Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de abril de 2018

Dudando de la democracia

A continuación, algunas preguntas que yo me hago sin ser un gran conocedor de la política pero que desde mi punto de vista de interesado por asuntos mundiales me preocupan. Quizás algunas preguntas tengan respuestas evidentes. Pido perdón de antemano, pero creo que el fondo de mi preocupación puede resonar en algún lector.


Creo que es muy evidente que internet ha difuminado las fronteras de los países. Diría que lo que pasa en el mundo es de incumbencia global.

Entonces, ¿cómo una democracia que se basa en problemas locales, puede dar alguna respuesta a los problemas globales? ¿cómo es que una democracia construida a través de un sistema histórico y cultural completamente local puede dar alguna respuesta a un mundo que construye un sistema histórico y cultural global?

En EEUU hay gerrymandering. En Latinoamérica hay populismo. Europa vive un choque cultural. En las democracias escandinavas nadie conoce el nombre del presidente o del primer ministro. Las democracias no son perfectas en el país donde se aplican, ¿cómo podríamos imaginar, entonces, que ofrezca respuestas globales?

Por otra parte, la Unión Europea no pudo frenar la salida de UK. La OEA no sabe qué hacer con Venezuela. Y la ONU no ofrece respuestas concretas a los problemas más importantes del mundo como por ejemplo el ataque con armas químicas de bashar al asad en Douma.

Mientras escribo esto, leo que el Consejo de Seguridad de la ONU no aprobó ninguna resolución con respecto al ataque con armas químicas en Siria. Leo que la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, dijo lamentar que el "obstruccionismo" ruso mantenga "rehén" al Consejo de Seguridad. En pocas palabras, la ONU es una especie de espejo gigante de lo que ocurre en la mayoría de los países occidentales: un foro polarizado incapaz de dar respuestas a los problemas globales.

EEUU, eregido de repente como el país justiciero del mundo, ha dicho que si la ONU no puede hacer nada entonces las decisiones se tomarán de forma unilateral. EEUU, cuyo presidente ni siquiera representa a la mayoría de los votantes. Pero no es menos cierto que EEUU ha desarrollado una tecnología armamentística avanzadísima, además de relaciones suficientemente fuertes con los demás "líderes" de occidente como para llevar a cabo una acción que dé resultado con respecto a Siria.

Por su parte, Rusia, cuyo presidente tiene poco o nulo respeto por la democracia, se erige como el país que quiere quitarle el trono de protector a EEUU. Es también un gigante armamentístico y tiene suficiente influencia como para intentar frenar los avances de EEUU y sus aliados. Además siempre ha protegido al gobierno de bashar al asad.

Y el resto de países debe aceptar las decisiones y las peleas de estos dos "hermanos grandes" sin haber participado en la elección de sus líderes.

Si tomamos por cierta la frase de Camus "La libertad debe ser para todos o para nadie", creo que deberíamos también aceptar entonces que la forma de representación no puede ser ya territorial: la democracia también debe ser para todos, o al menos algún sistema justo debe ser para todos. Mientras haya una Corea del Norte, mientras haya una Venezuela, mientras haya ataques químicos contra civiles en Siria, y que todo eso ocurra en nuestras narices (casi literalmente), entonces no podemos sentirnos ni libres ni demócratas ni justos.

Porque lo que decía Camus se ha validado aún más con el auge en la rapidez de las comunicaciones. Pocas horas, quizás minutos después de que al asad gaseara Douma en Siria aproximadamente la mitad del planeta, que es la población que tiene internet, se enteró. Muy probablemente buena parte de la otra mitad se habrá enterado con bastante rapidez. El desconcierto y la indignación es global. Y a esta hora, el 12 de abril a la 1:24pm ese mundo indignado con el uso por tercera vez de armas químicas en contra de los rebeldes sirios espera sin preguntarse más nada qué decidirá trump con respecto al desafuero de al asad y cómo responderá putin.

De un lado está el peor presidente en la historia de EEUU: el menos preparado, el más arrogante, el que menos valores transmite, el que menos cree en las leyes, el menos popular en mucho tiempo. Del otro, un cínico dictador, que asesina personas en cualquier lugar del mundo y que apoya regímenes en crisis para aumentar su influencia y, básicamente, esclavizarlos. A estos dos hombres son a los que mira el mundo esperando una respuesta a un problema que concierne no sólo a EEUU y a Rusia.

Algo en cómo funcionan las cosas ya no funciona.

-----------------

Esta vez Luis y Luis sólo beben sin hablar.

