
En la revista
Letras Libres número 96 de 2006, leo lo siguiente:"Es una decisión que coincide con la experiencia que Paz había tenido en España, y sobre todo, con una evolución interior que lo conduce hasta la convicción de que la literatura se debe a la individualidad, a la preeminencia de lo humano sobre la religiosidad secular de las ideologías; más a Baudelaire y a San Juan de la Cruz que a Gorki o a Sartre."1 Más adelante continúa Guillermo Sheridan: "Paz y sus amigos se acercan a la convicción de que un escritor no aspira a ser un maestro de las masas, sino un "blasfemo aislado", que no grita en la plaza pública, sino escribe en el silencio de su habitación, que no se empeña en educar al pueblo, ni a concientizarlo, sino a ser fiel a sí mismo, a tener el derecho a dudar y hasta a equivocarse, pero "desde su soledad, desde su cuarto", hecho preferible a repetir "la verdad del partido o de la iglesia."2
Veintiuno venezolana,
Letras Libres México y España. Dos revistas definitivamente hermanas, hijas también de
Vuelta, la que fuera editada por Octavio Paz. Lastimosamente
Veintiuno no sale más, a pesar de la gran publicidad que se le hizo en su momento. Como sea, en el número 17 de la venezolana, Colette Capriles, en
Física de los poderes, nos comenta: "En realidad Carl Schmitt es como el precursor de la rebelión ante lo políticamente correcto, y ante esa tiranía del bienpensante que recompone el universo semántico de la vida política para extirparle el conflicto, neutralizando la carga histórica de las diferencias.
Que no se pueda hablar de raza, clase, sexo, autoridad, normalidad, violencia, orden, religión, pero que sin embargo se reivindique la diversidad y las minorías, es la clase de hipocresía puritana que rodea la isla del liberalismo, diría Schmitt si tuviera que pronunciarse sobre estas paradojas contemporáneas. Pero es que, en efecto, el desarrollo de ese lenguaje de lo políticamente correcto, que sirve para convertir lo nombrable en innombrable, negando a la vejez para transformar a sus portadores en "adultos mayores", o convirtiendo a niños malcriados en víctimas de "déficit de atención", o metamorfoseando la pobreza en "lo popular", y al buhonero en "empresario informal", disuelve la reciedumbre del liberalismo, que radicaba en la fuerza de su resistencia al poder y a la dominación, para entronizar la antipolítica, la indistinción, el relativismo, el todo vale; y no queda más que estar de acuerdo con Shmitt cuando sugiere que detrás de la antipolítica roncan otras apetencias, infames casi siempre."
Ahora comienza la discusión.

R1: Todos tenemos un amigo "El negro" y cuando lo llamamos decimos: "negro, ven pa'ca". La Biblia se refiere a los hijos de Dios como sus criaturas, y más de una vez he escuchado a la mamá colombiana de una amiga llamarle criaturita a algún bebé. Claro que es muy distinto si hablo de criaturas nocturnas, que me recuerda más a películas de zombies o de vampiros, esas películas que dan miedo, como Caracas de noche. RAE: Desdentado:
1 adj. Que ha perdido los dientes.
2 adj. Zool. Se dice de los animales mamíferos que carecen de dientes incisivos, y a veces también de caninos y molares; p. ej., el perico ligero, el armadillo y el oso hormiguero. U. t. c. s. (usado, usada o usadas también como sustantivo)
3. m. pl. Zool. Orden de estos animales.
La primera acepción es totalmente correcta y es posible ser usada refiriéndose a una persona que no tenga dientes. Un odontólogo se referirá a una persona sin dientes como desdentado, no como "potencial dentado".
Luis es y no es un personaje. El otro Luis es y no es un personaje. La discusión que continúa luego de
Caracas por un periodista español se alargó calurosamente. Los tres comentarios -de caraqueños, todo hay que decirlo- que tuve en esa reseña, fueron negativas y muy negativas. Mi intención no es jalarle bolas a Guillermo de Olmo, es simplemente reivindicar la frase con que comienza mi bastante corta reseña: "Es una buena crónica".
La vuelvo a leer y ahora no nada más me parece una buena crónica, sino que sigo consiguiéndole tela. Está claramente dividida en dos: la clase media y la clase baja. Una Shirley con carro y que "adquiere bienes suntuosos por encima de sus posibilidades" y una Shirley que viaja tranquila por Petare. La primera Shirley "...se empeña en ignorar." los barrios caraqueños. La segunda "...tiene 23 años, está en paro y vive con su hija de cuatro en una habitación alquilada en el barrio de Petare." Imaginamos que no le da demasiado tiempo para pensar en la primera Shirley y "su pandilla y el frenesí consumista de San Ignacio." ¿A quién va la crítica? ¿a quién los insultos? ¿a una Shirley que vive del consumismo, que no le para a los barrios caraqueños, que se mete en problemones económicos para aparentar lo que no es? ¿o a la Shirley que vive en Petare como madre soltera? Lo dije en los comentarios y lo repito, sí, hay una visión de zoológico, de discovery channel en un documental de África (y no precisamente acerca de elefantes o tigres), una visión casi aterrada con lo que se vive en Caracas, impresionada, pero, y definitivamente, no hay discriminación. Hay, y ahora entramos en tema, una renuncia a la hipocresía de lo "políticamente correcto", y ahora pueden recordar la segunda cita.
La primera es para plantarme: yo aquí no estoy escribiendo para concientizar a las masas, yo aquí estoy escribiendo desde la soledad de mi cuarto. No ando con ideologías ni caras ni baratas, aunque tenga mis opiniones, pero definitivamente Paz tenía mucha razón cuando decía que "El pragmatismo es más poderoso y eficaz que las ideologías. Más humano también." Lo "políticamente correcto" es una ideología que limita, a un escritor mucho más. Las cosas como son: negro es negro, desdentado desdentado y criatura somos desde los microbios hasta Dios. ¿Dónde, en esta frase hay racismo? "Ángel, un negro, dice que es «una potencia que inventó un idioma» y me pregunta si tendría problemas por su color de piel." Paternalismo quizá, ¿pero racismo? ¿porque dice que Ángel es un negro y de esa manera aclarar la siguiente parte de la frase? Pues, Andrés Eloy Blanco ha de ser el racista más conmovedor. No Luis, no hay racismo, y no te empeñes en verlo. ¿No te gusta el paternalismo? A mí tampoco, pero estoy seguro que cuando un español se entera de que los gallegos son los tontos de América Latina y que los gallegos son todos los españoles tampoco les gustará. Y así crecimos, así crecieron ellos, no bajar la guardia, siempre luchar contra ese tipo de estereotipos, pero llamar las cosas como son. Hacerlo no es ningún pecado, lo contrario sería hablar de las apetencias infames que menciona Colette Capriles en su ensayo. Vamos, que me paso por el forro lo políticamente correcto, queda claro.
Luego de esta respuesta considero justo aprovechar la entrada para responder también a Tata y a Hal algunas cosas que quizá se hayan quedado por fuera en las respuestas del comentario.

