jueves, 14 de agosto de 2008

De los Karamázov (III)

Pensé que con tres entradas me bastaría, pero me volví a equivocar. Así que aquí va la tercera y penúltima entrada de este tema. Más política, más adolescencia.

"‑No se puede ocultar la verdad. He tenido más de una ocasión para charlar con Rakitine. Y se dice que esta idea la ha expresado también el viejo Bielinski.
‑¿Bielinski? No lo recuerdo. Desde luego, no lo ha escrito en ninguna parte.
‑Tal vez no lo haya escrito, pero lo ha manifestado. Se lo he oído decir a... Bueno, eso no importa.
‑¿Has leído a Bielinski?
‑No, en verdad no lo he leído, ya que sólo conozco de él el pasaje en que comenta por qué Tatiana no parte con Onieguine.
‑¿Por qué no parte con Onieguine? ¿Acaso lo has comprendido?
‑Perdona, pero creo que me tomas por un chiquillo como Smurov ‑observó Kolia con una sonrisita que era una mueca de irritación‑. Además, no vayas a creer que soy un gran revolucionario. A veces no estoy de acuerdo con Rakitine. No soy partidario de la emancipación de la mujer. Reconozco que la mujer es una criatura inferior nacida para la obediencia. Les femmes tricotent, dijo Napoleón, y por lo menos en este punto ‑Kolia sonrió- comparto la opinión del seudo gran hombre. También considero que es una cobardía emigrar a América, y más que una cobardía: una estupidez. ¿Para qué irnos a América cuando podemos trabajar en nuestra casa por el bien de la humanidad? Sobre todo ahora, tenemos a nuestra disposición un amplio campo de fecunda actividad. Esto es lo que respondí.
‑¿Lo que respondiste? ¿A quién? ¿Es que alguien te ha propuesto ir a América?
‑Sí, me lo han propuesto, pero yo no he aceptado. Te lo digo confidencialmente, Karamazov. Ni una palabra a nadie, ¿entiendes? Sólo tú lo sabes. No tengo el menor deseo de caer en las garras de la Tercera Sección para aprender las lecciones que se dan en el puente de las Cadenas.

»Te acordarás del edificio
próximo al puente de las Cadenas.»

¿Te acuerdas? ¡Es magnífico! ¿De qué te ríes? Supongo que no creerás que estoy hablando en broma.
Y Kolia se estremeció al pensar: « ¡Si se enterase de que éste es el único número de La Campana que tengo y no he leído ningún otro ... !»
‑ ¡Oh, no, no me río! ‑repuso Aliocha‑. Y no puedo pensar que me hayas mentido, por la sencilla razón de que sé que lo que me has dicho es la pura verdad... Dime: ¿has leído «Eugenia Onieguine», el poema de Pushkin? Has hablado de Tatiana.
‑No, aún no lo he leído, pero quiero leerlo. No tengo prejuicios, Karamazov; lo miraré por las dos caras. ¿Por qué me lo preguntas?
‑Por nada.
Kolia se irguió ante Aliocha. Quería saber a qué atenerse.
‑Dime, Karamazov: ¿me desprecias? Te agradeceré que me hables con franqueza.
Aliocha lo miró estupefacto.
‑¿Despreciarte? ¿Por qué? No, no; me limito a lamentar que un chico que vale tanto como tú y que está en la aurora de la vida, se haya dejado descarriar, dando crédito a semejantes disparates.
‑Dejemos a un lado mi valía ‑replicó Kolia con cierta arrogancia‑. Soy suspicaz, estúpida y groseramente suspicaz. Hace un momento, me ha parecido que tu sonrisa...
‑¡Bah! He sonreído por otra cosa. Te voy a explicar el motivo. No hace mucho leí la opinión de un extranjero, de un alemán establecido en Rusia, sobre la juventud actual. Este hombre ha escrito: «Si prestáis a un colegial ruso un mapa del firmamento, él, aunque sea el primero que ha visto en su vida, os lo devolverá al día siguiente corregido.» Ningún conocimiento y una presunción sin límites: esto es lo que el alemán reprocha a nuestros estudiantes."



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-No entiendo las imágenes.
-Mira lo que puse en la primera entrega.
-¿Del blog? -dijo Luis algo inquieto-
-No, gilipollas, de De los Karamázov.
-Aaah... vale... ahora vuelvo.
-Eeeh... llévate la cerveza.
-Dame acá.


¡Ah nyuhng!

domingo, 10 de agosto de 2008

De los Karamázov (II)


Aquí va la segunda parte de la fraternal conversación entre Kolia y Aliosha.


Sólo agregar algo que se me quedó en los dedos en la última entrada: Aliusha, un niño de once años que admira fehacientemente a Kolia, está casi terminal, por eso lo del médico (en la entrada anterior). También que ¿qué dirán los chavistas de Aliosha por esa última afirmación, que por cierto, es mi personaje favorito? En fin, ahí les va...


