martes, 9 de diciembre de 2008

¡Varekai!


¡Flipa, flipa, flipa! como diría nuestro amigo el Borja, pero es que es flipante.
La previa
Como saben estoy trabajando en la calle. Como saben también en la calle se ve mucha publicidad (aunque aquí en Madrid no tanto como en Caracas y menos como en EEUU). La cosa es que caminaba con una rubia que se cagan (en serio iba con la del video que le hizo el novio tiene más cuadritos en el abdomen que yo) y vi grandotote: VAREKAI. Una publicidad de esas que desaparecen y aparecen al rato. Pues, aunque tuviera que visitar un cliente me quedé esperando a que volviera: Casa de Campo, del 13 de noviembre al 6 de diciembre, pero ahora todo consistía en conseguir a alguien que me acompañara.

Aquí nos pudiéramos desviar un poco. En la oficina (las únicas personas con las que mantengo un contacto regular), son "pavitos" a la madrileña y todos me tildan de friki, así que de entrada no contaba con la mayor cantidad de gente que conozco. Luego pensé en los panas del máster, pero ¿qué pasa? que desde que llegamos a Madrid los que estamos en Madrid o no tenemos suficiente dinero o estamos currando hasta las mil.


Desviémonos un poco más. Cuando me mudé mis dos jefes y otro pana me ayudaron con la mudanza. Cuando llegaron a mi casa yo estaba escuchando mis eternos recopilatorios que no salen mucho más de Manu Chao, Squirrel Nuts Zippers, algo de punk y Emir Kusturica and The No Smoking Orchestra. Pues precisamente esos últimos era lo que escuchaba. Eso ayudó a acrecentar mi fama de friki. Pero lo más gracioso es que cuando llegué a mi nueva casa mi casera (digamos que se llama... María) tenía una entrada de Emir Kusturica etc. pegada a su corcho. Debo admitir que no todo el mundo sabe que existe esa banda, son conocidos, hacen giras, pero no son Aerosmith. La cosa es que mi jefe también la vio (la entrada) y luego me dijo que había tenido suerte en encontrar otra friki como yo de casera.

Regresemos. Mis padres fueron al Corteo en Dallas y me regalaron el dvd. Yo no lo había visto hasta hace poco (luego de mudarme a mi nueva casa) y se lo mostré a María. Luego de verlo me dijo toda emocionada que era brutal, arrechísimo, etc., etc. Ciertamente lo es.

Así fue como di justa y perfectamente con mi acompañante al Varekai.

El espectáculo


Yo, antes de ir, había visto el Quidam, el Alegría, el Corteo y el Varekai, sólo que no me acordaba tanto del último, así que me lo tripeé igual.

El espectáculo comienza con una luciérnaga hablándonos y ya con eso flipas. Generalmente, al menos en los que yo he visto, el Circo del Sol tiene como una trama central. En Corteo, por ejemplo, era algo así como que un señor soñaba que cortejaba (corteo) a la muerte. Eso lo hacía impactante. No recuerdo la del Quidam ni la de Alegría, pero también la tienen. Este va de algo así como que a un ángel (o quizá sea la luciérnaga que nos habla al principio, pero parece un ángel) le roban las alas los dos clowns. Eso estuvo bien, pero no tan efectivo como otros.

Los números, señores ¡los números! Hubo de todo un poco como siempre: malabares, aéreos, trapesismo, etc. Todos estuvieron flipantes. Obviamente por mi condición sabrán que me fascinó el malabarista que jugó con siete pelotas con boca y manos, con (creo) quince sombreros tirándolos como bumerans y con tres pelotas de rebote medianas. Quedé loco. Luego el último número es con unos péndulos que catapultaban a los trapecistas. Increíble y tenso, siempre uno cree que esos tipos se van a golpear con las varas.

Es que eso es lo que me fascina del Cicro del Sol, la originalidad de los números, del vestuario, de la música, el surrealismo que se percibe en todo, lo bien calculado que está cada movimiento. Nada comparado.

María y yo flipamos, al menos así podía intuir en su cara. No es algo que se vea todos los días, no es algo que se sienta todos los días.

Al salir hay un mercadito Cirque du Soleil en donde venden de todo. Me compré una mascarita, María un llavero, pero había libros, franelas, chaquetas, gorras, lápices ¡de todo! Y también flipas con eso.

La primera vez que vi el Quidam (mi primer Circo del Sol) pensé: "¡Qué mierda, nunca vendrán a Venezuela!" Pos si la montaña no va a Mahoma...

En fin, chicos, los dejo con un video del circo y nada, si pueden ir, vayan, porque es simplemente ¡flipante!







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-¿Y ahora cuál es tu excusa te dije ya?
-Ahora sí, vagancia, sorry.
-Vete a la mierda. ¿Qué tal el circo?
-Flipante
-¿Puedes dejar de usar esa palabra?
-No sé... ya lo veremos, cuando vaya a Caracas.
-Tas cagao.
-Sí.
-No es una pregunta.
-Ah.
-Toma un trago pa que se te pase.
-¡Salú!

¡Adeus!

jueves, 27 de noviembre de 2008

Anotaciones

Vivo a dieciocho estaciones de metro de donde trabajo. Si trabajas en algo que, no nada más no tiene absolutamente nada que ver con lo que estudiaste (letras) seis años, sino que aborreces por principios, eso (las dieciocho estaciones) es excelente.

Además, el metro de Madrid se presta para leer por dos cosas: una porque de diez personas, al menos cuatro están leyendo un libro y una o dos un periódico y eso hace que te den ganas de leer (factor oveja) y dos porque así esté totalmente lleno tienes espacio para leer (todo igual que el metro de Caracas).

He leído varias cosas, predominantemente la revista Letras Libres, pero también en el metro terminé los Karamazov, leí Nieve, Bajo las ruedas, Los Reyes e Historia Universal de la Infamia. Eso es bastante para mí que me distraigo demasiado cuando leo un libro.

De todo eso (creo, quizá haya hecho alguna excepción sin mala intención) he sacado algunas frases que viajaron de mi celular a la computadora y ahora al blog. Aquí se las copio, espero que les guste.

“Saber una cosa no es como escucharla. Sabes sin palabras, la cosa misma adherida al corazón, nos abriga de su imagen como un escudo.” Ariana en Los Reyes. Julio Cortázar.

“Para Alejandro, el banquete comenzaba debatiendo el precio del pescado y sólo terminaba cuando la conversación se hacía cenizas y se apagaban las colillas del tabaco, tras el desfile de palabras en las pasarelas de humo.” Eduardo Vazquez, Letras Libres.

“Yo tuve un profesor que me caía muy bien y que aseguraba que la tarea de la buena escritura era la de darles calma a los perturbados y perturbar a los que están calmados.” David Foster Wallace, LL

“Vivimos –dice Robert Smithson- en estructuras, y estamos rodeados de marcos de referencia, pero la Naturaleza los desmantela y los devuelve a un estado en el que ya no tienen integridad.”Arquitecto y fotógrafo. LL

“Estoy más actualizado de lo que crees. Soy joven. Tengo blog.” Alberto Fuguet, LL.

“Finalmente (…) Echeverría incurre en el más común de los errores y es el de anteponer el amor al odio cuando lo contrario del amor es… ¡el aburrimiento!, o sea Tánatos.” Héctor Subirats, LL.

“No hay que vivir la vida por los principios sino para ser feliz.” Ka, en Nieve. Orhan Pamuk.

“No era la felicidad lo que buscaba, lo comprendí muy bien después de la tercera copa de raki, incluso se podía decir que prefería la desdicha. Lo importante era esa unidad sin esperanzas, formas un centro de dos personas y que el mundo entero quedara aparte. Y sentía que podría conseguirlo haciendo el amor sin parar con Ipek a lo largo de meses.” Ka en Nieve. OP.

“Incluso los ateos que han sufrido aunque solo sea un poco acaban por no soportar mucho la falta de fe y al final vuelven a creer.” Nieve. OP.

“No puedo creer en Dios porque estoy sólo y no puedo librarme de mi soledad porque no creo en Dios.” Ka en Nieve. OP.

“A Ka le gustaba poner fin a los momentos de felicidad con el ansia de que la infelicidad posterior no fuera demasiado grave.” Nieve. OP.

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-Ya tienes Internet ¿ahora cuál es tu excusa?
-¿Tener Internet robado es tener Internet?
-No vengas con tecnicismos, Luis.
-Vale, comenzaré, tienes razón.
-Brindemos entonces por eso.
-¿Tequila?
-¡Pa diciembre, coño!
-Salud, pues...

¡Aberdulreian!

martes, 4 de noviembre de 2008

Otro...


Pues... que me publicaron otro. He escrito tres, y como no publiquen el segundo en poco tiempo lo subiré por aquí. Este ya lo publicaron, así que lo pego pa que lo lean sin que tengan que irse al link, que igual está bien que vayan a la página pa que la conozcan.

Sigo sin internet, así que no puedo escribir mucho... aunque si tuviera, posiblemente tampoco tendría tiempo de escribir mucho.

De Camino
Luego de ver una peli mala los adjetivos sobran: predecible, somnífera, catastrófica, aburrida, etc., pero no pasa lo mismo luego de ver una buena. La razón que se me ocurre ahora mismo es que es difícil dar con el adjetivo correcto y que acapare el sentimiento que deja una película cuando está bien hecha.

La Big Fish española. Pero no me malinterpreten; guardemos todas las distancias. Aunque Camino (Javier Fasser, 2008) sea una gran deudora de la anterior, no pretendo insinuar que no tenga una firma y un sello totalmente único y original.

El camino a la muerte es un tema vasto que se puede exprimir tanto como se quiera (y se pueda). En este caso en particular se tocó desde el punto de vista de una niña, en consecuencia la inocencia y la fantasía juegan un papel importantísimo, sin dejar a un lado el drama y la realidad.

Como Big Fish, Camino habla de este tema, donde la realidad se muda de un hijo que descubre poco a poco a su padre moribundo, a una familia española de clase media perteneciente al Opus Dei, que se debate entre la fe más recalcitrante y el amor natural filial; y la fantasía de una road movie de aventuras a una consecución de sueños que le darán un sentido definitivo a la muerte de Camino (Nerea Camacho).

Sin pretensiones rebuscadas, Camino (una película de guión), nos cuenta sin apuros pero sin pausas, la degradación de una hermosa preadolescente enamorada que padece un tipo extraño de cáncer, con una madre que antepone su religión a cualquier (¡cualquier!) cosa y un padre entregado y bueno que sólo ve por los ojos de su segunda hija.

