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domingo, 22 de marzo de 2009

Canteca de Macao


Es el nombre del grupo. Siempre me he preguntado de dónde salen los nombres de los grupos, mientras más curiosos, más  me lo pregunto. Por ejemplo, hace poco leí que Blink-182 eligió el número por la cantidad de veces que Al Pacino dice "fuck" en Scarface.* 

Es un grupo madrileño, no sureño como podría parecer la camaleónica voz de Ana, su vocalista líder. De su ya considerable repertorio escuché por primera vez dos canciones que bien podrían considerarse de dos grupos distintos: Los hijos del hambre y Alternativa libertaria. Ciertamente, entre una y otra se puede reconocer la voz de Ana, es como reconocer a Brad Pitt en Tyler Durden y en Joe Black. Ambas, en todo caso, canciones de protesta.

La primera se solidariza, señala una tara de las actuales sociedades subdesarrolladas: la migración. Un coro tan duro como poético acompañado de una moderna guitarra española concretizan el problema; la migración subshariana a España. Entre una balada pop y el desgarre, el sufrimiento típico que expresan las buenas cantaoras, parece una excelente combinación, al menos para quien esto escribe, de sonidos, letras y contenido.

El otro extremo, aunque con más desenfado, Alternativa libertaria, logra activar sentimientos juveniles (pero no por ello menos serios) para aquellos quienes en la adolescencia seguimos el punk y la anarquía. Un "punksito" algo neo, pero alegre y honesto. Una voz sucia y agresiva de Ana y una combinación de instrumentos que se acompasan alegremente con el sentimiento, la rabia bien encauzada, las ganas de cambio.

Pero es que la música de este grupo no puede ser diferente. Los malabaristas molamos. En el video de Bellas, pieza un poco pop y comercial, pero igualmente insurgente, podemos ver que Ana es malabarista, hace contact con destreza, lo que la convierte en una persona perfecta a juzgar por su apariencia y sus profesiones (Lic. Audiovisual, cantante y malabarista... ya sé que están de acuerdo conmigo).

Todavía no he ido a un concierto de ellos, pero seguramente si voy les avisaré.

*Mientras escribía esto intentaba buscar en la web de dónde salió el nombre del grupo, pero no lo conseguí. Así que búsquenlo ustedes si quieren, porque tampoco fue que hice un esfuerzo sobrehumano.

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-No está mal.

-¿No está mal? ¿QUE NO ESTÁ MAL? ¡¡Es la polla!!

-Jajajajajaja, qué marico “la polla” jajajajajaja

-Qué inmaduro.

-Está bien.

-No, estás viejo...

-Tengo la misma edad que tú.

-Ya. Te explico, no habrá nunca música como “esa música”, pero no es por la música, es por la edad. Estás viejo, y yo también.

-Sí. Correcto. Ya que estamos de acuerdo, pásame una birra.

-Sí, hace sol, apetece birra...

-Jajajajajajajaja, qué marico “apetece” jajajajaja.

 ¡¡To ziens!!

domingo, 1 de marzo de 2009

¡¡Música!!

Los buenos momentos, las buenas épocas deben de estar acompañadas de buena música: un carro, un reproductor fino, varias personas, cervezas, cigarros y gritos cantando algo alegre, o quizá no tan alegre pero siempre con pasión. Da igual si se desafina, si se van los gallos o si, por el contrario, se es una estrella pop en potencia. Las buenas épocas también se reviven por medio de la música. Pasa el tiempo y esas épocas se van diluyendo, pero como el azúcar en el agua, si es mucha, siempre quedará algo en el fondo. De todas formas, como dice Vicentico "La canción que es valiente / es canción para siempre." y si le creemos a Jorge Manrique y en realidad "Cualquier tiempo pasado fue mejor", pues, estas canciones harán que al escucharlas se sienta la constante melancolía que acompaña los tiempos presentes.

Una consecuencia inmediata es intentar evitar esas canciones valientes, pero no se puede vivir sin música, así que se comienza a buscar otra. La cosa es dónde buscar. Entonces se comienza a buscar discos nuevos de bandas ya conocidas. Muchas veces hay cierta aversión a lo nuevo. Pero esas nuevas canciones de bandas conocidas siguen sonando a otros tiempos, siguen evocando viejas situaciones, así que se crea la urgencia de nuevos sonidos. El gusto puede o no cambiar, pero es importante sentirse bien con lo que se escucha, hasta es posible crear nuevos momentos. Así, un viaje de un par de horas en un carro puede revelarte nuevos sonidos, y si el cd de recopilaciones se repite en otro viaje o no hay más cds, pues, se van quedando en tu mente, luego se va averiguando del grupo, se recurre a youtube, se escucha otras canciones del grupo y finalmente se termina en el emule o lo que sea a bajar el cd.

Pero luego de un tiempo se va aceptando la melancolía como se acepta la calvicie o el dolor de espaldas cuando haces un mal movimiento. Se va haciendo una costra, se comienza a oír de nuevo la antigua música, se recuerda los buenos tiempos como lo que son: buenos. En un tiempo duele de otra forma, es posible volver a escuchar los antiguos grupos, pero ahora hay un repertorio más amplio, quizá más limpio también, ya que la soledad permite buscar sin ruidos.

Esos descubrimientos son buenos, saludables y necesarios. Pretendo, luego de este post, ir subiendo algunos pequeños comentarios acerca de los grupos que he escuchado ultimamente y tratar de decir un par de razones por las que me gustan.

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-Mmm... post raro.
-Sí, quería comenzar de una vez a hablar de un grupo en específico, pero me salió esto.
-Mmm... qué raro.
-Ya dijiste eso.
-Es raro, no es largo, es muy corto, no terminas de decir nada en concreto y tampoco dices nada de un grupo específico.
-¿No has escuchado que los posts de los blogs deben ser cortos?
-Sí, pero ¿tanto?
-No sé... no leo muchos blogs, es un poco traidor, si se quiere, pero no tengo tiempo... así que...
-Bueno, haz lo que quieras... ¿de quién vas a hablar en el próximo blog?
-Ya verás -Luis le suelta una sonrisa poco sincera pero muy expresiva a Luis-
-Vaaaale ¿ron?
-Yup...


¡안녕!

lunes, 16 de febrero de 2009

Sí... se puede

Cuando jugaba malabares me era bastante efectivo analizar mis movimientos para saber exactamente por qué determinada figura no me salía. Y es una forma de vida que he adoptado, lo uso en mi trabajo y en mi día a día. Pues, lo mismo: ¿qué hace que un gobierno socialmente ineficaz haga cambiar la opinión de aproximadamente dos millones de personas en un año? Se ha dicho que fue el dinero, que el ventajismo fue descarado y que la utilización del dinero público ha sido y es de risa. Pues, ya sabe entonces la oposición una de sus carencias: la falta de dinero, que aunque jamás podrá ser similar a la de un estado como el de Venezuela, sí vimos cómo podía jugarle de tú a tú hace un año.

La otra carencia, quizá la más importante es la falta de liderazgo. Los chavistas (y es que en realidad no tienen opción) creen que una persona es un proyecto político. Yo creo que la oposición no tiene uno, tiene varios proyectos políticos: la idea de Baduel no es la misma que la de Julio Borges ni la de éste igual a la de Ismael García. Así que sí, ideas hay, pero no hay un liderazgo claro. Para estas elecciones, intentando repetir lo que funcionó hace un año fue intentar hacer de los estudiantes la punta de lanza de la batalla. Hace un año estaba demasiado reciente lo de RCTV. "Los Estudiantes", así, genéricos, no pueden ser los líderes de un movimiento de resistencia. En Venezuela se necesita urgentemente un líder de oposición, porque, aunque como han dicho Macario o Carlos Cicilia, tenemos que cambiar nosotros para luego cambiar al país, es importante poder ver con claridad lo que podemos llegar a ser si cambiamos y para eso necesitamos un gobierno que garantice las libertades propias de una democracia.

Ahora, ese líder no puede ser una copia de Chávez. No sé cómo debería ser, no conozco tan bien al país, pero debe ser algo realmente distinto. La oposición cuenta con cuatro años para conseguirlo, una tarea que no ha podido hacer en diez, no es moco de pavo, menos aun cuando vemos a la cuerda de ineptos que nos representan. 

Por otra parte ¿quién soy yo para contradecir a Manuel Caballero cuando dice textualmente que “Chávez no va a salir del poder como no sea por la fuerza.”? (tomado de El Poder y el delirio de Enrique Krauze). El golpe de estado no se puede tomar como guachafita, es decir, no podemos estar de golpe en golpe, pero tampoco de caudillo en caudillo. Entre esos dos límites hay que llegar a un equilibrio, pero mientras uno persista el otro estará acechando. No dudo que a partir de ayer ya se han activado un par de planes golpistas. No me queda más que “rezar” por que esos planes lleguen a “buen fin” y que sus líderes reestablezcan la democracia nueva que en realidad queremos los venezolanos.

Mientras tanto, los políticos que no se mojan con aventuras (como dice nuestro ex vicepresidente, el viejito zorro de José Vicente), pueden ir viendo quién podría suceder a Chávez, más aun cuando vemos que su popularidad junto con su dinero (¡que coincidencia!) van mermando. Dos alternativas que perfectamente pueden ir cocinándose paralelamente.