"Y pensó: «¡Otra vez, otra vez!»
‑Voltaire creía en Dios, aunque un poco fríamente. Y, al parecer, del mismo modo amaba a la humanidad ‑repuso Aliocha con toda naturalidad, como si hablara con una persona que tuviera la misma edad que él, o incluso que fuera mayor.
A Kolia le impresionó la falta de seguridad que demostraba Aliocha en su juicio sobre Voltaire, y también le llamó la atención que dejara en manos de él, que no era más que un muchacho, la solución de un asunto tan importante.
‑Por lo visto ‑dijo Aliocha‑, has leído a Voltaire.
‑Sí, pero... sólo Candide traducido al ruso... Una traducción antigua, pésima...
«¡Otra vez, otra vez!»...
‑¿Lo entendiste?
‑¡Pues claro! Lo comprendí todo... ¿Por qué dudas de que lo comprendiera? Hay pasajes graciosos... Puedes estar seguro de que soy capaz de entender una novela filosófica escrita para exponer una idea... Soy socialista, Karamazov ‑dijo de pronto, embrollándose definitivamente‑, un socialista recalcitrante.
Aliocha se echó a reír.
‑¿Socialista? ¿De dónde has sacado el tiempo para estudiar y adoptar el socialismo? Sólo tienes trece años.
Estas palabras hirieron a Kolia.
‑En primer lugar, no tengo trece años, sino que dentro de quince días cumpliré los catorce ‑dijo impetuosamente‑. Además, no comprendo qué relación tiene mi edad con lo que estamos discutiendo. Son mis convicciones y no mi edad lo que importa. ¿No es así?
‑Cuando seas mayor verás la influencia que tiene la edad en las ideas. Eso no puede haber salido de ti.
Aliocha dijo esto con toda calma. Kolia, en cambio, le contestó, nervioso:
‑Óyeme, tú eres partidario de la obediencia y del misticismo. No me negarás que el cristianismo sólo ha sido útil a los acaudalados, a los poderosos, para mantener a las clases inferiores en la esclavitud.
‑Ya sé dónde has leído eso, ya sé quién te lo ha enseñado.
‑¿Por qué crees necesario que lo haya leído? Nadie me ha inculcado estas ideas. Tengo capacidad para juzgar por mí mismo... Y te advierto que no soy enemigo de Cristo. Cristo tenía una personalidad enteramente humana. Si hubiera existido en nuestra época, estaría al lado de los revolucionarios y habría desempeñado un papel visible. De esto no cabe duda.
‑¿Pero de dónde te has sacado todo eso? ¿A qué imbécil has escuchado? ‑exclamó Aliocha."


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-¿Los chavistas?
-Pues, sí... básicamente Aliosha les dice imbéciles.
-Imbécil será su madre.
-Muerta.
-Me importa una mierda. Jesús era revolucionario.
-Pues sí, si no la historia no se partiría en dos, pero de ahí a que sea chavista como varios han afirmado... pero me voy de la "idea".
-Anda con tus dostoyevskerías a la puta mierda. Jesús era revolucionario y la revolución es chávez -dijo Luis levantándose y poniéndose la mano en el corazón, mirando al infinito y más allá-
-Tienes razón, brindemos por esa vaina ¡nojoda!
-¿Whisky 18?
-¡Claro!


¡Do svidanja!

viernes, 8 de agosto de 2008

De los Karamázov (I)


Aquí podrán apreciar, tanto el artículo como mi respuesta a un compa bloguero que leo desde hace un tiempo. Esa respuesta, debo decir, no sólo la saco del, por mí, venerado profesor José Sánchez Lecuna, sino también de Los Hermanos Karamázov. Esta entrada la haré por partes porque es un capítulo completo y como sabrán, los capítulos del Dosto no son particularmente cortos para leerlos en un monitor. Otra cosa, la quiero hacer, entre otros motivos, porque comparto mucho de lo que allí se dice, comparto cosas de un lado y sufro otras del otro. Es como una recomendación de un clásico, que no está muy elegante, pero siempre invita ¿no?

Aquí pueden ver más o menos la descripción de Aliosha (Alekséi Fiódorovich Karamázov), y les cuento un poco de Kolia, en las mismas palabras de Dostoyevski: "Cuando Kolia fue al colegio, su madre estudió todas las asignaturas, con objeto de poder ayudarlo en los deberes; trabó conocimiento con los profesores y sus esposas, a incluso procuró simpatizar con los compañeros de su hijo para evitar que se burlasen de él o le pegaran. A tal extremo llegó en esta táctica, que los alumnos empezaron a burlarse de Kolia, a zaherirle con frases como «el pequeñín mimado por su mamá». Pero Kolia supo hacerse respetar. Era un chico audaz y pronto se le consideró como uno de los más fuertes del colegio. Además, era inteligente, tenaz, resuelto y emprendedor. Un buen alumno. Incluso se rumoreaba que aventajaba a Dardanélov, su maestro. Pero Kolia, aunque afectaba un aire de superioridad, no era orgulloso y sí un buen camarada. Aceptaba como cosa natural el respeto de sus compañeros y los trataba amistosamente. Tenía sobre todo el sentido de la medida, sabía contenerse cuando era necesario y no rebasaba jamás ante los profesores ese límite en que la travesura se convierte en insubordinación y falta de respeto, por lo que no se puede tolerar. Sin embargo, estaba siempre dispuesto a participar en las granujadas de la chiquillería, si la oportunidad se presentaba; mejor dicho a desempeñar el papel de pilluelo para impresionar a la galería. Llevado de su excesivo amor propio, había conseguido imponerse a su madre, que sufría desde hacía tiempo su despotismo. La sola idea de que su hijo la quería poco era insoportable para la señora de Krasotkine. Consideraba que Kolia se mostraba insensible con ella, y a veces, bañada en lágrimas, le reprochaba su frialdad. Esto desagradaba al muchacho, que se mostraba más evasivo cuanta más efusión se le exigía. Era un efecto de su carácter y no de su voluntad. Su madre estaba en un error. Kolia la quería. Lo que sucedía era que detestaba las «ternuras borreguiles», como decía en su lenguaje escolar."