Como ya se habrán dado cuenta, la influencia de la religión en la película es determinante. Físicamente los antagonistas se presentan en los personajes de Gloria (Carme Elías) una madre dominante y dispuesta a cualquier cosa por respetar la Prelatura y un par de curas fanáticos y políticos que no ven en la muerte de la niña una vida que se acaba, sino una posibilidad de propaganda. Pero en otro nivel el fanatismo religioso hace de antagonista, que no la fe; Camino jamás la perderá, y encontrará en esa fe al primer amor (amor a Jesús… un niño del teatro al que ella quiso pertenecer; juego de nombres, por cierto, que dará pie a la confusión fundamental de la película), las fuerzas para contrarrestar la sombra de su opresión religiosa.

Por su cuidado tratamiento, el cura más joven no tendrá un castigo visible (hombre, si me lo preguntan a mí con su celibato basta), pero sí Gloria. Su hija mayor es entregada para ser numeraria de la Prelatura y José (Mariano Venancio) muere intentando hacer feliz a su hija en un accidente de coche. La “sacrificada” madre estará condenada a vivir sola lo que le resta de vida.

Intento evadir la polémica que pueda generar la película en cuanto a si la niña real, Alexia González-Barros, en la que Fesser se inspira para crear (valga la palabra) a su protagonista, merece o no ser canonizada. Para efectos de la obra ese pleito no interesa.

No quisiera cerrar sin hacer mención especial a las actuaciones principales: Nerea Camacho, Carme Elías y Mariano Venancio lo hacen de envidia. Siempre me ha parecido que cuando les damos adjetivos a los personajes y no a los actores, es cuando estamos en presencia de una buena actuación. Así me ocurrió con los personajes de Fesser.

Camino no deja de tener un misticismo, una fe, que obviamente no son los canónicos. Una fe donde la muerte es reencuentro, felicidad y fantasía, y donde mucho de Dios está en el amor sin mácula.

Una película muy recomendable para todos, que en su sencillez y frescura no tiene nada que envidiarle a ninguna otra que se adentre en el tema. Recomendación: no se olviden de los clínex.


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-No lo aguanto... no puedo... es como si King Kong me tuviera la boca tapada.
-Ya... pueeees...
-"Ya... pueeees... ya... pueeeees..." -dice Luis en tono de burla- Deja tu mariquera y ¡ES-CRI-BE!
-Gracias por el ron, te dedicaré una entrada... aunque más que el ron, que se consigue aquí ¡el nestea fue un puntazo!
-Luis, deja de decir estupideces... pero sí, sabía que iba a ser un puntazo -y me picó el ojo, el cabrón-
-Vale... ¿sacas el tequila?
-¡Que no, coño!
-Vale... birras...

¡再见!

miércoles, 22 de octubre de 2008

¡Me publicaron!


Pues, eso... publicaron el artículo de más abajo. Eso me emociona, es lo primero que me han publicado en mi vida. Espero que publiquen el otro que en algún momento subiré.

Sigo sin internet y no puedo actualizar mucho esto.

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-Escribe, cabrón.
-Si no me llamas a las 6:00am de aquí.
-Escribe.
-¡Me publicaron!
-Ahora eres tú solo...
-¿Me publicaron? -Luis tuerce la boca-
-Vale... brindemos por eso.
-Con... ¡Con el tequila que trajiste!
-No, eso es pa diciembre, con birra...
-Vaaale...

¡La gon!

miércoles, 8 de octubre de 2008

No tengo internet...

Por eso no he podido actualizar esto.


Siempre me conecto (como ahorita) desde la oficina, y como escribí algo malo acerca de mi trabajo, pues, no me gusta que vean que tengo un blog. Ahora mismo estoy solo, así que estoy casi fuera de peligro.

En fin... para no aburrirlos demasiado les dejo algo que escribí de Asesinato Justo (Jon Avnet, 2008) que he enviado a una revista de aquí, que aunque no me paguen, siempre es bueno tener algodón publicado por ahí ¿no?


Policíaca sin enigma

Robert De Niro y Al Pacino siempre van a vender y la frase se puede elevar al cuadrado cuando trabajan juntos y comparten muchas escenas. Pero esa premisa no puede excusar ni al director (Jon Avnet, Tomates verdes fritos) ni al guionista (Russell Gewirtz, escritor de Plan oculto). Lo pueden separar por sílabas para remarcar: predecible, y obviamente, en una policíaca eso no está bien.

Claro, el señor Gewirtz se cuida las espaldas de una forma muy ingeniosa; ambos personajes tienen un aka: Turk (De Niro) y Rooster (Pacino). Así tiene rienda suelta para comenzar la confesión de Turk diciendo: “Mi nombre es David Fisk…”

El hecho de que De Niro esté los 100 minutos que dura la peli narrándola, (“confesándose”), incita a pensar dos opciones: o que el asesino sea su compañero de toda la vida o que el guionista (al fin) nos superó y pensó algo tan bueno que pueda permitirse que al final realmente sea Turk el asesino –extraña fe que siempre tengo en que me sorprenderán. Pero desde muy temprano se van fe y segunda opción a la porra. A los guionistas y directores les fascina hacer este tipo de cosas. Entre cortes a Turk o a Rooster, con una voz en off que intenta confundir al incauto, entre diálogos tan intrascendentes que huelen a caza bobos, llega algo bufonesco. Al comienzo de una escena, Rooster dice en un primer plano sin ningún tipo de miramientos “Yo soy el asesino”, luego el diálogo se desarrolla explicando lo que hace el asesino que buscan cada vez que mata. ¿Para qué? Si sólo existen dos opciones ¿para qué eliminar una a menos de la mitad de la película? Pero no se quedan conformes con eso, sino que siguen intentando hacerle creer al público, al tonto público, que el asesino sí es Turk.

Cuando una película es totalmente predecible desde la mitad, el tercer acto es somnífero. Así que de éste no hay mucho que decir; todo se descubre, los dos amigos del alma se encuentran con la verdad y la tía guapa (demasiado guapa para un anciano De Niro) pasa a ser un elemento de alargue.

Y esto me recuerda un detalle. Carla Gugino (American gangster), hermosa y joven, como ya dije, no caza con Robert De Niro y se me vienen a la mente varias preguntas: ¿por qué Turk y Karen son pareja? ¿Qué tiene que ver con la peli que el anciano policía, (según él mismo tiene 60 años), entrena a un equipo juvenil y femenino de softball? ¿Qué tiene que ver su hija en off (que es enfermera y ex alcohólica, por lo que deduzco que tendrá más o menos la edad de la Guigino) en la trama de la película y que además es nombrada sólo dos veces? ¿Por qué en el primer acto nos endosan ese diálogo post orgásmico “No estuvo mal” de Karen? Hay una especie de complejo de Edipo femenino (o de Electra si prefieren a Jung) que no termina de desarrollarse y sin embargo tuvimos que soportar un epílogo algo incoherente.

Es sabido que la TV le está ganando la partida al cine, últimamente hay más series que películas buenas. ¿Quizá sea por eso que guionista y director redundan tanto en puntos que ya se saben? Los flashbacks del final irritan un poco, la verbalización de lo ya sabido no tiene cabida. Son recursos más de la tele que del cine, pero que cada vez se usan más en la gran pantalla. Espero que no estemos al comienzo de una “televización” del cine, no sería bueno para nadie.
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-Me siento censurado.
-Lo siento, es lo que hay.
-Querrás decir lo que no hay.
-Hay birras.
-No, no hay... no puedo tomar ni hablar ¡NO PUEDO VIVIR! -Luis parecía sufrir un ataque de paranoia-
-Yo traje alcohol, tranquilo.
-Dame y escribe.
-Intentaré.
¡Adeus!

miércoles, 17 de septiembre de 2008

A veces hablar resulta esencial...

Bueno, primero lo primero. No he escrito mucho aquí por una razón muy sencilla: es difícil escribir cuando uno no quiere escribir.

Ahora al tema.


La canción Sorpresas del poeta, filósofo, político y cantante-salsero, Rubén Blades, nos advierte sobre la boconería. Y esta advertencia es -y tiene que ser- universal. No es sólo para los países tropicales o latinoamericanos, que según vamos viendo, son (somos) los más bocones, sino para el mundo entero.

En el nuevo curro he ido agarrando un poco de "poder". Yo siempre he aprendido rápido y esta vez no ha sido la excepción. Así que, como dije antes, creo que le puedo vender ordenadores a bill gates. Como les había dicho, el curro es piramidal, yo ya pasé a la segunda etapa: estoy entrenando a personas nuevas y el primer día que salgo con esa persona YO decido si se queda o si no se queda. Ya sus siempre suspicaces mentes sabrán por dónde voy. Imprimámosle dramatismo.

Luis, haciendo uso de sus sonrisas más hipócritas (sin que nadie pudiera darse cuenta, la práctica podía esconder la hipocresía) hablaba con el rookie, un señor de unos 47 años, de traje, bien afeitado, con un pequeño aire de superioridad, pero conciente de su posición de subalterno, con un aliento a cervezas mañaneras (muy común en España, no hay por qué alarmarse) y parlanchín. El tema recurrente con los rookies es su trabajo anterior. Pues el señor fue vendedor a puerta fría con otra empresa. Por ahí Luis comenzaba bien, pues su meta es tener la mayor cantidad de "entrenos" (como le dicen a los rookies en la empresa piramidal) y conseguir el "positivo" (como le dicen a los que tienen buena actitud y se quedarán, enfermos de dinero, el resto de sus vidas en la empresa piramidal) y pensar en abrir una oficina propia (penúltima meta de todo el que trabaje en la empresa piramidal, la última es abrir muchas oficinas y convertirse en vicepresidente de la empresa o ganar tanto dinero que mueras ahogado en él).
Pero regresemos al parlanchín, al entreno de Luis. En el metro, mientras iban a "la zona" (lugar donde se atormentan a todos los camareros, encargados o propietarios de los locales comerciales) Luis y el parlanchín hablaban, y por las cuestiones que cualquiera se pueda imaginar (casi todas serán ciertas) cayeron en el tema de la inmigración en España.

En este punto cabe acotar que la inmigración en España representa un problema para el país en todos sus niveles, desde el cultural hasta el económico. Hay expertos que dicen que España no está preparada para esta transculturización que vive actualmente (aparece en alguna Letras Libres, búsquenlo), ponía, el de Letras Libres, que de cada 5 alumnos en un colegio español, dos eran hijos de inmigrantes nacidos en España, dos eran inmigrantes y solo uno español español. Mucha gente piensa: "bueno ¿estos inmigrantes vinieron aquí a quitarnos nuestro país?" Independientemente de la discusión, el hecho es que el sentimiento existe.