Hay que buscar nuestras falencias y subsanarlas. Pero cuidado, a mí se me caía una pelota, una clava, el diábolo mientras hacía una figura, y no pasaba nada, me agachaba, la recogía y volvía a intentarlo. Aquí los intentos tienen fecha de caducidad, tenemos nuestro último intento en 2012, luego de ese año podremos agacharnos, pero no levantarnos.

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-Bueno, men... ya te lo dije, en lo que una generación sepa que la libertad es algo distinto a lo que ahorita conocemos, ahí comenzaremos a ser libres.

-Está bien, señor lengua-de-las-mariposas...

-No, ¿Qué me quieres, amor? en todo caso -dijo Luis guiñando un ojo-

-Es la misma vaina. En Cuba la generación de los actuales jóvenes nacidos en la dictadura desean la libertad que tenemos los pitiyankees. La globalización acabó con esa teoría.

-También estoy en contra de la globalización.

-Sí ¡no estás en contra de tu mamá porque es tu mamá!

-Muchas veces estoy en contra de mi mamá...

-Sigo con ron...

-Yo también... ¡Salud!

-¡Y libertad!

Aunque reticente, Luis sabía que no podía dejar de brindar por lo último que dijo Luis, así que no le quedó otro remedio.

¡Cutiacutidiós!

jueves, 12 de febrero de 2009

De nuevo acá


Definitivamente no fue mi intención dejar el blog descuidado, a un lado, sin actualizar por tanto tiempo. Hay varias razones que podría dar al respecto, pero creo que todas serían mentira. En realidad me parece que fue una sucesión de situaciones las que, de una manera u otra, casi aleatoriamente, hicieron que yo dejara de escribir por tanto tiempo.
Y todo por ir a Venezuela. Estuve en Caracas por 26 días. Fue un montón de tiempo y estuvo bien. No dejé de escribir (sólo) por la cantidad de rumbas que me tiré estando allá, o porque el 80% de esos 26 días estuve en vías a o de borrachera. Tampoco, creo, tuvo demasiado que ver el hecho de que tuve internet intermitentemente. La cosa es que en Caracas todo sucedió demasiado rápido; maldito axioma que apura el tiempo cuando uno mejor lo pasa. Muchas, pero muchas de las cosas que allá ocurrieron son dignas de un buen diario, pero no electrónico y menos público, así que, por ahora, lo dejaré.

Al llegar de nuevo a Madrid tuve el ratón de mi vida, o de la vida, como quieran verlo. "Después del coito el hombre es un animal triste" dice Eduardo Liendo en su divertida Los platos del diablo, y es cierto. En Venezuela tuve un gran orgasmo: familia, amigos, amores y mucha fiesta. Como comprenderán no es posible escribir con semejante ratón.

Después de un mes (coincidencialmente exacto) me dispongo a volver a estas páginas. Hay muchos temas que quiero tratar, comenzando por Venezuela, su extraña situación política y social (no pretendo ser un analista político, pero sí estoy en capacidad de señalar situaciones raras que me sucedieron), el distanciamiento sociocultural (para bien y para mal) que existe entre este país de cuatro estaciones donde me encuentro y aquél donde nací, libros que he leído, pelis que he visto (directores que seguiré), ¡House! tecnología, trabajo, televisión, en fin, los temas que me han apasionado desde que decidí abrir este espacio.

Y para que esta entrada tenga un poco de sentido y diversión, pongo una cita de un libro que mi queridísima amiga Tata me regaló. Se llama Los Invencibles, de Rodrigo Blanco Calderón. Sitúo: un gordo, inteligente y simpático, hablando de Venezuela: "Además -dijo con tono cansado- después de todo, sólo es cerveza. Petróleo y cerveza." No digo que sea la mejor definición de mi país, pero es que a veces lo parece.

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-Tu y yo vamos a terminar a coñazos -dijo Luis en tono tranquilo.
-No deberíamos... en todo caso tampoco es una posibilidad, considerando... ¡QUE NO EXISTIMOS!
-Te lo concedo, pero ¿a que una coñaza cibernética entre dos personajes que no existen suena bien?
-¿Por qué no mejor bebemos?
-Sí, sí... el alcohol, las cervezas, las rumbas, tal... pero ¿y la escritura?
-La escritura viene mucho después de todo eso, primero viene la resaca, el ratón.
-Vale, comencemos entonces con... digamos... ¿ron?
-Sí, el ron me gusta, es autóctono...
-Pues ¡salud por eso!
-¡Saluuuu!

¡Adjö!

martes, 4 de noviembre de 2008

Otro...


Pues... que me publicaron otro. He escrito tres, y como no publiquen el segundo en poco tiempo lo subiré por aquí. Este ya lo publicaron, así que lo pego pa que lo lean sin que tengan que irse al link, que igual está bien que vayan a la página pa que la conozcan.

Sigo sin internet, así que no puedo escribir mucho... aunque si tuviera, posiblemente tampoco tendría tiempo de escribir mucho.

De Camino
Luego de ver una peli mala los adjetivos sobran: predecible, somnífera, catastrófica, aburrida, etc., pero no pasa lo mismo luego de ver una buena. La razón que se me ocurre ahora mismo es que es difícil dar con el adjetivo correcto y que acapare el sentimiento que deja una película cuando está bien hecha.

La Big Fish española. Pero no me malinterpreten; guardemos todas las distancias. Aunque Camino (Javier Fasser, 2008) sea una gran deudora de la anterior, no pretendo insinuar que no tenga una firma y un sello totalmente único y original.

El camino a la muerte es un tema vasto que se puede exprimir tanto como se quiera (y se pueda). En este caso en particular se tocó desde el punto de vista de una niña, en consecuencia la inocencia y la fantasía juegan un papel importantísimo, sin dejar a un lado el drama y la realidad.

Como Big Fish, Camino habla de este tema, donde la realidad se muda de un hijo que descubre poco a poco a su padre moribundo, a una familia española de clase media perteneciente al Opus Dei, que se debate entre la fe más recalcitrante y el amor natural filial; y la fantasía de una road movie de aventuras a una consecución de sueños que le darán un sentido definitivo a la muerte de Camino (Nerea Camacho).

Sin pretensiones rebuscadas, Camino (una película de guión), nos cuenta sin apuros pero sin pausas, la degradación de una hermosa preadolescente enamorada que padece un tipo extraño de cáncer, con una madre que antepone su religión a cualquier (¡cualquier!) cosa y un padre entregado y bueno que sólo ve por los ojos de su segunda hija.

Como ya se habrán dado cuenta, la influencia de la religión en la película es determinante. Físicamente los antagonistas se presentan en los personajes de Gloria (Carme Elías) una madre dominante y dispuesta a cualquier cosa por respetar la Prelatura y un par de curas fanáticos y políticos que no ven en la muerte de la niña una vida que se acaba, sino una posibilidad de propaganda. Pero en otro nivel el fanatismo religioso hace de antagonista, que no la fe; Camino jamás la perderá, y encontrará en esa fe al primer amor (amor a Jesús… un niño del teatro al que ella quiso pertenecer; juego de nombres, por cierto, que dará pie a la confusión fundamental de la película), las fuerzas para contrarrestar la sombra de su opresión religiosa.

Por su cuidado tratamiento, el cura más joven no tendrá un castigo visible (hombre, si me lo preguntan a mí con su celibato basta), pero sí Gloria. Su hija mayor es entregada para ser numeraria de la Prelatura y José (Mariano Venancio) muere intentando hacer feliz a su hija en un accidente de coche. La “sacrificada” madre estará condenada a vivir sola lo que le resta de vida.

Intento evadir la polémica que pueda generar la película en cuanto a si la niña real, Alexia González-Barros, en la que Fesser se inspira para crear (valga la palabra) a su protagonista, merece o no ser canonizada. Para efectos de la obra ese pleito no interesa.

No quisiera cerrar sin hacer mención especial a las actuaciones principales: Nerea Camacho, Carme Elías y Mariano Venancio lo hacen de envidia. Siempre me ha parecido que cuando les damos adjetivos a los personajes y no a los actores, es cuando estamos en presencia de una buena actuación. Así me ocurrió con los personajes de Fesser.

Camino no deja de tener un misticismo, una fe, que obviamente no son los canónicos. Una fe donde la muerte es reencuentro, felicidad y fantasía, y donde mucho de Dios está en el amor sin mácula.

Una película muy recomendable para todos, que en su sencillez y frescura no tiene nada que envidiarle a ninguna otra que se adentre en el tema. Recomendación: no se olviden de los clínex.


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-No lo aguanto... no puedo... es como si King Kong me tuviera la boca tapada.
-Ya... pueeees...
-"Ya... pueeees... ya... pueeeees..." -dice Luis en tono de burla- Deja tu mariquera y ¡ES-CRI-BE!
-Gracias por el ron, te dedicaré una entrada... aunque más que el ron, que se consigue aquí ¡el nestea fue un puntazo!
-Luis, deja de decir estupideces... pero sí, sabía que iba a ser un puntazo -y me picó el ojo, el cabrón-
-Vale... ¿sacas el tequila?
-¡Que no, coño!
-Vale... birras...

¡再见!

miércoles, 22 de octubre de 2008

¡Me publicaron!