Espero que se hagan una idea general.

CAPÍTULO VI (del libro décimo)
DESARROLLO PRECOZ

‑¿Qué dirá el doctor? ‑preguntó Kolia‑. Tiene una cara repelente, ¿verdad? La medicina es algo que no puedo sufrir.
‑Iliusha no tiene salvación: esto es lo que estoy temiendo que diga el doctor ‑repuso Aliocha con profunda tristeza.
‑Los médicos son unos charlatanes... Oye, Karamazov: me alegro de haberte conocido; hace mucho tiempo que lo deseaba. Lo que me apena es que esta amistad haya empezado en circunstancias tan tristes.
Kolia habría deseado decir algo más expresivo, más afectuoso, pero estaba un poco turbado. Aliocha lo advirtió y le tendió la mano.
‑Hace tiempo que te considero como un ser raro, pero respetable ‑siguió diciendo Kolia, aturdido‑. Me han dicho que eres un místico, que has vivido en un monasterio. Pero esto no me importa. El contacto con la realidad te curará. Así les ocurre siempre a los que son como tú.
‑¿A qué llamas un místico? ¿De qué me he de curar? ‑preguntó Aliocha un tanto sorprendido.
‑Pues te has de curar de Dios y... de todo eso.
‑¿Es que tú no crees en Dios?
‑No tengo nada contra Él. En verdad, Dios no es más que una hipótesis. Sin embargo, reconozco que... que es necesario para ordenar la vida... y para otras cosas... Tanto ‑terminó Kolia, empezando a enrojecer‑, que si Dios no existiera, habría que inventarlo.
De pronto, pensó que Aliocha podía creer que hablaba para darse importancia, para exhibir su erudición. «Sin embargo ‑se dijo, irritado‑, nada más lejos de mi ánimo que alardear de cultura ante él.» Se sentía profundamente contrariado.
‑Estas discusiones me repugnan ‑declaró‑. Se puede amar a la humanidad sin creer en Dios. ¿Lo dudas? Voltaire no creía en Dios y amaba a la humanidad.


Hasta aquí la cita. No tengo ni idea de quién es la -mala- traducción pero la conseguí aquí, porque como se imaginarán no iba a copiar todo de mi libro, que por cierto es el de la Random House, en la segunda edición de Debols!llo y traducido por José Laín Entralgo pal que le interese.

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-A ver si entiendo... tú eres Aliosha.
-A veces, a veces tú también, cabrón.
-No, no... mentira ¡tú eres Kolia! -dice como sorprendido el cabrón de Luis-
-¿Cuál es el puto problema con identificarse con los putos personajes de las putas novelas?
-Ninguno, no te me arreches... lo que intento saber es con quién te identificas.
-No... yo me identifico con uno y tú con otro.
-Ah, verdad, eso de que somos el mismo pero los contrarios y tal ¿no?
-Aja...
-Ya... a ver... yo debería de ser Kolia ¿no?
-Pues no, a veces yo soy Kolia, la mayoría. Tú eres Aliosha... a ver ¿cuántas veces te he dicho yo que creo en Dios?
-Desde hace unos 3 años... no sé, varias.
-Ahí está... desde hace unos 3 años ¿quiere decir entonces que antes de esos tres años no pensaba en Dios?
-No, antes, recuerdo, no creías en Dios.
-Y tú, te recuerdo, cargabas con una cruz de palma para ahuyentar al negro que te perseguía.
-¡Vete a la mier da!
-Un shot y seguimos luego ¿vale?
-Cabrón.

¡Haere ra!

sábado, 2 de agosto de 2008

¿Sherlock House o El Mito de House?















Voy a tratar de buscar otro reportaje más serio, pero con la caída del emule, pues... no sé cuánto me tardaré.
En este podrán apreciar la profunda ignorancia de los actores (el primero Hugh Laurie) y el engaño, la mentira de David Shore.

Aunque también me imgaino que las preguntas de la periodista que mandaron a los estudios no debieron de haber sido demasiado perspicaces.

En lo particular, ya les he dicho, me interesa House por su existencialismo. La construcción dramática de los últimos capítulos de la cuarta temporada, definitivamente son brutales. Pero aunque se pueda creer que están más enfocados a mantener la audiencia para la quinta (que claro que también), ese hecho no hace a un lado lo que mantengo y creo que es la filosofía de la serie: el absurdo camusiano.
En el final de la tercera temporada, cuando ya renuncia hasta Cameron, Wilson en un momento a solas con House le pregunta cómo se siente y éste le responde, con una de sus sonrisas, que "Todo está bien." Para mi sorpresa (quizá por descreído) Amber, en el limbo, le dice lo mismo a House: "Todo está bien." Y no es coincidencia, fíjense:
«Juzgo que todo está bien», dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo feroz y limitado del hombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que deberá ser arreglado entre los hombres.

Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos."

House casi tiene la decisión de volver o no a la vida hasta que Amber le dice que todo está bien y él lo acepta. Él es conciente de lo que ella le dice, regresa a la tierra a arreglar -entre hombres- su destino, que al mismo tiempo es humano (el destino de Amber lo crea House, creando a su vez el suyo propio).
Lo mismo pasa en el final de la tercera temporada. Vemos a un hombre solo, al que no le gustan los cambios y de un momento a otro se ve más solo y con nuevos y enormes cambios. Pero decide que todo está bien (lo verbaliza inclusive), sabe que todo el desbarajuste lo ha creado él mismo, se forjó su propio destino y ahora tiene que arreglarlo. Dramatismo más, dramatismo menos, los finales son muy parecidos desde el punto de vista existencial.

Ya no como producto televisivo, sino como obra televisiva, como total deudora de los grandes escritores existenciales del siglo XX y algunos del XIX, House es, por mucho, la mejor serie que he visto hasta los momentos. Eliminando intrigas juguetonas (Lost) o falsas filosofías (Heroes), House MD es una perfecta combinación de producto para masas y literatura existencial. Recuerda a los folletines del siglo XIX, sobre todo los dostoyevskianos.

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-Viejo, Shore está en lo correcto.
-Teoría de conjuntos: si todo A es B pero algo de B es A ¿cómo quedamos? un circulito o alguna figura cerrada dentro de otra ¿verdad? Bueno, viejo, every writer lies.
-Jajajajajajaja, vale... pero en todo caso es verdad lo que él dice, es basado en Sherlock Holmes, no en Sísifo, coño, deja la locura.
-Las medias verdades también son mentiras... lo habrá dicho House en algún capítulo.
-No, Luis... a ver, a House no le gusta la gente.
-Y sin embargo los cura.
-Pero no les importa, los cura por masturbación mental.
-Y por....
-No me jodas... birras que es temprano.

¡E noho ra!

lunes, 28 de julio de 2008

Abran Rayuela...

...en la primera página. Lean el primer párrafo, el que comienza: "¿Encontraría a la Maga?" Léanlo completo. Si no tienen Rayuela la buscan en google o también pinchen aquí.
Este es el arco...

Yo, el fotógrafo, voy caminando por la rue de Saine, ese arco da a la Quai de Conti y al salir se ve perfectamente el Pont des Arts a mano derecha, donde estaba esta Maga...



Que no es la que yo estaba buscando, pero me servía casi igual, sólo que a esta Maga no la podía tomar por la cintura etc.

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-¡Cabrón!

-Lo siento, viejo...

-¡Cabrón!

-¿Otro shot?

-¡Cabrón!

¡Ah nyuhng hee ga say yo!

La magia del curro nuevo

Como les adelanté, pues, estoy, como dicen aquí, currando. Creo que no dije cómo: tengo que caminar de bar en bar, de tintorería en tintorería y/o de panadería en panadería, ofreciéndoles que se cambien de la compañía eléctrica que les suministra elctricidad a otra "cuyo nombre no voy a mencionar... ahora." Es una real ladilla por razones obvias, pero es un trabajo. Y dije que era el trabajo perfecto porque pagan por contrato: contrato firmado, contrato pagado. Aquí es donde entramos en el asunto de la entrada.


Todas las tardes, a eso de las cuatro y media, nos reunimos todos con el gerente de la oficina. Un chamo de veintiséis años que gana lo que gana mi papá que tiene toda su vida haciéndose un currículo. Pero no es el punto. La cosa es que nos reunimos con él para comenzar a lanzar gritos de guerra. El primero es las buenas tardes. Parecemos carajitos de campamento. Él grita a todo pulmón: "¡¡Bueeeenas tardes!!" y nosotros tenemos que responder con el mismo tono: "¡¡Bueeeenas tardes!!" Si él dice sólo "¡¡Bueenas tardes!!" entonces nosotros debemos responder sólo: "Bueenas tardes!!" Y la diferencias de es es significativa, todavía no sé por qué, pero lo es. Del palo que generalmente el último buenas tardes es con una e rapidita pero acentuadísima. Luego nos pregunta cómo nos sentimos hoy y nosotros, cual chamitos de campamento de Lagovén, tenemos que pegar un brinquito, aplaudir y luego gritar a todo pulmón de nuevo: "¡¡Deee puta madre pa'rriba!! !!Deee puta madre pa'rriba!! ¡¡Deee puta madre pa'rriba" y terminamos con esta perla: "Eeeeeh ¡¡Jules!!" Ese Jules es la clave de todo el griterío que armamos todas las santas, calurosas y sofocantes tardes madridenses de lunes a viernes. Ahí nos calmamos un poco y el jefe de la manada comienza a hablar: "Bueno, chicos, tengo varios anuncios que hacerles. Primero es que... ¡¡Tenemos a una persona!!" y ahí vamos todos a responder de nuevo: "¡¡Tenemos a una persona!!" y va el jefe: "¿!Qué tenemos!?" y ahí vamos nosotros: "¡¡Una persona!!" El jefe: "¡¡Un Jules muy fuerte a menganita que hizo una campana!!" Y los autómatas de nosotros: "¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! ¡¡Jules para menganita!! Eeeeeh, ¡¡Jules!!" Entonces menganita o zutanito pasa al frente a responder las pícaras preguntas del jefe. Después el jefe pasa a darnos un ejemplo de alguna regla: "Tú, fulanito, ¿quién tiene las medias blancas?" Y va fulanito levantando pantalón por pantalón a verificar quién tiene las medias blancas, que pa más colmo, era yo el único, cosa que me hizo sentir super raro. El ejemplo explicaba la ley de probabilidades, en un salón de quince personas al menos una tendría las medias blancas. Eso es para que caminemos más, pero ya voy para allá. Por cierto, una campana significa firmar tres contratos el mismo día. Luego viene lo obvio. Al final todas las manos al frente y terminamos con un Jules muy fuerte.

