jueves, 19 de junio de 2008

Un adelanto...

Hace varias entradas atrás prometí que iría pegando diálogos de House y de Californication porque me parecía que tanto Greg como Hank compartían lo que Albert Camus llama el espíritu absurdo. La premisa no ha cambiado desde entonces, aunque Hank se haya desviado un poco (no así Greg), y a partir de mis visionados de las series he intentado hacer la investigación correspondiente basándome en El mito de Sísifo, en primer término, luego algo de Rayuela y quizá también vaya a haber un tanto de Dostoyevski. Pero mi trabajo va muy lento. Mi procastineo es increíble e innegable. Pero ahí voy. Mientras, les adelanto algodón para que nodigan.

Luego de inhalar gas hilarante para crear empatía con un niño autista y poder sedarlo, House, con una “bonita nota” habla con Wilson mientras Cameron hace unas pruebas.


Wilson: ¡Qué sensible!
House (viendo a Cameron): ¡Qué pedo más bonito!
W: La esperanza es lo único que tienen esos padres.
H: No, más bien la causa de sus desdichas. Deberían comprarse un coquer spanic: les miraría a los ojos, movería el rabo de felicidad, los lamería, sería cariñoso…
Cameron: ¿Tan malo es desear un hijo normal? Es normal querer ser normal.
H: Eso te ha quedado muy elitista. Verás, los blancos flacuchos socialmente agraciados trazan un bonito círculo. Los de dentro del círculo son normales, a los de fuera hay que darles una paliza, machacarlos y reprogramarlos para meterlos en el círculo, si eso falla hay que internarlos o compadecerlos, que es peor.
C: ¿Así que está mal sentir lástima por ese niño?
H: ¿Por qué sentir lástima por alguien redimido de las (…) normas de cortesía que son una completa idiotez, hipócritas y por tanto degradantes. El chico no tiene que fingir que le interesa tu neuralgia, ni tus excreciones, ni donde le pica a tu abuela. ¿Imaginas tener una vida exenta de todas esas empalagosas idioteces? No lo compadezco… lo envidio.

Todo esto mientras una niña muy, muy, muy agraciada de 17 años acosa sexualmente a House. Si en esta serie hay algo al azar, será muy poco. La relación de este diálogo y el absurdo de Camus radica, en mi opinión, en que obviamente House quiere estar apartado de esas normas de cortesía, le fascinaría poder tener un affair con la chica de 17, pero sabe que entre su intención y el fin que lo espera no puede haber ninguna correspondencia. Y así en toda la serie, de hecho su premisa lo constata, pero ya esto será tema del trabajo completo. Y no les cuento las de citas de Camus (en el Mito de Sísifo) y Cortázar (en Rayuela) que tengo que encajan perfectamente con la serie, por ejemplo: “Sabedor de que no hay causas victoriosas, me gustan las causas perdidas: éstas exigen un alma entera, tanto en su derrota como en sus victorias pasajeras.” ¿Alguien puede decir si esto lo dijo House o Camus? Ojo, cada victoria de House es pasajera, pero no nos adelantemos…

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-Es un punto en común.
-Sí, Hank y Greg son parecidos hasta cierto punto.
-Es un punto en común entre tú y yo.
-Tú eres Hank y yo House...
-Vale... House no tira tanto como Hank...
-Ya... el botón no lo podré apretar nunca ¡pero cómo quisiera!
-Y de los miles de millones de habitantes no saldrá ningún buen sistema que mejore al mundo ¡pero cómo quisiera!
-Absurdos pa la chet...
-¿Y Amanda?
-¡Cómo quisiera!
-Jajajajajajaja ¡pa la chet!
-Me queda ginebra.
-Asco, pero qué coño.

Mi ru paf Sim

martes, 17 de junio de 2008

Hasta la vista... babies


Las despedidas siempre son una mierda, pero todo parece apuntar a que no existe tal cosa como las relaciones eternas entre dos o más personas. Las familias se separan, las amistades y los noviazgos terminan, y pues, exactamente lo mismo ocurre con los másters. Hace diez meses llegué a Salamanca con absolutamente todos mis peroles y no conocía a nadie, a excepción del casero con el que había hablado un par de veces por teléfono y también con el contacto de la ponti. Luego de diez meses puedo decir que conocí gente excepcional, encomiable, gente a la que admiro por una u otra razón y que además de sus atributos profesionales poseen un encanto algo exótico para mí, pero al mismo tiempo reconocible no sólo por el idioma que compartimos de forma hermosa, sino también por otras muchas coincidencias que terminan erigiendo las amistades que coceché durante esta decena de meses.

Eso lo primero, pero es imposible dejar de lado los conocimientos académicos que adquirí. "I know kung fu" sólo que ahora necesito una productora que me diga "Show me". A todos aquellos que pasaron por el máster a enseñarnos algo de lo que hacen cada día, muchísimas gracias.