Pues, eso... publicaron el artículo de más abajo. Eso me emociona, es lo primero que me han publicado en mi vida. Espero que publiquen el otro que en algún momento subiré.

Sigo sin internet y no puedo actualizar mucho esto.

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-Escribe, cabrón.
-Si no me llamas a las 6:00am de aquí.
-Escribe.
-¡Me publicaron!
-Ahora eres tú solo...
-¿Me publicaron? -Luis tuerce la boca-
-Vale... brindemos por eso.
-Con... ¡Con el tequila que trajiste!
-No, eso es pa diciembre, con birra...
-Vaaale...

¡La gon!

miércoles, 8 de octubre de 2008

No tengo internet...

Por eso no he podido actualizar esto.


Siempre me conecto (como ahorita) desde la oficina, y como escribí algo malo acerca de mi trabajo, pues, no me gusta que vean que tengo un blog. Ahora mismo estoy solo, así que estoy casi fuera de peligro.

En fin... para no aburrirlos demasiado les dejo algo que escribí de Asesinato Justo (Jon Avnet, 2008) que he enviado a una revista de aquí, que aunque no me paguen, siempre es bueno tener algodón publicado por ahí ¿no?


Policíaca sin enigma

Robert De Niro y Al Pacino siempre van a vender y la frase se puede elevar al cuadrado cuando trabajan juntos y comparten muchas escenas. Pero esa premisa no puede excusar ni al director (Jon Avnet, Tomates verdes fritos) ni al guionista (Russell Gewirtz, escritor de Plan oculto). Lo pueden separar por sílabas para remarcar: predecible, y obviamente, en una policíaca eso no está bien.

Claro, el señor Gewirtz se cuida las espaldas de una forma muy ingeniosa; ambos personajes tienen un aka: Turk (De Niro) y Rooster (Pacino). Así tiene rienda suelta para comenzar la confesión de Turk diciendo: “Mi nombre es David Fisk…”

El hecho de que De Niro esté los 100 minutos que dura la peli narrándola, (“confesándose”), incita a pensar dos opciones: o que el asesino sea su compañero de toda la vida o que el guionista (al fin) nos superó y pensó algo tan bueno que pueda permitirse que al final realmente sea Turk el asesino –extraña fe que siempre tengo en que me sorprenderán. Pero desde muy temprano se van fe y segunda opción a la porra. A los guionistas y directores les fascina hacer este tipo de cosas. Entre cortes a Turk o a Rooster, con una voz en off que intenta confundir al incauto, entre diálogos tan intrascendentes que huelen a caza bobos, llega algo bufonesco. Al comienzo de una escena, Rooster dice en un primer plano sin ningún tipo de miramientos “Yo soy el asesino”, luego el diálogo se desarrolla explicando lo que hace el asesino que buscan cada vez que mata. ¿Para qué? Si sólo existen dos opciones ¿para qué eliminar una a menos de la mitad de la película? Pero no se quedan conformes con eso, sino que siguen intentando hacerle creer al público, al tonto público, que el asesino sí es Turk.

Cuando una película es totalmente predecible desde la mitad, el tercer acto es somnífero. Así que de éste no hay mucho que decir; todo se descubre, los dos amigos del alma se encuentran con la verdad y la tía guapa (demasiado guapa para un anciano De Niro) pasa a ser un elemento de alargue.

Y esto me recuerda un detalle. Carla Gugino (American gangster), hermosa y joven, como ya dije, no caza con Robert De Niro y se me vienen a la mente varias preguntas: ¿por qué Turk y Karen son pareja? ¿Qué tiene que ver con la peli que el anciano policía, (según él mismo tiene 60 años), entrena a un equipo juvenil y femenino de softball? ¿Qué tiene que ver su hija en off (que es enfermera y ex alcohólica, por lo que deduzco que tendrá más o menos la edad de la Guigino) en la trama de la película y que además es nombrada sólo dos veces? ¿Por qué en el primer acto nos endosan ese diálogo post orgásmico “No estuvo mal” de Karen? Hay una especie de complejo de Edipo femenino (o de Electra si prefieren a Jung) que no termina de desarrollarse y sin embargo tuvimos que soportar un epílogo algo incoherente.

Es sabido que la TV le está ganando la partida al cine, últimamente hay más series que películas buenas. ¿Quizá sea por eso que guionista y director redundan tanto en puntos que ya se saben? Los flashbacks del final irritan un poco, la verbalización de lo ya sabido no tiene cabida. Son recursos más de la tele que del cine, pero que cada vez se usan más en la gran pantalla. Espero que no estemos al comienzo de una “televización” del cine, no sería bueno para nadie.
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-Me siento censurado.
-Lo siento, es lo que hay.
-Querrás decir lo que no hay.
-Hay birras.
-No, no hay... no puedo tomar ni hablar ¡NO PUEDO VIVIR! -Luis parecía sufrir un ataque de paranoia-
-Yo traje alcohol, tranquilo.
-Dame y escribe.
-Intentaré.
¡Adeus!

miércoles, 17 de septiembre de 2008

A veces hablar resulta esencial...

Bueno, primero lo primero. No he escrito mucho aquí por una razón muy sencilla: es difícil escribir cuando uno no quiere escribir.

Ahora al tema.


La canción Sorpresas del poeta, filósofo, político y cantante-salsero, Rubén Blades, nos advierte sobre la boconería. Y esta advertencia es -y tiene que ser- universal. No es sólo para los países tropicales o latinoamericanos, que según vamos viendo, son (somos) los más bocones, sino para el mundo entero.

En el nuevo curro he ido agarrando un poco de "poder". Yo siempre he aprendido rápido y esta vez no ha sido la excepción. Así que, como dije antes, creo que le puedo vender ordenadores a bill gates. Como les había dicho, el curro es piramidal, yo ya pasé a la segunda etapa: estoy entrenando a personas nuevas y el primer día que salgo con esa persona YO decido si se queda o si no se queda. Ya sus siempre suspicaces mentes sabrán por dónde voy. Imprimámosle dramatismo.

Luis, haciendo uso de sus sonrisas más hipócritas (sin que nadie pudiera darse cuenta, la práctica podía esconder la hipocresía) hablaba con el rookie, un señor de unos 47 años, de traje, bien afeitado, con un pequeño aire de superioridad, pero conciente de su posición de subalterno, con un aliento a cervezas mañaneras (muy común en España, no hay por qué alarmarse) y parlanchín. El tema recurrente con los rookies es su trabajo anterior. Pues el señor fue vendedor a puerta fría con otra empresa. Por ahí Luis comenzaba bien, pues su meta es tener la mayor cantidad de "entrenos" (como le dicen a los rookies en la empresa piramidal) y conseguir el "positivo" (como le dicen a los que tienen buena actitud y se quedarán, enfermos de dinero, el resto de sus vidas en la empresa piramidal) y pensar en abrir una oficina propia (penúltima meta de todo el que trabaje en la empresa piramidal, la última es abrir muchas oficinas y convertirse en vicepresidente de la empresa o ganar tanto dinero que mueras ahogado en él).
Pero regresemos al parlanchín, al entreno de Luis. En el metro, mientras iban a "la zona" (lugar donde se atormentan a todos los camareros, encargados o propietarios de los locales comerciales) Luis y el parlanchín hablaban, y por las cuestiones que cualquiera se pueda imaginar (casi todas serán ciertas) cayeron en el tema de la inmigración en España.

En este punto cabe acotar que la inmigración en España representa un problema para el país en todos sus niveles, desde el cultural hasta el económico. Hay expertos que dicen que España no está preparada para esta transculturización que vive actualmente (aparece en alguna Letras Libres, búsquenlo), ponía, el de Letras Libres, que de cada 5 alumnos en un colegio español, dos eran hijos de inmigrantes nacidos en España, dos eran inmigrantes y solo uno español español. Mucha gente piensa: "bueno ¿estos inmigrantes vinieron aquí a quitarnos nuestro país?" Independientemente de la discusión, el hecho es que el sentimiento existe.

En una noche de soledad y aburrimiento, Luis -me contó luego- chateaba con cualquier anonimA. Llevaban una conversación cordial hasta que comenzó la disertación acerca de la inmigración (Kely ya sabía que Lombardi era venezolano). A Luis no le molesta tanto que hablen mal de algunos inmigrantes, lo que le molesta es que hablen mal de LOS inmigrantes, porque, entre muchos, él está metido en ese paquete. También le molesta que hablen de los inmigrantes como personas ajenas: ellos por allá y nosotros por acá; como Luis es un poco hippie, él piensa que humanos somos todos y como tal no debería de haber separaciones tan fastidiosas y poco prácticas. Kely, para ser más polite, le pidió a Luis dejar de hablar del tema, cosa que Luis, de inmediato aceptó, porque la chica ya se ponía bruta. Esto se lo cuento como un precedente del entreno parlanchín.

