sábado, 13 de abril de 2013

14A: La barbarie del gobierno vs. civilización de la oposición



Primero que nada disculpen el atrevimiento de intentar adentrarme en un tema que no manejo bien (en general se me hace complicado manejar bien un tema). Pero antes de las elecciones de mañana 14 de abril quiero dar mi opinión acerca de lo que me parece que nos jugamos en el país, yendo un poco más allá de la guerra de markegint que nos proponen las redes sociales y desarrollar algunas razones que allí hay.

La premisa de lo que aquí expresaré es simple y repetida: en las elecciones de mañana los venezolanos no sólo elegiremos a la persona o gobierno que regirá los próximos 6 años o su simple ideología. Lamentablemente mañana también estaremos eligiendo si seguir el rumbo de la barbarie o volver a tomar el curso de la civilización. ¡Nada menos!

En los próximos párrafos –me disculpan la limitación- alternaré citas de dos libros que hablan ampliamente acerca de la barbarie y la civilización: La Rebelión de las Masas de José Ortega y Gasset y Miedo a los Bárbaros de Tzvetan Todorov.

Para Todorov, por ejemplo, Capriles sería un ser civilizado: “…reconocer la pluralidad de grupos, de sociedades y de culturas humanas, y colocarse a la misma altura que los otros forma parte de la civilización”. ¿No le habla Capriles a todo un país y no a un sector? Uno de los grandes esfuerzos en la campaña de Capiles fue atacar a los "enchufados" como los llamó, jamás a sus seguidores.

En las campañas, finalizadas legalmente anteayer a las 12 de la noche, se pudo ver con facilidad los discursos civilizatorios de un candidato y los bárbaros del otro. Uno de ellos, Capriles, hace un llamado de reconciliación, de diálogo, de unión nacional. “Aquí no hay pueblo bueno y pueblo malo –repitió un civil Capriles- sino gobierno bueno y gobierno malo”. En twitter, especialmente popular en Venezuela, surgió la etiqueta #YoSoyVenezolano en contraposición al ya utilizado en su velorio, #YoSoyChávez. Mientras que  el gobierno "...intenta transformar a sus adversarios en enemigos, Capriles intenta transformar a sus enemigos en adversarios." como dijo, aunque para las elecciones del 7O, Fernando Mires.

Y donde uno propone diálogo y reconciliación el otro, Nicolás, insulta y recurre a la magia. Perlas como “Caprichito”, “Chayota”, “La nada”, “Vende patria”, “Pitiyankee”, “Oposición apátrida” y demás venenos fueron las constantes en los discursos del ungido. En las palabras del candidato oficialista no se oyó un intento de unión nacional, no dijo jamás la palabra reconciliación, y por supuesto, jamás debatirá. “Los bárbaros –asegura Todorov- son los que marcan una auténtica ruptura entre ellos y los demás hombres (…). Los que recurren sistemáticamente a la violencia y a la guerra para gestionar sus diferencias son percibidos como próximos a la barbarie.”

Nicolás también es el representante en la tierra de una nueva religión. Si Chávez ya estaba endiosado, su sucesor llevó este despropósito al paroxismo. “…la magia es más bárbara que la ciencia, dado que la una implica una diferencia irreductible entre el que sabe y el que no sabe, mientras que la otra avanza mediante observaciones y razonamientos que nada tienen de secretos y a los que cualquiera puede acceder.” ¿Y no fue "magia" que se le apareciera a Nicolás un pajarito revoloteando tres veces y que Nicolás dijera que ese era el espíritu de Chávez? ¿No es magia maldecir a los que no piensan como él con la maldición de Maracapana? Esto, además, con sus respectivos escupitajos, pero también con muchas falencias que el difunto no tenía, como por ejemplo, las incorrecciones geográficas y las confuciones en los nombres de las instituciones nacionales.



Ortega y Gasset dice que la civilización “…es, antes que nada, voluntad de convivencia. Se es incivil y bárbaro en la medida en que no se cuente con los demás.” En el gobierno, y desde hace más de una década (más o menos después del golpe fallido de 2002) no existe voluntad ni de debatir, ni de dialogar, ni de convivir. A fuerza de mayorías (que lo han sido) pretenden borrar de un plumazo a todos los que no nos adherimos a su ideología. La prueba cumbre de esto  fue la implementación y defensa por parte del líder de la lista de Tascón, pero la discriminación por parte de quienes tienen el poder, se respira en el día a día venezolano: cierres de canales y emisoras críticas al gobierno, presos políticos, criminalización de las protestas, etc.