باي

miércoles, 19 de marzo de 2014

Discutamos: #SOSVenezuela


  1. Yo soy de clase media. Cuando mi papá y mi mamá se casaron consiguieron una casa en Catia. De allí, antes de que yo caminara (“Si Luis Ernesto comienza a caminar en esta pocilga yo me regreso a casa de mi mamá”) nos mudamos a El Marqués. Mis padres tuvieron que dejarme primero con primas, hermanas, y al final, con muchachas contratadas para ellos poder ir a trabajar y estudiar. Nació mi hermana poco después de mi tercer cumpleaños y nos mudamos a Colinas de Bello Monte. Allí pasé los siguientes 24 años de mi vida hasta que no aguanté más y me fui para España a estudiar, pero con la idea de quedarme. En España, por un año, viví de mis padres que dos años antes también habían salido del país. El segundo año les gasté buena parte de sus ahorros intentando independizarme. No lo logré (no viví en la miseria, pero tampoco en la opulencia… vivía en Vallecas) y me mudé con ellos a Dallas. Allí conocí a mi esposa, la mamá de mis hijos y ahora ambos trabajamos, le damos la mejor vida posible a nuestra hija, nos damos la mejor vida posible nosotros, no todo es perfecto, pero en general estamos tranquilos. Somos clase media y tenemos cierta estabilidad. Ahora, eso no quiere decir que no me importen los pobres de EEUU o de Venezuela, me importan lo mismo que me importa el hambre en África, la guerra en Siria y el hecho de que China se esté convirtiendo en la primera potencia económica del mundo, entre otras injusticias y despropósitos. Mis esfuerzos los distribuyo como a mí me parece según mi momento vital, y de seguro también según mis aptitudes y habilidades. Ahora mismo, el 99% de mis esfuerzos (aunque no tenga nada que ver con mis aptitudes y habilidades) están puestos en mi hija y mi familia. Me duele mi país por una definición líquida de patria que sólo tengo en mi mente y que he atisbado en algún que otro poema. Lo que quiero decir es que mi posición social (que no me avergüenza) no tiene nada que ver con mis sentimientos acerca del país. Actualmente me duele y me interesan los hechos que ocurren en mi país por esa misma definición y porque todavía tengo familiares y amigos viviendo allá y me dolería mucho si algo les llegase a pasar como consecuencia del ladronaje descarado y el populismo bestial que azota al país (dejando a un lado todas las penurias que viven diariamente por la implementación de políticas económicas catastróficas, que no es poco). Entonces que nadie me venga a decir que yo no puedo opinar por ser burgués, o porque nací en la clase media no sé nada de lo que pasa en Venezuela que es (sí, sigue siéndolo) un país de gente pobre y que en definitiva, me discrimine por haber nacido de padres que echándole bolas pudieron criarme clase media. ¿O no es acaso esa misma discriminación en contra de la cual tanto luchan los rojos venezolanos?
  2.  Tengo una opinión acerca de lo que pasa en mi país. No por estar lejos no sé lo que pasa, aunque por estar lejos no lo padezca igual. Lo que saben los que están allá no lo sé yo, y viceversa, lo que yo sé, no lo saben ellos, y esto también funciona para cualquier par de personas o grupos que puedas imaginar: nadie sabe lo que tú sabes y viceversa: tú no sabes lo que los demás saben, por favor, no vuelvan a decirme que porque yo no estoy allá yo no sé lo que pasa. Puede que sea cierto hasta cierto punto, pero el tono de “no te metas”, de “esa opinión no me gusta”, de “no jodas y déjanos a nosotros luchar que ya tú te fuiste”, ese tono discriminatorio, muy parecido al tono que tanto adversamos, me parece fuera de lugar, además de, me permiten la redundancia, hipócrita. Mi opinión, tan válida como la de cualquier venezolano, es la siguiente:
    • Las guarimbas no sirven de nada (acaso les sirven al gobierno). Y no, las guarimbas no son nada pacíficas: trancar una calle impidiéndole al vecino ir al trabajo o quemar cauchos viciando el aire que la comunidad respira no es paz
    •  Capriles es, de lejos, el líder que más le conviene al país, por su inteligencia y su currículo. Se ha equivocado (las menos), ha acertado (las más), pero ha medido bien. Si se equivoca no es estrepitosamente, como les ocurrió a Leopoldo López y a María Corina Machado.
    •  Jamás entendí las protestas como un golpe de estado ni me pareció que de forma mágica o espontánea nicolás fuera dejar la presidencia porque en Altamira decidieron ir a tirar piedras; tampoco me pareció jamás que los militares fueran a apoyar a la ciudadanía tirando un golpe de estado, que además, en mi opinión, es indeseable: si la población está dividida ¿por qué los militares no habrían de estarlo?
    •  Entre María Corina Machado y Leopoldo López le allanaron el camino al gobierno para que salieran con la cantaleta de que se estaba gestando un “golpe suave”. Aunque me parecen líderes inteligentes, también me parece que se equivocaron, no supieron ver algo lógico: las condiciones económicas, sociales y políticas estaban hundiendo solitas al gobierno del ilegítimo (sí, me parece que es un ilegítimo, pero me pareceque la forma de luchar contra la ilegitimidad no es la guarimba ni mucho menos#lasalida), y que en poco tiempo la población le comenzaría a pasar factura.
    •  Me parece que la única (no es hippiesmo) lucha posible en Venezuela es la no violencia. Y la razón es simple: para una lucha violenta se necesitan armas y la oposición no tiene armas ni tiene cómo conseguirlas. También se necesitan milicias, entrenamiento (tiempo), y gente dispuesta a irse a caer a tiros con los paramilitares rojos que han sido entrenados por las farc, por el G2 cubano, por milicias rusas, iraníes, chinas, etc., etc.
    •  ¿No es el momento histórico perfecto para cambiar al fin la mentalidad militarista que tenemos los venezolanos? Ya que la cuarta república cayó y la quinta está moribunda ¿no deberíamos aprovechar para construir una nación sobre las bases del civismo y no sobre las de otro golpe de estado, que además tendría consecuencias impredecibles? ¿No deberíamos hacer la violencia a un lado y darnos -y dar- al mundo una lección de que las injusticias se combaten con inteligencia? ¡Coño, tenemos Internet! ¡Hay miles de formas de resistir! Si estamos intentando combatir la imposición de ideas ¿por qué habríamos de imponer las nuestras a punta de guarimbas, tiradera de piedra y quemadera de cauchos?
    •  Julio “Coco” Jiménez es una excelente amalgama entre el pueblo chavista y el pueblo opositor. Le pediría que se cuidara, porque si hay algo que debe tener nervioso al gobierno es que las dos mitades del país se entiendan. Y un juliococo puede despertar a otro juliococo (como Yeiker Guerra) y dos juliococos pueden despertar a 4 juliococos y así. Y no doy mucho crédito a los que dicen (ya me lo han dicho, al menos, dos personas) que Julio “Coco” puede ser un chávez cualquiera: no es militar, no intentó un golpe de estado y, en la época de chávez no había Internet, los líderes duraban más.
  3. Yo no tengo la razón. Y eso posiblemente aplica para todo lo que pienso, no sólo con respecto a Venezuela. Como no tengo la razón entonces intento leer lo más que pueda a aquellos que dedican su vida a buscarla. Con algunos estoy de acuerdo en un momento, con esos mismos estaré en desacuerdo otros momentos y con otros me pasará lo mismo. Hasta hay algunos con los que siempre estoy en desacuerdo, pero igual los leo y hay otros con los que siempre estoy de acuerdo. Trato, eso sí, de alejarme de embaucadores. Aunque soy de humanidades intento ser lo más científico posible: nada de adivinos ni rezos, intento aplicar mi discernimiento para diferenciar de un texto hilado, sustentado y serio a uno sin argumentos o profético. Si recomiendo una lectura no es para que a ti también te guste, pero sí para debatir en torno a las ideas que la lectura propone.
  4. ¡Porque el debate es bueno! Ya basta de ser ciudadanos que queramos siempre imponer nuestras ideas, basta de huirle a hablar, a discutir, hasta a alzar la voz (mientras que sea por pasión y no para callar al otro) para exponer un punto de vista; comencemos a escucharnos, a leernos, a comprendernos. Mis discusiones, mis debates de adolescencia tardía en una Venezuela que recorría el camino de la autocracia, de una Caracas que recorría el camino del caos reforzaban o desestimaban las ideas que traía de mi primera adolescencia feliz en el Colinas de Bello Monte. No me concibo sin mis apasionados, acalorados y emborrachados debates nocturnos en la Caracas donde todavía podíamos beber en los alrededores de la Universidad Central de Venezuela los viernes por la noche (o los lunes, o los miércoles, daba igual). En serio, los debates son una excelente forma de formar opiniones sólidas.
Creo que al final lo que quiero decir es que todos nos debemos escuchar, sin importar clase, lugar donde vivimos, ni siquiera posición política; la izquierda y la derecha dejémoslas para cuando haya papel tualé. Creo que es importante, como infinidad de líderes lo han dicho, que nos organicemos, que discutamos rutas, ideas, formas de calmarnos, porque una de las luchas debe ser para convencer a los que no piensan como nosotros pero que están descontentos. Enfoquemos nuestra energía en saber discutir, en saber escuchar y, en base de lo que se dijo antes, elaborar las ideas que ya tenemos en mente para que, con la seguridad y la calma que da haber rumiado lo suficiente nuestras ideas, luego podamos defenderlas con paciencia y firmeza.

------------------------

Luis: ¡Me quiero ir!
Luis: ¡Me quiero regresar!
Luis: Mentira, me quiero quedar
Luis: Y yo no me quiero regresar
Luis: Es complicado hablar así, de lejos, en las líneas de un blog, al final
Luis: Pero no es tan complicado beber
Luis: Lo justo, no estamos para parrandas.

До побачення!

martes, 23 de abril de 2013

A la espera de la tormenta perfecta



"'Es absurdo' significa: 'es imposible', 
pero también 'es contradictorio'. Si veo
un hombre asaltando con un arma blanca
un nido de ametralladoras, juzgaré que
su acto es absurdo. Mas sólo es tal en
virtud de la desproporción que existe
entre su intención y la realidad que le 
espera, de la contradicción que puedo
captar entre sus fuerzas reales y la meta
que se propone."
Albert Camus, El mito de Sísifo


La semana pasada, justo después de las elecciones presidenciales, en Venezuela se vivieron momentos muy tensos. El descontento de una mayoría que sintió (como en efecto lo fue) que le impusieron a un presidente de forma ilegítima, se hizo sentir en la calle. Capriles lo llamó, como buen venezolano, la “arrechera”, porque ciertamente esa mitad tiene una arrechera que va por la vía de durar unos 15 o 16 años. Y cuando la opresión va camino a convertirse en la norma en un país, los ciudadanos intentan buscar, por cualquier medio, algo a qué aferrarse.

Algunos amigos y familiares se sintieron sin un asidero terrenal. El poder del gobierno/estado que impera hoy el país es desesperantemente incontestable; diría Vallejo: “como del odio de Dios”. Y a falta de una referencia terrenal, donde la barbarie reina y nada parece estar del lado de la razón, tuvieron, mis amigos y familiares, que buscar apoyo en lo metafísico.

Y es que Venezuela, como su extinto jefe de estado, sufre de un cáncer terminal que se hace llamar “gobierno revolucionario” y que está consumiendo, también, a todos los que llevamos el gentilicio.

