martes, 14 de julio de 2009

Los delinquentes


Sí, así con q y pronunciando la ü ¿Por qué? Porque le sale de las pelotas, porque son un poco irreverentes y porque pueden, como diría un gran amigo mío.

Es un grupo que recuerda a las buenas peas en alguna casa con los panas tocando la guitarra y el gentío cantando, sólo que estos tienen ritmo y calidad (generalmente ritmo y calidad tiene sólo el guitarrista de estas reuniones improvisadas, pero no “el gentío”). Son cinco tipos que cantan, bailan, tocan y además se la pasan demasiado bien, éste último elemento importantísimo para emprender cualquier empresa. Es una unión de flamenco con blues y rockabilly que engancha como una buena peli o serie.

Llegué a ellos a través del G5, donde toca uno de sus integrantes. Fue El vino y el pescado, una unión un poco incoherente pero muy graciosa de frases rimadas, con una voz andaluza algo flamenca y con una capacidad sabrosa de hacer mover el esqueleto a todos aquellos que escuchen sus canciones más movidas. Su primera frase: “El vino me dijo esta letra / cuando yo lo bebí / me mojé la nariz.” Y de ahí no para de decir locuras, como por ejemplo “Me gusta comerte las tetas / eso me hace feliz / parece regaliz.” Y cosas por el estilo. Esta letra en específico da un poco igual, lo mejor del grupo es la rumba que arman.

Ya sí de Los delinqüentes hay otra que habla de un tal Jonhy Chaparrón (los andaluces pronuncian la “ch” como una “sh” y lo escriben con una “x”, súper raro), que fue a un pueblo en sequía y los estafó con una máquina de lluvia, pero vino el diablo y “a navajazo limpio se lió el hombre con Johny”, y ahora “su alma camina sola”. En esta canción el diablo es el salvador del pueblo, porque él sí era “el verdadero brrrrujo de la lluvia”. Como dije, la rumba la llevan en la sangre. Es un rocksito sabroso, medio bluesoso, pero siempre con el alma en el sur de España.

Y ya para terminar, una de las canciones que más me gustan de ellos, es una de protesta contra los “reporteros” de la prensa del corazón. A los programas donde trabajan éstos se le conoce, en medios “intelectuales” como telebasura, y consisten, básicamente, en destruir a cualquier persona que huela a fama. O sea, si eres primo cuarto de la novia dentista del hermano del protagonista de Física o química entonces eres un blanco perfecto para esta gente. Tema de otro post. El coro de la canción es el siguiente:

Ya nadie te quiere

Porque sales por la tele vacilando

con tu forma de actuar.

Eres un fantasma

criticando por la espalda

siempre a costa de mezclar

mentira y realidad.


Esta no es ni una historia, ni es incoherente. Es una canción de protesta -quizá en venganza porque los hombres son famosillos aquí- y está muy bien. No es tan rocanrrolera, más rumba flamenca, muy honesta, directa, que habla de una verdad como un templo: el flagelo que son este tipo de programas.

En definitiva este grupo ha sido todo un descubrimiento en mis intentos de buscar nuevos ritmos y situaciones. Se la pasan bien, tocan bien y además ligan unos ritmos que en principio podrían parecer divergentes, pero en las manos y voces de Los delinquentes suenan a fiesta de panas reunidos un viernes por la noche después de muchas cervezas.

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-No están mal, pero les falta...

-¿Qué coño les falta ahora, Luis?

-Les falta, no sé... algo, son buenos, tienen canciones buenas, pero les falta.

-No me jodas... son buenísimos. Te fascina llevar la contraria.

-Sí, eso me lo decía mucho una amiga mía.

-Ah, por cierto, de ahora en adelante estará con nosotros –le dijo Luis con una sonrisa en la cara que rápidamente le contagió a Luis.

-¿Mentira?

-Sip...

-Me parece muy bien.

-¡Pos, brindemos!

