jueves, 27 de noviembre de 2008

Anotaciones

Vivo a dieciocho estaciones de metro de donde trabajo. Si trabajas en algo que, no nada más no tiene absolutamente nada que ver con lo que estudiaste (letras) seis años, sino que aborreces por principios, eso (las dieciocho estaciones) es excelente.

Además, el metro de Madrid se presta para leer por dos cosas: una porque de diez personas, al menos cuatro están leyendo un libro y una o dos un periódico y eso hace que te den ganas de leer (factor oveja) y dos porque así esté totalmente lleno tienes espacio para leer (todo igual que el metro de Caracas).

He leído varias cosas, predominantemente la revista Letras Libres, pero también en el metro terminé los Karamazov, leí Nieve, Bajo las ruedas, Los Reyes e Historia Universal de la Infamia. Eso es bastante para mí que me distraigo demasiado cuando leo un libro.

De todo eso (creo, quizá haya hecho alguna excepción sin mala intención) he sacado algunas frases que viajaron de mi celular a la computadora y ahora al blog. Aquí se las copio, espero que les guste.

“Saber una cosa no es como escucharla. Sabes sin palabras, la cosa misma adherida al corazón, nos abriga de su imagen como un escudo.” Ariana en Los Reyes. Julio Cortázar.

“Para Alejandro, el banquete comenzaba debatiendo el precio del pescado y sólo terminaba cuando la conversación se hacía cenizas y se apagaban las colillas del tabaco, tras el desfile de palabras en las pasarelas de humo.” Eduardo Vazquez, Letras Libres.

“Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados.” David Foster Wallace, LL

“Vivimos –dice Robert Smithson- en estructuras, y estamos rodeados de marcos de referencia, pero la Naturaleza los desmantela y los devuelve a un estado en el que ya no tienen integridad.”Arquitecto y fotógrafo. LL

“Estoy más actualizado de lo que crees. Soy joven. Tengo blog.” Alberto Fuguet, LL.

“Finalmente (…) Echeverría incurre en el más común de los errores y es el de anteponer el amor al odio cuando lo contrario del amor es… ¡el aburrimiento!, o sea Tánatos.” Héctor Subirats, LL.

“No hay que vivir la vida por los principios sino para ser feliz.” Ka, en Nieve. Orhan Pamuk.

“No era la felicidad lo que buscaba, lo comprendí muy bien después de la tercera copa de raki, incluso se podía decir que prefería la desdicha. Lo importante era esa unidad sin esperanzas, formas un centro de dos personas y que el mundo entero quedara aparte. Y sentía que podría conseguirlo haciendo el amor sin parar con Ipek a lo largo de meses.” Ka en Nieve. OP.

“Incluso los ateos que han sufrido aunque solo sea un poco acaban por no soportar mucho la falta de fe y al final vuelven a creer.” Nieve. OP.

“No puedo creer en Dios porque estoy sólo y no puedo librarme de mi soledad porque no creo en Dios.” Ka en Nieve. OP.

“A Ka le gustaba poner fin a los momentos de felicidad con el ansia de que la infelicidad posterior no fuera demasiado grave.” Nieve. OP.

-----------------------
-Ya tienes Internet ¿ahora cuál es tu excusa?
-¿Tener Internet robado es tener Internet?
-No vengas con tecnicismos, Luis.
-Vale, comenzaré, tienes razón.
-Brindemos entonces por eso.
-¿Tequila?
-¡Pa diciembre, coño!
-Salud, pues...

¡Aberdulreian!

martes, 4 de noviembre de 2008

Otro...


Pues... que me publicaron otro. He escrito tres, y como no publiquen el segundo en poco tiempo lo subiré por aquí. Este ya lo publicaron, así que lo pego pa que lo lean sin que tengan que irse al link, que igual está bien que vayan a la página pa que la conozcan.

Sigo sin internet, así que no puedo escribir mucho... aunque si tuviera, posiblemente tampoco tendría tiempo de escribir mucho.

De Camino
Luego de ver una peli mala los adjetivos sobran: predecible, somnífera, catastrófica, aburrida, etc., pero no pasa lo mismo luego de ver una buena. La razón que se me ocurre ahora mismo es que es difícil dar con el adjetivo correcto y que acapare el sentimiento que deja una película cuando está bien hecha.