Hemos marchado por todo el país, hemos invadido las redes sociales, hemos seguido dirigentes opositores (que se han equivocado), hemos realizado manifestaciones espontáneas, las armas se han utilizado y las Fuerzas Armadas han intentado el golpe militar, hemos agotado todos los medios legales para contrarrestar las miles de irregularidades en las que incurre el “gobierno revolucionario” ¡hasta hemosdejado de hacer! pero sin resultado. Nada parece hacer trastabillar al gobierno. Al menos hasta la semana pasada, en donde éste pasó de ser un gobierno con máscara democrática a uno sin máscara de ningún tipo, pero con muchos favores por cobrar.

Lo que nos quedó entonces fue rezar.

Un amigo escritor, ateo o al menos muy poco religioso, me lo dijo con todas las palabras: “Yo no soy cristiano, pero aquí lo que queda es rezar”. En el grupo familiar materno de whatsapp no dejan de mencionar a la bruja Meredith, a Adriana Azzi y a Reinaldo Dos Santos, el de moda. De hecho, una amiga profesora de literatura, ya me lo adelantaba “aquí todos estamos en regresión religiosa” me decía dos días después de las elecciones, para luego explicarme que se estaba leyendo las cartas. Lo que diga Eugenio Martínez, Ramón Guillermo Aveledo o Luis Vicente León es irrelevante (excepto quizás por la profesora) porque, al menos hoy en Venezuela, no existe razonamiento alguno que pueda contra el poder.

Por otra parte Luis, el amigo posiblemente más inteligente que tengo, se vuelve al nihilismo. O al menos a un individualismo casi hiriente para quien cree en su inteligencia y su patriotismo. Luis, en vez de rezar para buscar las respuestas ante la aplastante bota gubernamental (hasta donde sé, Luis es católico), o buscar razón en la política práctica, apela al poder –aparentemente- todopoderoso del individuo y la revolución interna. Los líderes, y yo sumo cualquier religión por ser ella en sí misma una guía como los líderes políticos, no te sacarán –según Luis- del problema que vive el país; lo harás tú haciendo “lo que puedas” por tu entorno.

Del otro lado han funcionado las dádivas y la propaganda. No mucho más que decir al respecto.

Pero ojo, que no se culpe a nadie. Otra de las características de nuestra sociedad acostumbrada ya a la desmesura, es que todos tenemos derecho a lo que sea; podemos buscar las respuestas en donde y como nos plazca. Además, creo, es una reacción completamente natural: por encima de la personalidad dictatorial sólo está Dios o el individuo, y si vives bajo el yugo no tienes otra opción. Mi amigo escritor ateo, también me decía "yo, entre una vaina y otra, escucho Stevie Wonder y escribo mis vainas". 

Posiblemente Venezuela sea hoy un país que necesite un poco de todo eso: de un milagro, del trabajo de cada quien por su entorno, de un gobierno que se encargue de los pobres y unos medios que hablen más de razones que de personas (o mitos forzados). Venezuela, en mi opinión, es un país empujado al extremo de necesitar una tormenta perfecta de todo eso para salir de esta barbarie llamada “gobierno revolucionario”. 

Y yo me pregunto ¿qué cara tiene el milagro que puede desatar esta tormenta?

----------

Luis: A mí no me metas en ese peo.
Luis: de alguna forma tengo que meterte en ese peo.
Luis: ¿Por qué? Yo quiero ser yo y ya, quiero seguir haciendo mis vainas sin importar quién coño esté en un gobierno que siempre me va a oprimir. No existe respuesta, Luis, no existen mesías.
Luis: Pero existen civilizadores, y el gobierno venezolano es bárbaro.
Luis: Si todos...
Luis (interrumpiéndolo): ...Bebiéramos seríamos más feliz.
Luis: Ese siempre debe ser nuestro punto de concordancia.
Luis: ¡Salud!

¡αγαθό αντίο!

sábado, 13 de abril de 2013

14A: La barbarie del gobierno vs. civilización de la oposición



Primero que nada disculpen el atrevimiento de intentar adentrarme en un tema que no manejo bien (en general se me hace complicado manejar bien un tema). Pero antes de las elecciones de mañana 14 de abril quiero dar mi opinión acerca de lo que me parece que nos jugamos en el país, yendo un poco más allá de la guerra de markegint que nos proponen las redes sociales y desarrollar algunas razones que allí hay.

La premisa de lo que aquí expresaré es simple y repetida: en las elecciones de mañana los venezolanos no sólo elegiremos a la persona o gobierno que regirá los próximos 6 años o su simple ideología. Lamentablemente mañana también estaremos eligiendo si seguir el rumbo de la barbarie o volver a tomar el curso de la civilización. ¡Nada menos!

En los próximos párrafos –me disculpan la limitación- alternaré citas de dos libros que hablan ampliamente acerca de la barbarie y la civilización: La Rebelión de las Masas de José Ortega y Gasset y Miedo a los Bárbaros de Tzvetan Todorov.

Para Todorov, por ejemplo, Capriles sería un ser civilizado: “…reconocer la pluralidad de grupos, de sociedades y de culturas humanas, y colocarse a la misma altura que los otros forma parte de la civilización”. ¿No le habla Capriles a todo un país y no a un sector? Uno de los grandes esfuerzos en la campaña de Capiles fue atacar a los "enchufados" como los llamó, jamás a sus seguidores.

En las campañas, finalizadas legalmente anteayer a las 12 de la noche, se pudo ver con facilidad los discursos civilizatorios de un candidato y los bárbaros del otro. Uno de ellos, Capriles, hace un llamado de reconciliación, de diálogo, de unión nacional. “Aquí no hay pueblo bueno y pueblo malo –repitió un civil Capriles- sino gobierno bueno y gobierno malo”. En twitter, especialmente popular en Venezuela, surgió la etiqueta #YoSoyVenezolano en contraposición al ya utilizado en su velorio, #YoSoyChávez. Mientras que  el gobierno "...intenta transformar a sus adversarios en enemigos, Capriles intenta transformar a sus enemigos en adversarios." como dijo, aunque para las elecciones del 7O, Fernando Mires.

Y donde uno propone diálogo y reconciliación el otro, Nicolás, insulta y recurre a la magia. Perlas como “Caprichito”, “Chayota”, “La nada”, “Vende patria”, “Pitiyankee”, “Oposición apátrida” y demás venenos fueron las constantes en los discursos del ungido. En las palabras del candidato oficialista no se oyó un intento de unión nacional, no dijo jamás la palabra reconciliación, y por supuesto, jamás debatirá. “Los bárbaros –asegura Todorov- son los que marcan una auténtica ruptura entre ellos y los demás hombres (…). Los que recurren sistemáticamente a la violencia y a la guerra para gestionar sus diferencias son percibidos como próximos a la barbarie.”

Nicolás también es el representante en la tierra de una nueva religión. Si Chávez ya estaba endiosado, su sucesor llevó este despropósito al paroxismo. “…la magia es más bárbara que la ciencia, dado que la una implica una diferencia irreductible entre el que sabe y el que no sabe, mientras que la otra avanza mediante observaciones y razonamientos que nada tienen de secretos y a los que cualquiera puede acceder.” ¿Y no fue "magia" que se le apareciera a Nicolás un pajarito revoloteando tres veces y que Nicolás dijera que ese era el espíritu de Chávez? ¿No es magia maldecir a los que no piensan como él con la maldición de Maracapana? Esto, además, con sus respectivos escupitajos, pero también con muchas falencias que el difunto no tenía, como por ejemplo, las incorrecciones geográficas y las confuciones en los nombres de las instituciones nacionales.



Ortega y Gasset dice que la civilización “…es, antes que nada, voluntad de convivencia. Se es incivil y bárbaro en la medida en que no se cuente con los demás.” En el gobierno, y desde hace más de una década (más o menos después del golpe fallido de 2002) no existe voluntad ni de debatir, ni de dialogar, ni de convivir. A fuerza de mayorías (que lo han sido) pretenden borrar de un plumazo a todos los que no nos adherimos a su ideología. La prueba cumbre de esto  fue la implementación y defensa por parte del líder de la lista de Tascón, pero la discriminación por parte de quienes tienen el poder, se respira en el día a día venezolano: cierres de canales y emisoras críticas al gobierno, presos políticos, criminalización de las protestas, etc.

