martes, 4 de noviembre de 2008

Otro...


Pues... que me publicaron otro. He escrito tres, y como no publiquen el segundo en poco tiempo lo subiré por aquí. Este ya lo publicaron, así que lo pego pa que lo lean sin que tengan que irse al link, que igual está bien que vayan a la página pa que la conozcan.

Sigo sin internet, así que no puedo escribir mucho... aunque si tuviera, posiblemente tampoco tendría tiempo de escribir mucho.

De Camino
Luego de ver una peli mala los adjetivos sobran: predecible, somnífera, catastrófica, aburrida, etc., pero no pasa lo mismo luego de ver una buena. La razón que se me ocurre ahora mismo es que es difícil dar con el adjetivo correcto y que acapare el sentimiento que deja una película cuando está bien hecha.

La Big Fish española. Pero no me malinterpreten; guardemos todas las distancias. Aunque Camino (Javier Fasser, 2008) sea una gran deudora de la anterior, no pretendo insinuar que no tenga una firma y un sello totalmente único y original.

El camino a la muerte es un tema vasto que se puede exprimir tanto como se quiera (y se pueda). En este caso en particular se tocó desde el punto de vista de una niña, en consecuencia la inocencia y la fantasía juegan un papel importantísimo, sin dejar a un lado el drama y la realidad.

Como Big Fish, Camino habla de este tema, donde la realidad se muda de un hijo que descubre poco a poco a su padre moribundo, a una familia española de clase media perteneciente al Opus Dei, que se debate entre la fe más recalcitrante y el amor natural filial; y la fantasía de una road movie de aventuras a una consecución de sueños que le darán un sentido definitivo a la muerte de Camino (Nerea Camacho).

Sin pretensiones rebuscadas, Camino (una película de guión), nos cuenta sin apuros pero sin pausas, la degradación de una hermosa preadolescente enamorada que padece un tipo extraño de cáncer, con una madre que antepone su religión a cualquier (¡cualquier!) cosa y un padre entregado y bueno que sólo ve por los ojos de su segunda hija.

Como ya se habrán dado cuenta, la influencia de la religión en la película es determinante. Físicamente los antagonistas se presentan en los personajes de Gloria (Carme Elías) una madre dominante y dispuesta a cualquier cosa por respetar la Prelatura y un par de curas fanáticos y políticos que no ven en la muerte de la niña una vida que se acaba, sino una posibilidad de propaganda. Pero en otro nivel el fanatismo religioso hace de antagonista, que no la fe; Camino jamás la perderá, y encontrará en esa fe al primer amor (amor a Jesús… un niño del teatro al que ella quiso pertenecer; juego de nombres, por cierto, que dará pie a la confusión fundamental de la película), las fuerzas para contrarrestar la sombra de su opresión religiosa.

Por su cuidado tratamiento, el cura más joven no tendrá un castigo visible (hombre, si me lo preguntan a mí con su celibato basta), pero sí Gloria. Su hija mayor es entregada para ser numeraria de la Prelatura y José (Mariano Venancio) muere intentando hacer feliz a su hija en un accidente de coche. La “sacrificada” madre estará condenada a vivir sola lo que le resta de vida.

Intento evadir la polémica que pueda generar la película en cuanto a si la niña real, Alexia González-Barros, en la que Fesser se inspira para crear (valga la palabra) a su protagonista, merece o no ser canonizada. Para efectos de la obra ese pleito no interesa.

No quisiera cerrar sin hacer mención especial a las actuaciones principales: Nerea Camacho, Carme Elías y Mariano Venancio lo hacen de envidia. Siempre me ha parecido que cuando les damos adjetivos a los personajes y no a los actores, es cuando estamos en presencia de una buena actuación. Así me ocurrió con los personajes de Fesser.

Camino no deja de tener un misticismo, una fe, que obviamente no son los canónicos. Una fe donde la muerte es reencuentro, felicidad y fantasía, y donde mucho de Dios está en el amor sin mácula.

Una película muy recomendable para todos, que en su sencillez y frescura no tiene nada que envidiarle a ninguna otra que se adentre en el tema. Recomendación: no se olviden de los clínex.


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-No lo aguanto... no puedo... es como si King Kong me tuviera la boca tapada.
-Ya... pueeees...
-"Ya... pueeees... ya... pueeeees..." -dice Luis en tono de burla- Deja tu mariquera y ¡ES-CRI-BE!
-Gracias por el ron, te dedicaré una entrada... aunque más que el ron, que se consigue aquí ¡el nestea fue un puntazo!
-Luis, deja de decir estupideces... pero sí, sabía que iba a ser un puntazo -y me picó el ojo, el cabrón-
-Vale... ¿sacas el tequila?
-¡Que no, coño!
-Vale... birras...

¡再见!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya se ve que, después del fracaso en taquilla (la 7ª película de la semana pasada, y eso que no había muchas más), a Fesser le interesa crear polémica antes del fin de semana.

Cometí el error de ir a ver Camino, lo cual sólo me hizo pasar un mal rato con una película larga, lenta y sangrienta. Estoy de acuerdo con los críticos: el tema se aborda lentamente y la película resulta como una patada en el estómago. Tuve que irme al cabo de dos horas de película… y todavía le quedaba lo peor, según me han contado.

La película ya está en la red para descargar. Os recomiendo que os la bajéis y gastéis ese dinero en unas buenas copas, en lugar de pasar un mal rato en el cine.

oboed dijo...

Las pelis españolas más taquilleras del año pasado: REC y El Orfanato, pelis jolibudenses hechas aquí. Por ahí va el tema de taquilla... las realmente independientes que no necesariamente responden a la espectacularidad de la industria estadounidense generalmente no tienen la taquilla esperada (salvo muy dignos casos).

No entiendo por qué la gente (los críticos, mejor dicho) creen que la peli va del opus dei. Una obra va de lo que habla, de lo que muestra, y definitivamente eso no fue lo que mostró Camino.

Me mantengo: la Big Fish española, una bonita y dramática historia de una niña que va muriendo, no de una niña del opus dei.

Saludos, anónimo.