¡さよなら!

domingo, 22 de marzo de 2009

Canteca de Macao


Es el nombre del grupo. Siempre me he preguntado de dónde salen los nombres de los grupos, mientras más curiosos, más  me lo pregunto. Por ejemplo, hace poco leí que Blink-182 eligió el número por la cantidad de veces que Al Pacino dice "fuck" en Scarface.* 

Es un grupo madrileño, no sureño como podría parecer la camaleónica voz de Ana, su vocalista líder. De su ya considerable repertorio escuché por primera vez dos canciones que bien podrían considerarse de dos grupos distintos: Los hijos del hambre y Alternativa libertaria. Ciertamente, entre una y otra se puede reconocer la voz de Ana, es como reconocer a Brad Pitt en Tyler Durden y en Joe Black. Ambas, en todo caso, canciones de protesta.

La primera se solidariza, señala una tara de las actuales sociedades subdesarrolladas: la migración. Un coro tan duro como poético acompañado de una moderna guitarra española concretizan el problema; la migración subshariana a España. Entre una balada pop y el desgarre, el sufrimiento típico que expresan las buenas cantaoras, parece una excelente combinación, al menos para quien esto escribe, de sonidos, letras y contenido.

El otro extremo, aunque con más desenfado, Alternativa libertaria, logra activar sentimientos juveniles (pero no por ello menos serios) para aquellos quienes en la adolescencia seguimos el punk y la anarquía. Un "punksito" algo neo, pero alegre y honesto. Una voz sucia y agresiva de Ana y una combinación de instrumentos que se acompasan alegremente con el sentimiento, la rabia bien encauzada, las ganas de cambio.

Pero es que la música de este grupo no puede ser diferente. Los malabaristas molamos. En el video de Bellas, pieza un poco pop y comercial, pero igualmente insurgente, podemos ver que Ana es malabarista, hace contact con destreza, lo que la convierte en una persona perfecta a juzgar por su apariencia y sus profesiones (Lic. Audiovisual, cantante y malabarista... ya sé que están de acuerdo conmigo).

Todavía no he ido a un concierto de ellos, pero seguramente si voy les avisaré.

*Mientras escribía esto intentaba buscar en la web de dónde salió el nombre del grupo, pero no lo conseguí. Así que búsquenlo ustedes si quieren, porque tampoco fue que hice un esfuerzo sobrehumano.

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-No está mal.

-¿No está mal? ¿QUE NO ESTÁ MAL? ¡¡Es la polla!!

-Jajajajajaja, qué marico “la polla” jajajajajaja

-Qué inmaduro.

-Está bien.

-No, estás viejo...

-Tengo la misma edad que tú.

-Ya. Te explico, no habrá nunca música como “esa música”, pero no es por la música, es por la edad. Estás viejo, y yo también.

-Sí. Correcto. Ya que estamos de acuerdo, pásame una birra.

-Sí, hace sol, apetece birra...

-Jajajajajajajaja, qué marico “apetece” jajajajaja.

 ¡¡To ziens!!

domingo, 1 de marzo de 2009

¡¡Música!!

Los buenos momentos, las buenas épocas deben de estar acompañadas de buena música: un carro, un reproductor fino, varias personas, cervezas, cigarros y gritos cantando algo alegre, o quizá no tan alegre pero siempre con pasión. Da igual si se desafina, si se van los gallos o si, por el contrario, se es una estrella pop en potencia. Las buenas épocas también se reviven por medio de la música. Pasa el tiempo y esas épocas se van diluyendo, pero como el azúcar en el agua, si es mucha, siempre quedará algo en el fondo. De todas formas, como dice Vicentico "La canción que es valiente / es canción para siempre." y si le creemos a Jorge Manrique y en realidad "Cualquier tiempo pasado fue mejor", pues, estas canciones harán que al escucharlas se sienta la constante melancolía que acompaña los tiempos presentes.

Una consecuencia inmediata es intentar evitar esas canciones valientes, pero no se puede vivir sin música, así que se comienza a buscar otra. La cosa es dónde buscar. Entonces se comienza a buscar discos nuevos de bandas ya conocidas. Muchas veces hay cierta aversión a lo nuevo. Pero esas nuevas canciones de bandas conocidas siguen sonando a otros tiempos, siguen evocando viejas situaciones, así que se crea la urgencia de nuevos sonidos. El gusto puede o no cambiar, pero es importante sentirse bien con lo que se escucha, hasta es posible crear nuevos momentos. Así, un viaje de un par de horas en un carro puede revelarte nuevos sonidos, y si el cd de recopilaciones se repite en otro viaje o no hay más cds, pues, se van quedando en tu mente, luego se va averiguando del grupo, se recurre a youtube, se escucha otras canciones del grupo y finalmente se termina en el emule o lo que sea a bajar el cd.