Por ejemplo, un amigo posteó en su Facebook una conversación que tuvo él con un chavista en donde éste le decía que tendría que hablar con el departamento de RR.HH. del lugar donde trabaja (adscrito al Ministerio de Comunicaciones) por ser de oposición. Esto después de ofrecerle "una pela" por las imágenes que colocaba mi amigo en su muro.

Pero la barbarie del gobierno y el civismo de Capriles no se evidenciaron sólo en la campaña. La misma negación de los 40 años anteriores de nuestra historia, la incorporación ajuro de héroes como Zamora o Maisanta, la demonización de Páez, todo eso también son símbolos de barbarie según Todorov: “La idea de civilización implica el conocimiento del pasado. El que limita su comprensión y su expresión e ignora sus códigos comunes se condena fatalmente a moverse sólo en su pequeño grupo y a excluir a los otros. El bárbaro se niega a reconocerse en un pasado distinto de su presente.” Nivelar a Bolívar con Marx, en un mega pastiche ideológico que a veces es socialista extremo y otras nacionalista extremo, también corrobora lo dicho por Todorov.

La misma eliminación del congreso bicameral podría también interpretarse como un signo de barbarie. Carlos Tablante, en la primera camada de diputados después de la eliminación del congreso, preguntaba a los oficialistas si querían un solo canal, una Asamblea Nacional de un solo color y una sola forma de pensar, a lo que los diputados de entonces respondieron al unísono un vergonzoso y sumiso “Sí”.


“Idear, opinar, es una misma cosa con apelar a tal instancia, supeditarse a ella, aceptar su código y su sentencia, creer, por lo tanto, que la forma superior de la convivencia es el diálogo en que se discuten las razones de nuestras ideas. Pero el hombre-masa se sentiría perdido si aceptase la discusión, e instintivamente repudia la obligación de acatar esa instancia suprema que se halla fuera de él. Por eso, lo "nuevo" es en Europa "acabar con las discusiones", y se detesta toda forma de convivencia que por sí misma implique acatamiento de normas objetivas, desde la conversación hasta el Parlamento…”

Que después de casi un siglo las palabras de Ortega y Gasset sigan teniendo vigencia en un país petrolero y caribeño, no tiene ningún sentido.




También son elocuentes en este sentido, los casos de María Lourdes Afiuni y Franklin Brito. La primera fue enviada a la cárcel por cumplir con una ley que dice que una persona no puede estar presa sin condena por más de dos años. Al enterarse, el difunto personalmente y por televisión la mandó a encerrar sin derecho a juicio ni defensor público por 30 años. Por si fuera poco, el juez que lleva su caso, Alí Fabricio Paredes, se ha declarado en muchas oportunidades chavista y revolucionario. Ninguna esperanza para la juez de salir mientras este gobierno siga mandando: “La barbarie es ausencia de normas y de posible apelación”, dice Ortega y Gasset, y nos recuerda demasiado al caso de Afiuni.

En el caso de Brito, simplemente lo dejaron morir. El gobierno le expropió sus tierras, se las invadieron, no se las regresaron y el biólogo inició una estricta y decidida huelga de hambre. Primero la Guardia Nacional lo dispersó (a él solo) con una bomba lacrimógena adentro de su carpa (no hay necesidad de citar a nadie para ver la barbarie en esa acción), luego se lo llevaron a la fuerza al hospital militar donde continuó su huelga alejado de las cámaras de televisión y allí lo dejaron morir. Primero una supuesta “Defensora del pueblo”, Gabriela Ramírez, puso en entredicho la salud mental de Brito. Después, un twit de quien fuera ministro de comunicaciones de la dictadura terminaba de evidenciar la barbarie de un gobierno que se hace llamar “humanista”. Poco antes de morir, Andrés Izarra (el ex ministro de comunicaciones) twiteó “Franklin Britto huele a formol”.

Los casos de los comisarios Iván Simonovis, Lázaro Forero y Henry Vivas también son dignos de mención, y también evidencian la barbarie del actual gobierno.

Tzvetan Todorov apunta que “Los bárbaros son los que no reconocen que los demás son seres humanos como ellos, sino que los consideran equiparables a los animales…” y como animales están tratando a los presos políticos en el país: sin derecho a ver la luz, sin derecho a abogados, sin derecho a tratamientos de salud, sin derecho a ser juzgados en libertad.

Por último, para dejar atrás la barbarie, podemos recordar al caudillo diciéndole a su ex esposa en uno de sus programas dominicales “esta noche te doy lo tuyo, María Isabel”, y este tipo de actitudes también las cataloga Todorov de bárbaras: “Otro indicio de barbarie: algunos no tienen en cuenta si los demás los observan cuando realizan los actos más íntimos (…). El pudor es un rasgo específicamente humano, porque significa que soy consciente de la mirada de los demás.”

Pero volvamos a la civilización y recordemos los hechos de 2002. Por mucho que la maquinaria propagandística intente hacer ver que Capriles irrumpió en una embajada asediada por una turba de violentos, en donde era imposible abrir la puerta principal sin que ocurriera algo parecido a la crisis de los rehenes de Irán de 1979, las imágenes hablan por sí solas. Adentro de la quinta, el embajador cubano, Germán Sánchez Otero repite varias veces que “no hay ningún conflicto” y agrega “se está conversando, se está dialogando” y que el alcalde de Baruta está intentando resolver la situación. Todo transcurre en calma, no hay ni armas, ni violencia ni agresión por parte de Capriles. Al respecto, Todorov nos diría que “El diálogo, que garantiza una posición equivalente a todos los interlocutores, es una forma de comunicación más civilizada que el discurso solemne, en el que uno lanza certitudes mientras los demás escuchan…”.

Pero el revanchismo no se hizo esperar. Un Capriles coherente se entrega a las instituciones, aunque éstas estuvieran secuestradas por el poder y estuvo preso por 4 meses. Reconocer las instituciones de un país, confiar en ellas ¿no es un acto civilizado?

Si damos por sentado que la democracia liberal es un gran logro de la civilización, entonces ¿no es un acto civilizado hacer una carrera política comenzando como diputado, luego presidente del congreso, luego dos veces alcalde, dos veces gobernador y ganador de unas elecciones primarias en el seno de la oposición? ¿No es civilizado prepararse académicamente para realizar todo lo anterior? ¿No es civilizado aceptar la derrota cuando la obtuvo y celebrar en paz la victoria cuando le favorecieron los votos? ¿No es civilizado caminar un país completo dos veces para conocer los problemas del pueblo y así poder atacarlos con conocimiento de causa?



No estamos, a mi juicio, en una elección simple de un presidente y ni siquiera en una elección de ideologías contrapuestas. Debemos, creo haber dado indicios, elegir entre la barbarie representada por el gobierno actual y la civilización representada por Henrique Capriles y la Mesa de la Unidad Democrática. Ojalá y, ya que no nos ha asistido la sabiduría en los últimos 6 años (por decir lo menos), que al menos nos asista la necesidad de cambio.

-------------

Luis: ¡No estoy de acuerdo contigo!
Luis: Ya lo sé, pero es lo que hay.
Luis: Pero por lo menos pon otra visión.
Luis: Este es mi blog, no el de mi álter ego.
Luis: Oh, ok. ¿Bebemos?
Luis: ¡Aquí no hay ley seca!
Luis: ¡Salud!
Luis: ¡Hay un camino!

¡Be-karov!

lunes, 16 de febrero de 2009

Sí... se puede

Cuando jugaba malabares me era bastante efectivo analizar mis movimientos para saber exactamente por qué determinada figura no me salía. Y es una forma de vida que he adoptado, lo uso en mi trabajo y en mi día a día. Pues, lo mismo: ¿qué hace que un gobierno socialmente ineficaz haga cambiar la opinión de aproximadamente dos millones de personas en un año? Se ha dicho que fue el dinero, que el ventajismo fue descarado y que la utilización del dinero público ha sido y es de risa. Pues, ya sabe entonces la oposición una de sus carencias: la falta de dinero, que aunque jamás podrá ser similar a la de un estado como el de Venezuela, sí vimos cómo podía jugarle de tú a tú hace un año.

