domingo, 22 de febrero de 2009

¡Al fin!

“Si damos crédito a Homero, Sísifo

era el más sabio y más prudente de

los mortales. No obstante, según otra

tradición propendía al oficio de

bandido. No veo contradicción en ello.”

A. Camus

Queda claro que mi libro único para llevar la investigación que intento seguir y seguir adelantando de House es el Mito de Sísifo, de Albert Camus. Hay dos razones para que sea el único: mi modesta cantidad de libros leídos y que pareciera, ya lo he dicho, que David Shore hace los guiones con este libro abierto.

Recordemos, por no dejar, que aunque House sea una persona sola, con un solo amigo, sin un amor por el cual luchar, o sea, que le duele la vida, un dolor somatizado en su pierna, un dolor eterno; aunque todo esto lo aqueje, una y otra vez se exige al extremo para salvar vidas. Para House, ya lo he dicho, “todo está bien”. Nunca ha intentado suicidarse, esto es importante. Acepta su día a día.

“Aquí se ve hasta qué punto la experiencia absurda se aleja del suicidio. Cabría creer que el suicidio sigue a la rebelión. Pero es un error. Porque no representa su desenlace lógico. Es exactamente su contrario, por el consentimiento que supone. El suicidio, como el salto, es la aceptación en su límite. Todo se ha consumado, el hombre vuelve a entrar en su historia esencial. Discierne su futuro, su único y terrible futuro, y se precipita a él. A su manera el suicidio resuelve lo absurdo. Lo arrastra a la misma muerte. Pero yo sé que, para mantenerse, lo absurdo no puede resolverse. Escapa al suicidio, en la medida en que es al mismo tiempo conciencia de la muerte y su rechazo.”

Una de las cuestiones que intenta hacerme desistir de la investigación es saber que todas las series (y hasta las películas, pero más aun las series por su naturaleza) necesitan personajes un tanto absurdos, o sea, que no puedan lograr su cometido. Esta es una razón básica. Pero en House hay demasiadas coincidencias: ¿quién más conciente de la muerte que un descreído y “misántropo” doctor? ¿por qué la rechaza como forma de acabar con sus dolores? Podría al menos haberlo intentado, creo que cualquiera de sus televidentes hubiéramos podido imaginar algún capítulo donde intentara infructuosamente de hacerlo.

Para que Gregory House sea lo que Camus llamaba un hombre absurdo era necesario advertir el desligue, la separación entre ver a un paciente como un rompecabezas y la consecuencia última y altruista de su virtuosismo: salvar una vida.

¡Al  fin lo verbalizaron! Y no podía venir de un personaje más propicio: un cura que perdió la fe.

House: Entonces, si llego a curarlo ¿qué pasa entonces? ¿comenzará a pensar que Dios estaba obrando a través de mí? ¿que esto fue una especie de milagro?

Cura: ¿cree que soy idiota?

House: eso es lo que estoy probando.

Cura: perder la fe no fue elección mía. Pasó. Se fue para siempre.

House: pero si puede desaparecer mágicamente, puede reaparecer mágicamente... y eso es lo que espera. Su trabajo...

Cura: ...apesta

House: ese es mi punto. Puede ganar más dinero preparando malteadas descafeinadas, pero sigue pastoreando a los dóciles ¿Por qué hacer el trabajo del Señor si el Señor se ha ido?

Cura: estuve toda mi vida adulta en la iglesia. Es mi única cualidad.

House: detecto el hedor de los restos de la fe.

Cura: ¿quieres hablar de hipocresía? ¿qué hay de la suya? Actúa como si no le importara nadie; pero aquí está, salvando vidas.

House: resolviendo rompecabezas. Salvar vidas es sólo un daño colateral.

Cura: sí... buen intento. No creo que esté buscando a alguien para probar que tiene razón. Creo que busca a alguien para probar que se equivoca, para darle esperanza ¿Quiere creer, verdad?

House: Sí, quisiera salir y verme en un bosque de árboles de putas, pero no creo que sea buena idea decirle a la gente que vaya a fornicar con la fruta.

House se levanta y se va ante la mirada silenciosa de sus subordinados que han estado oyendo, atónitos, toda la conversación ¡Al fin lo verbalizaron! Cabe destacar que al final del capítulo pareciera que el cura renueva su fe, que House vuelve a estar imposibilitado de verse acompañado, en un acto social y en su casa, mientras se toma un whisky, piensa y piensa tocando el piano.

Si House odia, no cree que odia. Si no odia, no cree que no odia.1 Recordemos, para volver a no dejar, que House detesta las citas de rutina, detesta el trato con la gente, se toma un Vicodin cada vez que alguien hace una estupidez, o aparece alguien que no quiere ver. Y luego va y salva una vida que nadie más pudo salvar (la mayoría de los casos de House son personas que han pasado por miles de instituciones y ningún otro doctor le pudo dar respuesta).

“Se habrá comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio por los dioses, su odio a la muerte y su pasión por la vida le valieron ese suplicio indecible en el cual todo el ser se dedica a no rematar nada.”

Pero él, House, está conciente. Por eso sigue yendo todos los días al Plainsboro’s Hospital. Lo que no le gusta es que lo estén diseccionando delante de sus inteligentes, pero inocentes subordinados. De no estar conciente ¿para qué llevar una vida con un dolor físico y espiritual eternos y sin esperanza de mejora? Pero jamás ha intentado suicidarse. Además, se hace muy difícil imaginar a un House que no esté en pleno conocimiento de lo que le ocurre.

Estos son los capítulos que todavía me hacen confiar en House MD. Los diálogos siempre son muy inteligentes, sin embargo no siempre tienen que ver con esto. Shore lanza estos capítulos graneados y los últimos de cada temporada siempre llevan su buena carga camusiana. Ahora queda esperar cuánto tiempo más podrá aguantar Shore este personaje, esta serie, que por la ausencia de una trama horizontal, los capítulos autoconclusivos ya casi aburren y no se perfilan cambios ni inteligentes ni importantes. A ver si ya para la sexta temporada nos sorprenden un poco más.

1) La cita real es la siguiente y pertenece al libro Los demonios de Dostoyevski: "Si Stavroguin cree, no cree que cree. Si no cree, no cree que no cree."

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-Así está un pelo más convincente... pero sigo creyendo que es más Sherlock House que El Mito de House.

-Hay dos tipos de problemas: los míos y los que no son míos...

-Este es tuyo, yo soy tu problema y todo lo que yo pienso es tu problema.

-Solo en la medida en que yo quiera hacerlos concientes. Mientras me invento diálogos para no hacerlos concientes y poder evadirlos.

-Y eso que estamos hablando de una idea un poco tonta... imagínate si fuera algo más profundo... como, digamos...

-Déjalo que esto es público... ¿más ron?

-Jajajajajaja, sí, ron ¡mucho ron!

¡Ha det bra!

1 comentario:

C. Luisa Ugueto dijo...

Coño Borges.. Tengo que ver esta serie... Lo tengo pendiente. Leerte es escucharte...Saludos