Pero luego de un tiempo se va aceptando la melancolía como se acepta la calvicie o el dolor de espaldas cuando haces un mal movimiento. Se va haciendo una costra, se comienza a oír de nuevo la antigua música, se recuerda los buenos tiempos como lo que son: buenos. En un tiempo duele de otra forma, es posible volver a escuchar los antiguos grupos, pero ahora hay un repertorio más amplio, quizá más limpio también, ya que la soledad permite buscar sin ruidos.

Esos descubrimientos son buenos, saludables y necesarios. Pretendo, luego de este post, ir subiendo algunos pequeños comentarios acerca de los grupos que he escuchado ultimamente y tratar de decir un par de razones por las que me gustan.

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-Mmm... post raro.
-Sí, quería comenzar de una vez a hablar de un grupo en específico, pero me salió esto.
-Mmm... qué raro.
-Ya dijiste eso.
-Es raro, no es largo, es muy corto, no terminas de decir nada en concreto y tampoco dices nada de un grupo específico.
-¿No has escuchado que los posts de los blogs deben ser cortos?
-Sí, pero ¿tanto?
-No sé... no leo muchos blogs, es un poco traidor, si se quiere, pero no tengo tiempo... así que...
-Bueno, haz lo que quieras... ¿de quién vas a hablar en el próximo blog?
-Ya verás -Luis le suelta una sonrisa poco sincera pero muy expresiva a Luis-
-Vaaaale ¿ron?
-Yup...


¡안녕!

domingo, 22 de febrero de 2009

¡Al fin!

“Si damos crédito a Homero, Sísifo

era el más sabio y más prudente de

los mortales. No obstante, según otra

tradición propendía al oficio de

bandido. No veo contradicción en ello.”

A. Camus

Queda claro que mi libro único para llevar la investigación que intento seguir y seguir adelantando de House es el Mito de Sísifo, de Albert Camus. Hay dos razones para que sea el único: mi modesta cantidad de libros leídos y que pareciera, ya lo he dicho, que David Shore hace los guiones con este libro abierto.

Recordemos, por no dejar, que aunque House sea una persona sola, con un solo amigo, sin un amor por el cual luchar, o sea, que le duele la vida, un dolor somatizado en su pierna, un dolor eterno; aunque todo esto lo aqueje, una y otra vez se exige al extremo para salvar vidas. Para House, ya lo he dicho, “todo está bien”. Nunca ha intentado suicidarse, esto es importante. Acepta su día a día.

“Aquí se ve hasta qué punto la experiencia absurda se aleja del suicidio. Cabría creer que el suicidio sigue a la rebelión. Pero es un error. Porque no representa su desenlace lógico. Es exactamente su contrario, por el consentimiento que supone. El suicidio, como el salto, es la aceptación en su límite. Todo se ha consumado, el hombre vuelve a entrar en su historia esencial. Discierne su futuro, su único y terrible futuro, y se precipita a él. A su manera el suicidio resuelve lo absurdo. Lo arrastra a la misma muerte. Pero yo sé que, para mantenerse, lo absurdo no puede resolverse. Escapa al suicidio, en la medida en que es al mismo tiempo conciencia de la muerte y su rechazo.”

Una de las cuestiones que intenta hacerme desistir de la investigación es saber que todas las series (y hasta las películas, pero más aun las series por su naturaleza) necesitan personajes un tanto absurdos, o sea, que no puedan lograr su cometido. Esta es una razón básica. Pero en House hay demasiadas coincidencias: ¿quién más conciente de la muerte que un descreído y “misántropo” doctor? ¿por qué la rechaza como forma de acabar con sus dolores? Podría al menos haberlo intentado, creo que cualquiera de sus televidentes hubiéramos podido imaginar algún capítulo donde intentara infructuosamente de hacerlo.

Para que Gregory House sea lo que Camus llamaba un hombre absurdo era necesario advertir el desligue, la separación entre ver a un paciente como un rompecabezas y la consecuencia última y altruista de su virtuosismo: salvar una vida.

¡Al  fin lo verbalizaron! Y no podía venir de un personaje más propicio: un cura que perdió la fe.