R2: Tateits. En realidad no veo por ninguna parte ninguna loa a chávez, más bien mucha crítica.
Los españoles, en su mayoría, no quieren a chávez, así el Partido Socialista sea el que gobierne actualmente. Frases como "cinturón de miseria" o "cerros, donde anida la pobreza y donde la ley es una palabra huera." creo que confirman lo que digo. Dudo que el G. de Olmo anduviera por ahí con una camisa del ché o viendo "los grandes avances de la revolución", y más (o menos), avalándolos. Creo que la clave de la crónica es la desigualdad. Sí, creo que hay una mirada de izquierda, una izquierda pensante, actual y desligada del autoritarismo; que va de la Caracas que "se reconforta ocultando aquello que no les gusta ver" a la "la poco edificante realidad de los barrios de los cerros, donde anida la pobreza y donde la ley es una palabra huera." Creo que hay, en el artículo, un llamado a la solidaridad, un intento de que los caraqueños nos reconozcamos, siempre bajo la mirada extranjera, porque la interna está demasiado polarizada para ver nada en perspectiva. Si me preguntan si la opinión de un húngaro sobre Caracas (Venezuela en general) es más productiva que la de un caraqueño diría que sí, con un solo condicionante: habría que vivirla al menos por dos noches en dos lugares disímiles que conviven. Así lo hizo este de Olmo y por eso, sigo plantándome, me parece una buena crónica. Luego puede o no gustar la mirada discoverychanneliana, siempre por encima del hombro, puede gustar o no el paternalismo, pero no implica que no sea una mirada justa.

R3: Hal, sigo estando de acuerdo contigo cuando dices que los europeos (¡el mundo entero! agregaría yo) nos visitan para hacer turismo de miseria. Pero también creo que es un poco injusto comparar a un periodista español con las trasnacionales, aunque se podría hacer más con el periódico que publica la reseña. En todo caso en el punto en el que más estoy en desacuerdo con lo que dices (a parte de lo ya dicho en los comentarios) es que entre líneas nos encasqueta a la clase media la culpa de la situación de pobreza. No leo en el artículo algo que me lleve en esa dirección. A menos que, como dije antes, la no conciencia del otro que tenemos muchos de la clase media sea una de las causas de la pobreza, y para ello creo que el análisis le tocaría a un sociólogo, no tengo las herramientas suficientes. A simple vista, vivir sin ver la pobreza no parecería ser su causa, pero sí una falta de humanidad. más aún conviviendo en la misma zona. Creo que la crónica es una o dos fotos con adjetivos. María Fernanda Palacios dice que los adjetivos pueden dar vida o matar un texto, en este caso pienso que le dio una polémica vida. Retrata, presenta las dos Caracas, listo. Se moja lo necesario para su comodidad. Paternaliza mucho, cierto. En mi experiencia viviendo aquí he aprendido que la mayoría de los españoles nos quieren cuidar, quieren ser nuestra figura paterna, se creen con ese derecho, pero en general, y esto es mi percepción, no lo hacen con malas intensiones, aunque bien no cae.
Bueno, hasta aquí el megatocho. Lo pude haber seccionado, pero hubiera sido injusto. No me odien por eso y discúlpenme por el tono de enfado, el debate debe estar por encima de cualquier molestia, espero que así lo tomen.
Notas:
1 Por cierto, el diálogo que ofrece Eduardo Liendo en Los platos del diablo entre Sartre y Oscar Wilde, referente a este tema, no tiene desperdicio.
2 Sheridan hace aquí un llamado: conversaciones con Octavio Paz (I, p.129)
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Luis y Luis acaban de tener un cortocircuito, algo ocurrió, una extraña sensación, un presentimiento. No saben dónde están, se sienten amenazados por una realidad a la que no pertenecen. Es como tener una caja de Blue Label al frente, no tienen ni idea de qué hacer. Están mudos. Lo siento, en lo que se les pase les aviso.