Ya cara a cara, intentando no mirarlo mucho (me contó Luis que su aliento a cerveza mañanera era en realidad asqueroso), el entreno comenzaba el monólogo diciendo: "no te ofendas, pero...". Mal rollo. Luis aguantó la respiración, lo miró a los ojos y el hombre comenzó: "Es que hay demasiados inmigrantes en España, y no es por nada, pero es que no cabemos todos. Además son maleducados -Luis botó el aire, miró al suelo, lo aguantó de nuevo y volvió a mirarlo- gritan a cualquier hora del día y de la noche... ¡joder! ¡es que no respetan nuestras costumbres! ¿qué quieren? ¿cambiarnos?" Luis me decía que se le quedó en el pescuezo muchas groserías, un par de razones y el despido inmediato, pero Luis aguantó estoica y cobardemente. El entreno no paró: "Yo he viajado a muchos lugares y en todos me adapté al lugar ¿sabes lo que te digo? yo nunca iba de chulo o incordiando a los demás. Pero es que aquí los inmigrantes hacen lo que les da la gana, los marroquíes y los de por ahí, siempre andan liándola, y muchos dominicanos, ecuatorianos -Luis ya casi no podía ni mirarlo a los ojos, soltaba una sonrisa en la que cualquiera hubiera pillado la hipocresía y hasta la arrechera. El entreno hizo un culpable pequeño silencio y siguió- siempre son arrestados por contrabando de drogas -el hombre seguía. Un amigo trabajaba en la construcción y ganaba 2000 euros mensuales, pero como los rumanos hacen el mismo trabajo por 1000 entonces mi amigo no consigue curro ¿sabes lo que te digo?". Luis me decía que tuvo que volver a respirar y tranquilizarse. El hombre quería continuar, pero milagrosamente llegó la parada en la que hacían la transferencia y Luis cortó la perorata del encorbatado de 47 con cualquier alusión a la dirección que debían tomar. Al parecer no era tan tonto (me refiero al entreno) porque no continuó.

El resto de la mañana fue más tranquila. El señor no volvió a mencionar nada parecido y simplemente hablaron de otras cosas, más que todo del trabajo.

Cuando sales con un entreno, una ley de la empresa piramidal -me lo comentaba tiempo después Luis- tienes que regresar a la oficina, hablar con el gerente acerca del mismo y ahí se toma la decisión si se queda o no. No recuerdo las palabras exactas de Luis cuando me lo contó, pero igual las encomillaré.

"No sé si hice bien o hice mal. Quizá el tipo tenía varios hijos y esposas y necesitaba el trabajo urgentemente. Quizá el tipo estaba al borde del suicidio por no conseguir trabajo, la vaina en España no está bien, hay "crisis", pero ¿cómo iba yo a trabajar con un tipo que sabía me despreciaba? Espero que consiga un buen trabajo y que pueda mantener a su hipotética familia, espero que le vaya bien, pero lejos de mí. Además, me curé en salud, en salud mental; lo primero que le dije al gerente fue que el tipo es medio facha, pero que lo bueno era que había currado antes como comercial a puerta fría y eso era un puntazo. El gerente me preguntó por lo de facha y le dije lo que había dicho de los inmigrantes. Respondió que no lo aceptamos y ya, que no quería gente negativa en su oficina, a fin de cuentas tampoco fue mi decisión."

Hasta aquí la historia de Luis, que ahorita ya tiene a dos lindas chicas en su grupo (aunque otra ley de la empresa piramidal es no tirarse a nadie de la oficina) y que está siendo bien valorado por su excelente actitud -"qué coño", me dijo en algún momento.

Y hasta aquí el dramatismo, y me voy cantandito, como el borracho de la primera: "En esta vida lo mejor es callar / si abrir la boca te convierte en un parrampampam" ¡Grande Blades!

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-Marico, me tenías silenciado por mucho tiempo... casi ahogado.
-No quería escribir.
-Bueno, bien que lo tenías reprimido tú también. Ya te dije que los post largos me ladillan.
-Ya, pero bueno... qué quieres que te diga...
-...
-...
-Se lo merecía.
-Ya... qué sé yo... no estoy para tener peos políticos tampoco. Me bastan con los del país (sin contar todos los demás, no me jodas)
-Pues bien, viejo... hiciste bien.
-¿Qué hay pa hoy?
-¡Vino hasta la chiet!

¡Чао!

sábado, 2 de agosto de 2008

¿Sherlock House o El Mito de House?















Voy a tratar de buscar otro reportaje más serio, pero con la caída del emule, pues... no sé cuánto me tardaré.
En este podrán apreciar la profunda ignorancia de los actores (el primero Hugh Laurie) y el engaño, la mentira de David Shore.

Aunque también me imgaino que las preguntas de la periodista que mandaron a los estudios no debieron de haber sido demasiado perspicaces.

En lo particular, ya les he dicho, me interesa House por su existencialismo. La construcción dramática de los últimos capítulos de la cuarta temporada, definitivamente son brutales. Pero aunque se pueda creer que están más enfocados a mantener la audiencia para la quinta (que claro que también), ese hecho no hace a un lado lo que mantengo y creo que es la filosofía de la serie: el absurdo camusiano.
En el final de la tercera temporada, cuando ya renuncia hasta Cameron, Wilson en un momento a solas con House le pregunta cómo se siente y éste le responde, con una de sus sonrisas, que "Todo está bien." Para mi sorpresa (quizá por descreído) Amber, en el limbo, le dice lo mismo a House: "Todo está bien." Y no es coincidencia, fíjense:
«Juzgo que todo está bien», dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo feroz y limitado del hombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que deberá ser arreglado entre los hombres.

Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos."

House casi tiene la decisión de volver o no a la vida hasta que Amber le dice que todo está bien y él lo acepta. Él es conciente de lo que ella le dice, regresa a la tierra a arreglar -entre hombres- su destino, que al mismo tiempo es humano (el destino de Amber lo crea House, creando a su vez el suyo propio).
Lo mismo pasa en el final de la tercera temporada. Vemos a un hombre solo, al que no le gustan los cambios y de un momento a otro se ve más solo y con nuevos y enormes cambios. Pero decide que todo está bien (lo verbaliza inclusive), sabe que todo el desbarajuste lo ha creado él mismo, se forjó su propio destino y ahora tiene que arreglarlo. Dramatismo más, dramatismo menos, los finales son muy parecidos desde el punto de vista existencial.

Ya no como producto televisivo, sino como obra televisiva, como total deudora de los grandes escritores existenciales del siglo XX y algunos del XIX, House es, por mucho, la mejor serie que he visto hasta los momentos. Eliminando intrigas juguetonas (Lost) o falsas filosofías (Heroes), House MD es una perfecta combinación de producto para masas y literatura existencial. Recuerda a los folletines del siglo XIX, sobre todo los dostoyevskianos.

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-Viejo, Shore está en lo correcto.
-Teoría de conjuntos: si todo A es B pero algo de B es A ¿cómo quedamos? un circulito o alguna figura cerrada dentro de otra ¿verdad? Bueno, viejo, every writer lies.
-Jajajajajajaja, vale... pero en todo caso es verdad lo que él dice, es basado en Sherlock Holmes, no en Sísifo, coño, deja la locura.
-Las medias verdades también son mentiras... lo habrá dicho House en algún capítulo.
-No, Luis... a ver, a House no le gusta la gente.
-Y sin embargo los cura.
-Pero no les importa, los cura por masturbación mental.
-Y por....
-No me jodas... birras que es temprano.

¡E noho ra!

lunes, 28 de julio de 2008

Abran Rayuela...

...en la primera página. Lean el primer párrafo, el que comienza: "¿Encontraría a la Maga?" Léanlo completo. Si no tienen Rayuela la buscan en google o también pinchen aquí.
Este es el arco...

Yo, el fotógrafo, voy caminando por la rue de Saine, ese arco da a la Quai de Conti y al salir se ve perfectamente el Pont des Arts a mano derecha, donde estaba esta Maga...



Que no es la que yo estaba buscando, pero me servía casi igual, sólo que a esta Maga no la podía tomar por la cintura etc.

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-¡Cabrón!

-Lo siento, viejo...

-¡Cabrón!

-¿Otro shot?

-¡Cabrón!

¡Ah nyuhng hee ga say yo!

La magia del curro nuevo

Como les adelanté, pues, estoy, como dicen aquí, currando. Creo que no dije cómo: tengo que caminar de bar en bar, de tintorería en tintorería y/o de panadería en panadería, ofreciéndoles que se cambien de la compañía eléctrica que les suministra elctricidad a otra "cuyo nombre no voy a mencionar... ahora." Es una real ladilla por razones obvias, pero es un trabajo. Y dije que era el trabajo perfecto porque pagan por contrato: contrato firmado, contrato pagado. Aquí es donde entramos en el asunto de la entrada.