En una noche de soledad y aburrimiento, Luis -me contó luego- chateaba con cualquier anonimA. Llevaban una conversación cordial hasta que comenzó la disertación acerca de la inmigración (Kely ya sabía que Lombardi era venezolano). A Luis no le molesta tanto que hablen mal de algunos inmigrantes, lo que le molesta es que hablen mal de LOS inmigrantes, porque, entre muchos, él está metido en ese paquete. También le molesta que hablen de los inmigrantes como personas ajenas: ellos por allá y nosotros por acá; como Luis es un poco hippie, él piensa que humanos somos todos y como tal no debería de haber separaciones tan fastidiosas y poco prácticas. Kely, para ser más polite, le pidió a Luis dejar de hablar del tema, cosa que Luis, de inmediato aceptó, porque la chica ya se ponía bruta. Esto se lo cuento como un precedente del entreno parlanchín.

Ya cara a cara, intentando no mirarlo mucho (me contó Luis que su aliento a cerveza mañanera era en realidad asqueroso), el entreno comenzaba el monólogo diciendo: "no te ofendas, pero...". Mal rollo. Luis aguantó la respiración, lo miró a los ojos y el hombre comenzó: "Es que hay demasiados inmigrantes en España, y no es por nada, pero es que no cabemos todos. Además son maleducados -Luis botó el aire, miró al suelo, lo aguantó de nuevo y volvió a mirarlo- gritan a cualquier hora del día y de la noche... ¡joder! ¡es que no respetan nuestras costumbres! ¿qué quieren? ¿cambiarnos?" Luis me decía que se le quedó en el pescuezo muchas groserías, un par de razones y el despido inmediato, pero Luis aguantó estoica y cobardemente. El entreno no paró: "Yo he viajado a muchos lugares y en todos me adapté al lugar ¿sabes lo que te digo? yo nunca iba de chulo o incordiando a los demás. Pero es que aquí los inmigrantes hacen lo que les da la gana, los marroquíes y los de por ahí, siempre andan liándola, y muchos dominicanos, ecuatorianos -Luis ya casi no podía ni mirarlo a los ojos, soltaba una sonrisa en la que cualquiera hubiera pillado la hipocresía y hasta la arrechera. El entreno hizo un culpable pequeño silencio y siguió- siempre son arrestados por contrabando de drogas -el hombre seguía. Un amigo trabajaba en la construcción y ganaba 2000 euros mensuales, pero como los rumanos hacen el mismo trabajo por 1000 entonces mi amigo no consigue curro ¿sabes lo que te digo?". Luis me decía que tuvo que volver a respirar y tranquilizarse. El hombre quería continuar, pero milagrosamente llegó la parada en la que hacían la transferencia y Luis cortó la perorata del encorbatado de 47 con cualquier alusión a la dirección que debían tomar. Al parecer no era tan tonto (me refiero al entreno) porque no continuó.

El resto de la mañana fue más tranquila. El señor no volvió a mencionar nada parecido y simplemente hablaron de otras cosas, más que todo del trabajo.

Cuando sales con un entreno, una ley de la empresa piramidal -me lo comentaba tiempo después Luis- tienes que regresar a la oficina, hablar con el gerente acerca del mismo y ahí se toma la decisión si se queda o no. No recuerdo las palabras exactas de Luis cuando me lo contó, pero igual las encomillaré.

"No sé si hice bien o hice mal. Quizá el tipo tenía varios hijos y esposas y necesitaba el trabajo urgentemente. Quizá el tipo estaba al borde del suicidio por no conseguir trabajo, la vaina en España no está bien, hay "crisis", pero ¿cómo iba yo a trabajar con un tipo que sabía me despreciaba? Espero que consiga un buen trabajo y que pueda mantener a su hipotética familia, espero que le vaya bien, pero lejos de mí. Además, me curé en salud, en salud mental; lo primero que le dije al gerente fue que el tipo es medio facha, pero que lo bueno era que había currado antes como comercial a puerta fría y eso era un puntazo. El gerente me preguntó por lo de facha y le dije lo que había dicho de los inmigrantes. Respondió que no lo aceptamos y ya, que no quería gente negativa en su oficina, a fin de cuentas tampoco fue mi decisión."

Hasta aquí la historia de Luis, que ahorita ya tiene a dos lindas chicas en su grupo (aunque otra ley de la empresa piramidal es no tirarse a nadie de la oficina) y que está siendo bien valorado por su excelente actitud -"qué coño", me dijo en algún momento.

Y hasta aquí el dramatismo, y me voy cantandito, como el borracho de la primera: "En esta vida lo mejor es callar / si abrir la boca te convierte en un parrampampam" ¡Grande Blades!

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-Marico, me tenías silenciado por mucho tiempo... casi ahogado.
-No quería escribir.
-Bueno, bien que lo tenías reprimido tú también. Ya te dije que los post largos me ladillan.
-Ya, pero bueno... qué quieres que te diga...
-...
-...
-Se lo merecía.
-Ya... qué sé yo... no estoy para tener peos políticos tampoco. Me bastan con los del país (sin contar todos los demás, no me jodas)
-Pues bien, viejo... hiciste bien.
-¿Qué hay pa hoy?
-¡Vino hasta la chiet!

¡Чао!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Me parece curioso, pues...

Es un simple comentario, pero es que me pareció súper curioso.



Hace unos días (de hecho cuando estaba en Salamanca, hace más de dos meses) hablábamos de la Eurocopa y alguien soltó el usual: "¿Y qué tal Venezuela en fútbol? ¿no sirven para nada, verdad?" Ante ese tipo de preguntas uno parece un gato patas arriba: "Sí, bueno, no, en realidad hemos avanzado bastante desde hace unos seis años hasta hoy, todavía queda trabajo por hacer..." etc. Y claro, uno también lanza la usual: "Bueno, ahorita tenemos a Arango que es una de las figuras del Mallorca -para el momento Güiza todavía estaba en el equipo-, que es un excelente jugador y terminó con once goles hace dos temporadas..." etc. Menos mal que uno de ellos (eran como tres) sabía bastante de fútbol y apreció con bastante fundamento las cualidades deportivas y técnicas del maracayero.
Pero en lo particular necesitaba adentrarme en un terreno más seguro, después de todo casi me estaban dando una cayapa: "Es que Venezuela es un país de béibol..." Silencio de unos diez segundos hasta que saltó uno: "¿Ese es el del palo y las pelotas, no?" En Venezuela un comentario así es duramente castigado, pero aquí están tan poco acostumbrado a la malicia que si respondes lo que responderías en Caracas o no lo entenderían bien o tuercen la boca y te remedan, así que la burla se me quedó en el güergüero. "Sí, ese -y continué- Venezuela es un país que exporta jugadores de béisbol a la liga más rentable del mundo actualmente que es la estadounidense..." Pero me interrumpieron, y aquí viene lo que me pareció súper curioso: "Pero... vamos a ver ¿Cómo se juega eso?" Yo entiendo lo que precisamente les dije a ellos, que Venezuela -de donde soy- sea un país beisbolero, lo que no esperaba era que un español no tuviera la más mínima idea de cómo se jugaba. "¿En serio no sabes?" dije con mi cara de asombro. "No" me respondió con toda naturalidad. "Vamos a ver -se me van pegando los modismo- dos equipos, nueve jugadores -no iba a entrar en tecnicismos intentando explicar al bateador designado- uno lanza una pelota pequeña y maciza con todas sus fuerzas y habilidades hacia otro que intentará darle con el "palo" y correr hacia una base" Y me responden: "¿Y si toca la base es un punto." ¡UN PUNTO! ¡EN BÉIBOL NO HAY PUNTOS! No lo podía creer. "No, son tres bases y el home, que es de donde se batea, van pasando varios bateadores hasta que alguno llega al home..." En fin, para no aburrirlos, se imaginarán mi problemón al intentar explicarle a tres españoles cómo demonios se juega a la pelota, pero desde la base: qué es un out, cuántos outs se necesitan para cambiar de defensor a atacante, cuál es la diferencia entre un strike y un out, luego cuántos strikes se necesitan para hacer un out. Y uno cree que es fácil, pero intenta explicarle a alguien que no sepa de béisbol qué es un strike sin tirarle. Ahora, ni de vaina pasé a los números ¿se imaginan que hubiera tenido que explicar qué es efectividad, average, qué es un juego salvado, ganado o perdido, cuándo es un juego salvado, ganado o perdido ¡no joda! Luego pensaba que si estos panas leen una reseña del Meridiano de cualquier juego de pelota sería como leer chino. Un ejemplo al estilo Beeing John Malkovich, es decir, como si estuviera en la mente de un español: "Cabrera se fue de 3-1 (¿se fue para dónde? ¿que es 3-1?) con anotada e impulsada (¿usan bolis? ¿qué anotó? ¿qué impulsó?), mientras que el Kid salvó el 54 a tres del récord en la Gran Carpa (¿salvó el juego? ¿cómo salvas un juego? ¿ha salvado 54 juegos? ¡joder, qué máquina el chaval! ¿la Gran Carpa es un circo?). El ganado se lo anotan a Santana (9-2)(¿Santana también usa boli? ¿quién le anota el ganado? ¿qué es 9-2? ¿será mejor o peor que el 3-1 de Cabrera?) y pierde Tony Hernández que deja sus números en 8-3 (¡ayva con el 8-3! ¿por qué habrá perdido?)" En fin... que no la tienen fácil para leer una reseña (y menos una inventada y mala como esta) de béisbol algún español.

Con decirles que la veintiúnica noticia que vi en marca.com de béisbol era la de un chamo de doce años que se cayó de las gradas intentando atrapar un batazo. Pa eso queda el béisbol aquí en España.

El fútbol es sencillo: once jugadores corriendo detrás de un balón intentando meterlo en la portería contraria. Bueno, no lo es tanto, porque luego hay medias puntas, puntas, central derechos o izquierdos, etc., etc., cosas que en realidad yo tampoco entiendo mucho, pero la base del juego es muchísimo más sencilla que la del béisbol.

La única conclusión que yo puedo sacar es que el béisbol es un deporte con el que hay que convivir para poder hacerse con él, y todavía yo no podría hablar demasiado, pero entiendo perfectamente una reseña.

¿No les parece curioso?