Nombrar personas puntuales siempre es algo pedante, pero sería más pedante todavía dejar de reconocer el especial cariño que les tomé a Héctor Bobo y Maria Josefa Rustarazo, mis dos compañeros de viaje, mis dos "buddies" de esta road movie que, como todavía no acaba, pues tampoco su amistad. Dos amigos con todo el sentido de la palabra. Dos personas queribles, adorables, entrañables, que siempre estuvieron allí con un oído y hasta unas cañas para ir agregando cada día una piedra más al monumento de amistad que entre los tres (estoy seguro que sí) hemos construido. Pedro Sangro acierta cuando dice "detestar el buen rollo", pero luego de tanto es imposible decir adiós sin más. Sepan, colegas, que donde yo viva (lugar incierto hasta hoy) tendrán donde llegar y donde yo beba tendrán donde beber.

Por último, pero para nada menos importante, ¡GRACIAS PADRES! No sólo por el apoyo monetario, que ciertamente es lo más irritante, sino por no dudar un segundo de mí, por aguantar (al igual que yo) la infame distancia en tiempo y espacio (aunque las bebederas por camarita son una buena solución) y estimular, incentivar, impulsar en todos los sentidos, no sólo este, sino todos los caprichos (aunque es verdad que este en específico es más "maduro" jejeje) que he tenido desde la adolescencia. Los amo.

Ya sé que es una entrada que llega un poco tarde, pero me tomé unos diitas de descanso, así que lo siento.

Y nada, ahora a escribir "a saco". Éxito a todos. ¡Nos vemos en la writers!

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-Qué mariconería de entrada.
-Las despedidas siempre son mariconerías. Basta con ir a un aeropuerto un día... las lágrimas son...
-Al menos lo tienes asumido.
-Yo tengo casi toda mierda asumida, viejo.
-¡Ay sí! ¡Qué sabio! ¡Maricón!
-¿Ya puedes dejar de decir la palabra con "M"?
-¿Y ahora qué vas a hacer?
-Vamos a escribir, viejo...
-¿Vamos?
-Sip... lo siento, pero tu eres demasiado interesante como para dejar pasar tus locuras y no escribirlas.
-¡Cabrón!
-Lo siento.
-¿Ron?
-Sí... mucho limón, porfa.
-Maricón.

Vi ses.

viernes, 13 de junio de 2008

Hasta luego, Eugenio

Sí. Hasta luego, porque aunque tenga mis dudas que el cielo reservado a los poetas sea el mismo que el del resto de los mortales, mantengo la esperanza de que sea un hasta luego.

No me unía una particular amistad con Eugenio Montejo, no intercambié demasiadas palabras con él, pero las veces que lo escuché hablar me mantenía totalmente cautivo. La primera, a propósito de sus "colígrafos" (heterónimos) una chica le preguntaba por qué no se sicoanalizaba. Respondió con una sonrisa: "Buena pregunta". Para el momento no había leído absolutamente nada de él. Luego metí un curso de los mencionados colígrafos y, paralelamente, un taller con él mismo acerca de varios poetas venezolanos. Fui comprando sus libros (fotocopiando otros, perdón en donde estés, pero no se consiguen) y me fui adentrando en su ficción, que, en lo particular, me atrae más que sus poemas (que no tienen para nada desperdicio, claro). Ha sido, desde entonces, una afición personal, un apasionamiento. Poder desglosar el lenguaje de la manera poética como lo hizo Blas Coll y luego ver reflejado las influencias del tipógrafo de Puerto Malo en sus distintos contertulios (a saber Lino Cervantes, Tomás Linden, Sergio Sandoval, Eduardo Polo y Jorge Silvestre) es para mí alucinante.

Se fue un excelente profesor… una de esas personas que al conocerlo un poco admiras de inmediato por su cultura, su delicadeza al elegir cada palabra, su humor, sus anecdotas, su sencillez.

Este poema, quizá mi favorito absoluto, es de Tomás Linden. No estoy seguro si lo escribió aquí en Venezuela o en Estocolmo, si en sueco o en español (ciertamente, y según Montejo, el cuento que precede los 5 poemas en el libro Las Velas y Cinco Poemas, se supone fue escrito en sueco).

Madrigal
La belleza en la tierra se desvía
de la mujer a la melancolía.
Al mirarla de cerca resplandece
un vasto mar que asombra y estremece,
pero el mar es también melancolía.

El divino Leonardo lo sabía;
por eso al dibujar a La Gioconda
trajo un coro de bardos musicantes
que la pena más honda
mitigaban con sones fascinantes
y ella tras los laúdes sonreía...
Sin embargo en el lienzo se divisa
la tristeza detrás de la sonrisa,
cuando casi comienza a sollozar,
después ya nada vemos, sino el mar,
pero el mar es también melancolía.

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-Ese poema se lo dediqué a una amada en la cama, cansados.
-Yo no, pero voy a comenzar... antes de cansarnos... para cansarnos.
-Ya... mejor idea.
-Hay gente que no debería irse ¿te imaginas a los grandes genios vivos por siempre? ¿qué podrán aprender de más?
-Hay un promedio de años que vive la gente ¿verdad? bueno, ¿será justa esa cantidad de años?
-Sí, los highlanders deberían de parecerse más a los monjes tibetanos que a los bárbaros.
-Pues sí.
-Qué chimbo, men.
-Sí... pero nada, él lo sabía, ojalá y confíe.
-Por la poesía.
-Por la poesía.

Γειά σας