatorias para el mundial de Brasil, en casa, le ganamos a Argentina y perdimos contra Uruguay, rival directo para el repechaje. Además, los partidos a domicilio nos mataron, ganamos sólo uno contra el colista del momento, que era Paraguay. En la Copa América anterior nos echamos al pico a Chile, le dimos la batalla a la Paraguay del Tata Martino (que había clasificado de tercera a un punto del primer lugar para el mundial de Sudáfrica, aunque luego haría una muy discutible Copa América en Argentina) pero perdimos 4-1 contra Perú por el 3er lugar. Y no vale decir que no había ánimos, porque era primera vez en la historia que llegábamos a las semifinales de la competición, y era la primera vez que competíamos por un nada desdeñable tercer lugar.

Nuestros jugadores tampoco son el problema: tenemos a Salo, goleador del Zenit ruso (20 goles en liga), a Rosales, lateral derecho revelación de la liga BBVA (aka la liga de Messi y Ronaldo), a un genio llamado Arango al que todavía le queda fútbol (¿cómo sabía que a 20 metros detrás de él, en la otra banda, venía el Lobo Guerra solito y cómo casi sin ver le puso el balón en la cabeza?), tenemos una defensa que es mezcla de experiencia, altura física y nivel, y un centro del campo que en el partido ante Colombia se le notó que piernas hay para presionar y hacer desconectar el juego del rival, y además no combinaron nada mal, acaparando el balón por buenos ratos. Los jugadores tampoco son el problema.

En mi opinión (y todo está por verse) lo que necesita la selección es saber que puede ganar la Copa América y que puede clasificar de primera al Mundial. Y no exagero. En un sistema en donde 20 es la mejor calificación, mi mamá siempre me decía: si estudias para 15 sacas 10, si estudias para 10 sacas 8. Si estudias para 20 puedes sacar 20 o un pelo menos, pero no 10 ni 8. Que por creer no sea. Y esa confianza la da el entrenador. Si las ideas están claras se pueden transmitir claramente y se verá en el campo (como con Colombia). Si las ideas se notan en el campo y comenzamos a ganar o a jugar de tú a tú contra cualquier selección, La Vinotinto gana en confianza. Si ganamos en confianza creemos que podemos ganar La Copa América o clasificar de primeros al Mundial.

Nos toca contra Perú. Que tiene más o menos la misma mentalidad que La Vinotinto: no hay figuras, hay trabajo. Y que quizás también peque de lo mismo que Venezuela: quedó de tercera la pasada Copa América y no clasificó al Mundial. Contra Perú la obligación es confirmar las sensaciones, asegurarnos la clasificación para recibir a Brasil tranquilos y apuntar al primer lugar del grupo. Que no sea flor de un día.

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Luis: La pasión.
Luis: La pasión es lo que mata.
Luis: Sí. Y lo que mueve.
Luis: Y el desespero.
Luis: Sí, pero eso es pasión.
Luis: ¿Unas IPAS?
Luis: A mí me dejas con mis cervecitas de siempre.