Por ejemplo, un amigo posteó en su Facebook una conversación que tuvo él con un chavista en donde éste le decía que tendría que hablar con el departamento de RR.HH. del lugar donde trabaja (adscrito al Ministerio de Comunicaciones) por ser de oposición. Esto después de ofrecerle "una pela" por las imágenes que colocaba mi amigo en su muro.

Pero la barbarie del gobierno y el civismo de Capriles no se evidenciaron sólo en la campaña. La misma negación de los 40 años anteriores de nuestra historia, la incorporación ajuro de héroes como Zamora o Maisanta, la demonización de Páez, todo eso también son símbolos de barbarie según Todorov: “La idea de civilización implica el conocimiento del pasado. El que limita su comprensión y su expresión e ignora sus códigos comunes se condena fatalmente a moverse sólo en su pequeño grupo y a excluir a los otros. El bárbaro se niega a reconocerse en un pasado distinto de su presente.” Nivelar a Bolívar con Marx, en un mega pastiche ideológico que a veces es socialista extremo y otras nacionalista extremo, también corrobora lo dicho por Todorov.

La misma eliminación del congreso bicameral podría también interpretarse como un signo de barbarie. Carlos Tablante, en la primera camada de diputados después de la eliminación del congreso, preguntaba a los oficialistas si querían un solo canal, una Asamblea Nacional de un solo color y una sola forma de pensar, a lo que los diputados de entonces respondieron al unísono un vergonzoso y sumiso “Sí”.


“Idear, opinar, es una misma cosa con apelar a tal instancia, supeditarse a ella, aceptar su código y su sentencia, creer, por lo tanto, que la forma superior de la convivencia es el diálogo en que se discuten las razones de nuestras ideas. Pero el hombre-masa se sentiría perdido si aceptase la discusión, e instintivamente repudia la obligación de acatar esa instancia suprema que se halla fuera de él. Por eso, lo "nuevo" es en Europa "acabar con las discusiones", y se detesta toda forma de convivencia que por sí misma implique acatamiento de normas objetivas, desde la conversación hasta el Parlamento…”

Que después de casi un siglo las palabras de Ortega y Gasset sigan teniendo vigencia en un país petrolero y caribeño, no tiene ningún sentido.




También son elocuentes en este sentido, los casos de María Lourdes Afiuni y Franklin Brito. La primera fue enviada a la cárcel por cumplir con una ley que dice que una persona no puede estar presa sin condena por más de dos años. Al enterarse, el difunto personalmente y por televisión la mandó a encerrar sin derecho a juicio ni defensor público por 30 años. Por si fuera poco, el juez que lleva su caso, Alí Fabricio Paredes, se ha declarado en muchas oportunidades chavista y revolucionario. Ninguna esperanza para la juez de salir mientras este gobierno siga mandando: “La barbarie es ausencia de normas y de posible apelación”, dice Ortega y Gasset, y nos recuerda demasiado al caso de Afiuni.

En el caso de Brito, simplemente lo dejaron morir. El gobierno le expropió sus tierras, se las invadieron, no se las regresaron y el biólogo inició una estricta y decidida huelga de hambre. Primero la Guardia Nacional lo dispersó (a él solo) con una bomba lacrimógena adentro de su carpa (no hay necesidad de citar a nadie para ver la barbarie en esa acción), luego se lo llevaron a la fuerza al hospital militar donde continuó su huelga alejado de las cámaras de televisión y allí lo dejaron morir. Primero una supuesta “Defensora del pueblo”, Gabriela Ramírez, puso en entredicho la salud mental de Brito. Después, un twit de quien fuera ministro de comunicaciones de la dictadura terminaba de evidenciar la barbarie de un gobierno que se hace llamar “humanista”. Poco antes de morir, Andrés Izarra (el ex ministro de comunicaciones) twiteó “Franklin Britto huele a formol”.