La otra carencia, quizá la más importante es la falta de liderazgo. Los chavistas (y es que en realidad no tienen opción) creen que una persona es un proyecto político. Yo creo que la oposición no tiene uno, tiene varios proyectos políticos: la idea de Baduel no es la misma que la de Julio Borges ni la de éste igual a la de Ismael García. Así que sí, ideas hay, pero no hay un liderazgo claro. Para estas elecciones, intentando repetir lo que funcionó hace un año fue intentar hacer de los estudiantes la punta de lanza de la batalla. Hace un año estaba demasiado reciente lo de RCTV. "Los Estudiantes", así, genéricos, no pueden ser los líderes de un movimiento de resistencia. En Venezuela se necesita urgentemente un líder de oposición, porque, aunque como han dicho Macario o Carlos Cicilia, tenemos que cambiar nosotros para luego cambiar al país, es importante poder ver con claridad lo que podemos llegar a ser si cambiamos y para eso necesitamos un gobierno que garantice las libertades propias de una democracia.

Ahora, ese líder no puede ser una copia de Chávez. No sé cómo debería ser, no conozco tan bien al país, pero debe ser algo realmente distinto. La oposición cuenta con cuatro años para conseguirlo, una tarea que no ha podido hacer en diez, no es moco de pavo, menos aun cuando vemos a la cuerda de ineptos que nos representan. 

Por otra parte ¿quién soy yo para contradecir a Manuel Caballero cuando dice textualmente que “Chávez no va a salir del poder como no sea por la fuerza.”? (tomado de El Poder y el delirio de Enrique Krauze). El golpe de estado no se puede tomar como guachafita, es decir, no podemos estar de golpe en golpe, pero tampoco de caudillo en caudillo. Entre esos dos límites hay que llegar a un equilibrio, pero mientras uno persista el otro estará acechando. No dudo que a partir de ayer ya se han activado un par de planes golpistas. No me queda más que “rezar” por que esos planes lleguen a “buen fin” y que sus líderes reestablezcan la democracia nueva que en realidad queremos los venezolanos.

Mientras tanto, los políticos que no se mojan con aventuras (como dice nuestro ex vicepresidente, el viejito zorro de José Vicente), pueden ir viendo quién podría suceder a Chávez, más aun cuando vemos que su popularidad junto con su dinero (¡que coincidencia!) van mermando. Dos alternativas que perfectamente pueden ir cocinándose paralelamente.

Hay que buscar nuestras falencias y subsanarlas. Pero cuidado, a mí se me caía una pelota, una clava, el diábolo mientras hacía una figura, y no pasaba nada, me agachaba, la recogía y volvía a intentarlo. Aquí los intentos tienen fecha de caducidad, tenemos nuestro último intento en 2012, luego de ese año podremos agacharnos, pero no levantarnos.

--------------

-Bueno, men... ya te lo dije, en lo que una generación sepa que la libertad es algo distinto a lo que ahorita conocemos, ahí comenzaremos a ser libres.

-Está bien, señor lengua-de-las-mariposas...

-No, ¿Qué me quieres, amor? en todo caso -dijo Luis guiñando un ojo-

-Es la misma vaina. En Cuba la generación de los actuales jóvenes nacidos en la dictadura desean la libertad que tenemos los pitiyankees. La globalización acabó con esa teoría.

-También estoy en contra de la globalización.

-Sí ¡no estás en contra de tu mamá porque es tu mamá!

-Muchas veces estoy en contra de mi mamá...

-Sigo con ron...

-Yo también... ¡Salud!

-¡Y libertad!

Aunque reticente, Luis sabía que no podía dejar de brindar por lo último que dijo Luis, así que no le quedó otro remedio.

¡Cutiacutidiós!

miércoles, 16 de julio de 2008

Hoy conseguí un trabajo


He estado aproximadamente una semana y media buscando trabajo aquí en España. He ido a más o menos unas 10 entrevistas y casi todas han sido para vendedor de puerta a puerta. Es un trabajo espantoso, pero totalmente justo: te pagan lo que trabajas. Si vendes un producto en un día te pagan muy razonablemente. Si vendes dos, pues doblemente razonable. Y así. A fin de mes te dan tu vaina que te da para pagar una habitación en una zona normal y para pagar los gastos. Eso sí, debiste de haber trabajado lo necesario para ello. Haber trabajado menos implica el riesgo de perder el empleo o no poder pagar las cuentas, y haber trabajado de más implica darte más lujos. ¿No es el trabajo perfecto? Lo digo a nivel ideológico y pragmático.

No quisiera seguir polemizando con el/los tema/s anterior/es, que no sea en los comentarios, pero en Venezuela esto o no se ve o yo no lo vi, más allá de anwan y herbalife, en los que tengo entendido que hay que trabajar mucho más para ganar dignamente. Y, aunque no quiero ni me guste justificarme, es una de las razones por las cuales yo quisiera quedarme aquí un buen tiempo: las cosas funcionan, y es bastante menos engorroso vivir en un lugar en donde las cosas funcionen que en uno donde no. Se podrá decir que en lo fácil no hay verdadera recompensa, pero es que nunca usé la palabra "fácil" para describir la forma de vida aquí. No es fácil patear calle para vender un producto. Pero si lo haces te pagan, que es lo mínimo que se puede esperar. Se podrá decir también que algún amigo o conocido ha hecho dinero o, al menos, ha vivido dignamente con un trabajo escoñetante en Caracas. Lo de siempre: son casos que en su gran mayoría son por golpes de suerte y en los demás, ventajas. Pocos son los que de verdad (hoy) trabajan como burros y ganan lo que merecen, quizá hace diez, pero no hoy. También se dirá que estando afuera no se puede luchar por el país, y es quizá lo más refutable. En todo caso eso se lo pueden decir a Vizquel, Dudamel, Arango o Montejo. Personas que han pasado momentos de sus vidas fuera del país y aun así los sentimos "nuestros", lo que unifica a una nación, cosa totalmente necesaria en Venezuela. Eso sin contar con las luchas políticas, que, aunque fuera del país, se van librando, inclusive, individualmente.



En mi familia ha habido varios integrantes que han vivido en Caracas, luego se van al interior y siempre dicen lo mismo: a Caracas no vuelvo. Más o menos lo mismo (no sin un resquemor inquietante y doloroso) me ha pasado a mí. Claro que pienso volver a Venezuela. Es imposible no pensar en mi país como el lugar en donde más a gusto me siento. Pero también es imposible pensar en él como un lugar "vivible". Una contradicción total, es cierto. Un sentimiento algo indescriptible, pero les aseguro que es así. En este momento carezco de las herramientas necesarias (de nuevo) para racionalizarlo, quizá por eso voy escribiendo trazos, pinceladas que ojalá y en un futuro pueda completar.


Un limbo, una especie de umbral, así se está cuando se opta por la migración. La mente, el sentimeinto y los recuerdos en el país natal (y estoy seguro de que esto no es mío, pero no recuerdo de quién) y la realidad, el día a día, el instinto de supervivencia lejos. Lo metafísico y lo corpóreo, la derecha y la izquierda, la levedad y lo terrenal separados por un océano. Es desequilibrante totalmente. Y aunque el fin nunca puede ser el equilibrio, al menos sí, absurdamente (con conciencia implicada, obvio), se busca.


------------

-¿Qué te pasa?
-Estoy depre, viejo...
-¿Qué tiene que ver?
-A ver, te explico: estoy depre, en consecuencia no quiero pasar mucho rato sin hacer algo que me distraiga la mente, me gusta la revista Letras Libres y la estoy leyendo, además me terminé en estos días, y al fin, el Mito de Sísifo, y estaba buscando trabajo. Mientras iba en metro de un lugar a otro lo único que hacía era leer y leer, y mira que aquí en Madrid te puedes tardar una hora metido en el puto metro.
-Por eso estás escribiendo con esa puta prosa tan marica y esas ideas tan liberales.
-Pues... será, viejo.
-Está bien, pero recuerda que eres de izquierdas.
-Es que ya no lo tengo tan seguro.
-Y tú quieres que yo mande a un par de tíos pa que te den un par de balazos ¿verdad?
-¿Y no puedo tener mi propia puta ideología y dejar a las derechas y las izquierdas a un lado como dice Hal?
-Yo no lo voy a hacer... si a ti te da la gana...
-Mmmm... viejo, recomiéndame una revista de izquierdas que sea tan o más buena que Letras Libres, es que es la hostia. Y El Libertario es bueno, pero es pura política, esta es literatura, cine, política, arte ¡coño, todo!
-Lee más ficción, déjate de mariqueras... ¡te estás alienando, Luis!
-No me estoy alienando nada ¿sabes por que?
-¿Por qué?-
Porque quiero otra puta birra... fría...
-Vale... cuando estés borracho te doy.