House: Entonces, si llego a curarlo ¿qué pasa entonces? ¿comenzará a pensar que Dios estaba obrando a través de mí? ¿que esto fue una especie de milagro?

Cura: ¿cree que soy idiota?

House: eso es lo que estoy probando.

Cura: perder la fe no fue elección mía. Pasó. Se fue para siempre.

House: pero si puede desaparecer mágicamente, puede reaparecer mágicamente... y eso es lo que espera. Su trabajo...

Cura: ...apesta

House: ese es mi punto. Puede ganar más dinero preparando malteadas descafeinadas, pero sigue pastoreando a los dóciles ¿Por qué hacer el trabajo del Señor si el Señor se ha ido?

Cura: estuve toda mi vida adulta en la iglesia. Es mi única cualidad.

House: detecto el hedor de los restos de la fe.

Cura: ¿quieres hablar de hipocresía? ¿qué hay de la suya? Actúa como si no le importara nadie; pero aquí está, salvando vidas.

House: resolviendo rompecabezas. Salvar vidas es sólo un daño colateral.

Cura: sí... buen intento. No creo que esté buscando a alguien para probar que tiene razón. Creo que busca a alguien para probar que se equivoca, para darle esperanza ¿Quiere creer, verdad?

House: Sí, quisiera salir y verme en un bosque de árboles de putas, pero no creo que sea buena idea decirle a la gente que vaya a fornicar con la fruta.

House se levanta y se va ante la mirada silenciosa de sus subordinados que han estado oyendo, atónitos, toda la conversación ¡Al fin lo verbalizaron! Cabe destacar que al final del capítulo pareciera que el cura renueva su fe, que House vuelve a estar imposibilitado de verse acompañado, en un acto social y en su casa, mientras se toma un whisky, piensa y piensa tocando el piano.

Si House odia, no cree que odia. Si no odia, no cree que no odia.1 Recordemos, para volver a no dejar, que House detesta las citas de rutina, detesta el trato con la gente, se toma un Vicodin cada vez que alguien hace una estupidez, o aparece alguien que no quiere ver. Y luego va y salva una vida que nadie más pudo salvar (la mayoría de los casos de House son personas que han pasado por miles de instituciones y ningún otro doctor le pudo dar respuesta).

“Se habrá comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio por los dioses, su odio a la muerte y su pasión por la vida le valieron ese suplicio indecible en el cual todo el ser se dedica a no rematar nada.”

Pero él, House, está conciente. Por eso sigue yendo todos los días al Plainsboro’s Hospital. Lo que no le gusta es que lo estén diseccionando delante de sus inteligentes, pero inocentes subordinados. De no estar conciente ¿para qué llevar una vida con un dolor físico y espiritual eternos y sin esperanza de mejora? Pero jamás ha intentado suicidarse. Además, se hace muy difícil imaginar a un House que no esté en pleno conocimiento de lo que le ocurre.

Estos son los capítulos que todavía me hacen confiar en House MD. Los diálogos siempre son muy inteligentes, sin embargo no siempre tienen que ver con esto. Shore lanza estos capítulos graneados y los últimos de cada temporada siempre llevan su buena carga camusiana. Ahora queda esperar cuánto tiempo más podrá aguantar Shore este personaje, esta serie, que por la ausencia de una trama horizontal, los capítulos autoconclusivos ya casi aburren y no se perfilan cambios ni inteligentes ni importantes. A ver si ya para la sexta temporada nos sorprenden un poco más.

1) La cita real es la siguiente y pertenece al libro Los demonios de Dostoyevski: "Si Stavroguin cree, no cree que cree. Si no cree, no cree que no cree."

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-Así está un pelo más convincente... pero sigo creyendo que es más Sherlock House que El Mito de House.

-Hay dos tipos de problemas: los míos y los que no son míos...

-Este es tuyo, yo soy tu problema y todo lo que yo pienso es tu problema.

-Solo en la medida en que yo quiera hacerlos concientes. Mientras me invento diálogos para no hacerlos concientes y poder evadirlos.

-Y eso que estamos hablando de una idea un poco tonta... imagínate si fuera algo más profundo... como, digamos...

-Déjalo que esto es público... ¿más ron?

-Jajajajajaja, sí, ron ¡mucho ron!