La Big Fish española. Pero no me malinterpreten; guardemos todas las distancias. Aunque Camino (Javier Fasser, 2008) sea una gran deudora de la anterior, no pretendo insinuar que no tenga una firma y un sello totalmente único y original.

El camino a la muerte es un tema vasto que se puede exprimir tanto como se quiera (y se pueda). En este caso en particular se tocó desde el punto de vista de una niña, en consecuencia la inocencia y la fantasía juegan un papel importantísimo, sin dejar a un lado el drama y la realidad.

Como Big Fish, Camino habla de este tema, donde la realidad se muda de un hijo que descubre poco a poco a su padre moribundo, a una familia española de clase media perteneciente al Opus Dei, que se debate entre la fe más recalcitrante y el amor natural filial; y la fantasía de una road movie de aventuras a una consecución de sueños que le darán un sentido definitivo a la muerte de Camino (Nerea Camacho).

Sin pretensiones rebuscadas, Camino (una película de guión), nos cuenta sin apuros pero sin pausas, la degradación de una hermosa preadolescente enamorada que padece un tipo extraño de cáncer, con una madre que antepone su religión a cualquier (¡cualquier!) cosa y un padre entregado y bueno que sólo ve por los ojos de su segunda hija.

Como ya se habrán dado cuenta, la influencia de la religión en la película es determinante. Físicamente los antagonistas se presentan en los personajes de Gloria (Carme Elías) una madre dominante y dispuesta a cualquier cosa por respetar la Prelatura y un par de curas fanáticos y políticos que no ven en la muerte de la niña una vida que se acaba, sino una posibilidad de propaganda. Pero en otro nivel el fanatismo religioso hace de antagonista, que no la fe; Camino jamás la perderá, y encontrará en esa fe al primer amor (amor a Jesús… un niño del teatro al que ella quiso pertenecer; juego de nombres, por cierto, que dará pie a la confusión fundamental de la película), las fuerzas para contrarrestar la sombra de su opresión religiosa.

Por su cuidado tratamiento, el cura más joven no tendrá un castigo visible (hombre, si me lo preguntan a mí con su celibato basta), pero sí Gloria. Su hija mayor es entregada para ser numeraria de la Prelatura y José (Mariano Venancio) muere intentando hacer feliz a su hija en un accidente de coche. La “sacrificada” madre estará condenada a vivir sola lo que le resta de vida.

Intento evadir la polémica que pueda generar la película en cuanto a si la niña real, Alexia González-Barros, en la que Fesser se inspira para crear (valga la palabra) a su protagonista, merece o no ser canonizada. Para efectos de la obra ese pleito no interesa.

No quisiera cerrar sin hacer mención especial a las actuaciones principales: Nerea Camacho, Carme Elías y Mariano Venancio lo hacen de envidia. Siempre me ha parecido que cuando les damos adjetivos a los personajes y no a los actores, es cuando estamos en presencia de una buena actuación. Así me ocurrió con los personajes de Fesser.

Camino no deja de tener un misticismo, una fe, que obviamente no son los canónicos. Una fe donde la muerte es reencuentro, felicidad y fantasía, y donde mucho de Dios está en el amor sin mácula.

Una película muy recomendable para todos, que en su sencillez y frescura no tiene nada que envidiarle a ninguna otra que se adentre en el tema. Recomendación: no se olviden de los clínex.


------------------
-No lo aguanto... no puedo... es como si King Kong me tuviera la boca tapada.
-Ya... pueeees...
-"Ya... pueeees... ya... pueeeees..." -dice Luis en tono de burla- Deja tu mariquera y ¡ES-CRI-BE!
-Gracias por el ron, te dedicaré una entrada... aunque más que el ron, que se consigue aquí ¡el nestea fue un puntazo!
-Luis, deja de decir estupideces... pero sí, sabía que iba a ser un puntazo -y me picó el ojo, el cabrón-
-Vale... ¿sacas el tequila?
-¡Que no, coño!
-Vale... birras...

¡再见!