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-Yo tampoco entiendo una chet de esos números.
-Sí, por eso al principio puse que sabía que algunos de mis amigos tampoco sabían de eso.
-¿Te estás burlando de mí?
-Pues... quizá indirectamente.
-¿Hablamos de computadoras?
-¿Qué tiene que ver, Luis?
-Que te jodo... no me gusta hablar de temas en los que yo no pueda joder al interlocutor.
-Ya... por eso fue que cambié de fútbol a béisbol.
-E igual te jodieron.
-Exactamente...
-¿Caipirinha?
-¿Que qué?
-¡Bebe y disfruta!

¡Hosçakal!

martes, 26 de agosto de 2008

¡Ah la verga!

A continuación verán un video que tiene dos cosas interesantes. La primera es el tornado, un tornado grabado siempre es interesante, y si es en Venezuela más todavía. La segunda, y es donde me detendré un poco, es el Ah la verga del puntofijense que graba la vaina.

El acento falconiano es parecido al acento zuliano. Debo decir que buena parte de mi infancia la pasé en Falcón, en toda Falcón. Mi padre y toda su familia son de allá. Teníamos una casita a la orilla de la playa, en Adícora, e íbamos a menudo. Paseábamos por los pueblos y se podía oír las pequeñas variaciones del acento. No pasé tanto tiempo como para hacer tratados, pero me parece que a la clase media de Coro no le gusta utilizar el vos y hacen lo posible para no hacerlo, aunque a veces se les salga, sobre todo si están en confianza: "Vos sos loco" y alargan la primera o del loco y la última, en ocaciones, se cae en un agudo gutural que a mí me fascina. A veces cambian el vos de la anterior frase por una primera s del sos más marcada: "Ssos loco"

En casa, y creo que no es tan común, decimos el Ah la verga que oirán a continuación. No lo decimos tan marcado, casi sin pronunciar la última a y alargando nasalmente la e, pero lo decimos. Hoy por hoy mi padre seguramente cambiará ese ah la verga por un holly shit o el gringuísimo y Janiceano oh... my... god.



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-Ah la veeerg... JAJAJAJAJAJAJA.
-¿De qué te ríes?
-¡Es muy cómico como lo dice!
-Sí... ¿tú te imaginas a ocho coñitos diciendo todos a cada ratico ah la veeerg?
-JAJAJAJAJAJA es un patrimonio... porque creo que hasta a mí se me ha pegado.
-Sí, como el patrimonio de beber, de degustar un buen licor y uno malo también, de sentir el mareo en la cabeza, el patrimonio de emborracharse, aprender a no vomitar...
-Deja la mariquera y sírvete dos más.
-Vale -dijo, finalmente Luis, cerrando un poco los ojos.
¡Chao!

sábado, 16 de agosto de 2008

De los Karmázov (IV y última)

Pues, hasta que llegamos a la última. Dejan a un lado la discusión, pero adentran un poco en el espíritu del pobre (todo adolescente merece ese adjetivo) Kolia.

Y así me pasa un poco a mí; entre las ansias de saber y las de querer abrazarlo todo, juzgarlo y entenderlo. Ce n'est pas possible...

"‑¡Es verdad! ‑exclamó Kolia echándose a reír‑. ¡La pura verdad! ¡Bravo por el alemán! Sin embargo, ese cabeza cuadrada no se ha detenido a observar el lado favorable de nuestra conducta. ¿No lo ves tú así? Admito nuestra presunción, ya que es propia de la juventud. Pero esto se corrige, si verdaderamente hay que corregirlo. En compensación, ahí está el espíritu de independencia desde la más tierna infancia, la audacia de las ideas y las convicciones en vez del servilismo rastrero ante la autoridad de toda índole. No cabe duda de que el alemán ha dicho la verdad. ¡Bravo por el alemán! Sin embargo, hay que apretar los tornillos a los alemanes. Aunque sean unos sabios en las cuestiones científicas, hay que apretarles los tornillos.
‑¿Por qué? ‑preguntó Aliocha con una sonrisa.
‑Admito que soy un osado, una especie de enfant terrible, que no me detengo ante nada cuando una cosa me gusta y que digo las mayores tonterías... Pero, oye: estamos charlando desde hace un buen rato y ese doctor no termina su visita. A lo mejor, está reconociendo también a «mamá» y a Nina. Te confieso que Nina me ha encantado. Cuando he pasado junto a ella al salir de la habitación, me ha susurrado en un tono de reproche: «¿Por qué no has venido antes?» Me ha parecido que esa chica es toda bondad.
‑Desde luego, tiene un gran corazón. Como desde ahora vendrás con frecuencia, ya la conocerás a fondo. Necesitas conocer personas así para aprender muchas cosas que sólo su compañía te puede enseñar.
Y Aliocha añadió calurosamente:
‑No hay medio mejor para que te transformes.
‑¡Qué arrepentido estoy de no haber venido antes! ‑exclamó Kolia amargamente.
‑Sí, ha sido un error. Ya has visto la alegría que le has dado al pobre Iliucha. No puedes imaginarte cómo lo consumía el deseo de que vinieras.
‑Calla: no aumentes mi pena... Pero lo tengo bien merecido. No he venido antes por culpa de mi orgullo, de mi egoísmo, de un bajo despotismo que nunca he podido acallar, pese a mi empeño en dominarlo. Ahora me convenzo de que soy un miserable en muchos aspectos.
‑Nada de eso; posees excelentes prendas, pero las disfrazas ‑dijo Aliocha con calurosa franqueza‑. Comprendo que hayas influido tan profundamente en ese muchacho de noble corazón y sensibilidad enfermiza.
‑No esperaba oírte decir eso ‑declaró Kolia‑. Desde que he llegado aquí, he pensado más de una vez que me despreciabas. Si supieras lo mucho que me importa tu opinión...
‑¿Cómo es posible que seas tan desconfiado a tu edad? Hace un momento, viéndote y oyéndote hablar, me decía precisamente que debías de ser muy desconfiado.
‑Lo creo. ¡Eres tan sagaz! Sin duda, ha sido cuando estaba refiriendo lo del ganso. Entonces me he dicho que debías de despreciarme profundamente al notar que me esforzaba por aparecer como un desalmado. Entonces te he detestado y he empezado a discursear. Después, cuando ya estábamos aquí y he dicho que si Dios no existía habría que inventarlo, me ha parecido que mi exhibición de cultura ha sido demasiado precipitada, ya que he leído esta frase en alguna parte. Pero te aseguro que no me ha impulsado la vanidad; lo he hecho no sé por qué, dejándome llevar de mi alegría... Sí, creo que mi alegría ha sido la culpable de todo. Claro que no es correcto molestar a las personas porque uno esté contento; esto ya lo sé. Pero también sé, y esto es una compensación para mí, que no me desprecias, que mis temores han sido falsos. ¡Oh, Karamazov! Soy profundamente desgraciado. A veces me imagino, sabe Dios por qué, que todo el mundo se burla de mi, y entonces me siento impulsado a trastornarlo todo.
‑Y atormentas a los que te rodean ‑dijo Aliocha sin dejar de sonreír.
‑Cierto, y sobre todo a mi madre. ¿Verdad, Karamazov, que te parezco ridículo?
‑¡Eso ni pensarlo! ‑exclamó Aliocha‑. Además, ¿qué es el ridículo? Nadie sabe cuándo un hombre es ridículo o lo parece. Además, actualmente casi todas las personas capacitadas temen demasiado al ridículo, y este temor las hace desgraciadas. Pero me asombra que tú padezcas de este mal que observo desde hace mucho tiempo sobre todo en los adolescentes. Es una especie de locura. El diablo se ha transformado en amor propio para apoderarse de la generación actual. Sí, el diablo ‑repitió Aliocha sin ironía, aunque Kolia, que lo miraba fijamente, creyó lo contrario‑. Tú eres como todos, mejor dicho, como la mayoría. Y no hay que ser como todos.
‑Pero si todos son así...
‑Aunque todos sean así, tú debes procurar no ser como ellos. Bien mirado, tú no eres como todos, ya que no has vacilado en confesar un defecto, incluso un defecto ridículo. ¿Quién es hoy capaz de eso? Nadie, porque nadie siente la necesidad de condenarse a sí mismo. No seas como nosotros, aunque te quedes solo.
‑Así lo haré... Te juzgué certeramente: sabes consolar. ¡Si supieras hasta qué punto me sentía atraído hacia ti, Karamazov! Hacía mucho tiempo que deseaba conocerte. ¿De veras deseabas también tú conocerme a mí? Hace un momento lo has dicho.
‑Sí, oía hablar de ti y pensaba en ti... Y si es el amor propio el que te ha llevado a hacer esa pregunta, no importa.
‑¿No has observado, Karamazov, que estas explicaciones parecen una declaración de amor? ‑preguntó Kolia en voz baja y como avergonzado‑. ¿No es esto ridículo?
‑De ningún modo ‑repuso Aliocha firmemente y con una radiante sonrisa‑. Y aunque fuera ridículo no importaría, puesto que estamos obrando bien.
‑Reconoce, Karamazov, que también tú estás un poco avergonzado. Lo veo en tus ojos.
Kolia sonreía, ladino y feliz.
‑No sé por qué he de avergonzarme ‑dijo Aliocha.
‑Sin embargo, has enrojecido.
‑¡Porque tú me has hecho enrojecer! ‑exclamó Aliocha riendo y, en efecto, sonrojado. Un tanto aturdido, añadió‑: En verdad, estoy un poco avergonzado, pero no sé por qué...
‑En este momento te aprecio y te quiero mucho más ‑exclamó Kolia con vehemencia‑, precisamente porque te sonrojas como yo, porque eres como yo.
Sus mejillas echaban fuego; sus ojos centelleaban.
‑Oye, Kolia ‑dijo de pronto Aliocha‑,vas a ser muy desgraciado en la vida.
‑Lo sé, lo sé ‑respondió Kolia en el acto‑. Todo lo adivinas.
‑Sin embargo, la vida, el conjunto de la vida, merecerá tu bendición.
‑¡De acuerdo! ¡Magnífico! ¡Eres un profeta! ¡Qué bien vamos a entendernos, Karamazov! ¿Sabes lo que más me gusta de ti? Que me trates como a un igual. Sin embargo, no somos iguales: tú eres superior a mí. Pero nos entenderemos. Hace un mes que me venía diciendo: «O nos haremos amigos en seguida y para siempre, o nos separaremos como enemigos para toda la vida.»
‑Pensabas así porque ya me querías.
‑Sí, sentía un gran afecto por ti, hasta soñaba contigo. Todo, todo lo adivinas... Mira, ya viene el doctor. Está diciendo algo al capitán. ¡Dios mío, qué cara pone!"