¡Ha det bra!

lunes, 16 de febrero de 2009

Sí... se puede

Cuando jugaba malabares me era bastante efectivo analizar mis movimientos para saber exactamente por qué determinada figura no me salía. Y es una forma de vida que he adoptado, lo uso en mi trabajo y en mi día a día. Pues, lo mismo: ¿qué hace que un gobierno socialmente ineficaz haga cambiar la opinión de aproximadamente dos millones de personas en un año? Se ha dicho que fue el dinero, que el ventajismo fue descarado y que la utilización del dinero público ha sido y es de risa. Pues, ya sabe entonces la oposición una de sus carencias: la falta de dinero, que aunque jamás podrá ser similar a la de un estado como el de Venezuela, sí vimos cómo podía jugarle de tú a tú hace un año.

La otra carencia, quizá la más importante es la falta de liderazgo. Los chavistas (y es que en realidad no tienen opción) creen que una persona es un proyecto político. Yo creo que la oposición no tiene uno, tiene varios proyectos políticos: la idea de Baduel no es la misma que la de Julio Borges ni la de éste igual a la de Ismael García. Así que sí, ideas hay, pero no hay un liderazgo claro. Para estas elecciones, intentando repetir lo que funcionó hace un año fue intentar hacer de los estudiantes la punta de lanza de la batalla. Hace un año estaba demasiado reciente lo de RCTV. "Los Estudiantes", así, genéricos, no pueden ser los líderes de un movimiento de resistencia. En Venezuela se necesita urgentemente un líder de oposición, porque, aunque como han dicho Macario o Carlos Cicilia, tenemos que cambiar nosotros para luego cambiar al país, es importante poder ver con claridad lo que podemos llegar a ser si cambiamos y para eso necesitamos un gobierno que garantice las libertades propias de una democracia.

Ahora, ese líder no puede ser una copia de Chávez. No sé cómo debería ser, no conozco tan bien al país, pero debe ser algo realmente distinto. La oposición cuenta con cuatro años para conseguirlo, una tarea que no ha podido hacer en diez, no es moco de pavo, menos aun cuando vemos a la cuerda de ineptos que nos representan. 

Por otra parte ¿quién soy yo para contradecir a Manuel Caballero cuando dice textualmente que “Chávez no va a salir del poder como no sea por la fuerza.”? (tomado de El Poder y el delirio de Enrique Krauze). El golpe de estado no se puede tomar como guachafita, es decir, no podemos estar de golpe en golpe, pero tampoco de caudillo en caudillo. Entre esos dos límites hay que llegar a un equilibrio, pero mientras uno persista el otro estará acechando. No dudo que a partir de ayer ya se han activado un par de planes golpistas. No me queda más que “rezar” por que esos planes lleguen a “buen fin” y que sus líderes reestablezcan la democracia nueva que en realidad queremos los venezolanos.

Mientras tanto, los políticos que no se mojan con aventuras (como dice nuestro ex vicepresidente, el viejito zorro de José Vicente), pueden ir viendo quién podría suceder a Chávez, más aun cuando vemos que su popularidad junto con su dinero (¡que coincidencia!) van mermando. Dos alternativas que perfectamente pueden ir cocinándose paralelamente.

Hay que buscar nuestras falencias y subsanarlas. Pero cuidado, a mí se me caía una pelota, una clava, el diábolo mientras hacía una figura, y no pasaba nada, me agachaba, la recogía y volvía a intentarlo. Aquí los intentos tienen fecha de caducidad, tenemos nuestro último intento en 2012, luego de ese año podremos agacharnos, pero no levantarnos.

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-Bueno, men... ya te lo dije, en lo que una generación sepa que la libertad es algo distinto a lo que ahorita conocemos, ahí comenzaremos a ser libres.

-Está bien, señor lengua-de-las-mariposas...

-No, ¿Qué me quieres, amor? en todo caso -dijo Luis guiñando un ojo-

-Es la misma vaina. En Cuba la generación de los actuales jóvenes nacidos en la dictadura desean la libertad que tenemos los pitiyankees. La globalización acabó con esa teoría.

-También estoy en contra de la globalización.

-Sí ¡no estás en contra de tu mamá porque es tu mamá!

-Muchas veces estoy en contra de mi mamá...

-Sigo con ron...