Todas las tardes, a eso de las cuatro y media, nos reunimos todos con el gerente de la oficina. Un chamo de veintiséis años que gana lo que gana mi papá que tiene toda su vida haciéndose un currículo. Pero no es el punto. La cosa es que nos reunimos con él para comenzar a lanzar gritos de guerra. El primero es las buenas tardes. Parecemos carajitos de campamento. Él grita a todo pulmón: "¡¡Bueeeenas tardes!!" y nosotros tenemos que responder con el mismo tono: "¡¡Bueeeenas tardes!!" Si él dice sólo "¡¡Bueenas tardes!!" entonces nosotros debemos responder sólo: "Bueenas tardes!!" Y la diferencias de es es significativa, todavía no sé por qué, pero lo es. Del palo que generalmente el último buenas tardes es con una e rapidita pero acentuadísima. Luego nos pregunta cómo nos sentimos hoy y nosotros, cual chamitos de campamento de Lagovén, tenemos que pegar un brinquito, aplaudir y luego gritar a todo pulmón de nuevo: "¡¡Deee puta madre pa'rriba!! !!Deee puta madre pa'rriba!! ¡¡Deee puta madre pa'rriba" y terminamos con esta perla: "Eeeeeh ¡¡Jules!!" Ese Jules es la clave de todo el griterío que armamos todas las santas, calurosas y sofocantes tardes madridenses de lunes a viernes. Ahí nos calmamos un poco y el jefe de la manada comienza a hablar: "Bueno, chicos, tengo varios anuncios que hacerles. Primero es que... ¡¡Tenemos a una persona!!" y ahí vamos todos a responder de nuevo: "¡¡Tenemos a una persona!!" y va el jefe: "¿!Qué tenemos!?" y ahí vamos nosotros: "¡¡Una persona!!" El jefe: "¡¡Un Jules muy fuerte a menganita que hizo una campana!!" Y los autómatas de nosotros: "¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! Eeeeeh, ¡¡Jules!!" Entonces menganita o zutanito pasa al frente a responder las pícaras preguntas del jefe. Después el jefe pasa a darnos un ejemplo de alguna regla: "Tú, fulanito, ¿quién tiene las medias blancas?" Y va fulanito levantando pantalón por pantalón a verificar quién tiene las medias blancas, que pa más colmo, era yo el único, cosa que me hizo sentir super raro. El ejemplo explicaba la ley de probabilidades, en un salón de quince personas al menos una tendría las medias blancas. Eso es para que caminemos más, pero ya voy para allá. Por cierto, una campana significa firmar tres contratos el mismo día. Luego viene lo obvio. Al final todas las manos al frente y terminamos con un Jules muy fuerte.

Y dije que el Jules era una palabra clave. Los entendidos en la materia sabrán que Jules (o Julios) en el Sistema Internacional de Unidades (SI) es la unidad de energía expresada en newton por metro. Ya sus suspicaces mentes harán la relación. Qué ingeniosos estos tipos del marketing ¿no? Pero eso no es todo. Tienen una pizarra con un viaje de formas de ser (así mismo, formas de ser, la forma de ser se aprende, en el mundo del marketing, en una pizarra), del palo: "sé amable", "tienes que tener ánimos", "crécete ante las adversidades", vamos, un resumen de un libro de autoayuda. En otra pizarra unas reglas -que ahora sí son más lógicas para poner en una pizarra- para vender mejor.



Les he contado a modo de medio cachondeo lo que hacemos todas las tardes. Pero no les he contado lo que hace en mí todos los gritos campamentescos. Es que con razón uno jodía tanto en esos campamentos. Te llenan de Jules todas las mañanas y luego estás como drogado todo el día, súper activo, queriendo hacer mil vainas. Pues pasa igual, mis panas. Uno sale de esa oficina creyendo que le puede vender una computadora a bill gates, esos gritos te llegan a un lugar de tu subconciente y te animan. Yo que soy un tipo caliguebúo, más de estar sentado escribiendo mariqueras que de estar caminando Madrid a 38oC bajo sombra y a mil por hora (hasta que se irrita el descomedor), pues, lo hago. Luego entro a un bar con una sonrisota que no me la cree ni el cajero del banco: "Hola, buenas tardes ¿se encuentra el propietario del bar?" Cuando la respuesta es el huraño y desconfiado "Soy yo" comienza el mareo: "Hola qué tal, venimos de la empresa tal ¿la conoce?" Ese la conoce es mágico, aquí hay un montón de mariqueritas mágicas, porque ya el tipo dice sí y el siempre es mágico. "Pues sabrá que para el mes que viene subirán las tarifas de todas las empresas eléctricas (mentira, ya subieron. Sacamiento de catálogo, puesta en mano al cliente, mágico otra vez) cójalo que no muerde. Pues, si se cambia con nosotros, le ofrecemos una tarifa más económica que las de la competencia más un seis por ciento de descuento sobre esa tarifa, no cobramos algunas cosas que las demás compañías sí cobran y lo mejor, no le aplicamos la subida de los precios." Y aquí viene la magia final, impelable, porque si no lo dices te botan pa la chet: "Fenomenal, a que sí" traducido al venezolanés es "Está buenísimo ¿no?" No sé muy bien cómo, pero esas cosas van funcionando. Claro que de diez veces, funciona una (ley de probabilidades, quinta de la pizarrita lógica), pero funciona, entre otras cosas, porque lo haces bien. Dices las palabras mágicas en los momentos indicados, sonríes cuando es, tienes la actitud, etc., etc. Yo flipo.

Ahora, como esta vaina es pública y a mí no se me ocurrió mejor idea que publicar mi nombre sin el menor miramiento, pues, diré otras verdades.

Los primeros días yo no chocaba la mano con nadie (porque en la oficina el saludo es chocando la mano, con la mayor euforia posible sin entrar en lo ridículo), les daba la mano como una persona normal, no gritaba nada, aunque los gritos no son difíciles de aprender, no brincaba, me cruzaba de brazos y siempre me ponía detrás de alguien para que ni me vieran. Pero poco a poco voy integrándome a la manada, cada vez estoy más efusivo, más participativo, más activo y más dinámico, vamos, que en un año trabajando para estos tipos me contratarían en cualquier empresa (porque todas piden a una persona con esas palabras... y diez años de experiencia, así que quizá no me agarren). La vaina es que funciona. Yo que creía conocer la mente del ser humano y me ufanaba por mis deducciones psicológicas generalizadas de la gente, que decía grandísimas verdades acerca del ser humano y creía no equivocarme, pues, me he dado cuenta de que no tengo ni puta idea de por qué todo eso funciona. Todo, desde los gritos de guerra hasta la sonrisa falsa de presentación a un cliente. Y no funciona nada más para el curro, funciona también para la vida común, ahora espero que cuando me le acerque a una tipa en una discoteca borracho y le diga con mi sonrisa más falsa: "Hola, qué tal... yo soy Luis Borges y quiero conocerte" (para decir lo menos), y comience a hacerle un pitch de mí mismo, la tipa caiga cual bartender, y me firme el contrato.

PD: si algún jefe de algunas de las oficinas lee esto, el que dice arriba que escribió esto, pues, no fue, fue otro que se hace pasar por mí, en serio necesito el trabajo y estoy ¡SÚPER MOTIVADO!

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-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿De qué te ríes?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿Qué? ¡Es en serio! Marico ¡trabajar en marketing puede cambiar los preceptos fundamentales de una persona!
-Jajajajaja, puede ser, viejo... todo te va cambiando, todo te va haciendo.
-Ya, eso lo sé, pero ¿y si me convierto en un empresario?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-Marico, en serio me da un pelo de miedo... el primer mes que haga más de mil euros voy a querer tener mi oficina propia, y el jefe siempre nos dice que quiere que nosotros tengamos una oficina propia, eso me dan expectativas que nunca pensé que tendría.
-Jajajajaja, pues, ciertamente puedes hacerte un empresario, sin tiempo para escribir, con una carrera y un máster equivocados y malgastados, y una vida burda de culebrera.
-No digas eso, marico, que en serio me da miedo. Yo soy fuerte, no sucumbiré a las ansias de ganar dinero por ganarlo.
-¿Quién sabe? Quizá cuando seas un viejo retirado con millones en tu cuenta puedas comenzar a escribir -terminó Luis con una sonrisota expectante en su boca de gay-
-¡Cállate, coño!
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¡Pásame un shot de tequila, nojoda!
-¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre parriba! Eeeeh... ¡Jules! Jajajajajajajajajaja
-Cabrón.


¡Slán!

martes, 22 de julio de 2008

Paris según yo


París es una ciudad un poco increíble. Todo lo que van a leer a continuación es una (mala) aproximación a lo que querría decir que a su vez es una (mala) aproximación a lo que percibí de París que a su vez es una (pésima) aproximación de lo que la ciudad realmente es.

Aunque no bajé a los infiernos (a menos que las nocturnas, bohemias y rocheleras orillas del Sena lo sean) mi Virgilio fue simplemente insustituible.

Una primera noche de vinos, que entre dos licenciados en Letras no puede pasar sin hablar de los grandes problemas de la humanidad, del espíritu y de la literatura. Al día siguiente comenzó el espelucamiento. Rayuela es un libro que siempre hay que llevar debajo del brazo porsia. Así que al salir de Madrid, pues, pum, pa abajo del brazo. El viernes Virgilio tenía clases y me fui al Louvre con un mapa y mi muy, muy precario francés. A reventar de fotos a la pirámide de Ming Pei y pensando que no hay ángulo, iluminación ni forma de tomar una foto que sea original en esa pirámide. Es un poco frustrante. El Louvre es enorme, de hecho si uno ve todas las obras al menos un minuto se tardaría 4 meses en recorrer todo el museo. Ahí me senté en un jardincito (que no eran los Jardin des Tuileries), me despegué a Rayuela de debajo del brazo y comencé a leer el primer capítulo:

"¿Encontraría a la maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico."