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-Ya...
-Ya ¿qué?
-Eso... las imágenes, vale, "Lobo estepario"
-¿Se supone que eso es cinismo?
-No, se supone que es lo que ves de ti... quizá cínicamente.
-No me jodas. Yo no me puedo ver a mí mismo cínicamente, todo sería una mentira disfrazada de verdad... o al revés e igual está mal, porque en todo caso yo no puedo ser literatura.
-Y sin embargo mientras alguien lee esto pudiera pensarlo.
-...
-...
-¿No es un poco terapéutico y sano para estos tiempos verse e intentar interpretarse a sí mismo?
-Terapéutico son las birras.
-Una mash...

¡Hosçakal!

jueves, 14 de agosto de 2008

De los Karamázov (III)

Pensé que con tres entradas me bastaría, pero me volví a equivocar. Así que aquí va la tercera y penúltima entrada de este tema. Más política, más adolescencia.

"‑No se puede ocultar la verdad. He tenido más de una ocasión para charlar con Rakitine. Y se dice que esta idea la ha expresado también el viejo Bielinski.
‑¿Bielinski? No lo recuerdo. Desde luego, no lo ha escrito en ninguna parte.
‑Tal vez no lo haya escrito, pero lo ha manifestado. Se lo he oído decir a... Bueno, eso no importa.
‑¿Has leído a Bielinski?
‑No, en verdad no lo he leído, ya que sólo conozco de él el pasaje en que comenta por qué Tatiana no parte con Onieguine.
‑¿Por qué no parte con Onieguine? ¿Acaso lo has comprendido?
‑Perdona, pero creo que me tomas por un chiquillo como Smurov ‑observó Kolia con una sonrisita que era una mueca de irritación‑. Además, no vayas a creer que soy un gran revolucionario. A veces no estoy de acuerdo con Rakitine. No soy partidario de la emancipación de la mujer. Reconozco que la mujer es una criatura inferior nacida para la obediencia. Les femmes tricotent, dijo Napoleón, y por lo menos en este punto ‑Kolia sonrió- comparto la opinión del seudo gran hombre. También considero que es una cobardía emigrar a América, y más que una cobardía: una estupidez. ¿Para qué irnos a América cuando podemos trabajar en nuestra casa por el bien de la humanidad? Sobre todo ahora, tenemos a nuestra disposición un amplio campo de fecunda actividad. Esto es lo que respondí.
‑¿Lo que respondiste? ¿A quién? ¿Es que alguien te ha propuesto ir a América?
‑Sí, me lo han propuesto, pero yo no he aceptado. Te lo digo confidencialmente, Karamazov. Ni una palabra a nadie, ¿entiendes? Sólo tú lo sabes. No tengo el menor deseo de caer en las garras de la Tercera Sección para aprender las lecciones que se dan en el puente de las Cadenas.

»Te acordarás del edificio
próximo al puente de las Cadenas.»

¿Te acuerdas? ¡Es magnífico! ¿De qué te ríes? Supongo que no creerás que estoy hablando en broma.
Y Kolia se estremeció al pensar: « ¡Si se enterase de que éste es el único número de La Campana que tengo y no he leído ningún otro ... !»
‑ ¡Oh, no, no me río! ‑repuso Aliocha‑. Y no puedo pensar que me hayas mentido, por la sencilla razón de que sé que lo que me has dicho es la pura verdad... Dime: ¿has leído «Eugenia Onieguine», el poema de Pushkin? Has hablado de Tatiana.
‑No, aún no lo he leído, pero quiero leerlo. No tengo prejuicios, Karamazov; lo miraré por las dos caras. ¿Por qué me lo preguntas?
‑Por nada.
Kolia se irguió ante Aliocha. Quería saber a qué atenerse.
‑Dime, Karamazov: ¿me desprecias? Te agradeceré que me hables con franqueza.
Aliocha lo miró estupefacto.
‑¿Despreciarte? ¿Por qué? No, no; me limito a lamentar que un chico que vale tanto como tú y que está en la aurora de la vida, se haya dejado descarriar, dando crédito a semejantes disparates.
‑Dejemos a un lado mi valía ‑replicó Kolia con cierta arrogancia‑. Soy suspicaz, estúpida y groseramente suspicaz. Hace un momento, me ha parecido que tu sonrisa...
‑¡Bah! He sonreído por otra cosa. Te voy a explicar el motivo. No hace mucho leí la opinión de un extranjero, de un alemán establecido en Rusia, sobre la juventud actual. Este hombre ha escrito: «Si prestáis a un colegial ruso un mapa del firmamento, él, aunque sea el primero que ha visto en su vida, os lo devolverá al día siguiente corregido.» Ningún conocimiento y una presunción sin límites: esto es lo que el alemán reprocha a nuestros estudiantes."



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-No entiendo las imágenes.
-Mira lo que puse en la primera entrega.
-¿Del blog? -dijo Luis algo inquieto-
-No, gilipollas, de De los Karamázov.
-Aaah... vale... ahora vuelvo.
-Eeeh... llévate la cerveza.
-Dame acá.


¡Ah nyuhng!

domingo, 10 de agosto de 2008

De los Karamázov (II)


Aquí va la segunda parte de la fraternal conversación entre Kolia y Aliosha.


Sólo agregar algo que se me quedó en los dedos en la última entrada: Aliusha, un niño de once años que admira fehacientemente a Kolia, está casi terminal, por eso lo del médico (en la entrada anterior). También que ¿qué dirán los chavistas de Aliosha por esa última afirmación, que por cierto, es mi personaje favorito? En fin, ahí les va...


"Y pensó: «¡Otra vez, otra vez!»
‑Voltaire creía en Dios, aunque un poco fríamente. Y, al parecer, del mismo modo amaba a la humanidad ‑repuso Aliocha con toda naturalidad, como si hablara con una persona que tuviera la misma edad que él, o incluso que fuera mayor.
A Kolia le impresionó la falta de seguridad que demostraba Aliocha en su juicio sobre Voltaire, y también le llamó la atención que dejara en manos de él, que no era más que un muchacho, la solución de un asunto tan importante.
‑Por lo visto ‑dijo Aliocha‑, has leído a Voltaire.
‑Sí, pero... sólo Candide traducido al ruso... Una traducción antigua, pésima...
«¡Otra vez, otra vez!»...
‑¿Lo entendiste?
‑¡Pues claro! Lo comprendí todo... ¿Por qué dudas de que lo comprendiera? Hay pasajes graciosos... Puedes estar seguro de que soy capaz de entender una novela filosófica escrita para exponer una idea... Soy socialista, Karamazov ‑dijo de pronto, embrollándose definitivamente‑, un socialista recalcitrante.
Aliocha se echó a reír.
‑¿Socialista? ¿De dónde has sacado el tiempo para estudiar y adoptar el socialismo? Sólo tienes trece años.
Estas palabras hirieron a Kolia.
‑En primer lugar, no tengo trece años, sino que dentro de quince días cumpliré los catorce ‑dijo impetuosamente‑. Además, no comprendo qué relación tiene mi edad con lo que estamos discutiendo. Son mis convicciones y no mi edad lo que importa. ¿No es así?
‑Cuando seas mayor verás la influencia que tiene la edad en las ideas. Eso no puede haber salido de ti.
Aliocha dijo esto con toda calma. Kolia, en cambio, le contestó, nervioso:
‑Óyeme, tú eres partidario de la obediencia y del misticismo. No me negarás que el cristianismo sólo ha sido útil a los acaudalados, a los poderosos, para mantener a las clases inferiores en la esclavitud.
‑Ya sé dónde has leído eso, ya sé quién te lo ha enseñado.
‑¿Por qué crees necesario que lo haya leído? Nadie me ha inculcado estas ideas. Tengo capacidad para juzgar por mí mismo... Y te advierto que no soy enemigo de Cristo. Cristo tenía una personalidad enteramente humana. Si hubiera existido en nuestra época, estaría al lado de los revolucionarios y habría desempeñado un papel visible. De esto no cabe duda.
‑¿Pero de dónde te has sacado todo eso? ¿A qué imbécil has escuchado? ‑exclamó Aliocha."


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-¿Los chavistas?
-Pues, sí... básicamente Aliosha les dice imbéciles.
-Imbécil será su madre.
-Muerta.
-Me importa una mierda. Jesús era revolucionario.
-Pues sí, si no la historia no se partiría en dos, pero de ahí a que sea chavista como varios han afirmado... pero me voy de la "idea".
-Anda con tus dostoyevskerías a la puta mierda. Jesús era revolucionario y la revolución es chávez -dijo Luis levantándose y poniéndose la mano en el corazón, mirando al infinito y más allá-
-Tienes razón, brindemos por esa vaina ¡nojoda!
-¿Whisky 18?
-¡Claro!


¡Do svidanja!

viernes, 8 de agosto de 2008

De los Karamázov (I)


Aquí podrán apreciar, tanto el artículo como mi respuesta a un compa bloguero que leo desde hace un tiempo. Esa respuesta, debo decir, no sólo la saco del, por mí, venerado profesor José Sánchez Lecuna, sino también de Los Hermanos Karamázov. Esta entrada la haré por partes porque es un capítulo completo y como sabrán, los capítulos del Dosto no son particularmente cortos para leerlos en un monitor. Otra cosa, la quiero hacer, entre otros motivos, porque comparto mucho de lo que allí se dice, comparto cosas de un lado y sufro otras del otro. Es como una recomendación de un clásico, que no está muy elegante, pero siempre invita ¿no?