Y dije que el Jules era una palabra clave. Los entendidos en la materia sabrán que Jules (o Julios) en el Sistema Internacional de Unidades (SI) es la unidad de energía expresada en newton por metro. Ya sus suspicaces mentes harán la relación. Qué ingeniosos estos tipos del marketing ¿no? Pero eso no es todo. Tienen una pizarra con un viaje de formas de ser (así mismo, formas de ser, la forma de ser se aprende, en el mundo del marketing, en una pizarra), del palo: "sé amable", "tienes que tener ánimos", "crécete ante las adversidades", vamos, un resumen de un libro de autoayuda. En otra pizarra unas reglas -que ahora sí son más lógicas para poner en una pizarra- para vender mejor.



Les he contado a modo de medio cachondeo lo que hacemos todas las tardes. Pero no les he contado lo que hace en mí todos los gritos campamentescos. Es que con razón uno jodía tanto en esos campamentos. Te llenan de Jules todas las mañanas y luego estás como drogado todo el día, súper activo, queriendo hacer mil vainas. Pues pasa igual, mis panas. Uno sale de esa oficina creyendo que le puede vender una computadora a bill gates, esos gritos te llegan a un lugar de tu subconciente y te animan. Yo que soy un tipo caliguebúo, más de estar sentado escribiendo mariqueras que de estar caminando Madrid a 38oC bajo sombra y a mil por hora (hasta que se irrita el descomedor), pues, lo hago. Luego entro a un bar con una sonrisota que no me la cree ni el cajero del banco: "Hola, buenas tardes ¿se encuentra el propietario del bar?" Cuando la respuesta es el huraño y desconfiado "Soy yo" comienza el mareo: "Hola qué tal, venimos de la empresa tal ¿la conoce?" Ese la conoce es mágico, aquí hay un montón de mariqueritas mágicas, porque ya el tipo dice sí y el sí siempre es mágico. "Pues sabrá que para el mes que viene subirán las tarifas de todas las empresas eléctricas (mentira, ya subieron. Sacamiento de catálogo, puesta en mano al cliente, mágico otra vez) cójalo que no muerde. Pues, si se cambia con nosotros, le ofrecemos una tarifa más económica que las de la competencia más un seis por ciento de descuento sobre esa tarifa, no cobramos algunas cosas que las demás compañías sí cobran y lo mejor, no le aplicamos la subida de los precios." Y aquí viene la magia final, impelable, porque si no lo dices te botan pa la chet: "Fenomenal, a que sí" traducido al venezolanés es "Está buenísimo ¿no?" No sé muy bien cómo, pero esas cosas van funcionando. Claro que de diez veces, funciona una (ley de probabilidades, quinta de la pizarrita lógica), pero funciona, entre otras cosas, porque lo haces bien. Dices las palabras mágicas en los momentos indicados, sonríes cuando es, tienes la actitud, etc., etc. Yo flipo.

Ahora, como esta vaina es pública y a mí no se me ocurrió mejor idea que publicar mi nombre sin el menor miramiento, pues, diré otras verdades.

Los primeros días yo no chocaba la mano con nadie (porque en la oficina el saludo es chocando la mano, con la mayor euforia posible sin entrar en lo ridículo), les daba la mano como una persona normal, no gritaba nada, aunque los gritos no son difíciles de aprender, no brincaba, me cruzaba de brazos y siempre me ponía detrás de alguien para que ni me vieran. Pero poco a poco voy integrándome a la manada, cada vez estoy más efusivo, más participativo, más activo y más dinámico, vamos, que en un año trabajando para estos tipos me contratarían en cualquier empresa (porque todas piden a una persona con esas palabras... y diez años de experiencia, así que quizá no me agarren). La vaina es que funciona. Yo que creía conocer la mente del ser humano y me ufanaba por mis deducciones psicológicas generalizadas de la gente, que decía grandísimas verdades acerca del ser humano y creía no equivocarme, pues, me he dado cuenta de que no tengo ni puta idea de por qué todo eso funciona. Todo, desde los gritos de guerra hasta la sonrisa falsa de presentación a un cliente. Y no funciona nada más para el curro, funciona también para la vida común, ahora espero que cuando me le acerque a una tipa en una discoteca borracho y le diga con mi sonrisa más falsa: "Hola, qué tal... yo soy Luis Borges y quiero conocerte" (para decir lo menos), y comience a hacerle un pitch de mí mismo, la tipa caiga cual bartender, y me firme el contrato.