الله مو مل شه

miércoles, 19 de marzo de 2014

Discutamos: #SOSVenezuela


  1. Yo soy de clase media. Cuando mi papá y mi mamá se casaron consiguieron una casa en Catia. De allí, antes de que yo caminara (“Si Luis Ernesto comienza a caminar en esta pocilga yo me regreso a casa de mi mamá”) nos mudamos a El Marqués. Mis padres tuvieron que dejarme primero con primas, hermanas, y al final, con muchachas contratadas para ellos poder ir a trabajar y estudiar. Nació mi hermana poco después de mi tercer cumpleaños y nos mudamos a Colinas de Bello Monte. Allí pasé los siguientes 24 años de mi vida hasta que no aguanté más y me fui para España a estudiar, pero con la idea de quedarme. En España, por un año, viví de mis padres que dos años antes también habían salido del país. El segundo año les gasté buena parte de sus ahorros intentando independizarme. No lo logré (no viví en la miseria, pero tampoco en la opulencia… vivía en Vallecas) y me mudé con ellos a Dallas. Allí conocí a mi esposa, la mamá de mis hijos y ahora ambos trabajamos, le damos la mejor vida posible a nuestra hija, nos damos la mejor vida posible nosotros, no todo es perfecto, pero en general estamos tranquilos. Somos clase media y tenemos cierta estabilidad. Ahora, eso no quiere decir que no me importen los pobres de EEUU o de Venezuela, me importan lo mismo que me importa el hambre en África, la guerra en Siria y el hecho de que China se esté convirtiendo en la primera potencia económica del mundo, entre otras injusticias y despropósitos. Mis esfuerzos los distribuyo como a mí me parece según mi momento vital, y de seguro también según mis aptitudes y habilidades. Ahora mismo, el 99% de mis esfuerzos (aunque no tenga nada que ver con mis aptitudes y habilidades) están puestos en mi hija y mi familia. Me duele mi país por una definición líquida de patria que sólo tengo en mi mente y que he atisbado en algún que otro poema. Lo que quiero decir es que mi posición social (que no me avergüenza) no tiene nada que ver con mis sentimientos acerca del país. Actualmente me duele y me interesan los hechos que ocurren en mi país por esa misma definición y porque todavía tengo familiares y amigos viviendo allá y me dolería mucho si algo les llegase a pasar como consecuencia del ladronaje descarado y el populismo bestial que azota al país (dejando a un lado todas las penurias que viven diariamente por la implementación de políticas económicas catastróficas, que no es poco). Entonces que nadie me venga a decir que yo no puedo opinar por ser burgués, o porque nací en la clase media no sé nada de lo que pasa en Venezuela que es (sí, sigue siéndolo) un país de gente pobre y que en definitiva, me discrimine por haber nacido de padres que echándole bolas pudieron criarme clase media. ¿O no es acaso esa misma discriminación en contra de la cual tanto luchan los rojos venezolanos?
  2.  Tengo una opinión acerca de lo que pasa en mi país. No por estar lejos no sé lo que pasa, aunque por estar lejos no lo padezca igual. Lo que saben los que están allá no lo sé yo, y viceversa, lo que yo sé, no lo saben ellos, y esto también funciona para cualquier par de personas o grupos que puedas imaginar: nadie sabe lo que tú sabes y viceversa: tú no sabes lo que los demás saben, por favor, no vuelvan a decirme que porque yo no estoy allá yo no sé lo que pasa. Puede que sea cierto hasta cierto punto, pero el tono de “no te metas”, de “esa opinión no me gusta”, de “no jodas y déjanos a nosotros luchar que ya tú te fuiste”, ese tono discriminatorio, muy parecido al tono que tanto adversamos, me parece fuera de lugar, además de, me permiten la redundancia, hipócrita. Mi opinión, tan válida como la de cualquier venezolano, es la siguiente:
    • Las guarimbas no sirven de nada (acaso les sirven al gobierno). Y no, las guarimbas no son nada pacíficas: trancar una calle impidiéndole al vecino ir al trabajo o quemar cauchos viciando el aire que la comunidad respira no es paz
    •  Capriles es, de lejos, el líder que más le conviene al país, por su inteligencia y su currículo. Se ha equivocado (las menos), ha acertado (las más), pero ha medido bien. Si se equivoca no es estrepitosamente, como les ocurrió a Leopoldo López y a María Corina Machado.
    •  Jamás entendí las protestas como un golpe de estado ni me pareció que de forma mágica o espontánea nicolás fuera dejar la presidencia porque en Altamira decidieron ir a tirar piedras; tampoco me pareció jamás que los militares fueran a apoyar a la ciudadanía tirando un golpe de estado, que además, en mi opinión, es indeseable: si la población está dividida ¿por qué los militares no habrían de estarlo?