Aquí pueden ver más o menos la descripción de Aliosha (Alekséi Fiódorovich Karamázov), y les cuento un poco de Kolia, en las mismas palabras de Dostoyevski: "Cuando Kolia fue al colegio, su madre estudió todas las asignaturas, con objeto de poder ayudarlo en los deberes; trabó conocimiento con los profesores y sus esposas, a incluso procuró simpatizar con los compañeros de su hijo para evitar que se burlasen de él o le pegaran. A tal extremo llegó en esta táctica, que los alumnos empezaron a burlarse de Kolia, a zaherirle con frases como «el pequeñín mimado por su mamá». Pero Kolia supo hacerse respetar. Era un chico audaz y pronto se le consideró como uno de los más fuertes del colegio. Además, era inteligente, tenaz, resuelto y emprendedor. Un buen alumno. Incluso se rumoreaba que aventajaba a Dardanélov, su maestro. Pero Kolia, aunque afectaba un aire de superioridad, no era orgulloso y sí un buen camarada. Aceptaba como cosa natural el respeto de sus compañeros y los trataba amistosamente. Tenía sobre todo el sentido de la medida, sabía contenerse cuando era necesario y no rebasaba jamás ante los profesores ese límite en que la travesura se convierte en insubordinación y falta de respeto, por lo que no se puede tolerar. Sin embargo, estaba siempre dispuesto a participar en las granujadas de la chiquillería, si la oportunidad se presentaba; mejor dicho a desempeñar el papel de pilluelo para impresionar a la galería. Llevado de su excesivo amor propio, había conseguido imponerse a su madre, que sufría desde hacía tiempo su despotismo. La sola idea de que su hijo la quería poco era insoportable para la señora de Krasotkine. Consideraba que Kolia se mostraba insensible con ella, y a veces, bañada en lágrimas, le reprochaba su frialdad. Esto desagradaba al muchacho, que se mostraba más evasivo cuanta más efusión se le exigía. Era un efecto de su carácter y no de su voluntad. Su madre estaba en un error. Kolia la quería. Lo que sucedía era que detestaba las «ternuras borreguiles», como decía en su lenguaje escolar."

Espero que se hagan una idea general.

CAPÍTULO VI (del libro décimo)
DESARROLLO PRECOZ

‑¿Qué dirá el doctor? ‑preguntó Kolia‑. Tiene una cara repelente, ¿verdad? La medicina es algo que no puedo sufrir.
‑Iliusha no tiene salvación: esto es lo que estoy temiendo que diga el doctor ‑repuso Aliocha con profunda tristeza.
‑Los médicos son unos charlatanes... Oye, Karamazov: me alegro de haberte conocido; hace mucho tiempo que lo deseaba. Lo que me apena es que esta amistad haya empezado en circunstancias tan tristes.
Kolia habría deseado decir algo más expresivo, más afectuoso, pero estaba un poco turbado. Aliocha lo advirtió y le tendió la mano.
‑Hace tiempo que te considero como un ser raro, pero respetable ‑siguió diciendo Kolia, aturdido‑. Me han dicho que eres un místico, que has vivido en un monasterio. Pero esto no me importa. El contacto con la realidad te curará. Así les ocurre siempre a los que son como tú.
‑¿A qué llamas un místico? ¿De qué me he de curar? ‑preguntó Aliocha un tanto sorprendido.
‑Pues te has de curar de Dios y... de todo eso.
‑¿Es que tú no crees en Dios?
‑No tengo nada contra Él. En verdad, Dios no es más que una hipótesis. Sin embargo, reconozco que... que es necesario para ordenar la vida... y para otras cosas... Tanto ‑terminó Kolia, empezando a enrojecer‑, que si Dios no existiera, habría que inventarlo.
De pronto, pensó que Aliocha podía creer que hablaba para darse importancia, para exhibir su erudición. «Sin embargo ‑se dijo, irritado‑, nada más lejos de mi ánimo que alardear de cultura ante él.» Se sentía profundamente contrariado.
‑Estas discusiones me repugnan ‑declaró‑. Se puede amar a la humanidad sin creer en Dios. ¿Lo dudas? Voltaire no creía en Dios y amaba a la humanidad.


Hasta aquí la cita. No tengo ni idea de quién es la -mala- traducción pero la conseguí aquí, porque como se imaginarán no iba a copiar todo de mi libro, que por cierto es el de la Random House, en la segunda edición de Debols!llo y traducido por José Laín Entralgo pal que le interese.

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-A ver si entiendo... tú eres Aliosha.
-A veces, a veces tú también, cabrón.
-No, no... mentira ¡tú eres Kolia! -dice como sorprendido el cabrón de Luis-
-¿Cuál es el puto problema con identificarse con los putos personajes de las putas novelas?
-Ninguno, no te me arreches... lo que intento saber es con quién te identificas.
-No... yo me identifico con uno y tú con otro.
-Ah, verdad, eso de que somos el mismo pero los contrarios y tal ¿no?
-Aja...
-Ya... a ver... yo debería de ser Kolia ¿no?
-Pues no, a veces yo soy Kolia, la mayoría. Tú eres Aliosha... a ver ¿cuántas veces te he dicho yo que creo en Dios?
-Desde hace unos 3 años... no sé, varias.
-Ahí está... desde hace unos 3 años ¿quiere decir entonces que antes de esos tres años no pensaba en Dios?
-No, antes, recuerdo, no creías en Dios.
-Y tú, te recuerdo, cargabas con una cruz de palma para ahuyentar al negro que te perseguía.
-¡Vete a la mier da!
-Un shot y seguimos luego ¿vale?
-Cabrón.

¡Haere ra!

sábado, 2 de agosto de 2008

¿Sherlock House o El Mito de House?















Voy a tratar de buscar otro reportaje más serio, pero con la caída del emule, pues... no sé cuánto me tardaré.
En este podrán apreciar la profunda ignorancia de los actores (el primero Hugh Laurie) y el engaño, la mentira de David Shore.

Aunque también me imgaino que las preguntas de la periodista que mandaron a los estudios no debieron de haber sido demasiado perspicaces.

En lo particular, ya les he dicho, me interesa House por su existencialismo. La construcción dramática de los últimos capítulos de la cuarta temporada, definitivamente son brutales. Pero aunque se pueda creer que están más enfocados a mantener la audiencia para la quinta (que claro que también), ese hecho no hace a un lado lo que mantengo y creo que es la filosofía de la serie: el absurdo camusiano.
En el final de la tercera temporada, cuando ya renuncia hasta Cameron, Wilson en un momento a solas con House le pregunta cómo se siente y éste le responde, con una de sus sonrisas, que "Todo está bien." Para mi sorpresa (quizá por descreído) Amber, en el limbo, le dice lo mismo a House: "Todo está bien." Y no es coincidencia, fíjense:
«Juzgo que todo está bien», dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo feroz y limitado del hombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que deberá ser arreglado entre los hombres.

Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos."

House casi tiene la decisión de volver o no a la vida hasta que Amber le dice que todo está bien y él lo acepta. Él es conciente de lo que ella le dice, regresa a la tierra a arreglar -entre hombres- su destino, que al mismo tiempo es humano (el destino de Amber lo crea House, creando a su vez el suyo propio).
Lo mismo pasa en el final de la tercera temporada. Vemos a un hombre solo, al que no le gustan los cambios y de un momento a otro se ve más solo y con nuevos y enormes cambios. Pero decide que todo está bien (lo verbaliza inclusive), sabe que todo el desbarajuste lo ha creado él mismo, se forjó su propio destino y ahora tiene que arreglarlo. Dramatismo más, dramatismo menos, los finales son muy parecidos desde el punto de vista existencial.

Ya no como producto televisivo, sino como obra televisiva, como total deudora de los grandes escritores existenciales del siglo XX y algunos del XIX, House es, por mucho, la mejor serie que he visto hasta los momentos. Eliminando intrigas juguetonas (Lost) o falsas filosofías (Heroes), House MD es una perfecta combinación de producto para masas y literatura existencial. Recuerda a los folletines del siglo XIX, sobre todo los dostoyevskianos.

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-Viejo, Shore está en lo correcto.
-Teoría de conjuntos: si todo A es B pero algo de B es A ¿cómo quedamos? un circulito o alguna figura cerrada dentro de otra ¿verdad? Bueno, viejo, every writer lies.
-Jajajajajajaja, vale... pero en todo caso es verdad lo que él dice, es basado en Sherlock Holmes, no en Sísifo, coño, deja la locura.
-Las medias verdades también son mentiras... lo habrá dicho House en algún capítulo.
-No, Luis... a ver, a House no le gusta la gente.
-Y sin embargo los cura.
-Pero no les importa, los cura por masturbación mental.
-Y por....
-No me jodas... birras que es temprano.

¡E noho ra!

lunes, 28 de julio de 2008

Abran Rayuela...

...en la primera página. Lean el primer párrafo, el que comienza: "¿Encontraría a la Maga?" Léanlo completo. Si no tienen Rayuela la buscan en google o también pinchen aquí.
Este es el arco...

Yo, el fotógrafo, voy caminando por la rue de Saine, ese arco da a la Quai de Conti y al salir se ve perfectamente el Pont des Arts a mano derecha, donde estaba esta Maga...



Que no es la que yo estaba buscando, pero me servía casi igual, sólo que a esta Maga no la podía tomar por la cintura etc.

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-¡Cabrón!

-Lo siento, viejo...

-¡Cabrón!

-¿Otro shot?

-¡Cabrón!

¡Ah nyuhng hee ga say yo!

La magia del curro nuevo

Como les adelanté, pues, estoy, como dicen aquí, currando. Creo que no dije cómo: tengo que caminar de bar en bar, de tintorería en tintorería y/o de panadería en panadería, ofreciéndoles que se cambien de la compañía eléctrica que les suministra elctricidad a otra "cuyo nombre no voy a mencionar... ahora." Es una real ladilla por razones obvias, pero es un trabajo. Y dije que era el trabajo perfecto porque pagan por contrato: contrato firmado, contrato pagado. Aquí es donde entramos en el asunto de la entrada.