Los casos de los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas también son dignos de mención, y también evidencian la barbarie del actual gobierno.

Tzvetan Todorov apunta que “Los bárbaros son los que no reconocen que los demás son seres humanos como ellos, sino que los consideran equiparables a los animales…” y como animales están tratando a los presos políticos en el país: sin derecho a ver la luz, sin derecho a abogados, sin derecho a tratamientos de salud, sin derecho a ser juzgados en libertad.

Por último, para dejar atrás la barbarie, podemos recordar al caudillo diciéndole a su ex esposa en uno de sus programas dominicales “esta noche te doy lo tuyo, María Isabel”, y este tipo de actitudes también las cataloga Todorov de bárbaras: “Otro indicio de barbarie: algunos no tienen en cuenta si los demás los observan cuando realizan los actos más íntimos (…). El pudor es un rasgo específicamente humano, porque significa que soy consciente de la mirada de los demás.”

Pero volvamos a la civilización y recordemos los hechos de 2002. Por mucho que la maquinaria propagandística intente hacer ver que Capriles irrumpió en una embajada asediada por una turba de violentos, en donde era imposible abrir la puerta principal sin que ocurriera algo parecido a la crisis de los rehenes de Irán de 1979, las imágenes hablan por sí solas. Adentro de la quinta, el embajador cubano, Germán Sánchez Otero repite varias veces que “no hay ningún conflicto” y agrega “se está conversando, se está dialogando” y que el alcalde de Baruta está intentando resolver la situación. Todo transcurre en calma, no hay ni armas, ni violencia ni agresión por parte de Capriles. Al respecto, Todorov nos diría que “El diálogo, que garantiza una posición equivalente a todos los interlocutores, es una forma de comunicación más civilizada que el discurso solemne, en el que uno lanza certitudes mientras los demás escuchan…”.

Pero el revanchismo no se hizo esperar. Un Capriles coherente se entrega a las instituciones, aunque éstas estuvieran secuestradas por el poder y estuvo preso por 4 meses. Reconocer las instituciones de un país, confiar en ellas ¿no es un acto civilizado?

Si damos por sentado que la democracia liberal es un gran logro de la civilización, entonces ¿no es un acto civilizado hacer una carrera política comenzando como diputado, luego presidente del congreso, luego dos veces alcalde, dos veces gobernador y ganador de unas elecciones primarias en el seno de la oposición? ¿No es civilizado prepararse académicamente para realizar todo lo anterior? ¿No es civilizado aceptar la derrota cuando la obtuvo y celebrar en paz la victoria cuando le favorecieron los votos? ¿No es civilizado caminar un país completo dos veces para conocer los problemas del pueblo y así poder atacarlos con conocimiento de causa?



No estamos, a mi juicio, en una elección simple de un presidente y ni siquiera en una elección de ideologías contrapuestas. Debemos, creo haber dado indicios, elegir entre la barbarie representada por el gobierno actual y la civilización representada por Henrique Capriles y la Mesa de la Unidad Democrática. Ojalá y, ya que no nos ha asistido la sabiduría en los últimos 6 años (por decir lo menos), que al menos nos asista la necesidad de cambio.

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Luis: ¡No estoy de acuerdo contigo!
Luis: Ya lo sé, pero es lo que hay.
Luis: Pero por lo menos pon otra visión.
Luis: Este es mi blog, no el de mi álter ego.
Luis: Oh, ok. ¿Bebemos?
Luis: ¡Aquí no hay ley seca!
Luis: ¡Salud!
Luis: ¡Hay un camino!

¡Be-karov!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

55JAJAJAJAJA MAS SESUDO IMPOSIBLE SIN QUERER QUERIENDO HAY CLASISMO Y ETIQUETAS.

oboed dijo...

¿Exactamente dónde hay clasismo? Más bien creo que lo que estamos viviendo hoy es una consecuencia directa de que la mitad del país votará por un pobre hombre... Civiles armados disparando a civiles que hacen barricadas, el presidente aupándolos por TV, caravanas donde éstos paramilitares desfilan, GN disparándoles a mujeres perdigones en la cara a quemarropa... Muy civilizado no suena.

Gracias por comentar.