jueves, 18 de junio de 2015

Que no sea flor de un día


El problema de La Vinotinto no es echarse al pico a un conjunto de estrellas: ya se echó a la Argentina de Messi, (la subcampeona del mundo) a Brasil, a la Colombia de James y Falcao (dos veces), golearon a la Uruguay de Forlán en Uruguay con oles incluidos... Ya la época de "creían que éramos la cenicienta" pasó. Ya todos saben que aquí no hay cenicientas. Pocos nos subestiman y se dan rolo e coñazo cuando lo hacen. Lean el TL de @2010MisterChip; La Vinotinto, en los últimos años, selección a selección, ha sido tan competitiva como cualquier otra de la región.

En mi opinión, el problema es la irregularidad, es no tener el mismo nivel siempre, es no mantener la concentración contra todos los rivales en todo momento y en cualquier lugar. En las eliminatorias para el mundial de Brasil, en casa, le ganamos a Argentina y perdimos contra Uruguay, rival directo para el repechaje. Además, los partidos a domicilio nos mataron, ganamos sólo uno contra el colista del momento, que era Paraguay. En la Copa América anterior nos echamos al pico a Chile, le dimos la batalla a la Paraguay del Tata Martino (que había clasificado de tercera a un punto del primer lugar para el mundial de Sudáfrica, aunque luego haría una muy discutible Copa América en Argentina) pero perdimos 4-1 contra Perú por el 3er lugar. Y no vale decir que no había ánimos, porque era primera vez en la historia que llegábamos a las semifinales de la competición, y era la primera vez que competíamos por un nada desdeñable tercer lugar.

Nuestros jugadores tampoco son el problema: tenemos a Salo, goleador del Zenit ruso (20 goles en liga), a Rosales, lateral derecho revelación de la liga BBVA (aka la liga de Messi y Ronaldo), a un genio llamado Arango al que todavía le queda fútbol (¿cómo sabía que a 20 metros detrás de él, en la otra banda, venía el Lobo Guerra solito y cómo casi sin ver le puso el balón en la cabeza?), tenemos una defensa que es mezcla de experiencia, altura física y nivel, y un centro del campo que en el partido ante Colombia se le notó que piernas hay para presionar y hacer desconectar el juego del rival, y además no combinaron nada mal, acaparando el balón por buenos ratos. Los jugadores tampoco son el problema.

En mi opinión (y todo está por verse) lo que necesita la selección es saber que puede ganar la Copa América y que puede clasificar de primera al Mundial. Y no exagero. En un sistema en donde 20 es la mejor calificación, mi mamá siempre me decía: si estudias para 15 sacas 10, si estudias para 10 sacas 8. Si estudias para 20 puedes sacar 20 o un pelo menos, pero no 10 ni 8. Que por creer no sea. Y esa confianza la da el entrenador. Si las ideas están claras se pueden transmitir claramente y se verá en el campo (como con Colombia). Si las ideas se notan en el campo y comenzamos a ganar o a jugar de tú a tú contra cualquier selección, La Vinotinto gana en confianza. Si ganamos en confianza creemos que podemos ganar La Copa América o clasificar de primeros al Mundial.

Nos toca contra Perú. Que tiene más o menos la misma mentalidad que La Vinotinto: no hay figuras, hay trabajo. Y que quizás también peque de lo mismo que Venezuela: quedó de tercera la pasada Copa América y no clasificó al Mundial. Contra Perú la obligación es confirmar las sensaciones, asegurarnos la clasificación para recibir a Brasil tranquilos y apuntar al primer lugar del grupo. Que no sea flor de un día.

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Luis: La pasión.
Luis: La pasión es lo que mata.
Luis: Sí. Y lo que mueve.
Luis: Y el desespero.
Luis: Sí, pero eso es pasión.
Luis: ¿Unas IPAS?
Luis: A mí me dejas con mis cervecitas de siempre.

الله مو مل شه

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