Agarré el mapa, busqué el Pont des Arts, luego la rue de Saine... llegué a la susodicha calle y comencé a caminar hacia la Quai de Conti con el mapa en la mano. Se me volvieron a espelucar los pelos cuando al subir la cabeza vi el arco, un pequeño arco que da a la Quai de Conti. Tomé fotos. Luego pasé el arco y de inmediato puedes divisar el Pont des Arts. Espelucamiento de nuevo. Crucé la calle, comencé a subir los peldaños y no estaba... está, como es sabido, en Caracas. Con Gregorovius. Pero había una Maga distinta. Ésta estaba sentada sola, fumándose un cigarro, escuchando música, pasando el tiempo (como que no era tan distinta… al menos a la que vive todavía en mi mente). Ya dije que mi francés es demasiado precario, así que preferí simplemente tomarle una foto y seguir. Fui al Boulevard de Sebastopol sólo porque en Rayuela sale que posiblemente la Maga estuviera allí comiendo una salchicha caliente. Pero, ya lo dije, es sabido que está en Caracas con Ossip. Así que me conformé con una jarrita de vino malo en algún restaurantillo mientras Virgilio me llamaba. Y me llamó.


Desde este restaurantillo se veía el Pompidou, un museo de arte moderno que rompe totalmente los esquemas arquitectónicos de la ciudad. A Virgilio eso le parecía bien, a mí no, discutible. Virgilio tardó un montón en llegar, comimos y nos fuimos a los Champs Elysees y al Arco del Triunfo. En mi gran ignorancia (que se hace mayor en cada viaje y lugares que conozco, por ejemplo yo no sabía que Miguel de Unamuno había vivido y muerto en Salamanca) yo creí que los Champs Elysees eran unas construcciones cojonudísimas. Pues no, es una avenida cojonudísima. Como decir la Av. Bolívar. En serio si la Av. Bolívar estuviera mejor cuidada no tendría demasiado que envidiarle. Creo que Virgilio, cuando le dije lo de las construcciones, hizo lo imposible por no insultarme. En todo caso llegamos al Arco del Triunfo, donde lo primero que hice fue reventarlo a fotos, y lo segundo fue buscar a Francisco de Miranda: dice nada más Miranda. No busqué si había otro Miranda, así que confiemos en que era ese. No subimos, había demasiada cola, pero de seguro las fotos que se toman desde ahí son impresionantes. Luego, creo, nos fuimos al Sénat francés, una construcción hermosa. Allí escuchamos a un par de venezolanas molestas porque Bolívar debería de tener un museo hermoso para todas sus cosas. Luego Pont des Arts, vino, y a casita que el metro cierra a las 2:00am.


Al día siguiente sí fuimos al Louvre y nos pasó algo súper curioso y voy a contar las dos coincidencias, así una de ellas sólo tenga que ver con Madrid. Aquí hay una estación de metro que se llama Eugenia de Montijo, demasiado parecido, como se darán cuenta, al nombre del recién fallecido poeta venezolano Eugenio Montejo. En el caso de los grandes escritores (y Eugenio lo fue) las coincidencias se reducen al máximo. Al entrar al Louvre vimos, Virgilio y yo, que había una exhibición de un pintor llamado Pierre Mignard, nombre demasiado parecido al "personaje" de Borges que quería escribir el Quijote llamado Pierre Menard (Pierre Menard, autor del Quijote en Ficciones). Los dos ejemplos en el mismo párrafo no son capricho ni nacionalismo. En los colígrafos de Montejo se deja colar "algo" de Ficciones, aunque todavía no estoy demasiado seguro de qué es. Había que ver la exposición, obviamente, pero luego vamos ello.

Virgilio nunca había entrado al Louvre, así que ambos fuimos descubriendo. Ella más que yo por su vasta y necesaria –para mí- sapiencia de muchas cosas. Así que, como siempre, me dirigió: sala de esculturas griegas clásicas, sala de los etruscos, sala de los italianos y luego Pierre Mignard. A reventar de fotos la Venus de Milo y otras esculturas. Había una que me llamó supremamente la atención (y dirán que soy un pegado), pero era un guerrero griego, montado sobre un escudo con una cicatriz en el muslo… sí, como la de House. Así que tendré que hacer las respectivas investigaciones. Vimos muchas cosas, Virgilio se quedó con los rostros de Botticelli, pero definitivamente estar al frente de la Mona Lisa es algo. A ver, ese cuadro está en todos los libros de la Taschen, así sean de Dalí o Picasso. De hecho yo trabajé en una librería por algún tiempo donde vendían un libro de Da Vinci de proporciones incargables donde podías verla con lupa. Pero no es lo mismo. En serio, es algo. Luego de tomarle fotos con mi cámara (de rollos, creo que esto no lo había dicho antes), con mi celular y con la cámara de Virgilio me quedé un rato mirándola... y es algo.

Pierre Mignard. Pintor francés que al parecer pintó varias de las cúpulas del Louvre. Mi primer atisbo fue el de atribuirle el estatus de "decorador" de las cúpulas que Borges imaginó en La biblioteca de Babel. Y es que ciertamente el Louvre puede parecer una infinidad de cúpulas y salas, algo laberíntico en las que la "cultura" y la "historia" mundial pueden parecer infinitas. Qué sé yo. Luego también nos dimos cuenta de que algunas de sus pinturas, las de Pierre, son algo infinitas. Otra tarea para investigar.

En la noche agarramos un barquito por el Sena. Lo tomamos como a las 9:00pm (que aquí es pleno día en esta época). Hacía un poco de frío. Estábamos armados con dos botellas de vino que no abrimos en el barquito. Creo que molesté un poco a los chinos que tenía al lado: los llené de babas. Desde las calles de París, París es hermosa, pero desde el Sena es alucinante. El río, como dijo Cortázar, es verde olivo. Comenzamos por la Cathédrale de Notre Dame, en la que por cierto también entré y es estupenda. Cuando llegamos a la Eiffel era de noche, estaba azul Europa, increíblemente hermosa. No tengo muchas palabras para describirlo. Casi no hablaba con Virgilio, todo era impresión; un poco de impotencia, abrumado, estupidizado.

El resto de la noche fue divertida porque vimos a unos tipos en patines en líneas y ponían unos vasitos en el piso y hacían figuras y brincaban palos y vainas súper arrechas. Vino, orillas del Sena, discusión muy intensa acerca de la política mundial. Casita, el metro cierra temprano.

El domingo fuimos a las tumbas: Cortázar, Sartre y Beuvoir y Vallejo. Debo reconocer que nos pasamos de intensos Virgilio y yo, pero teníamos que tener Rayuela, vino y leerla en la tumba de Cortázar, pero ya va. Primero a Sartre. A él no le debo absolutamente nada, estuvo bien, está con su mujer, chévere, a Vallejo.

Yo comencé a leer poesía seriamente (disciplina que he perdido con los años) con Vallejo por un regalo que me hizo mi hermana cuando tenía ella unos 13 años (siempre ha sido muy inteligente, la pobre). Era una selección de su poesía, muy buen libro que me robó un infame profesor de literatura del colegio. Luego me compré sus obras completas en Ayacucho y, nada, leí bastante a Vallejo en algún momento de mi tardía pre adolescencia (17, 18, por ahí). A él sí le agradecí: "Completamente. Además ¡Gracias!" Un palo para Vallejo, otro para nosotros, un poema de Montejo y a Cortázar. Allí sí estuvimos un buen rato leyendo, bebiendo y hablando. En eso llegaron una chica colombiana, una chica y dos chicos argentinos. Hablamos, bebimos otro poco, yo comencé a leer un diálogo entre Oliveira y Traveler, pero no me podía salir peor (si no hubieran estado esos argentinos allí sí me hubiera podido salir peor), así que decidí que la argentina (hermosa, por cierto ¿es posible que todas las argentinas sean hermosas por el acento?) debía leer el kilométrico diálogo. Ya luego de como veinte páginas le dije que si no quería no leyera más. Pero mientras lo hizo fue fenomenal. Rayuela está escrita en argentinés, así habría que leerla. Los chicos se fueron y yo no le pedí el número a la argentina. Virgilio leyó otro poema de Montejo, hermoso, y a comer.

Ese día quería comer algo totalmente francés y Virgilio me recomendó carne molida cruda. Me lo recomendó no porque ella la haya comido, sino porque es totalmente francés. Pues, debo decir que es carne molida cruda. Sin asar. Sin pegarle ni un yesquero: cru-da. Con condimento que jode, pero totalmente cruda. No estaba nada mal, con papitas y un vino malo.

Luego nos fuimos a la Eiffel, no la había visto sino desde el Sena. Para mal o para bien ese día era la manifestación en contra de las FARC justo allí, al frente de la Eiffel. La reventé en fotos de nuevo. Fue un poco cómico, porque creíamos que la cosa comenzaba a las seis. Que iba Manu Chao y que Juanes se presentaría de último: comenzó a las dos, a Manu Chao nunca lo invitaron y Juanes se presentó de primero. A mí qué cojones me importaba: ¡TENÍA LA EIFFEL AL LADO! Hubiera sido excelente escuchar a Manu Chao en vivo con la torre de fondo, pero así también estuvo muy bien ¡lo juro! Dormité un rato en un jardincillo, reventé a la Eiffel de fotos y luego vino en un bar gay cerca de casa de Virgilio. La que nos atendió (una chica, en serio) era una negra hermosa (¡en serio era una chica!). Tanto Virgilio como yo quedamos enamorados, pero nunca le dijimos nada. El metro cierra más temprano los domingos que los viernes y sábados, así que a la casa.

