miércoles, 22 de octubre de 2008

¡Me publicaron!


Pues, eso... publicaron el artículo de más abajo. Eso me emociona, es lo primero que me han publicado en mi vida. Espero que publiquen el otro que en algún momento subiré.

Sigo sin internet y no puedo actualizar mucho esto.

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-Escribe, cabrón.
-Si no me llamas a las 6:00am de aquí.
-Escribe.
-¡Me publicaron!
-Ahora eres tú solo...
-¿Me publicaron? -Luis tuerce la boca-
-Vale... brindemos por eso.
-Con... ¡Con el tequila que trajiste!
-No, eso es pa diciembre, con birra...
-Vaaale...

¡La gon!

miércoles, 8 de octubre de 2008

No tengo internet...

Por eso no he podido actualizar esto.


Siempre me conecto (como ahorita) desde la oficina, y como escribí algo malo acerca de mi trabajo, pues, no me gusta que vean que tengo un blog. Ahora mismo estoy solo, así que estoy casi fuera de peligro.

En fin... para no aburrirlos demasiado les dejo algo que escribí de Asesinato Justo (Jon Avnet, 2008) que he enviado a una revista de aquí, que aunque no me paguen, siempre es bueno tener algodón publicado por ahí ¿no?


Policíaca sin enigma

Robert De Niro y Al Pacino siempre van a vender y la frase se puede elevar al cuadrado cuando trabajan juntos y comparten muchas escenas. Pero esa premisa no puede excusar ni al director (Jon Avnet, Tomates verdes fritos) ni al guionista (Russell Gewirtz, escritor de Plan oculto). Lo pueden separar por sílabas para remarcar: predecible, y obviamente, en una policíaca eso no está bien.

Claro, el señor Gewirtz se cuida las espaldas de una forma muy ingeniosa; ambos personajes tienen un aka: Turk (De Niro) y Rooster (Pacino). Así tiene rienda suelta para comenzar la confesión de Turk diciendo: “Mi nombre es David Fisk…”

El hecho de que De Niro esté los 100 minutos que dura la peli narrándola, (“confesándose”), incita a pensar dos opciones: o que el asesino sea su compañero de toda la vida o que el guionista (al fin) nos superó y pensó algo tan bueno que pueda permitirse que al final realmente sea Turk el asesino –extraña fe que siempre tengo en que me sorprenderán. Pero desde muy temprano se van fe y segunda opción a la porra. A los guionistas y directores les fascina hacer este tipo de cosas. Entre cortes a Turk o a Rooster, con una voz en off que intenta confundir al incauto, entre diálogos tan intrascendentes que huelen a caza bobos, llega algo bufonesco. Al comienzo de una escena, Rooster dice en un primer plano sin ningún tipo de miramientos “Yo soy el asesino”, luego el diálogo se desarrolla explicando lo que hace el asesino que buscan cada vez que mata. ¿Para qué? Si sólo existen dos opciones ¿para qué eliminar una a menos de la mitad de la película? Pero no se quedan conformes con eso, sino que siguen intentando hacerle creer al público, al tonto público, que el asesino sí es Turk.

Cuando una película es totalmente predecible desde la mitad, el tercer acto es somnífero. Así que de éste no hay mucho que decir; todo se descubre, los dos amigos del alma se encuentran con la verdad y la tía guapa (demasiado guapa para un anciano De Niro) pasa a ser un elemento de alargue.

Y esto me recuerda un detalle. Carla Gugino (American gangster), hermosa y joven, como ya dije, no caza con Robert De Niro y se me vienen a la mente varias preguntas: ¿por qué Turk y Karen son pareja? ¿Qué tiene que ver con la peli que el anciano policía, (según él mismo tiene 60 años), entrena a un equipo juvenil y femenino de softball? ¿Qué tiene que ver su hija en off (que es enfermera y ex alcohólica, por lo que deduzco que tendrá más o menos la edad de la Guigino) en la trama de la película y que además es nombrada sólo dos veces? ¿Por qué en el primer acto nos endosan ese diálogo post orgásmico “No estuvo mal” de Karen? Hay una especie de complejo de Edipo femenino (o de Electra si prefieren a Jung) que no termina de desarrollarse y sin embargo tuvimos que soportar un epílogo algo incoherente.

Es sabido que la TV le está ganando la partida al cine, últimamente hay más series que películas buenas. ¿Quizá sea por eso que guionista y director redundan tanto en puntos que ya se saben? Los flashbacks del final irritan un poco, la verbalización de lo ya sabido no tiene cabida. Son recursos más de la tele que del cine, pero que cada vez se usan más en la gran pantalla. Espero que no estemos al comienzo de una “televización” del cine, no sería bueno para nadie.
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-Me siento censurado.
-Lo siento, es lo que hay.
-Querrás decir lo que no hay.
-Hay birras.
-No, no hay... no puedo tomar ni hablar ¡NO PUEDO VIVIR! -Luis parecía sufrir un ataque de paranoia-
-Yo traje alcohol, tranquilo.
-Dame y escribe.
-Intentaré.
¡Adeus!