
Halando pelotas conseguí que mis trabajadores y jamás bien ponderados viejitos, me compraran una camarita bien estándar, y puedo decirles hoy, que no la usé. Para hacer un corto debes acoplar la tecnología que tengas. Si, por ejemplo, tienes una mega cámara entonces debes tener un mega equipo. Si tienes una cámara normal, debes tener un equipo normal. Resulta que tengo una cámara normal, pero mi equipo está por debajo de lo normal. No nos vayamos a los al humor fácil y dejemos la anterior frase en el pasado. Aunque podría rodar el corto con mi cámara de video, no podría pasarlo a mi computadora, así que comencé a rodarlo con mi camarita de fotos digital, sí, la misma que sólo graba como 5 minutos de video. No importa, porque a medida que hago los planos, paso de inmediato a la computadora. Luego lo más seguro es que edite en Windows Movie Maker o algún programa cutre que me consiga en softonic... quizá el Premiere de hace 10 años corra aquí, sería cuestión de probar. Que por cierto también quiero hacer la música del corto (al menos la musicalización, quizá ponga alguna canción de Manu Chao para que no me cobren los derechos y alguna otra que sí me los cobrarían, pero... ¡es mi primer corto, coño!) y para ello me bajé la evaluación de un programita para hacer música, que si bien no soy músico, pues, igual quiero entromparme con la creación de todos los aspectos de la peli. Definitivamente este tipo nos hace un daño tremendo a los que queremos comenzar en esta chet. Y este también.
En fin, hoy grabé como... a ver... sí, dos planos, pero vamos, que son los dos planos que llevan toda la peli. Luego son detalles y los hago mañana. Hoy sentí lo que deben sentir todos los directores de pelis del mundo: desesperación, miedo, rabia, ganas de terminar rápido, estrés. Precisamente hoy veía en un documental una anécdota que contaba no-recuerdo-quién, que Spielberg viajaba a no-recuerdo-dónde mientras se filmaban los dos últimos planos de Tiburón. Pero no está bien que yo me dé ese lujo en mi primer corto, así que pues, mucha agua y cigarro y listo.
Todo fue un poco desordenado, quizá comience de cero mañana. Anoche escribí el guión y ya hoy comencé a rodarlo; no hice un plan de rodaje, no realicé una lista de lo que iba a necesitar, no anoté plano por plano lo que quería hacer, y pues, el resultado fue lo obvio: estrés mientras rodaba: que si necesito un programa que haga tal cosa, que si grabo todos los planos del teclado (sí, la historia va de un escritor... ¡es mi primer corto, coño!) y después todos los de la pantalla y después todos los detalles, que si se me acabó la pila y no tengo otra, que si el trípode no tiene la placa, que si la luz me cambió a mitad de rodaje... Debería de tener un poco más de paciencia y organizarme mejor (por cierto, esto lo lee Leonard Zelig y no le voy a dar plomo).
No debo ser el primero en decir esto, pero se me hace que mi incipiente relación con la cámara será muy parecida a las relaciones amorosas, primero todo muy bonito, luego pasaremos ratos amargos, querré terminar con ella varias veces, desencuentros, decepciones, gritos, ley del hielo, separaciones, etc., pero estoy seguro de que nuestro hijo, tarde o temprano, hará que todo valga la pena.
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-Yo soy el padrino.
-No, tú eres el productor.
-Bueno, el padrino.
-Vale... entonces comienza a darle dinero de una vez.
-Eeeh, no. Pensándolo bien yo soy el tío que siempre anda pelando bolas y no tiene para darle dinero.
-Jajajajajaja, bueno...
-Posiblemente los primeros 3 cortos sean una mierda.
-Gracias.
-No, viejo, tú eres así. Pero confío en tu largo.
-Bueno, entonces eres el padrino del largo.
-Si de aquí a allá me saco la lotería de Florida (que nunca juego), chévere, soy el padrino del puto largo.
-Si de aquí a allá te sacas la lotería de Florida nos dedicamos a "Hankear" por el resto de nuestras vidas, sólo que en vez de escribir como Hank haremos pelis...
-Mucha paja pal tiempo que nos conocemos -Luis agarra los dos vasos vacíos y sale-
-Échale más agua, que me estoy rascando -le grita Luis-
-Marica.
Tchau.



Cualquier relación (...)