-Yo también... ¡Salud!

-¡Y libertad!

Aunque reticente, Luis sabía que no podía dejar de brindar por lo último que dijo Luis, así que no le quedó otro remedio.

¡Cutiacutidiós!

jueves, 12 de febrero de 2009

De nuevo acá


Definitivamente no fue mi intención dejar el blog descuidado, a un lado, sin actualizar por tanto tiempo. Hay varias razones que podría dar al respecto, pero creo que todas serían mentira. En realidad me parece que fue una sucesión de situaciones las que, de una manera u otra, casi aleatoriamente, hicieron que yo dejara de escribir por tanto tiempo.
Y todo por ir a Venezuela. Estuve en Caracas por 26 días. Fue un montón de tiempo y estuvo bien. No dejé de escribir (sólo) por la cantidad de rumbas que me tiré estando allá, o porque el 80% de esos 26 días estuve en vías a o de borrachera. Tampoco, creo, tuvo demasiado que ver el hecho de que tuve internet intermitentemente. La cosa es que en Caracas todo sucedió demasiado rápido; maldito axioma que apura el tiempo cuando uno mejor lo pasa. Muchas, pero muchas de las cosas que allá ocurrieron son dignas de un buen diario, pero no electrónico y menos público, así que, por ahora, lo dejaré.

Al llegar de nuevo a Madrid tuve el ratón de mi vida, o de la vida, como quieran verlo. "Después del coito el hombre es un animal triste" dice Eduardo Liendo en su divertida Los platos del diablo, y es cierto. En Venezuela tuve un gran orgasmo: familia, amigos, amores y mucha fiesta. Como comprenderán no es posible escribir con semejante ratón.

Después de un mes (coincidencialmente exacto) me dispongo a volver a estas páginas. Hay muchos temas que quiero tratar, comenzando por Venezuela, su extraña situación política y social (no pretendo ser un analista político, pero sí estoy en capacidad de señalar situaciones raras que me sucedieron), el distanciamiento sociocultural (para bien y para mal) que existe entre este país de cuatro estaciones donde me encuentro y aquél donde nací, libros que he leído, pelis que he visto (directores que seguiré), ¡House! tecnología, trabajo, televisión, en fin, los temas que me han apasionado desde que decidí abrir este espacio.

Y para que esta entrada tenga un poco de sentido y diversión, pongo una cita de un libro que mi queridísima amiga Tata me regaló. Se llama Los Invencibles, de Rodrigo Blanco Calderón. Sitúo: un gordo, inteligente y simpático, hablando de Venezuela: "Además -dijo con tono cansado- después de todo, sólo es cerveza. Petróleo y cerveza." No digo que sea la mejor definición de mi país, pero es que a veces lo parece.

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-Tu y yo vamos a terminar a coñazos -dijo Luis en tono tranquilo.
-No deberíamos... en todo caso tampoco es una posibilidad, considerando... ¡QUE NO EXISTIMOS!
-Te lo concedo, pero ¿a que una coñaza cibernética entre dos personajes que no existen suena bien?
-¿Por qué no mejor bebemos?
-Sí, sí... el alcohol, las cervezas, las rumbas, tal... pero ¿y la escritura?
-La escritura viene mucho después de todo eso, primero viene la resaca, el ratón.
-Vale, comencemos entonces con... digamos... ¿ron?
-Sí, el ron me gusta, es autóctono...
-Pues ¡salud por eso!
-¡Saluuuu!

¡Adjö!

martes, 9 de diciembre de 2008

¡Varekai!


¡Flipa, flipa, flipa! como diría nuestro amigo el Borja, pero es que es flipante.
La previa
Como saben estoy trabajando en la calle. Como saben también en la calle se ve mucha publicidad (aunque aquí en Madrid no tanto como en Caracas y menos como en EEUU). La cosa es que caminaba con una rubia que se cagan (en serio iba con la del video que le hizo el novio tiene más cuadritos en el abdomen que yo) y vi grandotote: VAREKAI. Una publicidad de esas que desaparecen y aparecen al rato. Pues, aunque tuviera que visitar un cliente me quedé esperando a que volviera: Casa de Campo, del 13 de noviembre al 6 de diciembre, pero ahora todo consistía en conseguir a alguien que me acompañara.