    •  Entre María Corina Machado y Leopoldo López le allanaron el camino al gobierno para que salieran con la cantaleta de que se estaba gestando un “golpe suave”. Aunque me parecen líderes inteligentes, también me parece que se equivocaron, no supieron ver algo lógico: las condiciones económicas, sociales y políticas estaban hundiendo solitas al gobierno del ilegítimo (sí, me parece que es un ilegítimo, pero me pareceque la forma de luchar contra la ilegitimidad no es la guarimba ni mucho menos#lasalida), y que en poco tiempo la población le comenzaría a pasar factura.
    •  Me parece que la única (no es hippiesmo) lucha posible en Venezuela es la no violencia. Y la razón es simple: para una lucha violenta se necesitan armas y la oposición no tiene armas ni tiene cómo conseguirlas. También se necesitan milicias, entrenamiento (tiempo), y gente dispuesta a irse a caer a tiros con los paramilitares rojos que han sido entrenados por las farc, por el G2 cubano, por milicias rusas, iraníes, chinas, etc., etc.
    •  ¿No es el momento histórico perfecto para cambiar al fin la mentalidad militarista que tenemos los venezolanos? Ya que la cuarta república cayó y la quinta está moribunda ¿no deberíamos aprovechar para construir una nación sobre las bases del civismo y no sobre las de otro golpe de estado, que además tendría consecuencias impredecibles? ¿No deberíamos hacer la violencia a un lado y darnos -y dar- al mundo una lección de que las injusticias se combaten con inteligencia? ¡Coño, tenemos Internet! ¡Hay miles de formas de resistir! Si estamos intentando combatir la imposición de ideas ¿por qué habríamos de imponer las nuestras a punta de guarimbas, tiradera de piedra y quemadera de cauchos?
    •  Julio “Coco” Jiménez es una excelente amalgama entre el pueblo chavista y el pueblo opositor. Le pediría que se cuidara, porque si hay algo que debe tener nervioso al gobierno es que las dos mitades del país se entiendan. Y un juliococo puede despertar a otro juliococo (como Yeiker Guerra) y dos juliococos pueden despertar a 4 juliococos y así. Y no doy mucho crédito a los que dicen (ya me lo han dicho, al menos, dos personas) que Julio “Coco” puede ser un chávez cualquiera: no es militar, no intentó un golpe de estado y, en la época de chávez no había Internet, los líderes duraban más.
  3. Yo no tengo la razón. Y eso posiblemente aplica para todo lo que pienso, no sólo con respecto a Venezuela. Como no tengo la razón entonces intento leer lo más que pueda a aquellos que dedican su vida a buscarla. Con algunos estoy de acuerdo en un momento, con esos mismos estaré en desacuerdo otros momentos y con otros me pasará lo mismo. Hasta hay algunos con los que siempre estoy en desacuerdo, pero igual los leo y hay otros con los que siempre estoy de acuerdo. Trato, eso sí, de alejarme de embaucadores. Aunque soy de humanidades intento ser lo más científico posible: nada de adivinos ni rezos, intento aplicar mi discernimiento para diferenciar de un texto hilado, sustentado y serio a uno sin argumentos o profético. Si recomiendo una lectura no es para que a ti también te guste, pero sí para debatir en torno a las ideas que la lectura propone.
  4. ¡Porque el debate es bueno! Ya basta de ser ciudadanos que queramos siempre imponer nuestras ideas, basta de huirle a hablar, a discutir, hasta a alzar la voz (mientras que sea por pasión y no para callar al otro) para exponer un punto de vista; comencemos a escucharnos, a leernos, a comprendernos. Mis discusiones, mis debates de adolescencia tardía en una Venezuela que recorría el camino de la autocracia, de una Caracas que recorría el camino del caos reforzaban o desestimaban las ideas que traía de mi primera adolescencia feliz en el Colinas de Bello Monte. No me concibo sin mis apasionados, acalorados y emborrachados debates nocturnos en la Caracas donde todavía podíamos beber en los alrededores de la Universidad Central de Venezuela los viernes por la noche (o los lunes, o los miércoles, daba igual). En serio, los debates son una excelente forma de formar opiniones sólidas.
Creo que al final lo que quiero decir es que todos nos debemos escuchar, sin importar clase, lugar donde vivimos, ni siquiera posición política; la izquierda y la derecha dejémoslas para cuando haya papel tualé. Creo que es importante, como infinidad de líderes lo han dicho, que nos organicemos, que discutamos rutas, ideas, formas de calmarnos, porque una de las luchas debe ser para convencer a los que no piensan como nosotros pero que están descontentos. Enfoquemos nuestra energía en saber discutir, en saber escuchar y, en base de lo que se dijo antes, elaborar las ideas que ya tenemos en mente para que, con la seguridad y la calma que da haber rumiado lo suficiente nuestras ideas, luego podamos defenderlas con paciencia y firmeza.