¡'we sont laa taash ra!

martes, 15 de julio de 2008

Discutamos

En la revista Letras Libres número 96 de 2006, leo lo siguiente:"Es una decisión que coincide con la experiencia que Paz había tenido en España, y sobre todo, con una evolución interior que lo conduce hasta la convicción de que la literatura se debe a la individualidad, a la preeminencia de lo humano sobre la religiosidad secular de las ideologías; más a Baudelaire y a San Juan de la Cruz que a Gorki o a Sartre."1 Más adelante continúa Guillermo Sheridan: "Paz y sus amigos se acercan a la convicción de que un escritor no aspira a ser un maestro de las masas, sino un "blasfemo aislado", que no grita en la plaza pública, sino escribe en el silencio de su habitación, que no se empeña en educar al pueblo, ni a concientizarlo, sino a ser fiel a sí mismo, a tener el derecho a dudar y hasta a equivocarse, pero "desde su soledad, desde su cuarto", hecho preferible a repetir "la verdad del partido o de la iglesia."2 Veintiuno venezolana, Letras Libres México y España. Dos revistas definitivamente hermanas, hijas también de Vuelta, la que fuera editada por Octavio Paz. Lastimosamente Veintiuno no sale más, a pesar de la gran publicidad que se le hizo en su momento. Como sea, en el número 17 de la venezolana, Colette Capriles, en Física de los poderes, nos comenta: "En realidad Carl Schmitt es como el precursor de la rebelión ante lo políticamente correcto, y ante esa tiranía del bienpensante que recompone el universo semántico de la vida política para extirparle el conflicto, neutralizando la carga histórica de las diferencias. Que no se pueda hablar de raza, clase, sexo, autoridad, normalidad, violencia, orden, religión, pero que sin embargo se reivindique la diversidad y las minorías, es la clase de hipocresía puritana que rodea la isla del liberalismo, diría Schmitt si tuviera que pronunciarse sobre estas paradojas contemporáneas. Pero es que, en efecto, el desarrollo de ese lenguaje de lo políticamente correcto, que sirve para convertir lo nombrable en innombrable, negando a la vejez para transformar a sus portadores en "adultos mayores", o convirtiendo a niños malcriados en víctimas de "déficit de atención", o metamorfoseando la pobreza en "lo popular", y al buhonero en "empresario informal", disuelve la reciedumbre del liberalismo, que radicaba en la fuerza de su resistencia al poder y a la dominación, para entronizar la antipolítica, la indistinción, el relativismo, el todo vale; y no queda más que estar de acuerdo con Shmitt cuando sugiere que detrás de la antipolítica roncan otras apetencias, infames casi siempre."

Ahora comienza la discusión.



R1: Todos tenemos un amigo "El negro" y cuando lo llamamos decimos: "negro, ven pa'ca". La Biblia se refiere a los hijos de Dios como sus criaturas, y más de una vez he escuchado a la mamá colombiana de una amiga llamarle criaturita a algún bebé. Claro que es muy distinto si hablo de criaturas nocturnas, que me recuerda más a películas de zombies o de vampiros, esas películas que dan miedo, como Caracas de noche. RAE: Desdentado:

1 adj. Que ha perdido los dientes.

2 adj. Zool. Se dice de los animales mamíferos que carecen de dientes incisivos, y a veces también de caninos y molares; p. ej., el perico ligero, el armadillo y el oso hormiguero. U. t. c. s. (usado, usada o usadas también como sustantivo)

3. m. pl. Zool. Orden de estos animales.

La primera acepción es totalmente correcta y es posible ser usada refiriéndose a una persona que no tenga dientes. Un odontólogo se referirá a una persona sin dientes como desdentado, no como "potencial dentado".

Luis es y no es un personaje. El otro Luis es y no es un personaje. La discusión que continúa luego de Caracas por un periodista español se alargó calurosamente. Los tres comentarios -de caraqueños, todo hay que decirlo- que tuve en esa reseña, fueron negativas y muy negativas. Mi intención no es jalarle bolas a Guillermo de Olmo, es simplemente reivindicar la frase con que comienza mi bastante corta reseña: "Es una buena crónica".

La vuelvo a leer y ahora no nada más me parece una buena crónica, sino que sigo consiguiéndole tela. Está claramente dividida en dos: la clase media y la clase baja. Una Shirley con carro y que "adquiere bienes suntuosos por encima de sus posibilidades" y una Shirley que viaja tranquila por Petare. La primera Shirley "...se empeña en ignorar." los barrios caraqueños. La segunda "...tiene 23 años, está en paro y vive con su hija de cuatro en una habitación alquilada en el barrio de Petare." Imaginamos que no le da demasiado tiempo para pensar en la primera Shirley y "su pandilla y el frenesí consumista de San Ignacio." ¿A quién va la crítica? ¿a quién los insultos? ¿a una Shirley que vive del consumismo, que no le para a los barrios caraqueños, que se mete en problemones económicos para aparentar lo que no es? ¿o a la Shirley que vive en Petare como madre soltera? Lo dije en los comentarios y lo repito, sí, hay una visión de zoológico, de discovery channel en un documental de África (y no precisamente acerca de elefantes o tigres), una visión casi aterrada con lo que se vive en Caracas, impresionada, pero, y definitivamente, no hay discriminación. Hay, y ahora entramos en tema, una renuncia a la hipocresía de lo "políticamente correcto", y ahora pueden recordar la segunda cita.

La primera es para plantarme: yo aquí no estoy escribiendo para concientizar a las masas, yo aquí estoy escribiendo desde la soledad de mi cuarto. No ando con ideologías ni caras ni baratas, aunque tenga mis opiniones, pero definitivamente Paz tenía mucha razón cuando decía que "El pragmatismo es más poderoso y eficaz que las ideologías. Más humano también." Lo "políticamente correcto" es una ideología que limita, a un escritor mucho más. Las cosas como son: negro es negro, desdentado desdentado y criatura somos desde los microbios hasta Dios. ¿Dónde, en esta frase hay racismo? "Ángel, un negro, dice que es «una potencia que inventó un idioma» y me pregunta si tendría problemas por su color de piel." Paternalismo quizá, ¿pero racismo? ¿porque dice que Ángel es un negro y de esa manera aclarar la siguiente parte de la frase? Pues, Andrés Eloy Blanco ha de ser el racista más conmovedor. No Luis, no hay racismo, y no te empeñes en verlo. ¿No te gusta el paternalismo? A mí tampoco, pero estoy seguro que cuando un español se entera de que los gallegos son los tontos de América Latina y que los gallegos son todos los españoles tampoco les gustará. Y así crecimos, así crecieron ellos, no bajar la guardia, siempre luchar contra ese tipo de estereotipos, pero llamar las cosas como son. Hacerlo no es ningún pecado, lo contrario sería hablar de las apetencias infames que menciona Colette Capriles en su ensayo. Vamos, que me paso por el forro lo políticamente correcto, queda claro.


Luego de esta respuesta considero justo aprovechar la entrada para responder también a Tata y a Hal algunas cosas que quizá se hayan quedado por fuera en las respuestas del comentario.