PD: si algún jefe de algunas de las oficinas lee esto, el que dice arriba que escribió esto, pues, no fue, fue otro que se hace pasar por mí, en serio necesito el trabajo y estoy ¡SÚPER MOTIVADO!

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-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿De qué te ríes?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¿Qué? ¡Es en serio! Marico ¡trabajar en marketing puede cambiar los preceptos fundamentales de una persona!
-Jajajajaja, puede ser, viejo... todo te va cambiando, todo te va haciendo.
-Ya, eso lo sé, pero ¿y si me convierto en un empresario?
-Jajajajajajajajajajajajaja
-Marico, en serio me da un pelo de miedo... el primer mes que haga más de mil euros voy a querer tener mi oficina propia, y el jefe siempre nos dice que quiere que nosotros tengamos una oficina propia, eso me dan expectativas que nunca pensé que tendría.
-Jajajajaja, pues, ciertamente puedes hacerte un empresario, sin tiempo para escribir, con una carrera y un máster equivocados y malgastados, y una vida burda de culebrera.
-No digas eso, marico, que en serio me da miedo. Yo soy fuerte, no sucumbiré a las ansias de ganar dinero por ganarlo.
-¿Quién sabe? Quizá cuando seas un viejo retirado con millones en tu cuenta puedas comenzar a escribir -terminó Luis con una sonrisota expectante en su boca de gay-
-¡Cállate, coño!
-Jajajajajajajajajajajajaja
-¡Pásame un shot de tequila, nojoda!
-¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre pa'rriba! ¡Dee puta madre parriba! Eeeeh... ¡Jules! Jajajajajajajajajaja
-Cabrón.


¡Slán!

martes, 22 de julio de 2008

Paris según yo


París es una ciudad un poco increíble. Todo lo que van a leer a continuación es una (mala) aproximación a lo que querría decir que a su vez es una (mala) aproximación a lo que percibí de París que a su vez es una (pésima) aproximación de lo que la ciudad realmente es.

Aunque no bajé a los infiernos (a menos que las nocturnas, bohemias y rocheleras orillas del Sena lo sean) mi Virgilio fue simplemente insustituible.

Una primera noche de vinos, que entre dos licenciados en Letras no puede pasar sin hablar de los grandes problemas de la humanidad, del espíritu y de la literatura. Al día siguiente comenzó el espelucamiento. Rayuela es un libro que siempre hay que llevar debajo del brazo porsia. Así que al salir de Madrid, pues, pum, pa abajo del brazo. El viernes Virgilio tenía clases y me fui al Louvre con un mapa y mi muy, muy precario francés. A reventar de fotos a la pirámide de Ming Pei y pensando que no hay ángulo, iluminación ni forma de tomar una foto que sea original en esa pirámide. Es un poco frustrante. El Louvre es enorme, de hecho si uno ve todas las obras al menos un minuto se tardaría 4 meses en recorrer todo el museo. Ahí me senté en un jardincito (que no eran los Jardin des Tuileries), me despegué a Rayuela de debajo del brazo y comencé a leer el primer capítulo:

"¿Encontraría a la maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico."


Agarré el mapa, busqué el Pont des Arts, luego la rue de Saine... llegué a la susodicha calle y comencé a caminar hacia la Quai de Conti con el mapa en la mano. Se me volvieron a espelucar los pelos cuando al subir la cabeza vi el arco, un pequeño arco que da a la Quai de Conti. Tomé fotos. Luego pasé el arco y de inmediato puedes divisar el Pont des Arts. Espelucamiento de nuevo. Crucé la calle, comencé a subir los peldaños y no estaba... está, como es sabido, en Caracas. Con Gregorovius. Pero había una Maga distinta. Ésta estaba sentada sola, fumándose un cigarro, escuchando música, pasando el tiempo (como que no era tan distinta… al menos a la que vive todavía en mi mente). Ya dije que mi francés es demasiado precario, así que preferí simplemente tomarle una foto y seguir. Fui al Boulevard de Sebastopol sólo porque en Rayuela sale que posiblemente la Maga estuviera allí comiendo una salchicha caliente. Pero, ya lo dije, es sabido que está en Caracas con Ossip. Así que me conformé con una jarrita de vino malo en algún restaurantillo mientras Virgilio me llamaba. Y me llamó.


Desde este restaurantillo se veía el Pompidou, un museo de arte moderno que rompe totalmente los esquemas arquitectónicos de la ciudad. A Virgilio eso le parecía bien, a mí no, discutible. Virgilio tardó un montón en llegar, comimos y nos fuimos a los Champs Elysees y al Arco del Triunfo. En mi gran ignorancia (que se hace mayor en cada viaje y lugares que conozco, por ejemplo yo no sabía que Miguel de Unamuno había vivido y muerto en Salamanca) yo creí que los Champs Elysees eran unas construcciones cojonudísimas. Pues no, es una avenida cojonudísima. Como decir la Av. Bolívar. En serio si la Av. Bolívar estuviera mejor cuidada no tendría demasiado que envidiarle. Creo que Virgilio, cuando le dije lo de las construcciones, hizo lo imposible por no insultarme. En todo caso llegamos al Arco del Triunfo, donde lo primero que hice fue reventarlo a fotos, y lo segundo fue buscar a Francisco de Miranda: dice nada más Miranda. No busqué si había otro Miranda, así que confiemos en que era ese. No subimos, había demasiada cola, pero de seguro las fotos que se toman desde ahí son impresionantes. Luego, creo, nos fuimos al Sénat francés, una construcción hermosa. Allí escuchamos a un par de venezolanas molestas porque Bolívar debería de tener un museo hermoso para todas sus cosas. Luego Pont des Arts, vino, y a casita que el metro cierra a las 2:00am.