El lunes tuve que ir solo a la Basílica del Sagrado Corazón, "Fue en esta basílica donde se rodó una de las escenas más hermosas de la película: “la persecución amorosa, Amélie hace que su amado Nino busque el álbum de fotos que ha perdido."(1). Atrás está la calle de los pintores, donde hay muchos pintores... pintando. Cerca vivió Dalí, hay una exposición supuestamente de él, pero en realidad tenía pinta de todo menos de museo de Dalí. Para llegar tienes que subir cien millones de escalones.

Llamé a Virgilio para almorzar y salir corriendo al aeropuerto. Ella no me acompañó porque sale "cariñoso", nos despedimos en una estación de metro, y, contrario a lo que puedan imaginar, no es nada romántico porque los metros en París huelen a mierda. Fue emotivo, sí, porque no sé cuando la volveré a ver, pero que siempre estamos en contacto, así que no pasa nada.

Dos últimas citas:

"Oliveira se acordó de que en la mesa de luz había un paquete de Gauloises y unas zapatillas de abrigo. Tanteando se acercó a la cama. "Desde París cualquier mención de algo que esté más allá de Viena suena a literatura", decía Gregorovius, con la voz del que pide disculpas. Horacio encontró los cigarrillos, abrió la puerta de la mesa de luz para sacar las zapatillas. En la penumbra veía vagamente el perfil de Rocamadour boca arriba. Sin saber demasiado porqué le rozó la frente con un dedo."

y...

" Fumamos Gauloises, nos dejamos ir hacia el río, y frente a una de las cajas de latón de los libreros del Quai de Conti un recuerdo cualquiera o un silbido de algún estudiante nos trae a la boca un tema de Vivaldi y los dos nos ponemos a cantarlo con mucho sentimiento y entusiasmo, y Johnny dice que si tuviera su saxo se pasaría la noche tocando Vivaldi, cosa que yo encuentro exagerada."

...pues, Gauloises fue lo que fumé, rojo y azul porsia.

El viaje fue increíble, de verdad. Creo que volveré dentro de veinte años, aproximadamente, pero quisiera hacerlo ya mismo. Es una ciudad para vivir, para estar, para entrañarla, extrañarla, comentarla, saborearla, sudarla, caminarla, admirarla, adorarla. Cuando tengan chance vayan, vale la pena.



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-Bien.
-De más.
-Todo vuelve a equilibrarse.
-Hace falta más que un viaje a Paris para que todo se equilibre, pero ayuda bastante.
-Todo vuelve a equilibrarse.
-Jajajajajaja, vale, touché.
-Hay que ir a Japón.
-Y a China.
-No, a Japón.
-Sé más directo: tenemos que ir a Japón, y lo haremos.
-Pero primero emborrachémonos, olvidemos las mierdas y pensemos en París.
-Y en Japón.

¡Viszontlátásra!

miércoles, 16 de julio de 2008

Hoy conseguí un trabajo


He estado aproximadamente una semana y media buscando trabajo aquí en España. He ido a más o menos unas 10 entrevistas y casi todas han sido para vendedor de puerta a puerta. Es un trabajo espantoso, pero totalmente justo: te pagan lo que trabajas. Si vendes un producto en un día te pagan muy razonablemente. Si vendes dos, pues doblemente razonable. Y así. A fin de mes te dan tu vaina que te da para pagar una habitación en una zona normal y para pagar los gastos. Eso sí, debiste de haber trabajado lo necesario para ello. Haber trabajado menos implica el riesgo de perder el empleo o no poder pagar las cuentas, y haber trabajado de más implica darte más lujos. ¿No es el trabajo perfecto? Lo digo a nivel ideológico y pragmático.

No quisiera seguir polemizando con el/los tema/s anterior/es, que no sea en los comentarios, pero en Venezuela esto o no se ve o yo no lo vi, más allá de anwan y herbalife, en los que tengo entendido que hay que trabajar mucho más para ganar dignamente. Y, aunque no quiero ni me guste justificarme, es una de las razones por las cuales yo quisiera quedarme aquí un buen tiempo: las cosas funcionan, y es bastante menos engorroso vivir en un lugar en donde las cosas funcionen que en uno donde no. Se podrá decir que en lo fácil no hay verdadera recompensa, pero es que nunca usé la palabra "fácil" para describir la forma de vida aquí. No es fácil patear calle para vender un producto. Pero si lo haces te pagan, que es lo mínimo que se puede esperar. Se podrá decir también que algún amigo o conocido ha hecho dinero o, al menos, ha vivido dignamente con un trabajo escoñetante en Caracas. Lo de siempre: son casos que en su gran mayoría son por golpes de suerte y en los demás, ventajas. Pocos son los que de verdad (hoy) trabajan como burros y ganan lo que merecen, quizá hace diez, pero no hoy. También se dirá que estando afuera no se puede luchar por el país, y es quizá lo más refutable. En todo caso eso se lo pueden decir a Vizquel, Dudamel, Arango o Montejo. Personas que han pasado momentos de sus vidas fuera del país y aun así los sentimos "nuestros", lo que unifica a una nación, cosa totalmente necesaria en Venezuela. Eso sin contar con las luchas políticas, que, aunque fuera del país, se van librando, inclusive, individualmente.



En mi familia ha habido varios integrantes que han vivido en Caracas, luego se van al interior y siempre dicen lo mismo: a Caracas no vuelvo. Más o menos lo mismo (no sin un resquemor inquietante y doloroso) me ha pasado a mí. Claro que pienso volver a Venezuela. Es imposible no pensar en mi país como el lugar en donde más a gusto me siento. Pero también es imposible pensar en él como un lugar "vivible". Una contradicción total, es cierto. Un sentimiento algo indescriptible, pero les aseguro que es así. En este momento carezco de las herramientas necesarias (de nuevo) para racionalizarlo, quizá por eso voy escribiendo trazos, pinceladas que ojalá y en un futuro pueda completar.


Un limbo, una especie de umbral, así se está cuando se opta por la migración. La mente, el sentimeinto y los recuerdos en el país natal (y estoy seguro de que esto no es mío, pero no recuerdo de quién) y la realidad, el día a día, el instinto de supervivencia lejos. Lo metafísico y lo corpóreo, la derecha y la izquierda, la levedad y lo terrenal separados por un océano. Es desequilibrante totalmente. Y aunque el fin nunca puede ser el equilibrio, al menos sí, absurdamente (con conciencia implicada, obvio), se busca.


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-¿Qué te pasa?
-Estoy depre, viejo...
-¿Qué tiene que ver?
-A ver, te explico: estoy depre, en consecuencia no quiero pasar mucho rato sin hacer algo que me distraiga la mente, me gusta la revista Letras Libres y la estoy leyendo, además me terminé en estos días, y al fin, el Mito de Sísifo, y estaba buscando trabajo. Mientras iba en metro de un lugar a otro lo único que hacía era leer y leer, y mira que aquí en Madrid te puedes tardar una hora metido en el puto metro.
-Por eso estás escribiendo con esa puta prosa tan marica y esas ideas tan liberales.
-Pues... será, viejo.
-Está bien, pero recuerda que eres de izquierdas.
-Es que ya no lo tengo tan seguro.
-Y tú quieres que yo mande a un par de tíos pa que te den un par de balazos ¿verdad?
-¿Y no puedo tener mi propia puta ideología y dejar a las derechas y las izquierdas a un lado como dice Hal?
-Yo no lo voy a hacer... si a ti te da la gana...
-Mmmm... viejo, recomiéndame una revista de izquierdas que sea tan o más buena que Letras Libres, es que es la hostia. Y El Libertario es bueno, pero es pura política, esta es literatura, cine, política, arte ¡coño, todo!
-Lee más ficción, déjate de mariqueras... ¡te estás alienando, Luis!
-No me estoy alienando nada ¿sabes por que?
-¿Por qué?-
Porque quiero otra puta birra... fría...
-Vale... cuando estés borracho te doy.

¡'we sont laa taash ra!

lunes, 28 de abril de 2008

Estreno

Hoy comencé a rodar un cortometraje.



Una de las ventajas que ha traído este máster, entre muchísimas -y más importantes- otras ha sido la cantidad de información, entrevistas, reseñas, etc., que he tenido la oportunidad de leer y ver. En un comentario casual con cualquiera de los panas, me puedo enterar de que aquél dire está rodando tal peli, o aquél otro, tal otra. Entonces uno va a internet a investigar del asunto, a escarbar en la vida pasada de estos dires y casi siempre es lo mismo: si no tienes dinero rueda con lo que sea.

