Así. Siempre puede haber un Méndez Guédez, por ejemplo, que puede hacer tambalear lo que creías verdadero. Dice el escritor acerca de la ficción lo siguiente:
"La ficción se sostiene sobre la idea remota de la eternidad. Frente al tiempo que se mueve incesante, la ficción extrae un trozo de vida y al colocarlo en la circularidad de esa historia que concluye y vuelve a reiniciarse cada vez que alguien la contempla, la lee, la mira o la escucha, se configura un tiempo paralelo donde nada envejece, nada se destruye."
Porque en plural es cierto. Entre persona y persona los personajes vuelven a estar ahí como nuevos. Y aún entre tiempo y tiempo: "también ellos (los libros) cambian a la luz de una perspectiva histórica que se ha transformado" nos recuerda Calvino.
Pero yo terqueo. Para mí, para uno, los personajes mueren al finalizar la ficción. Aunque siempre puedas volver a ellos con vida renovada o visión madurada, el recuerdo de sus finales hará que los leas como quien recuerda viejos momentos que no pueden volver por pertenecer al pasado.
------------
Luis: ¿Qué? ¿Te atreves así, a lo mero macho contradecir a Méndez Guédez y no contento, también a Ítalo Calvino?
Luis: Ellos fueron los que me contradijeron a mí.
Luis: Ellos no te citaron.
Luis: Todavía.
Luis: Salud por eso.
Luis: Y por lo otro.
¡Namare!

No hay comentarios:
Publicar un comentario