Al día siguiente sí fuimos al Louvre y nos pasó algo súper curioso y voy a contar las dos coincidencias, así una de ellas sólo tenga que ver con Madrid. Aquí hay una estación de metro que se llama Eugenia de Montijo, demasiado parecido, como se darán cuenta, al nombre del recién fallecido poeta venezolano Eugenio Montejo. En el caso de los grandes escritores (y Eugenio lo fue) las coincidencias se reducen al máximo. Al entrar al Louvre vimos, Virgilio y yo, que había una exhibición de un pintor llamado Pierre Mignard, nombre demasiado parecido al "personaje" de Borges que quería escribir el Quijote llamado Pierre Menard (Pierre Menard, autor del Quijote en Ficciones). Los dos ejemplos en el mismo párrafo no son capricho ni nacionalismo. En los colígrafos de Montejo se deja colar "algo" de Ficciones, aunque todavía no estoy demasiado seguro de qué es. Había que ver la exposición, obviamente, pero luego vamos ello.

Virgilio nunca había entrado al Louvre, así que ambos fuimos descubriendo. Ella más que yo por su vasta y necesaria –para mí- sapiencia de muchas cosas. Así que, como siempre, me dirigió: sala de esculturas griegas clásicas, sala de los etruscos, sala de los italianos y luego Pierre Mignard. A reventar de fotos la Venus de Milo y otras esculturas. Había una que me llamó supremamente la atención (y dirán que soy un pegado), pero era un guerrero griego, montado sobre un escudo con una cicatriz en el muslo… sí, como la de House. Así que tendré que hacer las respectivas investigaciones. Vimos muchas cosas, Virgilio se quedó con los rostros de Botticelli, pero definitivamente estar al frente de la Mona Lisa es algo. A ver, ese cuadro está en todos los libros de la Taschen, así sean de Dalí o Picasso. De hecho yo trabajé en una librería por algún tiempo donde vendían un libro de Da Vinci de proporciones incargables donde podías verla con lupa. Pero no es lo mismo. En serio, es algo. Luego de tomarle fotos con mi cámara (de rollos, creo que esto no lo había dicho antes), con mi celular y con la cámara de Virgilio me quedé un rato mirándola... y es algo.

Pierre Mignard. Pintor francés que al parecer pintó varias de las cúpulas del Louvre. Mi primer atisbo fue el de atribuirle el estatus de "decorador" de las cúpulas que Borges imaginó en La biblioteca de Babel. Y es que ciertamente el Louvre puede parecer una infinidad de cúpulas y salas, algo laberíntico en las que la "cultura" y la "historia" mundial pueden parecer infinitas. Qué sé yo. Luego también nos dimos cuenta de que algunas de sus pinturas, las de Pierre, son algo infinitas. Otra tarea para investigar.

En la noche agarramos un barquito por el Sena. Lo tomamos como a las 9:00pm (que aquí es pleno día en esta época). Hacía un poco de frío. Estábamos armados con dos botellas de vino que no abrimos en el barquito. Creo que molesté un poco a los chinos que tenía al lado: los llené de babas. Desde las calles de París, París es hermosa, pero desde el Sena es alucinante. El río, como dijo Cortázar, es verde olivo. Comenzamos por la Cathédrale de Notre Dame, en la que por cierto también entré y es estupenda. Cuando llegamos a la Eiffel era de noche, estaba azul Europa, increíblemente hermosa. No tengo muchas palabras para describirlo. Casi no hablaba con Virgilio, todo era impresión; un poco de impotencia, abrumado, estupidizado.

El resto de la noche fue divertida porque vimos a unos tipos en patines en líneas y ponían unos vasitos en el piso y hacían figuras y brincaban palos y vainas súper arrechas. Vino, orillas del Sena, discusión muy intensa acerca de la política mundial. Casita, el metro cierra temprano.

El domingo fuimos a las tumbas: Cortázar, Sartre y Beuvoir y Vallejo. Debo reconocer que nos pasamos de intensos Virgilio y yo, pero teníamos que tener Rayuela, vino y leerla en la tumba de Cortázar, pero ya va. Primero a Sartre. A él no le debo absolutamente nada, estuvo bien, está con su mujer, chévere, a Vallejo.