Aquí nos pudiéramos desviar un poco. En la oficina (las únicas personas con las que mantengo un contacto regular), son "pavitos" a la madrileña y todos me tildan de friki, así que de entrada no contaba con la mayor cantidad de gente que conozco. Luego pensé en los panas del máster, pero ¿qué pasa? que desde que llegamos a Madrid los que estamos en Madrid o no tenemos suficiente dinero o estamos currando hasta las mil.


Desviémonos un poco más. Cuando me mudé mis dos jefes y otro pana me ayudaron con la mudanza. Cuando llegaron a mi casa yo estaba escuchando mis eternos recopilatorios que no salen mucho más de Manu Chao, Squirrel Nuts Zippers, algo de punk y Emir Kusturica and The No Smoking Orchestra. Pues precisamente esos últimos era lo que escuchaba. Eso ayudó a acrecentar mi fama de friki. Pero lo más gracioso es que cuando llegué a mi nueva casa mi casera (digamos que se llama... María) tenía una entrada de Emir Kusturica etc. pegada a su corcho. Debo admitir que no todo el mundo sabe que existe esa banda, son conocidos, hacen giras, pero no son Aerosmith. La cosa es que mi jefe también la vio (la entrada) y luego me dijo que había tenido suerte en encontrar otra friki como yo de casera.

Regresemos. Mis padres fueron al Corteo en Dallas y me regalaron el dvd. Yo no lo había visto hasta hace poco (luego de mudarme a mi nueva casa) y se lo mostré a María. Luego de verlo me dijo toda emocionada que era brutal, arrechísimo, etc., etc. Ciertamente lo es.

Así fue como di justa y perfectamente con mi acompañante al Varekai.

El espectáculo


Yo, antes de ir, había visto el Quidam, el Alegría, el Corteo y el Varekai, sólo que no me acordaba tanto del último, así que me lo tripeé igual.

El espectáculo comienza con una luciérnaga hablándonos y ya con eso flipas. Generalmente, al menos en los que yo he visto, el Circo del Sol tiene como una trama central. En Corteo, por ejemplo, era algo así como que un señor soñaba que cortejaba (corteo) a la muerte. Eso lo hacía impactante. No recuerdo la del Quidam ni la de Alegría, pero también la tienen. Este va de algo así como que a un ángel (o quizá sea la luciérnaga que nos habla al principio, pero parece un ángel) le roban las alas los dos clowns. Eso estuvo bien, pero no tan efectivo como otros.

Los números, señores ¡los números! Hubo de todo un poco como siempre: malabares, aéreos, trapesismo, etc. Todos estuvieron flipantes. Obviamente por mi condición sabrán que me fascinó el malabarista que jugó con siete pelotas con boca y manos, con (creo) quince sombreros tirándolos como bumerans y con tres pelotas de rebote medianas. Quedé loco. Luego el último número es con unos péndulos que catapultaban a los trapecistas. Increíble y tenso, siempre uno cree que esos tipos se van a golpear con las varas.

Es que eso es lo que me fascina del Cicro del Sol, la originalidad de los números, del vestuario, de la música, el surrealismo que se percibe en todo, lo bien calculado que está cada movimiento. Nada comparado.

María y yo flipamos, al menos así podía intuir en su cara. No es algo que se vea todos los días, no es algo que se sienta todos los días.

Al salir hay un mercadito Cirque du Soleil en donde venden de todo. Me compré una mascarita, María un llavero, pero había libros, franelas, chaquetas, gorras, lápices ¡de todo! Y también flipas con eso.

La primera vez que vi el Quidam (mi primer Circo del Sol) pensé: "¡Qué mierda, nunca vendrán a Venezuela!" Pos si la montaña no va a Mahoma...

En fin, chicos, los dejo con un video del circo y nada, si pueden ir, vayan, porque es simplemente ¡flipante!







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-¿Y ahora cuál es tu excusa te dije ya?
-Ahora sí, vagancia, sorry.
-Vete a la mierda. ¿Qué tal el circo?
-Flipante
-¿Puedes dejar de usar esa palabra?
-No sé... ya lo veremos, cuando vaya a Caracas.
-Tas cagao.
-Sí.
-No es una pregunta.
-Ah.
-Toma un trago pa que se te pase.
-¡Salú!

¡Adeus!