Halando pelotas conseguí que mis trabajadores y jamás bien ponderados viejitos, me compraran una camarita bien estándar, y puedo decirles hoy, que no la usé. Para hacer un corto debes acoplar la tecnología que tengas. Si, por ejemplo, tienes una mega cámara entonces debes tener un mega equipo. Si tienes una cámara normal, debes tener un equipo normal. Resulta que tengo una cámara normal, pero mi equipo está por debajo de lo normal. No nos vayamos a los al humor fácil y dejemos la anterior frase en el pasado. Aunque podría rodar el corto con mi cámara de video, no podría pasarlo a mi computadora, así que comencé a rodarlo con mi camarita de fotos digital, sí, la misma que sólo graba como 5 minutos de video. No importa, porque a medida que hago los planos, paso de inmediato a la computadora. Luego lo más seguro es que edite en Windows Movie Maker o algún programa cutre que me consiga en softonic... quizá el Premiere de hace 10 años corra aquí, sería cuestión de probar. Que por cierto también quiero hacer la música del corto (al menos la musicalización, quizá ponga alguna canción de Manu Chao para que no me cobren los derechos y alguna otra que sí me los cobrarían, pero... ¡es mi primer corto, coño!) y para ello me bajé la evaluación de un programita para hacer música, que si bien no soy músico, pues, igual quiero entromparme con la creación de todos los aspectos de la peli. Definitivamente este tipo nos hace un daño tremendo a los que queremos comenzar en esta chet. Y este también.

En fin, hoy grabé como... a ver... sí, dos planos, pero vamos, que son los dos planos que llevan toda la peli. Luego son detalles y los hago mañana. Hoy sentí lo que deben sentir todos los directores de pelis del mundo: desesperación, miedo, rabia, ganas de terminar rápido, estrés. Precisamente hoy veía en un documental una anécdota que contaba no-recuerdo-quién, que Spielberg viajaba a no-recuerdo-dónde mientras se filmaban los dos últimos planos de Tiburón. Pero no está bien que yo me dé ese lujo en mi primer corto, así que pues, mucha agua y cigarro y listo.

Todo fue un poco desordenado, quizá comience de cero mañana. Anoche escribí el guión y ya hoy comencé a rodarlo; no hice un plan de rodaje, no realicé una lista de lo que iba a necesitar, no anoté plano por plano lo que quería hacer, y pues, el resultado fue lo obvio: estrés mientras rodaba: que si necesito un programa que haga tal cosa, que si grabo todos los planos del teclado (sí, la historia va de un escritor... ¡es mi primer corto, coño!) y después todos los de la pantalla y después todos los detalles, que si se me acabó la pila y no tengo otra, que si el trípode no tiene la placa, que si la luz me cambió a mitad de rodaje... Debería de tener un poco más de paciencia y organizarme mejor (por cierto, esto lo lee Leonard Zelig y no le voy a dar plomo).

No debo ser el primero en decir esto, pero se me hace que mi incipiente relación con la cámara será muy parecida a las relaciones amorosas, primero todo muy bonito, luego pasaremos ratos amargos, querré terminar con ella varias veces, desencuentros, decepciones, gritos, ley del hielo, separaciones, etc., pero estoy seguro de que nuestro hijo, tarde o temprano, hará que todo valga la pena.

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-Yo soy el padrino.
-No, tú eres el productor.
-Bueno, el padrino.
-Vale... entonces comienza a darle dinero de una vez.
-Eeeh, no. Pensándolo bien yo soy el tío que siempre anda pelando bolas y no tiene para darle dinero.
-Jajajajajaja, bueno...
-Posiblemente los primeros 3 cortos sean una mierda.
-Gracias.
-No, viejo, tú eres así. Pero confío en tu largo.
-Bueno, entonces eres el padrino del largo.
-Si de aquí a allá me saco la lotería de Florida (que nunca juego), chévere, soy el padrino del puto largo.
-Si de aquí a allá te sacas la lotería de Florida nos dedicamos a "Hankear" por el resto de nuestras vidas, sólo que en vez de escribir como Hank haremos pelis...
-Mucha paja pal tiempo que nos conocemos -Luis agarra los dos vasos vacíos y sale-
-Échale más agua, que me estoy rascando -le grita Luis-
-Marica.

Tchau.

domingo, 20 de abril de 2008

Aclaratoria, no es un nombre más (2)

Bueno... esto fue un golpe bajo de mi memoria, porque no es mi culpa, es de mi precaria, desmejorada, enferma y espantosa memoria.

Sí, es de mi memoria porque mi antiguo blog, la mierda de blog que tenía antes (y me defiendo de nuevo, no era una mierda porque yo lo hiciera mierda, sino porque blogspot.es es una mierda) se nominaba correctamente. Este no (ahora sí, lo cambié, pero lo acabo de cambiar).

En todo caso pido disculpas en nombre de mi horrorosa memoria por haber escrito mal el nombre del blog, si echan la vista un pelín hacia arriba verán que ya lo cambié y cómo se escribe bien.

De todas formas, aprovechando este lapsus, les pego (porque estaba antes en el otro blog) un diálogo casi verídico de Luis y Luis (inventado por mí) saliendo de Caracas...

-A ver... una pregunta ¿ahora qué coño hago con esta plata?
-Pues, vámonos...
-¿Pa dónde?
-Pa la playa, ¿pa dónde más?
-Marico, es Domingo de Semana Santa y no vamos a conseguir ni dónde quedarnos ni cómo coño irnos.
-Vámonos pa Nuevo Circo que ahí agarramos el autobús...
-¿Pa dónde?
-Pa la playa, ya te dije.
Pa qué playa, mamagüebo! Ya lo vi todo, otra Semana Santa encerrado en esta mierda sin hacer nada...

(Un pelo después)

-Bueno, fíjate, yo tengo que llegar al puerto el Miércoles.
-Y yo tengo que regresarme el Sábado porque si no no me regreso.
-Perfecto... pero es el miércoles ¿qué hacemos de aquí al miércoles?
-No sé...
-Vámonos pa la playa.
-Me cago en la playa... viejo, las playas están hasta la mierda.
-¿Tú no tienes la carpa de Miguel?
-Mmm... sí, cierto.
-Pues nada... mañana a las 7 en mi casa.

(Al día siguiente a las 7 en su casa)

-¿Pa dónde vamos?
-Pa la playa, cabrón.
-¿Pa qué playa?
-Fíjate -saca un mapa impreso de internet- vamos a agarrar un autobús hasta Río Chico... y no sé... ahí vemos qué pasa.
-Vale, vale...

(autobús hasta Nuevo Circo)

-Tenemos que comprar curda.
-En el camino, el autobús se para a cada rato.

(Silencio)

-No va haber autobuses a Río Chico.
-Me tienes la vida triste, Luis.

(Luis mira a Luis con una cara que va del sueño, pasando por "no es buena idea este viaje", "quiero curda" y terminando en "ah la mierda")

-Llegamos.



(Autobús a Río Chico, detenido en Nuevo Circo)

-Marico ¿por qué no hay cola?
-Porque los lunes la gente trabaja.
-En España no, es Semana Santa.
-¿Y tú estás en España, mamagüebo?
-Es difícil responder a esa pregunta.

(Silencio)

-Marico, esa señora ha comprado todo lo que los vendedores le han vendido: tiene tres botellas de agua, como cuatro pañitos para la cocina, cambures, un sudoku y como 5 bolsas de pepitos.
-Jajajajajaja, sí marico -Mira su mapa, su orgullo, nuestro destino por unos días- Mira, vamos a Río Chico, ahí preguntamos por una playa... según mis cálculos llegaremos como a las 11, nos bañamos, comemos...
-Ya va, marico... ¿no deberíamos montar la carpa primero?
-Sí, estoy de acuerdo contigo... a ver, somos hippies, ¿no?
-Pues sí, o al menos algo nos queda todavía.
-Somos anarquistas, ¿verdad?
-Ajam... anarquistas como el que más.
-Sí, sí, sí... respetamos, somos solidarios, igualitarios, libertarios y toda esa vaina ¿cierto?
-Sí, cierto...
-Bueno, eso quiere decir que en este viaje no va a haber imposición de ningún tipo ¿vale?
-Vale...
-¿Estás de acuerdo conmigo?
-Estoy de acuerdo contigo...

(el autobús arranca)

-Pues ¡Plomo, marico!



(Llegaron a la playa y no estaban rascados porque el autobús no se paró en ninguna parte, así que lo primero que hicieron fue comprarse un par de cervezas bien, pero bien frías, se las vendió Catalina)

Luis y Luis pasaron unas vacaciones de puta madre donde recorrieron Río Chico, se emborracharon con los padres de Luis en Las Olas Resort, comieron arepas de Catalina (pero la harina pan era de ellos, toda una sorpresa), la nalguda de Tacarigua de la Laguna, conocieron a uno de los tipos más interesantes que debe existir en el planeta, tripearon en Playa Miami (sin curda, por imbéciles, porque el ratón, en un principio, no se los permitió... luego fue otra cosa), comieron camarones crudos con vinagre, a Luis se le perdieron unos lentes de sol bien cartelúos, recibieron a Carlitos en Cayo El Saco, durmieron escuchando música arrechísima, pasaron roncha en El Guapo esperando un autobús para Puerto la Cruz, se metieron en un casino a mirar, Luis aguantó todas las bromas subidas de tono de la tía de Luis, comieron pez perico recién pescado con aliño (de esto Luis no recuerda mucho porque estaba hasta las ñángaras), Luis se regresó y Luis se quedó en casa de su familia por una semana más. Un parrafito para contar un poco lo que pasaron, pero eso será otro tema, otro día, lo importante era contarles un poco cómo había nacido el nombre de este blog.

Agur.