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Luis: ¡Me quiero ir!
Luis: ¡Me quiero regresar!
Luis: Mentira, me quiero quedar
Luis: Y yo no me quiero regresar
Luis: Es complicado hablar así, de lejos, en las líneas de un blog, al final
Luis: Pero no es tan complicado beber
Luis: Lo justo, no estamos para parrandas.

До побачення!

jueves, 22 de agosto de 2013

...y la bondad


"Todos tenemos dentro el cielo y el infierno"
Oscar Wilde

Este post es continuación de este otro.

Con las personas buenas, con la bondad que se expresa de la nada es, en mi opinión, básicamente lo mismo. No existe, que sea de mi conocimiento, ningún condicionante inherente al ser humano para ser bueno. De hecho, como muy bien lo hace notar la película Crash (Paul Haggis, 2004), personas malas también son capaces de realizar actos bondadosos. En el post anterior traté de ejemplificar exactamente lo contrario: como una persona en apariencia normal (quizás buena), puede ser capaz de realizar actos atroces en las narices de sus vecinos.

En ese caso, algún samaritano (que todavía no me queda claro quién fue, si el negrito gracioso o el latino) pateó la puerta de la casa de Castro para poder liberar a Amanda Berry. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué arriesgar su vida, como el latino mismo afirma, para salvar a una desconocida?

Poco tiempo después de lo sucedido en Cleveland, un tornado barrió una buena parte de algunos vecindarios en Oklahoma. En la página de CNN en español podemos leer que “Luego de tragedias como la de esta semana en Oklahoma, surgen héroes y heroínas que se destacan por su valentía en momentos tan difíciles como estos.” Al parecer la maestra Michelle González cubrió con su cuerpo a tres niños mientras se les derrumbaba el techo encima, y como ese se vieron varios casos. La maestra misma afirmaría: “Lo que yo hice es lo que cualquier otra persona con corazón haría” y tiene razón. Sólo que “cualquier otra persona” también puede hacer otras cosas atroces, monstruosas.

Maite Larrauri lo expresa directa y hermosamente hablando de Camus: “Los dos (Camus y Weil) creen que la realidad debe atraparse con  pinzas de dos brazos, porque en ella se da lo que hay y lo que se desea que haya; lo que es material y pesado, y lo que impulsa hacia arriba por su ligereza y su entusiasmo; lo que nos hace ser violentos, ambiciosos y prepotentes y lo que nos lleva a poner freno a nuestras pasiones y seguir un modelo de concordia. Es como decir que hay dos formas de humanidad: una general, que se muestra en lo que hay de despreciable en los humanos; y otra escasa, pero deseable.” Y así somos en el mismo recipiente.
Pero no es mentira que la mayoría (la gran mayoría) somos criados bajo ciertas reglas de convivencia: no matar, no joder al otro, sobrevivir (casi casi como las tres leyes de la robótica de Asimov). Tampoco es mentira que esas reglas de convivencia, también en su mayoría, producen personas que viven una vida sin sobresaltos (la mayoría no somos asesinos o torturadores, y la mayoría no somos héroes conocidos o anónimos que hagamos cambios significativos en la sociedad). Posiblemente el mundo no arroja demasiadas oportunidades para ser lo uno o lo otro.