R2: Tateits. En realidad no veo por ninguna parte ninguna loa a chávez, más bien mucha crítica. Los españoles, en su mayoría, no quieren a chávez, así el Partido Socialista sea el que gobierne actualmente. Frases como "cinturón de miseria" o "cerros, donde anida la pobreza y donde la ley es una palabra huera." creo que confirman lo que digo. Dudo que el G. de Olmo anduviera por ahí con una camisa del ché o viendo "los grandes avances de la revolución", y más (o menos), avalándolos. Creo que la clave de la crónica es la desigualdad. Sí, creo que hay una mirada de izquierda, una izquierda pensante, actual y desligada del autoritarismo; que va de la Caracas que "se reconforta ocultando aquello que no les gusta ver" a la "la poco edificante realidad de los barrios de los cerros, donde anida la pobreza y donde la ley es una palabra huera." Creo que hay, en el artículo, un llamado a la solidaridad, un intento de que los caraqueños nos reconozcamos, siempre bajo la mirada extranjera, porque la interna está demasiado polarizada para ver nada en perspectiva. Si me preguntan si la opinión de un húngaro sobre Caracas (Venezuela en general) es más productiva que la de un caraqueño diría que sí, con un solo condicionante: habría que vivirla al menos por dos noches en dos lugares disímiles que conviven. Así lo hizo este de Olmo y por eso, sigo plantándome, me parece una buena crónica. Luego puede o no gustar la mirada discoverychanneliana, siempre por encima del hombro, puede gustar o no el paternalismo, pero no implica que no sea una mirada justa.



R3: Hal, sigo estando de acuerdo contigo cuando dices que los europeos (¡el mundo entero! agregaría yo) nos visitan para hacer turismo de miseria. Pero también creo que es un poco injusto comparar a un periodista español con las trasnacionales, aunque se podría hacer más con el periódico que publica la reseña. En todo caso en el punto en el que más estoy en desacuerdo con lo que dices (a parte de lo ya dicho en los comentarios) es que entre líneas nos encasqueta a la clase media la culpa de la situación de pobreza. No leo en el artículo algo que me lleve en esa dirección. A menos que, como dije antes, la no conciencia del otro que tenemos muchos de la clase media sea una de las causas de la pobreza, y para ello creo que el análisis le tocaría a un sociólogo, no tengo las herramientas suficientes. A simple vista, vivir sin ver la pobreza no parecería ser su causa, pero sí una falta de humanidad. más aún conviviendo en la misma zona. Creo que la crónica es una o dos fotos con adjetivos. María Fernanda Palacios dice que los adjetivos pueden dar vida o matar un texto, en este caso pienso que le dio una polémica vida. Retrata, presenta las dos Caracas, listo. Se moja lo necesario para su comodidad. Paternaliza mucho, cierto. En mi experiencia viviendo aquí he aprendido que la mayoría de los españoles nos quieren cuidar, quieren ser nuestra figura paterna, se creen con ese derecho, pero en general, y esto es mi percepción, no lo hacen con malas intensiones, aunque bien no cae.

Bueno, hasta aquí el megatocho. Lo pude haber seccionado, pero hubiera sido injusto. No me odien por eso y discúlpenme por el tono de enfado, el debate debe estar por encima de cualquier molestia, espero que así lo tomen.

Notas:
1 Por cierto, el diálogo que ofrece Eduardo Liendo en Los platos del diablo entre Sartre y Oscar Wilde, referente a este tema, no tiene desperdicio.
2 Sheridan hace aquí un llamado: conversaciones con Octavio Paz (I, p.129)


------------------


Luis y Luis acaban de tener un cortocircuito, algo ocurrió, una extraña sensación, un presentimiento. No saben dónde están, se sienten amenazados por una realidad a la que no pertenecen. Es como tener una caja de Blue Label al frente, no tienen ni idea de qué hacer. Están mudos. Lo siento, en lo que se les pase les aviso.

domingo, 6 de julio de 2008

Caracas por un periodista español


Es una buena crónica. Hay cosas que no me gustan como que los cerros "vomitan criaturas" o que se arman hogueras en medio de la noche en algún barrio de Caracas (cosa que tampoco es que yo pueda negar, porque yo pertenezco a la clase de la primera Shirley, pero tengo amigos que pertenecen a la de la segunda y no me han comentado nunca nada parecido, pero en fin...), y eso de que nos "restregamos" también suena feillo. Pero léanlo que está muy bien, muy buena aproximación, sobre todo, y para mí, de la actitud que tomamos muchos de la clase media en el país.


------------


-¡Quééééééé, cállate, qué buena crónica ni qué nada, ese tipo es un facha!
-Si fuera un facha, Luis, no se diera cuenta de la diferencia de clases abismal que hay en el país.
-Que es un facha, que el tipo ve a Caracas como con la nariz subida.
-A ver... es una mirada, a mi juicio, totalmente equilibrada ¿o es que a ti no te da miedo la ciudad de noche? ¿no ves la indiferencia que hay en el San Ignacio, no solamente con los barrios, ¡CON TODO!? ¿No ves que ciertamente nos negamos a ver esa parte del país?
-Te negarás tú...
-Bueno, cabrón, es lo que te digo... hay gente que se niega a esa vaina, el tipo lo vio, se dio cuenta de eso... si hubiera alabado a esa gente, ahí sí te digo "nada, un facha", pero no.
-Luis, parecemos unos animales de zoológico analizados por un biólogo.
-Sí, bueno, a mí también me pasa con los españoles. Siempre los ando analizando.
-¡Bien! ¡Al menos tomas venganza!
-Jajajajajajaja... Me cambio a Cacique, que por cierto en España lo venden en todos lados.
-Bien... yo también Cacique...


¡Tot zins!

sábado, 10 de mayo de 2008

Cualquier día en Caracas

Hasta un par de clics antes de escribir esto, me disponía hacerlo acerca de un viaje que hice el fin de semana pasado, pero sería muy hipócrita de mi parte.

Desde la tarde de ayer (hora de Venezuela) unas tres familias (que yo sepa con exactitud) viven lo que toda la clase media venezolana teme -a veces a escondidas, a veces con lágrimas nocturnas esperando que la puerta abra: secuestraron a sus jóvenes hijos. No los conozco, pero la información me llega de primera fuente.

Cuando yo entré a la universidad y salía hasta las tantas y caminaba mi contradictoria ciudad sin que me importara absolutamente más nada sino el momento, mi madre me decía algo que todavía me causa cierta rabia: "¿tú te crees súper man?" Yo no entendía muy bien esa frase, porque me la decía sin más explicaciones. Que jamás se piense que yo puedo reprochar a alguno de estos muchachos, muy lejos de mi intención. Traigo a colación esta frase porque, cual ciudad Gótica, Caracas está totalmente sitiada por el hampa, y los que todavía se atreven a salir a cualquier hora, pues, están a su merced. Pero recuerdo también que para la políticamente convulcionada Caracas de entonces tomarse un par de birras con los panas no era tarea fácil. Ese simple hecho traía problemas familiares y filosóficos: familiares porque aunque nos lo prohibieran, lo hacíamos; y filosóficos porque nuestros temas de conversación mientras nos tomábamos las birras era nuestra límitada libertad en la ciudad. Cierto es que nadie es totalmente libre, pero las restricciones se hacían cada vez mayores. Uno de esos panas siempre decía: no me puedo quedar encerrado en mi casa porque a una banda de políticos, con los que no tengo absolutamente nada que ver, se les ocurra problematizar al país. El caso es idéntico con los malandros (acaso malandros y políticos en mi país sean palabras sinónimas), entonces cualquier joven caraqueño se ve en la obligación de mermar sus buenos años viendo noticias, series de tv, películas, leyendo o jugando videojuegos (que todo está muy bien, pero no es lo único que se hace a esa edad) y no saliendo a compartir un par de tragos, máxime cuando se tiene un carro del año y los padres los ahorros de toda la vida en una casa en la playa.

Valga, por supuesto, el hecho de la gran diferencia social en Venezuela. El 80% de la población vive en pobreza y sólo dos familias tienen lo que tiene el resto del país. Valga que posiblemente estos secuestradores jamás lograrán conseguir la cantidad de dinero que piden por la libertad de estos jóvenes de otra manera, y valga que posiblemente, en este caso específico, la justicia de la vida no ha sido equilibrada. Entonces es un problema político y claro, un problema social que deben resolver los que pueden hacerlo y cada uno de nosotros revolucionar en nuestro fuero interno. Y estas dos ideas están seguidas por una lógica que impulsa la situación de mi país: ambas son utópicas... ¡Qué triste!