Todas las tardes, a eso de las cuatro y media, nos reunimos todos con el gerente de la oficina. Un chamo de veintiséis años que gana lo que gana mi papá que tiene toda su vida haciéndose un currículo. Pero no es el punto. La cosa es que nos reunimos con él para comenzar a lanzar gritos de guerra. El primero es las buenas tardes. Parecemos carajitos de campamento. Él grita a todo pulmón: "¡¡Bueeeenas tardes!!" y nosotros tenemos que responder con el mismo tono: "¡¡Bueeeenas tardes!!" Si él dice sólo "¡¡Bueenas tardes!!" entonces nosotros debemos responder sólo: "Bueenas tardes!!" Y la diferencias de es es significativa, todavía no sé por qué, pero lo es. Del palo que generalmente el último buenas tardes es con una e rapidita pero acentuadísima. Luego nos pregunta cómo nos sentimos hoy y nosotros, cual chamitos de campamento de Lagovén, tenemos que pegar un brinquito, aplaudir y luego gritar a todo pulmón de nuevo: "¡¡Deee puta madre pa'rriba!! !!Deee puta madre pa'rriba!! ¡¡Deee puta madre pa'rriba" y terminamos con esta perla: "Eeeeeh ¡¡Jules!!" Ese Jules es la clave de todo el griterío que armamos todas las santas, calurosas y sofocantes tardes madridenses de lunes a viernes. Ahí nos calmamos un poco y el jefe de la manada comienza a hablar: "Bueno, chicos, tengo varios anuncios que hacerles. Primero es que... ¡¡Tenemos a una persona!!" y ahí vamos todos a responder de nuevo: "¡¡Tenemos a una persona!!" y va el jefe: "¿!Qué tenemos!?" y ahí vamos nosotros: "¡¡Una persona!!" El jefe: "¡¡Un Jules muy fuerte a menganita que hizo una campana!!" Y los autómatas de nosotros: "¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! Eeeeeh, ¡¡Jules!!" Entonces menganita o zutanito pasa al frente a responder las pícaras preguntas del jefe. Después el jefe pasa a darnos un ejemplo de alguna regla: "Tú, fulanito, ¿quién tiene las medias blancas?" Y va fulanito levantando pantalón por pantalón a verificar quién tiene las medias blancas, que pa más colmo, era yo el único, cosa que me hizo sentir super raro. El ejemplo explicaba la ley de probabilidades, en un salón de quince personas al menos una tendría las medias blancas. Eso es para que caminemos más, pero ya voy para allá. Por cierto, una campana significa firmar tres contratos el mismo día. Luego viene lo obvio. Al final todas las manos al frente y terminamos con un Jules muy fuerte.

Y dije que el Jules era una palabra clave. Los entendidos en la materia sabrán que Jules (o Julios) en el Sistema Internacional de Unidades (SI) es la unidad de energía expresada en newton por metro. Ya sus suspicaces mentes harán la relación. Qué ingeniosos estos tipos del marketing ¿no? Pero eso no es todo. Tienen una pizarra con un viaje de formas de ser (así mismo, formas de ser, la forma de ser se aprende, en el mundo del marketing, en una pizarra), del palo: "sé amable", "tienes que tener ánimos", "crécete ante las adversidades", vamos, un resumen de un libro de autoayuda. En otra pizarra unas reglas -que ahora sí son más lógicas para poner en una pizarra- para vender mejor.



Les he contado a modo de medio cachondeo lo que hacemos todas las tardes. Pero no les he contado lo que hace en mí todos los gritos campamentescos. Es que con razón uno jodía tanto en esos campamentos. Te llenan de Jules todas las mañanas y luego estás como drogado todo el día, súper activo, queriendo hacer mil vainas. Pues pasa igual, mis panas. Uno sale de esa oficina creyendo que le puede vender una computadora a bill gates, esos gritos te llegan a un lugar de tu subconciente y te animan. Yo que soy un tipo caliguebúo, más de estar sentado escribiendo mariqueras que de estar caminando Madrid a 38oC bajo sombra y a mil por hora (hasta que se irrita el descomedor), pues, lo hago. Luego entro a un bar con una sonrisota que no me la cree ni el cajero del banco: "Hola, buenas tardes ¿se encuentra el propietario del bar?" Cuando la respuesta es el huraño y desconfiado "Soy yo" comienza el mareo: "Hola qué tal, venimos de la empresa tal ¿la conoce?" Ese la conoce es mágico, aquí hay un montón de mariqueritas mágicas, porque ya el tipo dice sí y el siempre es mágico. "Pues sabrá que para el mes que viene subirán las tarifas de todas las empresas eléctricas (mentira, ya subieron. Sacamiento de catálogo, puesta en mano al cliente, mágico otra vez) cójalo que no muerde. Pues, si se cambia con nosotros, le ofrecemos una tarifa más económica que las de la competencia más un seis por ciento de descuento sobre esa tarifa, no cobramos algunas cosas que las demás compañías sí cobran y lo mejor, no le aplicamos la subida de los precios." Y aquí viene la magia final, impelable, porque si no lo dices te botan pa la chet: "Fenomenal, a que sí" traducido al venezolanés es "Está buenísimo ¿no?" No sé muy bien cómo, pero esas cosas van funcionando. Claro que de diez veces, funciona una (ley de probabilidades, quinta de la pizarrita lógica), pero funciona, entre otras cosas, porque lo haces bien. Dices las palabras mágicas en los momentos indicados, sonríes cuando es, tienes la actitud, etc., etc. Yo flipo.

Ahora, como esta vaina es pública y a mí no se me ocurrió mejor idea que publicar mi nombre sin el menor miramiento, pues, diré otras verdades.

Los primeros días yo no chocaba la mano con nadie (porque en la oficina el saludo es chocando la mano, con la mayor euforia posible sin entrar en lo ridículo), les daba la mano como una persona normal, no gritaba nada, aunque los gritos no son difíciles de aprender, no brincaba, me cruzaba de brazos y siempre me ponía detrás de alguien para que ni me vieran. Pero poco a poco voy integrándome a la manada, cada vez estoy más efusivo, más participativo, más activo y más dinámico, vamos, que en un año trabajando para estos tipos me contratarían en cualquier empresa (porque todas piden a una persona con esas palabras... y diez años de experiencia, así que quizá no me agarren). La vaina es que funciona. Yo que creía conocer la mente del ser humano y me ufanaba por mis deducciones psicológicas generalizadas de la gente, que decía grandísimas verdades acerca del ser humano y creía no equivocarme, pues, me he dado cuenta de que no tengo ni puta idea de por qué todo eso funciona. Todo, desde los gritos de guerra hasta la sonrisa falsa de presentación a un cliente. Y no funciona nada más para el curro, funciona también para la vida común, ahora espero que cuando me le acerque a una tipa en una discoteca borracho y le diga con mi sonrisa más falsa: "Hola, qué tal... yo soy Luis Borges y quiero conocerte" (para decir lo menos), y comience a hacerle un pitch de mí mismo, la tipa caiga cual bartender, y me firme el contrato.

PD: si algún jefe de algunas de las oficinas lee esto, el que dice arriba que escribió esto, pues, no fue, fue otro que se hace pasar por mí, en serio necesito el trabajo y estoy ¡SÚPER MOTIVADO!

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-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿De qué te ríes?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿Qué? ¡Es en serio! Marico ¡trabajar en marketing puede cambiar los preceptos fundamentales de una persona!
-Jajajajaja, puede ser, viejo... todo te va cambiando, todo te va haciendo.
-Ya, eso lo sé, pero ¿y si me convierto en un empresario?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-Marico, en serio me da un pelo de miedo... el primer mes que haga más de mil euros voy a querer tener mi oficina propia, y el jefe siempre nos dice que quiere que nosotros tengamos una oficina propia, eso me dan expectativas que nunca pensé que tendría.
-Jajajajaja, pues, ciertamente puedes hacerte un empresario, sin tiempo para escribir, con una carrera y un máster equivocados y malgastados, y una vida burda de culebrera.
-No digas eso, marico, que en serio me da miedo. Yo soy fuerte, no sucumbiré a las ansias de ganar dinero por ganarlo.
-¿Quién sabe? Quizá cuando seas un viejo retirado con millones en tu cuenta puedas comenzar a escribir -terminó Luis con una sonrisota expectante en su boca de gay-
-¡Cállate, coño!
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¡Pásame un shot de tequila, nojoda!
-¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre parriba! Eeeeh... ¡Jules! Jajajajajajajajajaja
-Cabrón.


¡Slán!

martes, 22 de julio de 2008

Paris según yo


París es una ciudad un poco increíble. Todo lo que van a leer a continuación es una (mala) aproximación a lo que querría decir que a su vez es una (mala) aproximación a lo que percibí de París que a su vez es una (pésima) aproximación de lo que la ciudad realmente es.

Aunque no bajé a los infiernos (a menos que las nocturnas, bohemias y rocheleras orillas del Sena lo sean) mi Virgilio fue simplemente insustituible.

Una primera noche de vinos, que entre dos licenciados en Letras no puede pasar sin hablar de los grandes problemas de la humanidad, del espíritu y de la literatura. Al día siguiente comenzó el espelucamiento. Rayuela es un libro que siempre hay que llevar debajo del brazo porsia. Así que al salir de Madrid, pues, pum, pa abajo del brazo. El viernes Virgilio tenía clases y me fui al Louvre con un mapa y mi muy, muy precario francés. A reventar de fotos a la pirámide de Ming Pei y pensando que no hay ángulo, iluminación ni forma de tomar una foto que sea original en esa pirámide. Es un poco frustrante. El Louvre es enorme, de hecho si uno ve todas las obras al menos un minuto se tardaría 4 meses en recorrer todo el museo. Ahí me senté en un jardincito (que no eran los Jardin des Tuileries), me despegué a Rayuela de debajo del brazo y comencé a leer el primer capítulo:

"¿Encontraría a la maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico."


Agarré el mapa, busqué el Pont des Arts, luego la rue de Saine... llegué a la susodicha calle y comencé a caminar hacia la Quai de Conti con el mapa en la mano. Se me volvieron a espelucar los pelos cuando al subir la cabeza vi el arco, un pequeño arco que da a la Quai de Conti. Tomé fotos. Luego pasé el arco y de inmediato puedes divisar el Pont des Arts. Espelucamiento de nuevo. Crucé la calle, comencé a subir los peldaños y no estaba... está, como es sabido, en Caracas. Con Gregorovius. Pero había una Maga distinta. Ésta estaba sentada sola, fumándose un cigarro, escuchando música, pasando el tiempo (como que no era tan distinta… al menos a la que vive todavía en mi mente). Ya dije que mi francés es demasiado precario, así que preferí simplemente tomarle una foto y seguir. Fui al Boulevard de Sebastopol sólo porque en Rayuela sale que posiblemente la Maga estuviera allí comiendo una salchicha caliente. Pero, ya lo dije, es sabido que está en Caracas con Ossip. Así que me conformé con una jarrita de vino malo en algún restaurantillo mientras Virgilio me llamaba. Y me llamó.