Yo comencé a leer poesía seriamente (disciplina que he perdido con los años) con Vallejo por un regalo que me hizo mi hermana cuando tenía ella unos 13 años (siempre ha sido muy inteligente, la pobre). Era una selección de su poesía, muy buen libro que me robó un infame profesor de literatura del colegio. Luego me compré sus obras completas en Ayacucho y, nada, leí bastante a Vallejo en algún momento de mi tardía pre adolescencia (17, 18, por ahí). A él sí le agradecí: "Completamente. Además ¡Gracias!" Un palo para Vallejo, otro para nosotros, un poema de Montejo y a Cortázar. Allí sí estuvimos un buen rato leyendo, bebiendo y hablando. En eso llegaron una chica colombiana, una chica y dos chicos argentinos. Hablamos, bebimos otro poco, yo comencé a leer un diálogo entre Oliveira y Traveler, pero no me podía salir peor (si no hubieran estado esos argentinos allí sí me hubiera podido salir peor), así que decidí que la argentina (hermosa, por cierto ¿es posible que todas las argentinas sean hermosas por el acento?) debía leer el kilométrico diálogo. Ya luego de como veinte páginas le dije que si no quería no leyera más. Pero mientras lo hizo fue fenomenal. Rayuela está escrita en argentinés, así habría que leerla. Los chicos se fueron y yo no le pedí el número a la argentina. Virgilio leyó otro poema de Montejo, hermoso, y a comer.

Ese día quería comer algo totalmente francés y Virgilio me recomendó carne molida cruda. Me lo recomendó no porque ella la haya comido, sino porque es totalmente francés. Pues, debo decir que es carne molida cruda. Sin asar. Sin pegarle ni un yesquero: cru-da. Con condimento que jode, pero totalmente cruda. No estaba nada mal, con papitas y un vino malo.

Luego nos fuimos a la Eiffel, no la había visto sino desde el Sena. Para mal o para bien ese día era la manifestación en contra de las FARC justo allí, al frente de la Eiffel. La reventé en fotos de nuevo. Fue un poco cómico, porque creíamos que la cosa comenzaba a las seis. Que iba Manu Chao y que Juanes se presentaría de último: comenzó a las dos, a Manu Chao nunca lo invitaron y Juanes se presentó de primero. A mí qué cojones me importaba: ¡TENÍA LA EIFFEL AL LADO! Hubiera sido excelente escuchar a Manu Chao en vivo con la torre de fondo, pero así también estuvo muy bien ¡lo juro! Dormité un rato en un jardincillo, reventé a la Eiffel de fotos y luego vino en un bar gay cerca de casa de Virgilio. La que nos atendió (una chica, en serio) era una negra hermosa (¡en serio era una chica!). Tanto Virgilio como yo quedamos enamorados, pero nunca le dijimos nada. El metro cierra más temprano los domingos que los viernes y sábados, así que a la casa.

El lunes tuve que ir solo a la Basílica del Sagrado Corazón, "Fue en esta basílica donde se rodó una de las escenas más hermosas de la película: “la persecución amorosa, Amélie hace que su amado Nino busque el álbum de fotos que ha perdido."(1). Atrás está la calle de los pintores, donde hay muchos pintores... pintando. Cerca vivió Dalí, hay una exposición supuestamente de él, pero en realidad tenía pinta de todo menos de museo de Dalí. Para llegar tienes que subir cien millones de escalones.

Llamé a Virgilio para almorzar y salir corriendo al aeropuerto. Ella no me acompañó porque sale "cariñoso", nos despedimos en una estación de metro, y, contrario a lo que puedan imaginar, no es nada romántico porque los metros en París huelen a mierda. Fue emotivo, sí, porque no sé cuando la volveré a ver, pero que siempre estamos en contacto, así que no pasa nada.

Dos últimas citas:

"Oliveira se acordó de que en la mesa de luz había un paquete de Gauloises y unas zapatillas de abrigo. Tanteando se acercó a la cama. "Desde París cualquier mención de algo que esté más allá de Viena suena a literatura", decía Gregorovius, con la voz del que pide disculpas. Horacio encontró los cigarrillos, abrió la puerta de la mesa de luz para sacar las zapatillas. En la penumbra veía vagamente el perfil de Rocamadour boca arriba. Sin saber demasiado porqué le rozó la frente con un dedo."

y...

" Fumamos Gauloises, nos dejamos ir hacia el río, y frente a una de las cajas de latón de los libreros del Quai de Conti un recuerdo cualquiera o un silbido de algún estudiante nos trae a la boca un tema de Vivaldi y los dos nos ponemos a cantarlo con mucho sentimiento y entusiasmo, y Johnny dice que si tuviera su saxo se pasaría la noche tocando Vivaldi, cosa que yo encuentro exagerada."

...pues, Gauloises fue lo que fumé, rojo y azul porsia.

El viaje fue increíble, de verdad. Creo que volveré dentro de veinte años, aproximadamente, pero quisiera hacerlo ya mismo. Es una ciudad para vivir, para estar, para entrañarla, extrañarla, comentarla, saborearla, sudarla, caminarla, admirarla, adorarla. Cuando tengan chance vayan, vale la pena.



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-Bien.
-De más.
-Todo vuelve a equilibrarse.
-Hace falta más que un viaje a Paris para que todo se equilibre, pero ayuda bastante.
-Todo vuelve a equilibrarse.
-Jajajajajaja, vale, touché.
-Hay que ir a Japón.
-Y a China.
-No, a Japón.
-Sé más directo: tenemos que ir a Japón, y lo haremos.
-Pero primero emborrachémonos, olvidemos las mierdas y pensemos en París.
-Y en Japón.

¡Viszontlátásra!