lunes, 23 de abril de 2018

Breve reseña de Rendición, de Ray Loriga



Rendición, la novela ganadora del Premio Alfaguara de novela 2017, y que leímos en la anterior edición de El Book Club, me recordó al comentario de Ricardo Piglia que reza:

“La versión moderna del cuento (…) trabaja la tensión entre las dos historias sin resolverla nunca. La historia secreta se cuenta de un modo cada vez más elusivo (…) lo más importante nunca se cuenta. La historia secreta se construye con lo no dicho, con el sobreentendido y la alusión.”

Esa tensión en la novela (si nos permitimos extender lo anterior a la novela o al contrario) está enmarcada en una narración de un hombre común que cuenta los cambios que va sufriendo una familia a consecuencia de una guerra.

La novela se narra como en POV. Similar a lo que ocurre con los personajes de Being John Malkovich, miramos a través del protagonista: en Rendición somos también el narrador. Al vivirlos con él, al atraernos a sus cavilaciones, los del protagonista son también nuestro tiempo y nuestro mundo.

Despojada de grandes aforismos, la narración de Loriga logra hacer que cada pasaje, cada frase marchen hacia la construcción de la historia.

O de las historias.

Continúa...

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Esta nota fue publicada en la página de mi librería favorita de Dallas, The Wild Detectives (estoy muy de acuerdo con ellos). Si quieren terminar de leer esta breve reseña y además ver el video de la entrevista que le hizo Buenafuente a Loriga, pues, sigan este enlace.

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-Así me parecía que me decían a mí cuando estaba allá.
-¿Cómo?
-Al talego, coleguita.
-¿Y eso no significa que te vayas a la cárcel, panita?
-Sí.
-¿Y eso era lo que te decían?
-Eso era lo que me parecía que me decían.
-¿Y qué te decían?
-Hasta luego, coleguita.
-Oh... Pues, salú.

¡Al talego, coleguita!

viernes, 13 de abril de 2018

Dudando de la democracia

A continuación, algunas preguntas que yo me hago sin ser un gran conocedor de la política pero que desde mi punto de vista de interesado por asuntos mundiales me preocupan. Quizás algunas preguntas tengan respuestas evidentes. Pido perdón de antemano, pero creo que el fondo de mi preocupación puede resonar en algún lector.


Creo que es muy evidente que internet ha difuminado las fronteras de los países. Diría que lo que pasa en el mundo es de incumbencia global.

Entonces, ¿cómo una democracia que se basa en problemas locales, puede dar alguna respuesta a los problemas globales? ¿cómo es que una democracia construida a través de un sistema histórico y cultural completamente local puede dar alguna respuesta a un mundo que construye un sistema histórico y cultural global?

En EEUU hay gerrymandering. En Latinoamérica hay populismo. Europa vive un choque cultural. En las democracias escandinavas nadie conoce el nombre del presidente o del primer ministro. Las democracias no son perfectas en el país donde se aplican, ¿cómo podríamos imaginar, entonces, que ofrezca respuestas globales?

Por otra parte, la Unión Europea no pudo frenar la salida de UK. La OEA no sabe qué hacer con Venezuela. Y la ONU no ofrece respuestas concretas a los problemas más importantes del mundo como por ejemplo el ataque con armas químicas de bashar al asad en Douma.

Mientras escribo esto, leo que el Consejo de Seguridad de la ONU no aprobó ninguna resolución con respecto al ataque con armas químicas en Siria. Leo que la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, dijo lamentar que el "obstruccionismo" ruso mantenga "rehén" al Consejo de Seguridad. En pocas palabras, la ONU es una especie de espejo gigante de lo que ocurre en la mayoría de los países occidentales: un foro polarizado incapaz de dar respuestas a los problemas globales.

EEUU, eregido de repente como el país justiciero del mundo, ha dicho que si la ONU no puede hacer nada entonces las decisiones se tomarán de forma unilateral. EEUU, cuyo presidente ni siquiera representa a la mayoría de los votantes. Pero no es menos cierto que EEUU ha desarrollado una tecnología armamentística avanzadísima, además de relaciones suficientemente fuertes con los demás "líderes" de occidente como para llevar a cabo una acción que dé resultado con respecto a Siria.

Por su parte, Rusia, cuyo presidente tiene poco o nulo respeto por la democracia, se erige como el país que quiere quitarle el trono de protector a EEUU. Es también un gigante armamentístico y tiene suficiente influencia como para intentar frenar los avances de EEUU y sus aliados. Además siempre ha protegido al gobierno de bashar al asad.

Y el resto de países debe aceptar las decisiones y las peleas de estos dos "hermanos grandes" sin haber participado en la elección de sus líderes.

Si tomamos por cierta la frase de Camus "La libertad debe ser para todos o para nadie", creo que deberíamos también aceptar entonces que la forma de representación no puede ser ya territorial: la democracia también debe ser para todos, o al menos algún sistema justo debe ser para todos. Mientras haya una Corea del Norte, mientras haya una Venezuela, mientras haya ataques químicos contra civiles en Siria, y que todo eso ocurra en nuestras narices (casi literalmente), entonces no podemos sentirnos ni libres ni demócratas ni justos.

Porque lo que decía Camus se ha validado aún más con el auge en la rapidez de las comunicaciones. Pocas horas, quizás minutos después de que al asad gaseara Douma en Siria aproximadamente la mitad del planeta, que es la población que tiene internet, se enteró. Muy probablemente buena parte de la otra mitad se habrá enterado con bastante rapidez. El desconcierto y la indignación es global. Y a esta hora, el 12 de abril a la 1:24pm ese mundo indignado con el uso por tercera vez de armas químicas en contra de los rebeldes sirios espera sin preguntarse más nada qué decidirá trump con respecto al desafuero de al asad y cómo responderá putin.

De un lado está el peor presidente en la historia de EEUU: el menos preparado, el más arrogante, el que menos valores transmite, el que menos cree en las leyes, el menos popular en mucho tiempo. Del otro, un cínico dictador, que asesina personas en cualquier lugar del mundo y que apoya regímenes en crisis para aumentar su influencia y, básicamente, esclavizarlos. A estos dos hombres son a los que mira el mundo esperando una respuesta a un problema que concierne no sólo a EEUU y a Rusia.

Algo en cómo funcionan las cosas ya no funciona.

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Esta vez Luis y Luis sólo beben sin hablar.

باي