Desde este restaurantillo se veía el Pompidou, un museo de arte moderno que rompe totalmente los esquemas arquitectónicos de la ciudad. A Virgilio eso le parecía bien, a mí no, discutible. Virgilio tardó un montón en llegar, comimos y nos fuimos a los Champs Elysees y al Arco del Triunfo. En mi gran ignorancia (que se hace mayor en cada viaje y lugares que conozco, por ejemplo yo no sabía que Miguel de Unamuno había vivido y muerto en Salamanca) yo creí que los Champs Elysees eran unas construcciones cojonudísimas. Pues no, es una avenida cojonudísima. Como decir la Av. Bolívar. En serio si la Av. Bolívar estuviera mejor cuidada no tendría demasiado que envidiarle. Creo que Virgilio, cuando le dije lo de las construcciones, hizo lo imposible por no insultarme. En todo caso llegamos al Arco del Triunfo, donde lo primero que hice fue reventarlo a fotos, y lo segundo fue buscar a Francisco de Miranda: dice nada más Miranda. No busqué si había otro Miranda, así que confiemos en que era ese. No subimos, había demasiada cola, pero de seguro las fotos que se toman desde ahí son impresionantes. Luego, creo, nos fuimos al Sénat francés, una construcción hermosa. Allí escuchamos a un par de venezolanas molestas porque Bolívar debería de tener un museo hermoso para todas sus cosas. Luego Pont des Arts, vino, y a casita que el metro cierra a las 2:00am.


Al día siguiente sí fuimos al Louvre y nos pasó algo súper curioso y voy a contar las dos coincidencias, así una de ellas sólo tenga que ver con Madrid. Aquí hay una estación de metro que se llama Eugenia de Montijo, demasiado parecido, como se darán cuenta, al nombre del recién fallecido poeta venezolano Eugenio Montejo. En el caso de los grandes escritores (y Eugenio lo fue) las coincidencias se reducen al máximo. Al entrar al Louvre vimos, Virgilio y yo, que había una exhibición de un pintor llamado Pierre Mignard, nombre demasiado parecido al "personaje" de Borges que quería escribir el Quijote llamado Pierre Menard (Pierre Menard, autor del Quijote en Ficciones). Los dos ejemplos en el mismo párrafo no son capricho ni nacionalismo. En los colígrafos de Montejo se deja colar "algo" de Ficciones, aunque todavía no estoy demasiado seguro de qué es. Había que ver la exposición, obviamente, pero luego vamos ello.

Virgilio nunca había entrado al Louvre, así que ambos fuimos descubriendo. Ella más que yo por su vasta y necesaria –para mí- sapiencia de muchas cosas. Así que, como siempre, me dirigió: sala de esculturas griegas clásicas, sala de los etruscos, sala de los italianos y luego Pierre Mignard. A reventar de fotos la Venus de Milo y otras esculturas. Había una que me llamó supremamente la atención (y dirán que soy un pegado), pero era un guerrero griego, montado sobre un escudo con una cicatriz en el muslo… sí, como la de House. Así que tendré que hacer las respectivas investigaciones. Vimos muchas cosas, Virgilio se quedó con los rostros de Botticelli, pero definitivamente estar al frente de la Mona Lisa es algo. A ver, ese cuadro está en todos los libros de la Taschen, así sean de Dalí o Picasso. De hecho yo trabajé en una librería por algún tiempo donde vendían un libro de Da Vinci de proporciones incargables donde podías verla con lupa. Pero no es lo mismo. En serio, es algo. Luego de tomarle fotos con mi cámara (de rollos, creo que esto no lo había dicho antes), con mi celular y con la cámara de Virgilio me quedé un rato mirándola... y es algo.

Pierre Mignard. Pintor francés que al parecer pintó varias de las cúpulas del Louvre. Mi primer atisbo fue el de atribuirle el estatus de "decorador" de las cúpulas que Borges imaginó en La biblioteca de Babel. Y es que ciertamente el Louvre puede parecer una infinidad de cúpulas y salas, algo laberíntico en las que la "cultura" y la "historia" mundial pueden parecer infinitas. Qué sé yo. Luego también nos dimos cuenta de que algunas de sus pinturas, las de Pierre, son algo infinitas. Otra tarea para investigar.

En la noche agarramos un barquito por el Sena. Lo tomamos como a las 9:00pm (que aquí es pleno día en esta época). Hacía un poco de frío. Estábamos armados con dos botellas de vino que no abrimos en el barquito. Creo que molesté un poco a los chinos que tenía al lado: los llené de babas. Desde las calles de París, París es hermosa, pero desde el Sena es alucinante. El río, como dijo Cortázar, es verde olivo. Comenzamos por la Cathédrale de Notre Dame, en la que por cierto también entré y es estupenda. Cuando llegamos a la Eiffel era de noche, estaba azul Europa, increíblemente hermosa. No tengo muchas palabras para describirlo. Casi no hablaba con Virgilio, todo era impresión; un poco de impotencia, abrumado, estupidizado.

El resto de la noche fue divertida porque vimos a unos tipos en patines en líneas y ponían unos vasitos en el piso y hacían figuras y brincaban palos y vainas súper arrechas. Vino, orillas del Sena, discusión muy intensa acerca de la política mundial. Casita, el metro cierra temprano.

El domingo fuimos a las tumbas: Cortázar, Sartre y Beuvoir y Vallejo. Debo reconocer que nos pasamos de intensos Virgilio y yo, pero teníamos que tener Rayuela, vino y leerla en la tumba de Cortázar, pero ya va. Primero a Sartre. A él no le debo absolutamente nada, estuvo bien, está con su mujer, chévere, a Vallejo.

Yo comencé a leer poesía seriamente (disciplina que he perdido con los años) con Vallejo por un regalo que me hizo mi hermana cuando tenía ella unos 13 años (siempre ha sido muy inteligente, la pobre). Era una selección de su poesía, muy buen libro que me robó un infame profesor de literatura del colegio. Luego me compré sus obras completas en Ayacucho y, nada, leí bastante a Vallejo en algún momento de mi tardía pre adolescencia (17, 18, por ahí). A él sí le agradecí: "Completamente. Además ¡Gracias!" Un palo para Vallejo, otro para nosotros, un poema de Montejo y a Cortázar. Allí sí estuvimos un buen rato leyendo, bebiendo y hablando. En eso llegaron una chica colombiana, una chica y dos chicos argentinos. Hablamos, bebimos otro poco, yo comencé a leer un diálogo entre Oliveira y Traveler, pero no me podía salir peor (si no hubieran estado esos argentinos allí sí me hubiera podido salir peor), así que decidí que la argentina (hermosa, por cierto ¿es posible que todas las argentinas sean hermosas por el acento?) debía leer el kilométrico diálogo. Ya luego de como veinte páginas le dije que si no quería no leyera más. Pero mientras lo hizo fue fenomenal. Rayuela está escrita en argentinés, así habría que leerla. Los chicos se fueron y yo no le pedí el número a la argentina. Virgilio leyó otro poema de Montejo, hermoso, y a comer.

Ese día quería comer algo totalmente francés y Virgilio me recomendó carne molida cruda. Me lo recomendó no porque ella la haya comido, sino porque es totalmente francés. Pues, debo decir que es carne molida cruda. Sin asar. Sin pegarle ni un yesquero: cru-da. Con condimento que jode, pero totalmente cruda. No estaba nada mal, con papitas y un vino malo.

Luego nos fuimos a la Eiffel, no la había visto sino desde el Sena. Para mal o para bien ese día era la manifestación en contra de las FARC justo allí, al frente de la Eiffel. La reventé en fotos de nuevo. Fue un poco cómico, porque creíamos que la cosa comenzaba a las seis. Que iba Manu Chao y que Juanes se presentaría de último: comenzó a las dos, a Manu Chao nunca lo invitaron y Juanes se presentó de primero. A mí qué cojones me importaba: ¡TENÍA LA EIFFEL AL LADO! Hubiera sido excelente escuchar a Manu Chao en vivo con la torre de fondo, pero así también estuvo muy bien ¡lo juro! Dormité un rato en un jardincillo, reventé a la Eiffel de fotos y luego vino en un bar gay cerca de casa de Virgilio. La que nos atendió (una chica, en serio) era una negra hermosa (¡en serio era una chica!). Tanto Virgilio como yo quedamos enamorados, pero nunca le dijimos nada. El metro cierra más temprano los domingos que los viernes y sábados, así que a la casa.

El lunes tuve que ir solo a la Basílica del Sagrado Corazón, "Fue en esta basílica donde se rodó una de las escenas más hermosas de la película: “la persecución amorosa, Amélie hace que su amado Nino busque el álbum de fotos que ha perdido."(1). Atrás está la calle de los pintores, donde hay muchos pintores... pintando. Cerca vivió Dalí, hay una exposición supuestamente de él, pero en realidad tenía pinta de todo menos de museo de Dalí. Para llegar tienes que subir cien millones de escalones.

Llamé a Virgilio para almorzar y salir corriendo al aeropuerto. Ella no me acompañó porque sale "cariñoso", nos despedimos en una estación de metro, y, contrario a lo que puedan imaginar, no es nada romántico porque los metros en París huelen a mierda. Fue emotivo, sí, porque no sé cuando la volveré a ver, pero que siempre estamos en contacto, así que no pasa nada.

Dos últimas citas:

"Oliveira se acordó de que en la mesa de luz había un paquete de Gauloises y unas zapatillas de abrigo. Tanteando se acercó a la cama. "Desde París cualquier mención de algo que esté más allá de Viena suena a literatura", decía Gregorovius, con la voz del que pide disculpas. Horacio encontró los cigarrillos, abrió la puerta de la mesa de luz para sacar las zapatillas. En la penumbra veía vagamente el perfil de Rocamadour boca arriba. Sin saber demasiado porqué le rozó la frente con un dedo."

y...

" Fumamos Gauloises, nos dejamos ir hacia el río, y frente a una de las cajas de latón de los libreros del Quai de Conti un recuerdo cualquiera o un silbido de algún estudiante nos trae a la boca un tema de Vivaldi y los dos nos ponemos a cantarlo con mucho sentimiento y entusiasmo, y Johnny dice que si tuviera su saxo se pasaría la noche tocando Vivaldi, cosa que yo encuentro exagerada."

...pues, Gauloises fue lo que fumé, rojo y azul porsia.

El viaje fue increíble, de verdad. Creo que volveré dentro de veinte años, aproximadamente, pero quisiera hacerlo ya mismo. Es una ciudad para vivir, para estar, para entrañarla, extrañarla, comentarla, saborearla, sudarla, caminarla, admirarla, adorarla. Cuando tengan chance vayan, vale la pena.



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-Bien.
-De más.
-Todo vuelve a equilibrarse.
-Hace falta más que un viaje a Paris para que todo se equilibre, pero ayuda bastante.
-Todo vuelve a equilibrarse.
-Jajajajajaja, vale, touché.
-Hay que ir a Japón.
-Y a China.
-No, a Japón.
-Sé más directo: tenemos que ir a Japón, y lo haremos.
-Pero primero emborrachémonos, olvidemos las mierdas y pensemos en París.
-Y en Japón.

¡Viszontlátásra!