Lo demás que quisiera decir ya lo dije en el post anterior. Si no hay explicaciones para la maldad creo que tampoco hay explicaciones para la bondad.
Me siento tentado a pensar que en general somos más buenos que malos, aunque eventos puntuales me hagan cuestionar esa idea. Por ahora, mi única prueba es que el mundo sigue girando, mi vecino me sigue saludando, mi hija me sonríe, y aunque subiendo una piedra inútilmente a una colina para que vuelva a caer, todo está bien.

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-Y así habrá miles de ejemplos.
-De lo uno y de lo otro, sí. Pero me llama la atención el anonimato de los malos.
-Y de los buenos también, imagino yo, si luego escribes también acerca de ellos.
-Pues sí.
-Pues, ya está. A beber.
-Sí. A tentar el destino.
-¡Salud!

¡Timotan!

lunes, 20 de mayo de 2013

Ariel Castro: un monstruo más



“Eso no es mi hermano, eso es un monstruo del infierno, para tener una mente así." Palabras de Onil Castro al referirse a su hermano Ariel Castro, quien mantuvo secuestradas a Michelle Knight de 32 años, a Amanda Berry de 27 y a Gina DeJesús de 23 por diez años en Cleveland, Ohio. Continúa Onil: "Nos dañó la vida, ya no es parte de nuestra familia, no hay sangre de monstruos en mi familia." 

Cuando ocurren este tipo de casos la pregunta siempre es la misma: ¿por qué? Y una respuesta común es “porque puede”, y así es: pudo por diez años. Quizás haya justicia terrenal, después podrá pasar la eternidad ardiendo continuamente en el infierno, pero estas tres chicas ya no podrán borrar esos diez años de sus vidas. 

El tío de Ariel Castro, Julio Castro, no podía salir de su asombro al enterarse de la noticia: "Nunca lo hubiera pensado, ni en un millón de años”. Que sea su tío puede explicar un poco su sorpresa, pero ¿qué hay del resto del vecindario? La policía dice no haber recibido ninguna queja referente a la 2207 de la Avenida Seymour durante esos diez años, aunque algunas versiones se contradicen al respecto. A lo sumo, y según información de CNN en español, pudo haber habido 2 llamadas por irregularidades, por extrañezas en esa casa. Dos llamadas en diez años (si existieron) parecen demasiado pocas. 

Cierto es también que al hombre le gustaba jugar juegos sicológicos. “Castro solía ponerlas a prueba, dijo la fuente policial. Hacía como se marchaba y cuando les sorprendía intentado huir al regresar de repente las castigaba brutalmente.”, se lee en CNN en español, y así se podría explicar tanto silencio. Pero diez años parece ser demasiado tiempo. “Los vecinos vieron a Ariel Castro todos los días. Se sentaban en el porche de su casa de dos pisos, comían costillas con él y preguntaban sobre la niña que salía a pasear con él.” La mayoría de nosotros tenemos fe ciega en la bondad de todos. La monstruosidad no es una opción común, más allá de la que vemos en la tele. Muchas atrocidades se cometen en nuestras narices. 

"La otredad es una dimensión del uno.” dice Octavio Paz en su ensayo Nosotros: los otros, y continúa “Doble movimiento: por una parte, percepción de lo que no somos nosotros; por otra, esa percepción equivale a internarse en nosotros mismos. La otra acude siempre a la cita, a veces como presencia y otras como deseo o nostalgia. No importa: la cita siempre se realiza porque la otredad está en nosotros mismos.” ¿Quizás sea por eso, me pregunto, que no vemos la monstruosidad en el otro, porque viendo al otro vemos una dimensión de nosotros mismos y uno no es un monstruo? 

Craig Weintraub, abogado defensor de Ariel Castro responde en una entrevista algo que no debería sorprendernos: “Yo pienso que el retrato inicial por parte de los medios ha sido de, entre comillas, un monstruo, y esa no es la impresión que yo tuve cuando hablé con él durante tres horas.” Jaye Schlachet, otro de sus abogados, secunda: “Él es un ser humano...”