Me consta que una de estas familias y sus allegados pasaron una angustiosa tarde intentando por todos los medios conseguir el dinero solicitado, me consta también que pasaron una fatal noche esperando la llamada de los secuestradores, lo que todavía no me consta es cómo ha finalizado la situación. Presumo que la policía jamás se enteró del hecho por temor de los familiares a que a sus hijos les pase algo. Presumo que esta vez todos saldrán ganando: el hijo con vida, los malandros con su dinero.

Y así nos vamos acostumbrando. En Caracas prefería salir con mi carcachita sin aire, golpeado por la vida (y por mí) y con un equipito fino (sin ostentación) para escuchar mi música, estaba más tranquilo que si salía con la otra, la potente, la que me hacía ver más sexy, la que subía y bajaba al Ávila tranquila y sin nervios, la que las jevitas pillaban de ipso facto... yo prefería mi cacharro ¿y por qué lo prefería? ¿por qué, si tenía la posibilidad, no me daba el chance de salir un pelo más cómodo? al menos por el aire acondicionado, en Caracas hace un calor que pela. Porque me acostumbré. Porque una vez me dije: verga, de pana no soy súper man, así que mejor me voy en mi cacharro. Porque cuando aquí en España me preguntan "¿Qué tal Caracas?" yo no estoy seguro qué responder, pero casi siempre digo: "si vas, procura que alguien te invite, no vayas solo porque no sabrás por dónde meterte y por dónde no", porque mi ciudad, con su bella Avenida Bolívar, su pulcro (aunque atestado) Metro, su clima insuperable, sus zonas históricas, su Jardín Botánico con su Gran UCV al lado, su gente, su cosmopolita Centro Simón Bolívar y su esperanzador Cerro Ávila, hoy no es para disfrutarla, sino para temerle. Antes iba a un local muy fino en la Baralt, ahora no lo haría ¿para qué? Antes sacaba dinero de un cajero yo solo, ahora, a menos que esté en un local, no lo hago. Antes mi viejo aparcaba el carro en la calle, ya no. Antes la policía no nos sacaba de los miradores. Antes usaba reloj. ¿Tenemos que llegar hasta el punto de decir que antes salíamos a tomarnos unas birras?

Y así la libertad del caraqueño se va reduciendo poco a poco. Hoy escribo esto porque tengo el medio, pero a no pocos conocidos y amigos les ha pasado una situación similar.

No me queda más que, desde este muy limitado y pequeño rincón, desearle a las familias de estas personas y a ellos mismos, que todo salga bien y lo más rápido posible.

------

Para el momento en que escribía esto, no tenía noticias de lo ocurrido y preferí esperar para publicarlo. Eran tres chamos, y los soltaron ayer a las 8 de la mañana, supongo que sin mediación de la policía... de hecho parece que fueron policías los que los secuestraron. Un cuento que se vuelve recurrente en mi ciudad.

----------------

Hoy Luis y Luis duermen la pea. Luis sueña con el botón, el magnífico y salvador botón, y Luis sueña con el pasado.

Nashledanou...

lunes, 21 de abril de 2008

Ahí voy...

No sé por qué, pero Internet sigue empeñado en jugarme malas pasadas. Quizá soy yo que no reviso nada antes de publicar, quizá mi memoria siga jodiéndome la vida, el caso es que el link fundamental de la entrada "Es malo ir a la playa", es decir, el principio de párrafo que comienza con la misma frase subrayada, te enviaba (ya lo arreglé, pero no está bien arreglar a posteriori), a la entrada en IMDB de la telenovela "Por estas calles", y se suponía que debía ir a la noticia en la que me baso para escribir lo que escribí.

En fin, que si clickean en donde dice "Es malo ir a la playa" podrán ver el artículo de prensa (antes no), eso es todo.

----------

-Si eres imbécil.
-Sí, pero se me pasa porque soy "escritor"
-Deja de ver Californication.
-No puedo... además Hank no puede escribir, yo, en cambio, no es que esté escribiendo el próximo Nobel, pero tecleo más que él.
-Hank se las tira a todas.
-Yo estoy casado.
-Hank es inteligente.
-¿Podemos dejar de compararme con Hank?
-Jajajajajaja... vale... pero se las tira a todas.
-¿Me puedes buscar el puto trago?
-Vale...

Chau

domingo, 20 de abril de 2008

Es malo ir a las playas

El presidente de mi país no deja de sorprenderme. Hablar al frente de mucha gente que te admira, que te venera, para las que eres un Dios (sin ningún tipo de matices), significa una responsabilidad que estoy casi seguro, nadie puede llevar en sus hombros. Eso no le importa para nada al presidente de mi país, se lo pasa simplemente por -frase muy usada por él- donde mejor le quepa.

Es malo ir a la playa. Juro por lo que sea que entiendo muy bien que critique al que le guste "la buena vida" (con todos los bemoles que esa partirura pueda tener), entiendo que a aquellos que nos gusta un whisky mayor de edad, como decía el inefable Olegario de aquella afamada, y casi plagiaria, telenovela venezolana Cosita rica, seamos objeto de odio por parte de los que no pueden darse ese gusto de cuando en vez, pero ¿por qué es malo pasar un fin de semana en la playa? Imagino que el comentario está muy relacionado con el acostumbrado juramento del presidente, no se puede descansar si se está en un cargo público revolucionario, cosa que tampoco entiendo porque, hasta el más robotizado de los revolucionarios, es un ser humano.

Pero no, quizá ahí esté mi pifia. Si hay que cambiar al mundo, pues, hay que hacerlo desde sus habitantes. Y si hay que cambiar a sus habitantes, pues, habrá que hacerlo de fondo: robotizarlos para que no cuestionen (y cuidado con la IA).


Además ¡Las playas venezolanas son una hermosura! ¿cómo privar a una persona de esos lugares tan excepcionales? Pero entonces, luego de mucho pensarlo, lo dilucidé: las playas son una herramienta del imperialismo, y, presidente, estoy totalmente de acuerdo con usted:

1) A las playas van las personas que no tienen nada mejor que hacer sino ir a la playa, creando un déficit de trabajo en el momento y hundiendo a Latinoamérica (sobre todo el Caribe) en más miseria.

2) En las playas la gente se emborracha y se droga, impidiendo que el cerebro de esas personas se desarrolle normalmente, hundiendo a Latinoamérica (sobre todo el Caribe) en más miseria.

3) Las playas son demasiado hermosas, debido a la cantidad de dólares que bush y sus aliados se gastan para ese propósito. Así la gente va a las playas a no pensar sino a sentir lo que le transmite aquella hermosura, hundiendo a Latinoamérica (sobre todo el Caribe) en más miseria.

4) En las playas la gente se ahoga, menos capacidad de producción, propiciando así el hundimiento de Latinoamérica (sobre todo el Caribe) en más miseria.

5) Está demostrado que caminar sobre arena cansa más que caminar sobre el asfalto, así que el trabajador, al ir a las playas, se cansará más, e irá al día siguiente muerto a su trabajo, porque tuvo un fin de seman en la playa, hundiendo, de esta manera, a Latinoamérica (sobre todo el Caribe) en más miseria.

6) Que un citadino vaya a la playa implica la distracción de los pescadores en otras atenciones, hundiendo a Latinoamérica (sobre todo el Caribe) en más miseria.



En fin, esas sólo fueron algunas de las causas por las cuales ir a la playa está mal para el presidente de mi país.

Si eres de Venezuela te recomiendo que veas bien esas fotos, porque quizá no la puedas ver más nunca... es malo ir a las playas.

--------------


-Si eres demagogo...
-Fíjate, Luis... si eres escritor tienes que medir cada palabra, pero si no las mides, cualquier consecuencia será individual... si eres presidente de un país...
-¿Y por eso tienes que hacer demagogia?
-Y por eso tengo que señalarlo...
-O sea que el presidente tiene que estar pendiente de todas las palabras que dice...
-Todos los presidentes tendrían que ser buenos escritores, licenciados en letras, filólogos, cosas así.
-Y estuviéramos bien, pero bien jodidos.
-Síp
-Tengo nacional.
-También lo tripeo... sírvelo.

Adéu.