Es perfectamente entendible que alguien que tenga cautivas a tres personas por tanto tiempo, que utilice a una de ellas como “saco de boxeo”, que la golpee y la deje pasar hambre para que abortara cinco veces fetos productos de repetidas violaciones, que las haga temer hasta tal punto de no querer intentar el escape por diez año, digo que es entendible que no exista ningún reconocimiento en un ser así de parte de una mente sana. Pero también conviene recordar, que, como dice el parlamento final de Barbra, la protagonista de The Night of the living dead (George A. Romero, 1968): “They're us. We're them and they're us.” Y conviene recordarlo para intentar evitarlo; conocer nuestros demonios en potencia, pienso, ayuda a retenerlos. 

También en la película 8MM (Joel Schumacher, 1999) hay una escena que conecta directamente con lo ocurrido en Cleveland. Al final, el detective Tom Welles logra dar con la casa de “Machine”. El enmascarado asesino de niñas se despide de su madre que va a misa con un beso. Tom Welles entra a su casa donde suena una música estridente, Machine lo pilla y se caen a golpes. El forcejeo hace que terminen en el patio bajo la lluvia y el detective lo somete. Al fin aparece la cara de un George Higgins normal y cegatón, y ante la mirada atónita de Tom Welles le dice “¿Qué esperabas, un monstruo?” Se pone los lentes para ver mejor, “Mi… mi nombre es George, posiblemente ya lo sabías. No entiendes, ¿verdad? No tengo respuestas. Nada de lo que diga te hará dormir mejor. No me pegaban, no me tocaban, mami no abusó de mí, papi no me violó, simplemente soy lo que soy y ya está.” Las cosas cambian y ahora es el detective el sometido: “No hay misterio. Las cosas que hago las hago porque me gustan, porque quiero hacerlas.” 

No son monstruos, como dijera su hermano Onil, los que cometen estas atrocidades (aunque podamos reconocer como atrocidades lo que realizan), sino humanos. Al menos no son más monstruos que cualquier otro. Se pueden buscar relaciones con traumas en el pasado, pero no creo que esas explicaciones sean suficientes. De hecho según el siquiatra que consulta CNN en español (último enlace): "...ni siquiera la agresión, la sociopatía o el sadismo sexual parecen ser explicación suficiente para la magnitud de los supuestos crímenes que Castro cometió contra estas tres mujeres. De hecho, indican una patología más extendida". Para eso da la humanidad también.

Por eso, no estoy completamente de acuerdo con Onil Castro. Por sus venas, (por las de todos, si creemos lo que nos dice Octavio Paz, lo que nos dice George A. Romero, lo que nos dice Joel Schumacher) corre “sangre de monstruos” que brotará más o menos dependiendo de la herida: ¿Hasta dónde puede llegar un ser considerado "normal" al liberar sus inhibiciones? En el caso de Ariel Castro la herida parece ser heredada y psicológica (una de sus hijas, siempre según CNN en español, cumple 25 años de condena luego de haber intentado degollar a su propia hija infante. La nota matiza que tiene problemas mentales). Pero en el caso del rebelde que se come el corazón del soldado Sirio la herida parece ideológica, o en el caso de los militares estadounidenses en Irak que se tomaron fotos con los prisioneros torturados la herida parece por carencia de límites, quizás en esta última razón haya una pista del porqué siguen ocurriendo estas barbaridades. ¿Podemos imaginar otras heridas que motiven a personas de a pie?

En los próximos días, mis impresiones acerca de lo opuesto, de la ayuda desinteresada que recibió Amanda Berry, de la prueba de que nuestra dualidad funciona hacia ambos lados.

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Luis: ¡Qué fuerte!
Luis: Muy mucho.
Luis: Yo no soy así.
Luis: No eres así porque no te ha tocado.
Luis: ¿O sea que él actúa con una razón? ¿Es decir que violarías, esclavirizarías, matarías por una razón?
Luis: No, pero no sé qué herida motive.
Luis: ¡Veeeerg! ¡Eres un monstruo!
Luis: Así somos.
Luis: Bebe, olvida.

Or'van!

miércoles, 1 de mayo de 2013

Mis zapatos para ir a trabajar


“Ama a tu arte como a tu novia,
dándole todo tu corazón.”
Horacio Quiroga

Cuando llegué a EE.UU. tenía unos zapatos puntiagudos muy usados por los europeos entre 2008 y 2009. Debido a que no podía trabajar de otra cosa que no fuera como vendedor de puerta a puerta, los zapatos, ya maltratados por trabajar de lo mismo en España, se terminaron de dañar. Tuve que comprarme otros. Mi aventura como vendedor aquí en EE.UU. no duró mucho por cuestiones legales, a lo que doy gracias a los caprichosos etéreos que nos rigen, pero los que sí duraron fueron mis zapatos.

Me acompañaron en otra pequeña aventura como empresario vendiendo quesos venezolanos en Dallas y otro rato más cuando fui a Venezuela a trabajar para The Amazing Race, Latinoamérica. Poco después de regresar a Dallas, me casé y los usé en la boda (todavía suficientemente nuevos), y con ellos seguí buscando trabajo hasta que lo conseguí.

Durante un año y 2 meses he asistido al trabajo con esos zapatos, porque no tengo otros para el fin.
Ya los zapatos estaban un poquitín dañados, las arrugas se le notaban, era complicado limpiarlos, las gomas estaban salidas y rotas. De lejos se veían relativamente bien, pero si uno se fijaba, literalmente, se les notaban y salían las costuras.

Bueno, hoy no los utilicé. Hoy, día del trabajador, no necesité volver a ponérmelos porque ayer quedé cesanteado. Quedar cesanteado es lo mismo que te boten, sólo que te hacen saber que no es una decisión tomada a raíz de tu desempeño sino por otra razón de la empresa. Y es importante porque no había demasiado que yo pudiera hacer para cambiar tales designios.

La cosa es que yo utilicé esos zapatos para vestirme profesionalmente, acorde a los reglamentos implícitos de un puesto de mercadeo en una empresa trasnacional. Pero ese puesto tuvo muy poco que ver con mi perfil.

Quisiera de verdad que  los zapatos sean un símbolo del fin de mi rodeo alrededor de lo que realmente me gusta. Ojalá y mi cobardía y falta de voluntad para escribir estén igual de arrugados, rotos, que ya se les comiencen a ver las costuras. En mi vida, aparte de los trabajos satélites, de los trabajos “mientras tanto”, no he hecho nada más que prepararme para ser escritor, e intento mantener la preparación en mi día a día leyendo lo más que puedo, investigando, trazando líneas de trabajo que generalmente dejo por la mitad, intentando llevar este blog que he olvidado por mucho tiempo varias veces. Así como tengo que cambiar de zapatos, tengo que cambiar de actitud y escribir seriamente.

Hasta aquí mi confesión. Esto era más o menos lo que pensaba ayer mientras salía de las instalaciones de la empresa. No iba triste (al menos no demasiado triste), salía también un poco esperanzado porque mi zona de confort acababa. Porque ahora tengo que hacer: buscar trabajo, leer, ver películas y series, y escribir.
 Así que, ojalá y hayan pasado un buen día del trabajador. Yo lo pasé sin trabajo pero trabajando y un poquitín más esperanzado que ayer.


Luis: ¡Bien!
Luis: Ya eso lo has dicho antes.
Luis: Y estaba bien también.
Luis: Sí, pero no funcionaba.
Luis: Da igual, lo importante no es que funcione sino que sigas intentando.
Luis: Eso es autoayuda.
Luis: Esta entrada también.
Luis: Esta entrada es sincera.
Luis: Autoayuda sincera.
Luis: Huyámosle bebiendo.
Luis: ¡Salú!

N a wè!